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29 julio 2026

UN DÍA COMO HOY, 30 DE JULIO, HACE 50 AÑOS...




El ambiente era tenso, más que por el contenido del primer APSI -ya había sido aprobado por la censura previa de la dictadura- era por la espera del juicio de nuestros destinatarios, los lectores. Muchos de los cuales se habían suscrito sin aún conocer la revista. Eso significaba que, ademas de gustarles, debía llegar oportunamente a sus domicilios.


La pequeña oficina -la 625- de Matías Cousiño 150 hervía de nombres, direcciones y pequeños montículos de revistas de determinado barrio, pues nosotros mismos haríamos de repartidores. Las del centro las llevaría Helios Felipe, nuestro asistente. Me correspondió Ñuñoa y debía para ello trasladarme en mi "citrola" AX330.

Como se puede ver, en el colofón de la última página, nacimos con aires de grandeza  pues se "PROHIBÍA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL" e indicaba "Año 1 N°1", sin dudar de que tendríamos muchos años más por delante. Como realmente ocurrió. 

Se anunciaba el precio de la suscripción anual de 24 números: $480 en Chile y USD 55 en el exterior. El 24 escondía un pequeño ahorro, serían dos revistas por mes y no una publicación quincenal que implicaba 26 ediciones por año.

Los artículos no estaban firmados, solo figuraban los nombres del Director, el Editor y el Representante Legal, como lo pedía el instructivo oficial.

La portada, mostraba otra característico que iría configurando APSI: análisis predictivos de la actualidad internacional. En este caso, ya en julio de 1976 sugerimos la victoria de Jimmy Carter en las elecciones de noviembre de ese año, esbozando que el politólogo de origen polaco, Zbigniew Brzezinski, ocuparía un importante cargo en su eventual victoria; de hecho entre 1977 y 1981 fue Consejero de Seguridad Nacional . El artículo, de John Dinges, se acompañaba de un recuadro titulado "Elecciones turbadoras".

En el interior, en abigarradas 12 páginas, sendos artículos sobre el post franquismo español; las indefiniciones políticas en Africa; la crisis (otra más) del Líbano; el nuevo gobierno italiano que encabezaría Giulio Andreotti; las Olimpiadas de Montreal y el futuro de esta fiesta deportiva, simbolizado en la debutante gimnasta rumana Nadia Comaneci. Sin faltar su sección de Economía: CEPAL y el comercios exterior latinoamericano, ni la de Cultura, sobre el video arte.

Por todo ello, no podemos dejar pasar que ocurrió hace solo cincuenta años. 







                                       

12 diciembre 2025

¿ESCENARIO O PLATEA?

    


Hasta fines del siglo XX, la historia cultural chilena respondió “escenario” a la interrogante sobre si debemos preocupamos principalmente de los artistas o del público. Salvo los años del régimen militar, en que se desconoció hasta la pregunta, la inquietud de los sucesivos gobernantes fue por los creadores e intérpretes. Primaba así el desarrollo artístico por sobre el desarrollo cultural.


Con la decisiva participación del mundo de la cultura en la Campaña del NO, otros actores del proceso cultural comenzaron a recibir atención pública. En los años 90 se comenzó a hablar de gestión cultural, de financiamiento privado, de infraestructura cultural, de formación de audiencias…a entender que no basta con desarrollo artístico y que se debía pensar también en el público que disfruta de la creación: en la platea.

Nacieron fondos concursables; proyectos de infraestructura cultural; estudios de intereses culturales; organizaciones de gestores culturales; consejos de la cultura. En todos ellos, la participación de la sociedad civil es tan importante como inédita y derivada de ello, el papel de las audiencias, o la platea, es obvio.

Tal como ha quedado en evidencia con el anuncio de la construcción de un teatro municipal en Las Condes que ha hecho creer a muchos que su edificación acarrearía perjuicios al Teatro Municipal de Santiago. Pero, los previsibles daños no son responsabilidad del nuevo edificio sino un ejemplo de las consecuencias de una gestión más preocupada por el escenario que por la platea.

El nuevo proyecto es de carácter local, anuncia un plan de gestión profesional, carece de elencos estables y plantea la búsqueda de financiamiento a través de una programación variada. Su condición de teatro comunal contrasta con el concepto de un teatro -de hecho nacional por la excelencia de sus elencos y su financiamiento- que se entrega en administración a un ente municipal. La existencia de un plan de gestión que plantee un “sueño” de teatro es indispensable en todo proyecto de infraestructura cultural. La búsqueda de financiamientos concursables, municipales y privados más la taquilla, asegurarán a la nueva sala una programación libre y variada, no sometida a la obligación de presentar “sus” elencos estables. Éstos, en teatros líderes del mundo, constituyen corporaciones independientes de salas determinadas y gestionan presentaciones en diversidad de espacios.

Hay quienes sugieren que la cercanía de estaciones de metro atraerá a Las Condes a los públicos de otras comunas. Esta puede ser una condición necesaria pero no suficiente. Los habitantes de otros sectores asistirán sólo en la medida en que se desarrollen programas de creación de audiencias. Es decir, preocuparse no sólo del escenario, sino también de la platea y, además, de un aspecto que asegurará la calidad de la relación entre ambos, en ese o cualquier otro espacio cultural, la concursabilidad en la selección de sus principales gestores.


                                            (Publicado en el diario La Segunda, el 17 de abril 2007)


11 diciembre 2025

SOLIDARIDAD: EL BOLETÍN DE LA ESPERANZA


 




Próximo a cumplir cincuenta años desde la publicación, en mayo de 1976, de su primera edición, conviene recordar los antecedentes, la estructura y el tipo de periodismo que desarrollo SOLIDARIDAD, conocido como "el Bole", el boletín informativo de la Vicaría de la Solidaridad.


