14 abril 2011

POR DIVORCIO: MUDANZAS A VALPARAÍSO

En los últimos días se ha anunciado al menos dos traslados a la capital cultural de Chile, pertinentes ambos, debido a la condición señalada del "puerto principal". La sede del CNCA regional, que se encontraba en Quillota, cerró sus puertas para establecerse, como es obvio, en la cabecera regional: en la sede del gobierno de la región de Valparaíso. La pionera Galería Gabriela Mistral, moverá sus bártulos desde la Alameda de Santiago, a los pies del Ministerio de Educación, hacia las alturas del Cerro Cárcel sede de un hasta ahora improbable centro cultural que anuncia su apertura antes de fines de año.


Cada mudanza tiene su historia. Que conviene revisar antes de darse a los nervios y la protesta fácil. Quillota recibió la sede regional como una carambola de Chillán: durante el acalorado debate parlamentario para determinar dónde quedaría establecido el Consejo Nacional de la Cultura, en 2003, el Alcalde de Chillán lanzó la postulación de su ciudad ante la perspectiva de que era sabido que dicha sede no estaría en Santiago y escudriñando en las favorables condiciones que le generaban -coyunturalmente- la casual presencia de los dos senadores de su zona en la Comisión del Senado que informaría de las postulaciones. Efectivamente, la ciudad del Bío Bío derrotó a Valparaíso -la opción del Ejecutivo- en la Comisión y logró una pírrica victoria antes de la votación en Sala. 


Hasta allí llegó el habilidoso Alcalde, acompañado del Obispo,  el poeta -el gran Gonzalo Rojas- y un infatigables guitarrista que animaba a su pequeña delegación con acordes de Violeta Parra, otra vecina ilustre. Los discursos de los senadores "chillanistas" hacían especial énfasis en la cantidad de próceres nacidos en su favorita: O´Higgins, Arrau, Prat... Argumento pícaramente demolido, desde las tribunas de la afición porteña con un implacable: "buscamos una sede cultural, no una maternidad".


En síntesis, Chillán llegó segundo y, como premio de consuelo, obtuvo -y entiendo conserva- la sede regional del Bio Bio del Consejo de la Cultura, en desmedro de Concepción. ¡Qué le han dicho a los quillotanos! Aplicando la misma ley de las compensaciones, pidieron la sede regional de Valparaíso, dado que el puerto tendría la sede nacional del CNCA. 


De modo que, más allá de la renuncia de la Directora regional, el traslado de la sede a la capital regional, reviste sólo señales de eficacia y de revisión de algunas comprensibles decisiones tomadas al calor de los deseables pero imperfectos debates parlamentarios.


Diferente cosa es la Galería Gabriela Mistral, creada a muy poco andar del primer gobierno de la Concertación, por el entonces Ministro de Educación, Ricardo Lagos, en el propio edificio del Ministerio. Como se recordará, entonces la División de Cultura dependía de esa cartera. La galería, como es lógico, formaba parte de un ambicioso proyecto de transformación de la primera planta y el primer subterráneo del inmueble en un centro cultural, como los que ya se soñaban en la Estación Mapocho primero y en otras locaciones, más tarde. El proyecto fue derrotado por la poderosa realidad de la falta de estacionamientos y la ausencia de posibilidades de acceso y maniobras de los carros bomba, ante un eventual siniestro.


Sobrevivió sólo la Galería, que comenzó una eficiente labor de acogida y difusión de las artes plásticas, de la mano de Luisa Ulibarri, ejecutiva de la División de Cultura. Pero, ha pasado tiempo y muchos cambios. La División de Cultura emigró y se disolvió en el nuevo Consejo Nacional de la Cultura, en 2003; en sus alrededores se han desarrollado centros culturales potentes como el de la Estación Mapocho, del Palacio de La Moneda y el GAM, por mencionar sólo cercanía geográfica y presencia en ellos de variadas salas destinadas a las artes visuales. Matucana 100, un poco más lejos, ha ocupado un espacio señero en la temática de la Galería: la vanguardia en artes visuales. Finalmente, un lunar de esta naturaleza inserto en el bullente edificio del Mineduc, tan atrayente de manifestaciones estudiantiles, tenía poco sentido cuando, sin duda había cumplido una etapa. ¡Y qué etapa! Es para alegrarse que se busque prolongar su espíritu en un centro cultural emergente que necesita de experiencias enriquecedoras que lo ayuden a consolidarse.


Adicionalmente, el cierre parece insertarse en una especie de sinceramiento de las relaciones entre dicho Ministerio y el Consejo -divorciados de hecho en 2004- que contempla la dejación del servidor de Internet de Educación, el traslado de las oficinas ubicadas en el edificio ministerial de Fray Camilo Henríquez por parte del Consejo y la nuevamente anunciada Ley que reformulará la institucionalidad patrimonial que debiera poner a esta área, aún en Educación, en dependencia del Consejo.


Como se ve, toda separación conlleva mudanzas. Aunque éstas se tarden más de la cuenta.