Su antecedente más cercano está en el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, allí hasta su cierre en diciembre de 1975, un pequeño equipo de comunicaciones elaboraba informes de prensa, que resumían lo publicado en los diarios nacionales respecto de las áreas de interés del Comité; realizaba análisis de prensa, que llegaba a los Obispos y dignatarios de las confesiones que integraban el Comité así como a los corresponsales extranjeros que se nutrían de información para responder a sus medios internacionales; publicaba estadísticas propias elaboradas en base de los casos de derechos humanos que llegaban hasta Santa Mónica 2338, y apoyaba a los directivos del Comité que eran víctimas de variadas campañas de prensa, inspiradas por la dictadura, como ocurrió, por ejemplo, con los ataques abiertos al Obispo luterano Helmut Frenz, o una despiadada entrevista "off the record" que un supuesto periodista realizó al Obispo Carlos Camus y que difundió mañosamente.

Estas tareas fueron asumidas por la Vicaría de la Solidaridad, a contar del 1º de enero de 1976, y sus diferentes departamentos: Jurídico; Laboral; Campesino; Zonas; Coordinación nacional; Educación solidaria y otros de apoyo. 

Uno de estos fue el Departamento boletín Solidaridad, que tenía por misión, reflejar el trabajo de cada uno de las áreas señaladas y sus obras mas señeras como las bolsas de trabajo, los talleres, los comedores y salud.

La idea del Cardenal era que, así como ideó una Vicaría en plena Plaza de Armas, con gran visibilidad, sus tareas también eran transparentes y comunicadas a cada parroquia a través de un medio interno creado para ese efecto. Así, la Vicaría instaló un aparato compuesto por periodistas, fotógrafos, diseñadores, distribuidores y otros profesionales indispensables para difundir un boletín de varias decenas de miles de ejemplares, que pudiera hacer frente a una grave situación de ausencia de libertad de expresión en el país.

Con algunos comunicadores del Comité, más periodistas de medios católicos como Radio Chilena o el Departamento de Opinión Pública (DOP) del Arzobispado más aguerridos y valientes fotógrafos que cumplían su riesgosa labor en las calles a rostro descubierto, la Vicaría constituyó un inédito equipo para un novedoso medio.

De este modo, actuando como Director responsable el propio Vicario de la Solidaridad, en diversas ocasiones en Cardenal Raúl Silva se reunió con el equipo del boletín para evaluar lo realizado y orientar el tipo de periodismo que debía implementar.


Leyendo recientemente al conocido autor español Javier Cercas, en su libro "El loco de Dios en el fin del mundo" (Random House, 2025) sobre la visita del Papa Francisco a Mongolia, encontré, en boca de una religiosa que trabaja en Radio Vaticano, una frase que calza a la perfección con lo que inspiraba a SOLIDARIDAD:

"- Nosotros intentamos transmitir esperanza. Esa es otra peculiaridad de los medios de la Iglesia.

- Es cierto -la respalda Andrea Tornielli, responsable de todos los medios Vaticanos-. Y esto significa que, incluso cuando estamos contando lo peor, la guerra de Ucrania, por ejemplo, buscamos siempre un punto de luz, por pequeño que sea, un atisbo de salida". 

Es exactamente lo que pedía el Cardenal al equipo, que, por negro que fuera el panorama de lo que estábamos reporteando, siempre había que finalizar con esperanza.

Idealmente, el periodismo debería ser completamente independiente, sin embargo en las circunstancias de censura y ausencia de libertad de expresión que padecía Chile en 1976, es legítimo que la Iglesia de Santiago sustente un medio que podríamos llamar de periodismo de esperanza. Y que cumplió su misión de salvar vidas y mantener viva, aún en las peores circunstancias, el derecho de la ciudadanía a ser informada.

Con verdad y esperanza.

18 agosto 2025

UNIVERSIDADES E INFRAESTRUCTURA CULTURAL

 



Como parece ser una tradición, nuevamente las principales universidades chilenas han dado, en distintas áreas, un fuerte impulso a la cultura. Ocurrió históricamente cuando la Universidad de Chile y la Universidad Católica tenían sendos grupos de teatro estables -ITUCH y TEUC-, los mejores del país y cuando se hicieron cargo de los primeros canales de TV en la década de los años sesenta, escoltadas esa vez por la pionera UCV.


Cuando parecía que la señera costumbre de que cada gobierno post dictadura dejaba una herencia en infraestructura de alcance nacional para las artes -allí tenemos el CCEM; el MIM; el CCPLM; el GAM- entraba en una sequía a partir del gobierno de Sebastián Piñera uno y hasta el actual, las universidades han salido al rescate.

La Universidad de Chile golpeó la cátedra con una Gran Sala Sinfónica Nacional que acogerá a sus elencos estables que gestiona el CEAC. Desde su ceremonia inaugural, tanto por los invitados -del Estado y de la gran empresa- como por el mensaje directo de la Rectora Rosa Devés, quedó claro que el sector privado tiene mucho que aportar en la administración del espacio. Lo mismo ocurre con la Arena Claro del club deportivo de la UC, que delata el aporte empresarial desde su nuevo nombre.

Es que desde el retorno a la democracia, quedó claro que el desarrollo cultural de Chile es una tarea de financiamiento mixto, entre el Estado, la empresa y la sociedad civil. El primero, tomando la iniciativa y poniendo recursos basales, la segunda aportando recursos operativos como lo requiere una obra de infraestructura y la tercera, a través de la devota compra de entradas, sea para un concierto o para un acontecimiento deportivo.

Veamos los elementos en común que tienen estas dos obras: 

Ambas poseen un elenco estable que ocupa gran parte de las fechas del año. La U de Chile, una Orquesta Sinfónica que atraviesa un gran momento, la UC un equipo de fútbol competitivo que espera recuperar sus posiciones cuando pueda volver a invertir en jugadores de nivel, una vez completada la inversión del estadio.

Ambas tienen vinculación a una "marca" tradicional y dinámica a la vez: las dos universidades más antiguas y prestigiosas en el país y el extranjero.

Estas casas de estudio incursionan también, en los tiempos recientes, en otras áreas de la cultura, como lo demuestran la formidable invitación de honor a la U de Chile, a la más relevante feria del libro universitario de habla hispana, la de la UNAM mexicana, a fines de este mes de agosto. La UC lleva algún tiempo asumiendo gestiones en la radio Beethoven, el museo MAVI o el espacio Vilches, entre otros.

Es preciso también mencionar que universidades, como la UDP, han hecho un gran esfuerzo por crear la Biblioteca Nicanor Parra y nutrirla de variadas muestras de arte y comunicaciones. Como, por ejemplo, una exposición educativa sobre la revista Cabrochico, de editorial Quimantú.

Sin embargo, el Gobierno y su Ministerio de Culturas, desde su creación, a finales de Bachelet dos, ha brillado por su ausencia en el terreno infraestructural, quedando en nada la productiva Comisión al respecto que creó Ricardo Lagos que traspasó su ímpetu al entonces recién creado Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. 

Queda el amargo sabor de que el tránsito de Consejo a Ministerio, junto con perder el carácter vinculante del primero, aumentó su gasto en burocracia y desprotegió la tendencia a llenar el país de espacios culturales "con cemento" y no solo con pases de impacto aún no demostrado.

Junto con acercarse a una elección presidencial se abre la perspectiva de que cada uno de los candidatos y candidatas puedan ofrecer al electorado la perspectiva de, durante su eventual mandato, dejar al país una noble infraestructura cultural.

¿O será que esa tarea es solo de Rectores y no de Presidentes ?

11 julio 2025

VM 20, UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Fotos: Arturo Navarro

 

Se respiraba la historia. En la misma fila, sentadas las máximas autoridades de los tres poderes del Estado, junto a dos Rectores de la Universidad de Chile. La actual, Rosa Devés y el iniciador del proyecto, Víctor Pérez. Muy cerca, una gran cantidad de Ministros y Ministras, parlamentarios además de la recientemente ganadora de elecciones primarias y la viuda del ex Presidente Sebastián Piñera. En el aire, las figuras emblemáticas de la Universidad y sus mejores proyectos... Andrés Bello, Juan Gómez Millas, Armando Carvajal... y en el escenario de conciertos, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile animados por la batuta del maestro Maximiliano Valdés. 


En ese espíritu, estalla "Egresado, maestro, estudiante", el himno de la casa de estudios. Electrizante. Parecía que lo cantaron hasta quienes no estaban familiarizados con él.

Después, las generosas y agradecidas palabras de la Rectora que no dejaron sin reconocer a todos quienes desde 2014 fueron convirtiendo una idea en proyecto y ésta en realidad, a pesar del estallido social y pandemia, incluido el Rector Ennio Vivaldi .

Para culminar la ceremonia de media hora de historia, la intervención del ex alumno Presidente de la República, Gabriel Boric que reconoció, haciendo un guiño al ex Rector Pérez, su escepticismo juvenil respecto de este sueño.  

En lo musical, desafiando la calidad sonora de la flamante Gran Sala Sinfónica Nacional, la Obertura Festiva, de Juan Orrego Salas y la Novena Sinfonía, Coral, de Ludwig van Beethoven. Nunca más adecuada la Canción de la Alegría.

Entre el fascinado público se comentaba la calidad del espacio, se recordaba que es la primera sala pública para conciertos construida en Chile después del Teatro Municipal de Santiago.

Se lamentaba la oportunidad perdida por el proyecto similar del centro Cultural Gabriela Mistral, a dos cuadras de distancia, que aún espera su inauguración.

Se recordaba que, en algún momento del proyecto, en 2008 y 2009, esta misma Orquesta Sinfónica iba a ser elenco estable de esa postergada edificación. 

Fue Víctor Pérez quien avizoró las dificultades que vendrían y se lanzó con VM 20.

Pero no fue noche de nostalgias ni de tristeza. Chile había ganado una potente infraestructura cultural y se la brindaba su Universidad, la que durante muchos años fue la verdadera institucionalidad cultural del país.

Los asistentes, al salir, brindamos con entusiasmo. En lo personal, recordando esas visitas que -al llegar a Santiago desde la provincia- hacía a esa querida tía que daba clases en la Escuela de Química y Farmacia, en ese mismo punto de la ciudad, que, conservando su antigua fachada, el 10 de julio de 2025 se volvió inmortal.

17 junio 2025

LOS GRANDES EDIFICIOS CULTURALES HABLAN



No dejé de dar un salto cuando, en el reciente foro de candidatos a las primarias de centro e izquierda, la periodista Angélica Bulnes preguntó a los participantes qué libro recomendarían. 

¡Por fin, exclamé! 

Al mismo tiempo, mi fértil imaginación, voló hacia Quimantú deseando que, habiendo una candidata de apellido Jara, ella u otro recomendara el Minilibro que ilustra este texto. Duró poco mi alegría, ni ella ni los demás aprovecharon la oportunidad de pasar algún mensaje que revele su inquietud programática por el libro y la cultura.


Debo reconocer mi ingenuidad de que desde nuestra izquierda que tanto valora al Presidente Allende y su obra, hiciera, en plena campaña, una alusión a ello.

Luego vino la conformidad, la mención de un libro en TV va a reverberar algún tiempo en los comentarios y las redes y luego llegará el ansiado debate sobre el futuro de un sector tan vilipendiado desde el estallido y la pandemia.

Esperaré detectar algo en la prensa. Y me encontré con agradables sorpresas. 