08 abril 2011

LOS ROSTROS TAMBIÉN LLORAN



Los agradables compañeras y compañeros del atardecer y la noche, que desde las series de la pantalla chica (ya no tanto) nos divierten con buenos y malos de ficción, salieron a la calle. A representar muy de verdad algo que personalmente los afecta. Con ello parece confirmarse lo que terminó de morir cuando Los Jaivas cruzaron las puertas de La Moneda para entregar su arte ante el Presidente de los Estados Unidos y a un mandatario derechista chileno: hoy vale más el interés particular -de personas o agrupaciones- que una ideología.
Como explica Edgardo Bruna, presidente de la Unión Nacional de Artistas "es el primer paro de estas características que se realiza en nuestro país y es apoyado por todos los creadores que están agrupados en UNA y que representa a más de 13 mil artistas.” El dirigente señaló además que este no es el único problema que se tiene con los canales, ya que "otra de las agrupaciones de artistas, se vio obligada a interponer una demanda contra TVN porque les exigía a sus guionistas la renuncia a sus derechos al momento de firmar contrato".
Es decir, mientras canales de TV abierta intentan perseguir a los canales de pago por reproducir gratuitamente sus señales, no aplican la caridad por casa y presionan a los "productores de contenidos" a no ejercer sus legítimos derechos de propiedad sobre su obra. Una situación que nos aleja de ansiada lista de países civilizados, que respetan a sus creadores, inventores, pensadores y todo tipo de autores intelectuales. Sí, estamos en la lista roja de los países que no respetan la propiedad intelectual y así se lo hizo ver el gobierno de los Estados Unidos, al asumir, el Embajador Arturo Fermandois.
Es que tenemos una historia que, en este terreno, no nos favorece. Los mismos actores, hasta los años 70s, se prestaban con gusto -y sin cobro- para animar, apoyar, acompañar a candidatos afines a su ideología. Los que, una vez electos, les daban vuelta las espaldas hasta... la siguiente campaña. Con las honrosas excepciones de Salvador Allende, que favoreció a las artes con la notable editora Quimantú y el sueño inconcluso del Centro Cultural Gabriela Mistral, y Ricardo Lagos, que compaginó por primera vez las obras de infraestructura con las culturales y dotó al país de una institucionalidad cultural participativa.
Quizás si fue la épica campaña del NO, en 1988, la gesta final de los creadores entregando su arte desinteresadamente, en función de un bien superior. A partir de ello, ingresamos a la sociedad de los concursos, los fondos, los proyectos y la gestión, que ha llevado a nuestro país a elevados niveles de reconocimiento en el mundo pero que nos ha exigido multiplicar la capacidad creativa e intelectual porque ya nada se nos daría desde las alturas, ni por afinidad política.
El balance no es malo, los artistas se sumaron con entusiasmo a esta nueva realidad de finales del siglo XX y comienzos del XXI, entregando a muchos de los propios a las diversas instancias de participación y formulación de políticas culturales, incluidos la no despreciable cantidad de dos -de tres-  Ministros Presidentes del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Pero, tarde o temprano, llega  la hora de ocuparse de lo propio. De verificar como otros -empresas, canales, gobiernos- usufructúan del talento ajeno sin pagar lo justo por ello. Por eso han florecido, junto con la institucionalidad cultural participativa, las agrupaciones de defensa de los derechos autorales y de intérpretes que seguirán fortaleciéndose mientras los líderes de nuestra sociedad sigan creyendo que el impulso renovador está en la innovación y no en la creación. Y no asuman que la creatividad es producto de personas talentosas que se han  formado para ello y que merecen el mejor trato porque su trabajo no es en serie, "ni se compra en la botica" , para usar una frase antigua.
De cuando los artistas trabajaban gratis.

23 marzo 2011

MATTA NO DEBE SER UNA PIEDRA PERDIDA



El poeta no es una piedra perdida. Tiene dos obligaciones sagradas: partir y regresar. El poeta que parte y no vuelve es un cosmopolita. Un cosmopolita es apenas un hombre, es apenas un reflejo de la luz moribunda”, declaró Pablo Neruda en el discurso con motivo de la donación de su biblioteca  y su colección de caracolas a la Universidad de Chile, en 1954. Viene al caso ante la idea de crear un Museo Matta, que conocí un atardecer lisboeta de fines de 2010, de labios de nuestro Embajador en Portugal, Fernando Ayala.

Desde entonces han transcurrido sólo tres meses, casi todos ellos en el año del centenario de Roberto Matta, y han acontecido algunos hechos que aderezan la idea: el 9 de marzo, el Senado de Chile, a propuesta del senador Hernán Larraín, acordó: “Solicitar al Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, la creación de un Museo “Roberto Matta” cuya primera piedra pudiese estar puesta el próximo 11 del 11 del 11 en recuerdo al centenario de su nacimiento. Además, solicitar la creación de una Fundación Público-Privada que asumiera el sustento de este centro cultural que, junto con reunir y preservar su obra que está en colecciones de los museos nacionales, pueda efectuar adquisiciones y recibir donaciones de su trabajo artístico, efectuar exposiciones de otras colecciones que estuviesen disponibles, ser un lugar de encuentro y exhibición de artistas y tendencias vanguardistas que expresen las nuevas manifestaciones plásticas y, por cierto, constituirse en un espacio para el acceso de la ciudadanía, especialmente de niños y jóvenes, respecto del significado de la vida y obra de un pintor excepcional, como lo fue Roberto Matta Echaurren”.

Volví a consultar a Ayala, quién profundizó la iniciativa: "Chile es el único país donde podría construirse un Museo Matta, si hubiese nacido en Europa seguro ya lo tendría como Picasso en Barcelona, Dalí en Figueres o Van Gogh en Ámsterdam, por nombrar algunos.  Es sin duda uno de los grandes artistas surrealistas del siglo XX cuyo legado crecerá más con el tiempo y es, a la fecha al menos, el pintor chileno más reconocido en el mundo. Lo ideal sería desarrollar un proyecto público-privado donde el Estado levantara un nuevo museo a través de un concurso de arquitectura.  El compromiso del sector privado puede ser a través de empresas o familias pudientes (que tenemos varias) que podrían salir al mundo a comprar cuadros de Matta para donarlos y legar salas con sus apellidos o de manera anónima, tal cual se hace en muchos países. Además de perpetuar sus nombres enriquecerían el patrimonio cultural del país y contribuirían a acentuar la tendencia incipiente aún en Chile, de legar parte de las fortunas a instituciones públicas".

En el ínter tanto, en consonancia con el espíritu participativo de nuestra institucionalidad cultural trasladé la consulta a los lectores de este blog. Un gran número ha respondido (y podrá seguir haciéndolo hasta el 11 del 11 de 2011, a las 11). Más de la mitad –el 54%- ha aprobado la idea sin condiciones y un poco más de un cuarto -26%- ha sido categórico en la negativa. Podría decirse que la balanza se inclina categóricamente hacia el Sí, cuando se agrega como requisito la gestión público-privada de su financiamiento, más de un quinto –un 22%- que sumado a las otras opiniones positivas consolidarían un sólido tres cuarto de los votantes.

La triste realidad del Museo Chillida Leku, en las cercanías de San Sebastián, en el país vasco, reafirma que proyectos de esta envergadura deben contar con todos los apoyos posibles, dónde lo público no excluye lo privado y viceversa. La tristeza de la situación de la obra de Chillida es que sus herederos quieren a cómo dé lugar cumplir la voluntad del artista y las administraciones públicas –municipales o autonómicas- son categóricas en señalar que si ellos ponen plata, ellos administran y por tanto, subyugan la voluntad del creador, cuyos herederos tampoco tienen recursos suficientes para mantener el museo, que, como señala el diario El País, inevitablemente se oxida.

Lo de Matta recién comienza, si lo hace en el entendido de la alianza público-privada, como lo afirman el Senado de la República, los lectores activos y el Embajador, podríamos tener un horizonte en el que Matta deje de ser un cosmopolita y regrese a Chile, encarnado en su obra.

Y deje de ser, en palabras de Neruda, “una piedra perdida”.

18 marzo 2011

EL PRIMER AÑO DEL MINISTRO LUCIANO CRUZ COKE

Una evaluación de Arturo Navarro desde el punto de vista de sus tres roles -Presidente del CNCA, rango ministerial y jefe de servicio- y de las promesas del Programa de Tantauco de gobierno. En una columna audiovisual producida por Polítca Stereo.

28 febrero 2011

"NENÉ" AGUIRRE, UNA CHICA GRANDE


Junto a la retirada de febrero del 2011, al primer aniversario del terremoto del Bicentenario, a un Festival de Viña marcado por Sting y en la vigilia de los Premios Oscar que revivieron -a tartamudeos- a la monarquía británica, se fue la Nené. Para muchos, sólo Isidora Aguirre Tupper. Conversadora incansable, escritora hasta el agoto, comprometida hasta el dolor. 

No puedo sino recordarla simplemente como "Nené". La de la camisa amaranto y puño en alto marchando en el Estadio Nacional para los cincuenta años de las Juventudes Comunistas de Chile, por cierto, algo alejada en edad de las estrictas normas de la Jota, que sabían hacer excepciones con los compañeros y compañeras artistas populares.

Esa era la Nené de "Los que van quedando en el camino", que se enamoraba perdidamente de robustos compañeros trabajadores, que no trepidaba en ser solidaria con las víctimas del 11/9, que escribió a la velocidad del rayo algunas obras "blancas" post golpe para dar trabajo a compañeros cesantes agrupados en la Sala del Ángel, de la calle San Antonio, dónde eran arropados por el ángel de Anita González.

También está la Nené Aguirre de "La Pérgola de las Flores", la que se moría de la risa por el éxito de una obra que consideraba menor en su repertorio, algunos de cuyos personajes había inspirado en su propias amistades y parientes de clase alta: ¿Te fijas que la fulanita habla igual que la Cole Lagarrigue?

La misma mujer leve de cuerpo y profunda de alma que se entusiasmó con devoción ante el proyecto de Andrés Pérez de montar en el Centro Cultural Estación Mapocho, los diez clásicos del teatro chileno, liderados por la Pérgola... estrenada, en coproducción con el Teatro Municipal, en septiembre de 1996, ocasión a la que pertenece la foto.

Quedan muchos premios y homenajes pendientes, ella los aguardaba sin ocultar que debieron llegar antes, con la misma soltura y espontaneidad con que, celebrando en una noche de estreno, aceptó ser elevada en andas, tal vez para inmortalizar el hecho de que fue una de las grandes del teatro chileno.