En coincidencia con el inicio de la campaña electoral, han comenzado a destacarse lo que los franceses llaman los grandes edificios culturales. A los que cada Presidente galo ha querido asociarse.

Enumero: 

1. La crisis del Club de La Unión que ha llevado a valorar su colección de arte, con aviesas intenciones de vender parte de ella para pagar sus deudas.

2. La Fundación Salvador Allende no ha recibido trato equivalente para la colección de su Museo, que hizo lo mismo que planean frente al conocido bar La Unión Chica: pagar la compra de un inmueble al Serviu con parte de su patrimonio artístico. Incluso, aclara la Fundación, se planteó un destino digno para las pinturas en la Casa de la Cultura Anáhuac del Parque Metropolitano. Pero, para alguno usar arte para pagar deudas es legítimo, para Allende, no.

3. Esta doble situación motivó un reportaje de Artes y Letras donde se revela que la gran mayoría de las colecciones de arte están en manos del Estado, principalmente en bancos, tal como ocurre en Colombia, Ecuador, México, Bolivia y un largo etcétera.

4. Siguió a esta nota una reveladora crónica de El Mercurio que destaca el liderazgo femenino en grandes espacios culturales como el Museo de Bellas Artes; el Centro Cultural La Moneda; la Biblioteca Nacional y el Centro Cultural Gabriela Mistral. Una muestra de cómo gestionar edificios culturales sin distinción de si son públicos o privados, de si ésta la realiza el SERPAT o una corporación sin fines de lucro. Lo que recuerda la propuesta ante la Cámara de Diputados -cuando se discutía en 2016, la creación del Ministerio de Culturas- de un Consejo Nacional de la Infraestructura y Gestión. Ver  https://arturo-navarro.blogspot.com/2016/03/un-consejo-de-la-infraestructura-y-la.html

 5. La Universidad de Chile ha anunciado, dos hechos relevantes: la rehabilitación de la ex sede de la Facultad de Química y Farmacia, en Vicuña Mackenna 20, para instalar un teatro de excelencia para la Orquesta Sinfónica. Además, su Dirección de Extensión ha anunciado, al convocar a la primera actividad sobre Venturelli y Siquieiros, que desarrollará una cartelera cultural en la Librería Universitaria de su Casa Central, en Alameda 1050.

6. El Museo Precolombino -otro gran espacio cultural- ha anunciado que se asocia a una aplicación que da acceso a 900 organizaciones culturales del mundo, impulsada por Bloomberg Philantropies y que se podrá descargar gratuitamente a la entrada del museo.

7. La Cineteca Nacional, inserta en el Centro Cultural Palacio de la Moneda, ha homenajeado a la cineasta Alicia Vega, dándole su nombre al microcine tradicional. Otro ejemplo de complementación de grandes espacios con pequeñas iniciativas fructíferas en términos de políticas culturales, como testimonian, además de la sala Alicia Vega, su reconocido Espacio Lector y la valiosa muestra "Como diseñar una revolución, la vía chilena al diseño", quizás lo más destacado de la conmemoración de los 50 años del Golpe, en 2023, pronta a presentarse en Barcelona.

8. La antigua estación del ferrocarril Arica-La Paz será rescatada para acoger a la primera Biblioteca regional; un auditorio para 180 personas; oficinas regionales del Consejo de monumentos y la Coordinación de bibliotecas públicas, y una cafetería. Otro caso de grandes edificios aportando a las políticas culturales, en este caso, además, monumento histórico.



La enumeración debería bastar para que los candidatos y sus equipos programáticos consideren una política para la gestión de grandes espacios culturales como la mejor manera de atraer a las audiencias hacia las artes y el patrimonio.

Otro dato: el 16 de junio el Museo del Louvre amaneció cerrado por huelga de sus funcionarios que llamaban la atención sobre el exceso de visitantes...

Parece que los grandes edificios culturales hablan y señalan el camino.



31 julio 2024

GESTIÓN CULTURAL EN VENEZUELA DURANTE PANDEMIA


 

El 11 de agosto de 2021, en plena pandemia, tuve una conversación por zoom, sobre gestión cultural en su país, con Régulo Pachano Olivares, ex Presidente del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB). Pachano, por órdenes de la Gobernación del Zulia, fue destituido de su cargo el miércoles 17 de mayo de 2018, después de décadas de intenso trabajo cultural en esta institución. Al momento del encuentro se desempeñaba, como exiliado, en el Teatro Colón de Buenos Aires.


El diálogo, de alrededor de una hora, versó sobre la vinculación cultural entre Venezuela y Chile, desde Andrés Bello a Gustavo Dudamel, pasando por el exilio chileno en su país; artistas plásticos como Jesús Soto; el Ministro José Antonio Abreu y el desarrollo del Sistema de Orquestas Juveniles, llevado a Venezuela por discípulos del maestro Jorge Peña Hen, entre otros.

Es interesante, en momentos que se vuelve la mirada hacia Venezuela, repasar este documento, en el siguiente enlace:



01 junio 2024

CUENTA DE BORIC EN CULTURA: 1% = 100%



Un fantasma recorre el mundo de la cultura, desde hace años, sin respuesta. Fue reiterada por el Mensaje Presidencial del 1º (otro uno) de junio de 2042, fijada a las 11 horas (dos unos más). Se trata de insistir en que la solución a todos los problemas de la cultura se resolverían con una glosa presupuestaria equivalente a una centésima parte de lo que gasta anualmente el gobierno de Chile.

Hace algunos años, hacia fines de la dictadura se instaló en este mismo mundo otra cifra: la del IVA. Que si se eliminara el impuesto al libro se resolverían los problemas del sector editorial y Chile volvería a ser el país lector de los buenos tiempos de Quimantú.

Las autoridades de la época resolvieron de raíz la campaña que ya se hacía molesta: No se suprime el IVA al libro porque ello traería complicaciones al sistema impositivo imperante, dijo el Ministro de Hacienda, Alejandro Foxley. De acuerdo, dado que el IVA al libro no constituye una cantidad significativa de los impuestos, ¿lo devolverías para crear un Fondo de fomento a la lectura?, dijo el Ministro de Educación, Ricardo Lagos.

Santo remedio. El equivalente a la recaudación fiscal por IVA al libro se traspasó a un flamante Consejo Nacional del Libro, de composición transversal y representativa del sector que adjudicaría los recursos a quienes, mediante proyectos concursables, lo solicitaran.

Así, escritores, libreros, editores, profesores, bibliotecarios, distribuidores, importadores y un (otra vez el 1) representante del Presidente de la República reunidos en Consejo Nacional asignarían fondos a sus pares, girando contra un Fondo Nacional del Libro y la Lectura, creado por Ley. 

Del llanto de eliminar el IVA, nunca más se supo y el sector se llenó de iniciativas de fomento lector; concursos de escritura; creación de bibliotecas; ferias de libros, y cuánta idea naciera del creativo mundo editorial.

Hasta que una honrosa invitación a la principal feria mundial, la de Frankfurt, cayó en manos de una autoridad y no del Consejo del Libro. Y el propio Presidente de la República debió salir a reparar el pecado de ignorancia de su secretaria de Estado.

Para evitar un bochorno similar, aún es tiempo de determinar, participativa y transversalmente, a qué se destinaría la eventual triplicación -en menos de dos años- del presupuesto cultural de Chile.

El Presidente lanzó dos ideas:

"Entregar financiamiento directo a ferias, festivales y agrupaciones de trayectoria probada, como la Orquesta de Niños del Altiplano en Antofagasta, el festival de Jazz en Valparaíso, la Bibliolancha en Chiloé, la Furia del Libro en Santiago, Cielos del Infinito en Magallanes, Teatro Puerto en Coquimbo, o el Festival Internacional de Cine de Valdivia". Responde a la demanda por aportes directos a iniciativas de más de diez años de existencia.

Y "Un pase cultural ... al cumplir 18 años y personas mayores que tienen la PGU al cumplir 65 años, de 50 mil pesos para utilizarlos en salas de cine, teatro o librerías". Un aporte que puede ser significativo para las industrias culturales.

Sin embargo, el uso del 1% requiere de más análisis y la participación de los incumbentes que definió el propio Boric: 
"las y los artistas, cultores y gestores culturales que trabajan por mantener viva nuestra cultura, en conjunto con el apoyo del Estado y la sociedad civil en todas sus formas".

No pongamos la carreta delante de los bueyes, o, como dijo Bárbara Negrón, el 2 de junio, en El Mercurio: "se requiere terminar de implementar la institucionalidad para poder recibir estos recursos y rindan lo que tienen que rendir. Si no, el ingreso de recursos puede mas bien desestabilizar".

Además del 1%, el Presidente anunció la recuperación de dos medidas nacidas en administraciones anteriores:

Completar el Centro Cultural Gabriela Mistral "como fue ideado e iniciado durante los gobiernos de la Presidenta Bachelet... un gran centro nacional de excelencia para las artes escénicas y musicales... tal como fue concebido durante el gobierno del Presidente Allende en 1971". Reconocimiento a quienes lo antecedieron con un plan que, como muchos países avanzados, destinan edificaciones inicialmente para relevantes eventos mundiales, que luego van a fortalecen la infraestructura cultural. Proyecto retomado en 2006 por la Presidenta Bachelet que implica instalar el Centro Nacional de Artes Escénicas y Musicales aprobado por la Convención Nacional de Cultura, cuando ésta tomaba decisiones vinculantes.

Y agregó una iniciativa que, desde los noventa, apoyó una veintena de producciones cinematográficas nacionales:"El Fondo de Banco Estado para el Fomento del Cine Chileno que se extenderá por primera vez al teatro". 

Anunció el envío de dos proyectos de ley: un necesario aporte a TVN, a través de un "Fondo de reserva para la modernización del canal estatal, fortalecer sus centros regionales, su canal cultural e infantil y su señal internacional, junto a la creación de una radio pública y desarrollo de su formato multi plataforma". Y una nueva legislación de beneficios tributarios, "a empresas extranjeras para posicionar a Chile como un lugar atractivo para las producciones y coproducciones audiovisuales".

Una Cuenta al país que deja tareas y esperanzas al mundo de la cultura, con una clave: el 100% de las preocupaciones seguirá siendo ese 1%.

Hasta que deje de ser un fantasma y se convierta en una feliz realidad.

19 octubre 2023

APSI Y LOS FUTUROS PERIODISTAS

 


Foto Jean Laude

Foto Jean Laude
        

Habitualmente y desde hace siete años, las universidades de Valparaíso que tienen escuelas de periodismo -Playa Ancha, PUCV, Viña del Mar y Adolfo Ibañez- organizan una jornada que reune, alrededor de un tema a los estudiantes de los cuatro planteles. Este año, los organizadores quisieron recordar la experiencia de revista APSI, creada en 1976, que fuera la primera publicación autorizada bajo dictadura... con condiciones.


La cita, bajo el título "Hacer periodismo en tiempos históricos" fue el viernes 6 de octubre en una desbordante cineteca de la Universidad Católica de Valparaíso, ubicada junto a su casa central de avenida Brasil. 

Para participar se requería inscripción previa, la que daba opción de formular preguntas al hacerlo. 

Como toda actividad que lleva años, tanto la inscripción como la asistencia y la organización fueron ejemplares. Y el interés de los futuros periodistas, que llenaron la sala en sus dos niveles, fue digno de la profesión escogida.