21 febrero 2011

PARTICIPAR O NO PARTICIPAR ¿ES ESA LA CUESTIÓN?

En los últimos tiempos de la dictadura de Pinochet, surgió una retórica discusión entre sus –cada vez más numerosos- opositores: debían o no participar en el plebiscito que anunciaba el régimen. Por cierto había quienes pensaban que nada había que aceptar desde el poder y quienes optaban por la línea –que se demostró correcta- de hacer oposición desde todos los planos: afuera de las reglas y dentro de las mismas, es decir, aprovechar todas las maneras que existían para expresar la voluntad democratizadora. Algo similar ocurre con las voces que sospechan del llamado del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a participar en la formulación de políticas culturales.

Es verdad que acontece en un tiempo veraniego –en ese habitualmente tranquilo lapso que transcurre apaciblemente entre el fin del año cultural, o sea, enero, y el  festival de Viña. También es cierto que quienes formamos parte del mundo de la cultura no esperamos precisamente la “temporada alta” del trabajo para opinar. De hecho, muchos lo hacían, por ejemplo para el plebiscito del 5 de octubre, en las horas de descanso o francamente del sueño, para diseñar los mismos que sobrevendrían luego del arco iris y la formidable gesta del NO.

Es llamativo el que los medios de comunicación masiva han dado una cobertura extraordinaria –incluyendo editoriales estimuladoras a participar- demostrando un entusiasmo que bien pudieren aplicar en explicar la totalidad del proceso de formulación de políticas culturales que viene aconteciendo, en medio de la indiferencia de los mismos editorialistas, desde hace casi una década.

Desde luego que todo proceso participativo es saludable, más si se trata de algo transparente y con reglas claras sobre cómo serán tabulados los resultados y cómo se sumaran a una larga lista de pareceres de creadores, gestores e integrantes de instancias participativas regionales y de nivel nacional que ya se han recogido, de los cuales la opinión pública está bastante desinformada.

Pareciera que en la premura por hacerlo -delatada por la fecha escogida- está una vez más la necesidad de cumplir promesas de campaña que son ajustadas luego por la fuerza de la realidad. En este caso, que la participación en políticas culturales es un dato de la causa que bien se quisieran para sí beneficiarios de las políticas de vivienda, de salud, de seguridad, de deportes o tantas otras que no han alcanzado el nivel superior de tener un órgano colegiado y plural que determine políticas públicas estables no sujetas a los vaivenes electorales.

Es el mismo fenómeno que alcanza a otros países, traducido no en encuestas virtuales sino en muy concretos funcionarios que surgidos desde la izquierda se hacen cargo de la continuidad de políticas culturales en gobiernos de derecha. Práctica que inauguró el monumental Charles de Gaulle, que convocó a  André Malraux en 1959 a hacerse cargo de un flamante Ministerio de Asuntos Culturales y que recientemente se ha reiterado en la Francia de Sarkozy y en Cataluña.

Probablemente el quid de la cuestión, como señala Eduard Miralles Presidente del Patronato de la Fundación Interarts, no sea tanto “especular sobre la existencia de políticas públicas para la cultura de derecha o de izquierda como admitir, en primer lugar, que buena parte de las cuestiones que hoy día forman parte del patrimonio de la política cultural universal han sido aportaciones indiscutibles de la izquierda occidental a lo largo del siglo XX, desde la lectura pública a la diversidad cultural, pasando por la democratización de la cultura, la animación sociocultural o la educación artística. Y en segundo lugar, constatar la manifiesta incapacidad de la izquierda contemporánea cuando de lo que se trata es de establecer aquellos nuevos horizontes necesarios para la cultura. ¿O es que alguien cree todavía que unas políticas culturales que rearticulen excelencia y proximidad, que generen oportunidades para el trabajo de los creadores en nuevos contextos comunitarios, que planteen un nuevo diálogo entre la tradición y la vanguardia o que sitúen en el centro de su acción estratégica la construcción de una ciudadanía cultural activa son también posibles desde la derecha?”.

En definitiva, en la hamletiana cuestión de participar o no participar, es evidente que hacerlo constituye un avance –y supone apenas unos escasos minutos- pero esta vez, no bastará con un lápiz como el 5/10 sino implica cierta destreza mínima en Internet y una agilidad mucho mayor en conocer las políticas que YA existen y que fueron fijadas también por un proceso participativo que consideró incluso una antigua institución llamada Parlamento, que legitimó, con la fuerza de una ley, a una autoridad colegiada y plural de once personalidades representativas de otros organismos tan lúcidos como las universidades, los premios nacionales y la nunca suficientemente reconocida sociedad civil.

De modo que, responda a las 26 preguntas, siga las flechas y no se quede conforme.

La política cultural que de allí saldrá, en conjunto con otras instancias, debemos vigilarla para que se aplique, profundice y devenga en política de Estado. No vaya  a ser que se apague.

Como el Arco Iris.

27 enero 2011

LOS SALMONES Y EL PATRIMONIO

En su discurso sobre el estado de la Unión -SOTU, en siglas para twitear State Of The Union- el Presidente Barak Obama recordó uno de sus ejemplos favoritos para demostrar la necesidad de reorganizar el aparato de gobierno: “el departamento de Interior se ocupa de los salmones cuando viven en agua dulce, pero es el de Comercio quien lo hace cuando llegan al mar, y no se sabe quién está al cargo cuando ya están ahumados”. Una sensación similar se experimenta en Chile cuando se trata del patrimonio y que ha quedado una vez más en evidencia con el incendio de la Iglesia Matriz de las Hermanas de la Providencia. Y no precisamente por el desconcierto frente a qué hacer con los enseres ahumados.

Un bombero, activo en la extinción del siniestro, recordó por instantes, el incendio de la Compañía. Y es que a todos los chilenos algo nos ocurre cuando se pierde parte del patrimonio que es de todos. Pero a muchos nos surgen dudas respecto de la capacidad de la institucionalidad vigente en este terreno.

¿Quién es responsable del patrimonio nacional? Como en el ejemplo de los salmones, hay varios: primero, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que tiene atribuciones para fijar políticas en este campo, ha dispuesto recursos para la reconstrucción patrimonial post terremoto, premia a patrimonios vivos y lo hace desde una institucionalidad moderna, participativa, que considera, además, a dos de los mayores expertos en patrimonio del país en su Directorio Nacional; la DIBAM que es un servicio público, que data desde 1929, a cargo de las bibliotecas, archivos y museos, es decir, del patrimonio cultural de todos los chilenos y el Consejo de Monumentos Nacionales, que es responsable de las declaraciones como monumentos o sitios típicos a aquellos bienes no fiscales que lo ameritan.

Los dos últimos dependen del Ministerio de Educación. El primero, tiene una cabeza con rango de ministro que no ha logrado hacerse cargo de la gestión patrimonial a pesar de existir una ley que lo determina y que exige, desde 2004, un reglamento que establezca sus relaciones con la DIBAM, aún no promulgado. Las razones son, como los salmones, diferentes autoridades –de aguas dulces y saladas- que han perseverado en nadar contra la corriente de la modernización del aparato de gobierno.

Hasta que acontece una tragedia, como la señalada, y aparecen los encargados de mitigarla: “Si mañana –dice el comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Cristóbal Goñi - una emergencia afecta a la Biblioteca Nacional, hemos establecido procedimientos reactivos destinados a enfrentarla, sabemos exactamente dónde está cada grifo, cada conexión a una red seca o acceso, pero no sabemos qué lugar o que contenido debemos proteger. Es importante que cada institución desarrolle planes de prevención y contingencia que den paso a una adecuada coordinación con bomberos”.

El Consejo de Monumentos Nacionales, por su parte, reconoció que la creación de un protocolo para cada inmueble "Es un tema que no está abordado”.  Es decir, los responsables de los bienes de todos los chilenos no se han hecho cargo de determinar e informar a eventuales rescatistas cuales deben ser las prioridades ante una tragedia. En Chile, un país de terremotos e… incendios.

Doble falta: primero una dispersión de servicios responsables del patrimonio y luego un grave incumplimiento de quienes son contratados para preservarlo.

El Cuerpo de Bomberos señala –como es su misión-  que “priorizó el rescate de personas. No tenemos como prioridad el rescate de enseres u objetos de valor, porque se nos iría de las manos el incendio". A la vez, agrega que “sería imposible tener un protocolo para cada tipo de edificio patrimonial”. Su recomendación es que cada una cree su propio plan de contingencia de rescate, donde se haga un catastro de los objetos de valor y la forma en que podrían ser evacuados en caso de emergencia.

Es decir, rasgos elementales cuando se está a cargo de edificios que pertenecen a todos. Es esta inyección urgente de capacidad de gestión lo que necesitan nuestros museos y bibliotecas. Pero no sólo aquellos que pertenecen al sector público. Otros casos, de propietarios heterogéneos, demuestran que tampoco éstos se ocupan de proteger sus bienes patrimoniales, como ocurre con el Palacio Baburizza de Valparaíso en que su propietario, el Municipio local no se ha podido hacer cargo de su establecimiento pero tampoco ha buscado los socios necesarios para ocuparse de ello ni ha instalado la capacidad de gestión que pueda salir a hacerlo. Lo mismo afecta dramáticamente  a los patrimonios pertenecientes a la iglesia católica que suelen sobrevivir sin mantención y esperando que un milagro los salve de terremotos e incendios. Algo similar amenaza al Parque Cultural de Valparaíso, en plena obra pero aún sin un ente gestor que lo gobierne. Lo que si ocurrió con el recientemente inaugurado GAM que poseía un gobierno colectivo, plural y participativo, antes de estar en condiciones de operar.  

Es posible que signos favorables como la reacción ciudadana ante el proyecto de pavimentar parte del Parque Forestal o el reciente Congreso de Barrios Patrimoniales demuestren que la ciudadanía se está haciendo cargo de proteger lo propio.

Ojalá que las autoridades adviertan esta corriente y no sigan nadando en contra.

Como los salmones.