Comencé la exposición proyectando la credencial de Director de APSI, que cumplía dos objetivos: relevar la importancia que tenía, en dictadura, exhibir documentos que acreditaban la misión profesional y -gracias a la fotografía- indicar que cuando emprendí la tarea que nos ocupaba tenía más o menos la misma edad de los asistentes.

Luego, desarrollé las farragosas diferentes etapas para la creación, en 1976, de una revista: solicitud de permiso a DINACOS -Dirección de Comunicación Social- que debía considerar un director responsable, chileno y periodista; esperar la respuesta de la autoridad (restringirse solo temas internacionales); luego la autorización de impresión; una vez chequeado que los originales eran idénticos a lo impreso, autorización de circulación. 

Este proceso, de censura previa, duró varios meses y se cambió luego a la auto censura, que implicaba una sistemática reunión del director responsable con el censor de DINACOS en la que éste detallaba los aspectos del número anterior -convenientemente subrayado con destacador amarillo- que no eran aceptables.

Este "diálogo" duró hasta el 7 de agosto de 1981 en que la revista fue directamente impedida de circular. Su última publicación fue la edición 105 fechada el 11 de agosto de ese año. 

Curiosamente, el académico Daniel Avendaño, que conducía la actividad, poseía un ejemplar de esta edición y me solicitó firmarlo. Fue como signar un epitafio, pero pude enseñar a los estudiantes tanto en número 1 -vía proyección- como el 105, "en vivo y directo".

La conferencia continuó explicando que la revista reapareció seis meses después con otra dirección. 

Sin embargo, lo más notable estuvo en las preguntas, algunas que habían sido planteadas al inscribirse y otras que siguieron después de finalizada la charla, durante el café.  

Las primeras demostraban interés en el porqué la motivación de hacer un medio en tan difíciles circunstancias y si en ello había sentido miedo.

Las segundas -en su mayoría bajo el formato de despacho radial, que algún profesor había encargado como trabajo académico- mostraban una preparación minuciosa del reportero, llegando incluso uno a conocer el seudónimo con que escribía en APSI, Ricardo Lagos y que yo apenas recordaba.

En definitiva, volví a enfrentar el aire marino de ese sector porteño que une las avenidas Brasil y Argentina, con la enorme satisfacción de comprobar que las nuevas generaciones de periodistas están enterados de la historia y de los esfuerzos que generaciones anteriores hicieron bajo dictadura, convenientemente estimulados por sus inquietos profesores.

Bien por todos ellos.


01 agosto 2023

RASTROS LECTORES EN CUNCUNA


Ilustración de Guillermo Tejeda en El gigante egoísta




Niños y niñas suelen considerarse destructores de libros infantiles. Este trabajo de Soledad Veliz, Ignacia Saona y Janos Kovacs, demuestra que, en el caso de la colección Cuncuna y su serie Pintamonos, editados en inicios de los años setenta por Quimantú, esta condición se revierte para convertir a los lectores en creadores de nuevas imágenes a través de sus marcas de uso y rastros lectores. Que lo disfruten.
¡Ojalá a pantalla completa!






 

02 junio 2023

TRÁIGANME LA CABEZA DE PEDRO RAMÍREZ

 



Aún en ascuas esperando el capítulo final de la única teleserie que he seguido de principio a fin, me ha venido a la mente el western de Sam Peckinpah, ¨Tráiganme la cabeza de Alfredo García", que bien podría haberse sustituido por el nombre del protagonista, Pedro Ramírez, pues en casi todos los capítulos alguien del Valparaíso de  1937 quería verlo muerto. Pero, afortunadamente, no fue así: los realizadores decidieron llamarla "Hijos del desierto", destacando así más el nacimiento que la eventual muerte del personaje.


La serie que transmite Megavisión, en horario prime (luchando contra el sueño) tiene notables elementos históricos como la matanza de Santa María de Iquique; la penetración nazi en Chile, desde Valparaíso; la intención del Presidente Arturo Alessandri de vender -si, vender- Rapa Nui al Tercer Reich y la valerosa acción de la policía de Investigaciones para detener, a través de un departamento especializado, la actividad terrorista de agentes de la Alemania nazi. Junto a pequeños guiños a personajes reales entrañables como Eloísa Diaz (¿la doctorcita?) y Vicente Huidobro (protagonista de la noche de Cartagena).

Todo esto, desarrollado en 163 capítulos, a través de entrañables personajes como 'la Gato'; la señora Williams; el capitán Sanfuentes; la mencionada doctorcita; el correctamente afeitado Pedro; el naviero cónsul alemán; la sensual cantante del Pirandelli (¿guiño al American Bar?), y la infaltable monja.

Para acogerlos se construyó una verosímil escenografía a los pies de un cerro de Curacaví que revive sectores del elegante Cerro Alegre porteño con cafetería Colonia incluido, sin desperdiciar la publicidad de marcas de la época, aún vigentes, como Farmacias Knopf y agua mineral Cachantún.

Lo que más capturó mi afición fueron tres aspectos:

El innegable contenido histórico de episodios poco enfrentados, como la matanza en Iquique y el muy probable secuestro por parte de los hechores, de huérfanos de padres víctimas de las fuerzas armadas. Masacre que inmortalizó Luis Advis y Quilapayún con su cantata.

El desconocido enfrentamiento entre servicios secretos alemanes y británicos en los años previos a la segunda guerra mundial y el poderío del espionaje nazi que conocía gracias al libro de María Soledad de la Cerda "Chile y los hombres del tercer Reich" (Catalonia, 2000) que narra con detalle que "la 'quinta columna' y la red de espías nazis contaron con el apoyo no sólo de los alemanes residentes en Chile sino también de otros civiles, al amparo de la neutralidad chilena durante la guerra".

La delicada reconstrucción de un Valparaíso pujante en lo económico, hermoso en su arquitectura, laberíntico en sus cerros, peligroso en su puerto y abundante en su vida y paisajes nocturnos, sin olvidar la presencia de los ascensores, cantinas, hospitales (el Alemán derivó en Británico, en el guión) que lo caracterizan.