13 enero 2011

PERFUME DE CONTINUIDAD: PAGANDO LA DEUDA HISTÓRICA

El 12 de enero fue la fecha escogida para que el Ministro Presidente del CNCA entregara la Cuenta Pública de su primer año de mandato. El escenario determinado fue el Palacio de La Moneda, con toda su solemnidad y ritos. Los asistentes, muchos de aquellos mismos - o sus sucesores en el rol que entonces jugaban- que "entraron"  por primera vez a La Moneda bajo la presidencia de Eduardo Frei, en 1997, cuando éste designo a la Comisión Asesora Presidencial  propuso los textos bases para la Ley que creó el  CNCA y  las primeras modificaciones a la Ley de Donaciones Culturales en el emblemático informe "Chile está en deuda con la cultura". Y esa deuda, en la referida cuenta, se continuó pagando.


Primero, el Ministro Luciano Cruz Coke despachó lo realizado para ordenar y reconstruir la casa. Literalmente: superar la impresentable posición DICOM/G en la que encontró el Consejo al asumir y la mucho menos presentable situación en que el terremoto del 27/F dejó a gran parte del patrimonio cultural inmueble del país. Reafirmando, eso sí, que para ello "los Fondos (concursables) no se tocan". Y así fue, sólo se trasladaron de mes "Septiembre es el mes de los Fondos" y anunció su incremento para el 2011, como ha sido habitual desde su creación. Escogió ese mismo mes como plazo para anunciar los esperados cambios a la legislación sobre propiedad intelectual, agregando pistas sobre su espíritu: "Siempre he preferido la zanahoria antes que el garrote", es decir, estímulos a la irradiación de música chilena más que cuotas de transmisión.

Otro anuncio infiltrado entre la Cuenta se refiere al tantas veces predicho cambio de la Ley de Donaciones Culturales, ampliándola a conservación del patrimonio y aumentando el número de donantes y beneficiarios, no sin agradecer el trabajo hasta ahora realizado por Oscar Agüero, secretario ejecutivo del Comité de Donaciones y el primer nombrado individualmente acompañado luego sólo por Ricardo De la Fuente por sus esfuerzos en beneficio dela internacionalización del audiovisual chileno. Ello, en el marco de la preocupación por la industrias creativas en general y del cine en particular que ejemplificó con el Seminario Economía & Cultura que contó con una vasta asistencia de emprendedores culturales y dos o tres grandes de la producción cinematográfica mundial.

Es verdad que uno de los sellos visibles del primer año de Cruz Coke ha sido su preocupación por la pantalla grande, sin descuidar las escaramuzas por la pantalla chica que se diluyeron en una guerra de "cartas al director" que no ameritó constancia en la Cuenta anual.

Lo que sí consta en el informe anual es el apoyo a espacios culturales activos como Matucana 100, Balmaceda 1215 y el Museo Pre colombino junto a aquellos en vías de gran actividad como los inaugurados 2010 en San Joaquin y Angol y la nunca demás ratificación que la gran sala del GAM comenzará a construirse en 2012 mientras el 2011 sus arquitectos volverán a dibujar sus ambiciosos planos. Todo, en el entorno de los 52 centros culturales que debieran estar terminados el 2015, resultado de la continuidad de la previsora Comisión de Infraestructura Cultural que diseñara el Presidente Ricardo Lagos en 2000.

Entre los nuevos programas iniciados en 2010 destacó el Ministro a Servicio País/Cultura, Acciona, Cultura en Cárceles, el Plan Cultural Araucanía (tan imprescindibles),  y el reforzamiento de las tradicionales escuelas artísticas. Además, recordó las flamantes áreas de Arquitectura, Diseño y Artes circenses que se agregan a Fondart y que tuvieron disimiles antecedente en el año que se informa: una prometedora Feria del Diseño que renació con fuerza y apoyo del CNCA y una discutible muestra circense en Rapa Nui que no dejó satisfechos a los esforzados trabajadores del circo social.

Las malas noticias vinieron desde las encuestas de consumo cultural que siguen marcando un peligroso nivel: escaso. Caídas en cine, en teatro y otras áreas llevan a deducir que aún hay mucho por hacer en términos de construcción de espacios, de hábitos de consumo en los mismos (creación de audiencias) y fortalecimiento de instituciones que los gobiernen. Cifras negativas a pesar del esforzado trabajo de los dos elencos estables del CNCA que representaron 85 funciones en el caso del BAFONA y 72 conciertos en el caso dela Orquesta de Cámara.

De esta última, destacó Cruz Coke su presentación en Pan de Azúcar que marca la preocupación por descentralizar la cultura, acompañado en el empeño por la flamante Subsecretaría de Turismo -cuya titular estaba presente en el acto- destacando la creación en común de un polo turístico/cultural en Valparaíso, que considera los renovados carnavales, travestidos en un festival inspirado por Matta que celebra su centenario el 11 del 11 del 11, también recuperar 11 ascensores patrimoniales y el polémico proyecto de Parque Cultural que "contra viento y marea" se construye a pasos agigantados en el cerro Cárcel.

Quizás uno de los aspectos más relevante de la cuenta 2010 está en la acción internacional que simbolizó el Ministro en el estreno mundial de la ópera Il Postino, en Los Ángeles, dónde distribuyó personalmente un número poco habitual de medallas; en la presencia de la arquitectura chilena en Venecia; los convenios con grandes estudios fílmicos; el intercambio de experiencia en gestión de fondos concursables por expertice en conservación patrimonial con Bolivia, y la noticia de que seremos invitados de honor en la Liber 2013, una de las dos grandes ferias del libro de habla hispana.