Leo con admiración que la idea original pertenece a Rodrigo Cuevas -guionista de la serie "Los ochenta"-, que fue escrita en conjunto con Patricio Heim y Simón Soto, autor del libro ¨Matadero Franklin" (Planeta, 2018) que podría explicar las inocultables similitudes del protagonista con el mítico 'cabro' Carrera. Agrego que es dirigida por Patricio González, antes asistente del prolífico Vicente Sabatini y que cuenta con la siempre sólida producción de Quena Rencoret.

A todos ellos, mi agradecimiento por la entretención dispensada, las emociones vividas, aún enfrentando, en ocasiones, las dificultades de recibir la señal de Megavisión en sectores de la región de... Valparaíso. 


20 diciembre 2022

ROBIN HOOD CAUGH BETWEEN A DICTATORSHIP AND A PANDEMIC

 











ROBIN HOOD, ENTRE DICTADURA Y PANDEMIA



CENTRO CULTURAL ESTACIÓN MAPOCHO, UN CASO DE GESTION CULTURAL AUTOFINANCIADO 1990/2020

Ponencia para el seminario "Cases for Culture", 2 y 3 de diciembre 2022 en DRCLAS de la Universidad de Harvard.


El plebiscito del NO , en octubre de 1988, en Chile marcó no solo el final de la dictadura de Pinochet, sino también el regreso del protagonismo del mundo cultural en la Democracia que se avecinaba.  

El gobierno del Presidente Patricio Aylwin quiso reconocer el aporte de la gente de la cultura a su campaña y al anterior referéndum, recuperando la abandonada estación Mapocho y convirtiéndola en un importante centro cultural.  

La situación económica del Chile de los 90 no era buena. La dictadura había privatizado todo lo que pudo y las arcas fiscales estaban muy deterioradas, por lo que el gobierno decidió invertir USD 10 millones en remodelar en la estación y esperar que ésta auto financiara su operación como espacio cultural.  

Para ello, entregó su administración a una corporación sin fines de lucro, creada para tal efecto, en la que había participación del gobierno nacional (ministerio de Educación), el municipio de Santiago y entidades culturales permanentes de la república (Universidad de Chile, Fundación Neruda, Teatro Municipal, entre otras).  

La gestión estaría a cargo de un equipo muy reducido (un poco más de una decena de personas) dependiente de esa corporación, que tendría por misión mantener el edificio remodelado, difundir la cultura, sin recibir aportes públicos.  

Ese modelo, novedoso y arriesgado, funcionó durante 30 años bajo una orientación que Doris Sommer califica como de Robín Hood: “obtener recursos de los ricos para servir a los pobres”. Es decir, arrendar el monumental espacio para actividades comerciales (ferias, congresos, seminarios) a buen precio y re invertir esos ingresos en actividades artísticas y culturales (ferias del libro y la música, festivales de cine y teatro, residencias artísticas, conciertos, exposiciones de artes visuales).  

Destacan reuniones internacionales como Letras de España (1993); Expo Cumbre, durante la Cumbre de las Américas (1998); Cena de gala de la 21º reunión de líderes  de APEC (2004); ¡Culturas en el aire! experiencias de radios de pueblos originarios con DRCLAS (2005); Cuarta reunión de la red de Centros Culturales de América y Europa (2005), y la Sexta Cumbre Mundial de las Artes y la Cultura de IFACCA (2014). 

Algunos shows: Monsters of rock (1994); Orquesta Filarmónica de Israel conducida por Zubin Mehta (1997); Davis Copperfield (1997 y 1999); Serrat sinfónico (2004), y Los náufragos de la loca esperanza, del Thèâtre du Soleil, dirigida por Ariane Mnouchkine (2011).

Y las conferencias de Steven Hawkins (1997) y la premio Nobel Nadine Gordimer (1998).

En 2009, el centro cultural recibió el Premio Reina Sofía de Patrimonio y difusión cultural.

Todas las actividades entre 1996 y 2020 pueden revisarse en estacionmapocho.cl/memoria-anual/


El largo éxito del modelo -expuesto en múltiples seminarios y conferencias internacionales- se debió, entre otras, a la estabilidad de su política; el estudio permanente de sus públicos; la sobriedad de sus gastos; la fortaleza de sus comunicaciones, y la habilidad de su programación, muchas veces simultánea de actividades artísticas y comerciales, lo que enriquecía culturalmente a los visitantes de ferias comerciales e interesaba a sus productores.  

La auto sustentabilidad se mantuvo hasta finales de 2019, cuando un estallido social perjudicó gravemente a muchos espacios culturales, incluso quemando algunos, y atemorizando a organizadores y productores que debían arrendar la estación. La crisis se profundizó con la pandemia mundial, así el 17 de marzo de 2020, el centro cultural se vio obligado a cerrar sus puertas. Con ello no había actividades ni ingresos posibles. 

El directorio hizo gestiones con el ministerio de las Culturas y la Presidencia de la República, para recibir, por primera vez, una subvención estatal para, al menos mantener el edificio. La respuesta fue negativa y la administración debió reducir salarios, dejar de pagar gastos mínimos y endeudarse: sobrevivir dificultosamente con préstamos con garantía estatal a Pymes. A diciembre de 2021 la deuda con personal, proveedores y la banca bordeaba el millón de dólares.  

Esta situación provocó daños sicológicos y físicos al personal y un acelerado deterioro al edificio.  Hoy, el centro cultural apenas sobrevive y espera que las nuevas autoridades, finalmente logren incorporarlo a una subvención permanente a través del presupuesto nacional, lo que al menos no se alcanzó para 2023. 