Como se ve, con los correctos agradecimientos a sus colegas del Directorio Nacional, la  alusión a la Convención de fijación de políticas culturales 2011-2015 de Puerto Varas  y en presencia de gran parte de la comunidad cultural, los responsables de aplicar la Política Cultural generada colectivamente han dado otro paso en pagar esa deuda histórica que el talentoso escritor fallecido Carlos Cerda plasmó en la frase "Chile está en deuda con la cultura".

Seguimos pagando.

27 diciembre 2010

LA CULTURA COMO CAMINO DE ENCUENTRO

No es precisamente por la cercanía de Navidad, pero la Cultura ha constituido habitualmente un punto de unión, aún con los "intrusos" en el sector como califica El Mercurio a Luciano Cruz Coke, recordándo que ésta fue territorio "que la derecha no entiende ni le interesa". Un gesto reciente es que el  Presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, que encabezará un gobierno opositor a la coalición anterior, un tripartito de centro izquierdas, ha escogido dar señales de amplitud al formar gabinete. Y, como ya lo hiciera hace unos años el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy incorporando como Ministro de Cultura a Frederic Mitterrand,  sobrino del Presidente Francois Mitterrand, Mas ha escogido a  Ferran Mascarell, "un ilustre ex consejero socialista de Cultura", según El País (diario a quién pertenece la foto), para incorporarlo a su gabinete. Es estimulante y revelador el que, cuando se quiere dar señas de estabilidad en políticas públicas, suelen ser las políticas culturales el símbolo de  que lo que se puede ofrecer, verosímilmente, como propuestas de unidad y permanencia. 

Francia y Cataluña han sido y probablemente continuarán en ello, referentes para nuestras políticas culturales. La primera, en la fase que acompañó el Centenario de la República, a inicios del siglo XX y terminó contrariada cuando un gobierno fuerte -como el de Pinochet- abominó de la intervención pública en cultura. A pesar de ello, el Museo de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional y la Estación Mapocho, mantienen el recuerdo de una arquitectura que recuerda la "excepción cultural" que Francia fue en el mundo pre crisis. Cataluña se ha erigido en las últimas décadas en catedral de la formación de nuestros cuadros de la gestión cultural y en atractiva institucionalidad al crear un Consejo de la Cultura, el primero del sur de Europa continental.

Permanencia de las políticas para formar hábitos de consumo cultural es lo que se ha pretendido en Chile con la creación de un Consejo Nacional de la Cultura de las Artes participativo, plural y autónomo en la fijación de políticas. Así, cuando hace un año campeaba la última campaña presidencial, señalábamos que más que cambio de políticas, cualquier nuevo gobierno sólo aportaría cambios de rostros.

Al menos desde dentro de nuestra institucionalidad parece ser así. El Directorio del CNCA continúa operando con personas representativas de las diversas áreas de las artes, la gestión y el patrimonio y los mecanismos de renovación de las políticas culturales, las Convenciones, siguen su curso anual. Y debieran ser ellos los que reciba propuestas de cambio, como la aún pendiente re estructuración del sector patrimonio que considere a la DIBAM y el Consejo de Monumentos Nacionales. Ese debiera ser el debate que viene.

Mientras tanto, los cambios en política cultural -como era previsible - no han sido mayores. Sólo movimientos de personas -tal vez más que las necesarias- que luego las autoridades se apresuran a afirmar que no obedecen a cambios de política. Es que en esta área de las políticas públicas se ha logrado un consolidado de líneas de acción que pueden complementarse -como ocurre con la profundización de las políticas de apoyo al cine nacional o la ampliación de la labor pública a hacia la arquitectura, el diseño o las artes circenses-  pero difícilmente borrarse de una plumada.

El secreto de esta realidad está en el modo cómo éstas se construyeron, con mucha calma -más de 20 años de discusiones- y con  participación de los actores involucrados. He allí el camino entonces si se deseas plantear algunas modificaciones. En estos terrenos, la imposición dejó de regir cuando la mayoría dijo ¡NO! en un plebiscito y luego la participación vino para quedarse cuando estas mismas políticas dieron paso a la formación de audiencias como uno de sus componentes centrales. La productora del Festival más antiguo del verano -FITAM-, Carmen Romero, ejemplifica aquello señalando "con Andrés Pérez aprendí que este festival lo hace el público".

Así se explica además que, por otro lado, el Ministro Luciano Cruz Coke rechace cualquier reducción de su cartera y, por el contrario, reafirme la continuación de programas tan potentes como anteriores a su mandato como son el de Centros Culturales para ciudades sobre 50 mil habitantes y el GAM, que apuntan, precisamente a que los públicos puedan "jugar de local" para producir y acoger arte y cultura.

Es que, cuando las políticas públicas están basadas en la gente para la cuál están orientadas, se produce una solidez que explica que, tal vez algún día, también en Chile,  quienes deseen demostrar que el país seguirá por los senderos ya trazados por administraciones anteriores, se recurra al símbolo de quién encabece las políticas culturales para encender las luces de la continuidad, sin apagar los reflejos de la necesaria renovación que deriva del voto popular.

Ese será el momento en que la cultura habrá dado otro gran paso desde la unión del alma de los chilenos -que quizás ya  está logrando- a la unión simbólica de las estructuras políticas que velan, con ella, por un país más integrado y más sabio de cómo se deben enfrentar -en conjunto- los grandes desafíos nacionales.

Pero, aún falta tiempo. Aunque estamos en temporada de buenos propósitos.

Feliz 2011.

20 diciembre 2010

GAM "in progress"

Una de las más formidables muestras de que el llamado “modelo chileno de desarrollo cultural” está en funcionamiento es la entrada al espacio público del nuevo Centro Nacional de Artes Escénicas y Musicales, el GAM. En efecto, un sueño que tuviera el Presidente Salvador Allende –de que el trabajoso edificio construido con tiempo y entusiasmo récord para una reunión de la UNCTAD fuese un centro cultural-, comenzado a concretarse bajo el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, ha intentado, bajo el mandato del presidente Sebastián Piñera dar sus primeros frutos. Las cifras exhibidas públicamente de sus tres primeros meses de operación, una completa entrevista de su Directora Ejecutiva y el masivo anuncio de que será sede del exitoso Festival Internacional Teatro a Mil (FITAM 2011) dan cuenta de que este novísimo espacio ha venido para quedarse y de que probablemente, por allá por 2014 estará terminado, dando cumplimiento así a los dictados de la Política Cultural del Estado de Chile, proclamados en 2004, bajo la presidencia de Ricardo Lagos. Es decir, mandatos de diferentes gobiernos han sido capaces de persistir en la aplicación de políticas en la clave que sustenta nuestro camino cultural: su permanencia en el tiempo.

Pero lo acontecido refleja no sólo voluntades presidenciales. Por el contrario, éstas han sabido escuchar y aplicar lo que el mundo de la cultura ha establecido a través de sus mecanismos de participación conocidos y fijados de la misma manera. En efecto, las primeras luces de este trabajo inicial del GAM están señalando mejoría en los índices de presentaciones y asistencia en el campo de la danza, una sostenida oferta de actividades musicales y la ya mencionada acogida de festivales de artes escénicas en general. Junto con la presencia de diferentes actividades y unidades de negocios que contribuirán de manera creciente a auto sustentar su labor.

Detrás del GAM está no sólo ese ferroso edificio que aún alberga al Ministerio de Defensa y que debiera llegar a ser próximamente otra unidad de negocio del centro cultural, sino toda una historia de construcción y gestión de centros culturales en nuestro país, iniciada en 1990 cuando el Presidente Patricio Aylwin determinó –también escuchando el clamor de una animoso colectivo cultural, que profesaba entre los ganadores del NO-  que la vieja y abandonada estación Mapocho deviniera en Centro Cultural. La experiencia de administración privada sin fines de lucro de ese centro remodelado, ha ido informando el trabajo de nuevas corporaciones como las de Matucana 100, Balmaceda Arte Joven, Amigos del Teatro Regional del Maule y varias decenas de centros culturales que se diseminan por el país a través de otro de los programas longevos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes: el de Infraestructura Cultural, iniciado el 2000 cuando dicho consejo era sólo un deseo del Presidente Lagos y un proyecto en la carpeta de su asesor, Agustín Squella.

También y muy principalmente, están las personas, jurídicas o naturales. En orden de aparición, los socios fundadores, en 2008, de la Corporación Centro Cultural Gabriela Mistral que representan a instituciones tradicionales de la República como la Universidad de Chile, el Teatro Municipal, la Universidad de Concepción o pujantes creaciones derivadas de la reciente institucionalidad como el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, la Fundación de Orquestas Juveniles, la Corporación Cultural de la Estación Mapocho, la Fundación del Centro Cultural Palacio de la Moneda, el Teatro Regional del Maule, y organismos nacidos desde la sociedad civil como la Fundación FITAM o las agrupaciones gremiales  de actores y de la danza. De tales constituyentes, surge un Directorio, encabezado por el Ministro Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que orienta el trabajo de un equipo ejecutivo dirigido por Alejandra Wood, designada tras una poco frecuente unanimidad que traspasó corporaciones y gabinetes. Con ella, labora un conjunto de profesionales experimentados, muchos de ellos formados en los propios centros cuya experiencia sustenta al GAM.

Pero las más destacables son las más de cien mil personas que han visitado el GAM los últimos tres meses, en diversas actividades y que comenzarán a tenerlo entre sus derroteros habituales que ya contemplan paradas periódicas en estaciones como La Moneda, Bellas Artes, Cal y Canto, Baquedano, Santa Lucía, Manuel Montt, Parque O´Higgins y, recientemente, El Golf.

No es que para ir a un centro cultural debamos necesariamente utilizar el Metro -aunque es siempre aconsejable- , sino que, a la inversa, cada vez más el metro deberá fortalecer sus servicios para atender a quienes de dirigen masivamente a disfrutar del arte.

¿Será mucho soñar?

En todo caso es un fenómeno que se ha iniciado cuyo progreso más reciente se llama GAM y se llega  a él  por la estación Universidad Católica. 
Amén.