Durante 30 años, las flechas disparadas a la manzana sobre la cabeza de Robin Hood hicieron blanco en la fruta. La envenenada flecha del COVID, acertó al corazón del modelo de autofinanciamiento del centro cultural.  

Habrá que buscar otro camino. 

Muchas gracias.









05 julio 2022

CUNCUNA EN EL MOSTRADOR




"Fuimos pioneros en paridad de relevancia entre autores del texto y de ilustraciones, así como en la selección de autoras y autores, ilustradores e ilustradoras. Hace solo 50 años. Por ello la editorial de la USACH la califica hoy como “La revolución del libro infantil chileno”, así celebra la cuenta de tuiter @quimantúvive la publicación del 4 de julio de 2022 en El Mostrador titulada "Reeditan cuentos infantiles e ilustrados de Quimantú, la mítica editorial de la Unidad Popular".


En ella, dos especialistas en literatura infantil, autores del ensayo que acompaña a las reediciones ya mencionado, exponen: “Para el gobierno de Allende niños y niñas eran una de las máximas prioridades. Cuncuna es reflejo de eso. Escritores, editores, ilustradores y trabajadores estaban comprometidos para realizar los mejores libros posibles para aquellos que históricamente excluidos” señala Isabel Molina Valenzuela. 

 Por su parte, Claudio Aguilera dice: "Cuncuna es una colección pionera de lo que sucede a nivel editorial en la literatura infantil chilena. Fueron precursores de lo que hoy llamamos libro-álbum, en el cual interactúan texto e ilustración con la misma importancia en el rol de las ilustradoras”.

Muy recomendable la lectura del señalado artículo.

03 mayo 2022

GOBERNANZA PARTICIPATIVA: BISAGRA NECESARIA


Tradicionalmente, en Chile, la cultura navegaba en aguas tranquilas, recibiendo recursos desde el gobierno, aferrada a dos sólidas instituciones: la Universidad de Chile y la DIBAM. La relación de los artistas con la sociedad era mediada por los partidos políticos y aquellos brindaban, con generosidad, su arte en las campañas electorales. 


Nunca faltaron aportes e incluso éstos se fueron reforzando a contar del gobierno de Frei Montalva que no sólo creó una Televisión Nacional, de gobierno, sino que también estimuló la alfabetización y la difusión artística hacia los campesinos (vía INDAP, SAG, CORA) y los pobladores (Promoción Popular). Reforzado por la llegada de la televisión que quedó en manos de las universidades: U de Chile, U Católica, UCV, U del Norte.

La coronación de esta tendencia se logró durante el gobierno del Presidente Allende que creó ChileFilms, Quimantú y el Museo de la Solidaridad. Con una diferencia, no tenían asegurado el financiamiento público, Quimantú debió autofinanciarse y el Museo recibía donaciones desde la solidaridad internacional.

De este modo, el mundo de la cultura llegó a tener una gran influencia en el acontecer político. Era frecuente ver a dirigentes de partidos que visitaban a Quimantú y solicitaban que publicara sus libros.

No fue extraño entonces, que, muy tempranamente, la dictadura las emprendiera contra los libros (quemando miles de ellos, en cámara) y contra artistas emblemáticos como Víctor Jara, Pablo Neruda, Ángel Parra (e indirectamente a su familia). A lo que se sumaron exilios masivos de grupos musicales (Inti Illimani, Quilapayún), escritores, actores y artistas visuales.

La cultura volvió a ser acorralada, con el agravante que la Universidad de Chile fue fragmentada en una decena de pequeñas universidades regionales y la DIBAM dejó de comprar para sus bibliotecas y museos.

Lo natural es entonces que, una vez recuperada la Democracia, la cultura quiera salir del ahogo y organizarse en relación con otros actores sociales. Por ello fue muy fácil descartar la figura de un ministerio, una subsecretaría o una dirección nacional, tres opciones de diferente rango con una característica común: una dirección unipersonal, finalmente, presidencial.

Así, las primeras señales fueron transversales: un comité de donaciones integrado por artistas, empresarios y parlamentarios para aprobar -o no- los proyectos de la flamante política de estímulos tributarios a los privados que el Senador Gabriel Valdés introdujo en una ley de presupuesto. La Ley del Libro y la Lectura, comienza en su primer artículo con la creación de un Consejo Nacional plural (escritores, editores, profesores, bibliotecarios, distribuidores, libreros) que asignará los recursos que el Estado pone a su disposición. El primer centro cultural, establecido en la antigua estación Mapocho también es gobernado por un Directorio integrado por representantes de organizaciones permanentes de la República en materia cultural, esquema que se repite en los centros culturales creados a continuación. 

Subyace allí la necesidad de que la cultura conviva con otros sectores de la sociedad y así también quedó plasmado en dos comisiones asesoras creadas por los Presidentes Frei y Lagos, en las que artistas y gestores convivieron con parlamentarios y empresarios. Lo que también quedó establecido en la institucionalidad nacional post dictadura aprobada por el Parlamento: el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Sin embargo, la primera prueba de esta dirección colegiada, no dependiente de la DIBAM ni de la Universidad de Chile, fue la Corporación Cultural de la Estación Mapocho, donde se incorporó en su Directorio a autoridades públicas electas, como el Alcalde Jaime Ravinet, con personas representativas de la sociedad civil como la historiadora Lucía Santa Cruz; la intérprete musical Cecilia Echenique; el escritor Antonio Skármeta; el abogado de derechos humanos y coleccionista José Zalaquett; el arquitecto de la UC, uno de los autores del proyecto de remodelación ganador, Ramón López (en la foto). Todo, presidido por la máxima autoridad cultural del Estado, el Ministro de Educación.

A este directorio se le encomendó como misión preservar el edificio, monumento nacional, y divulgar la cultura junto con la necesidad de autofinanciarse. Tomando así el bastón que ya se había ensayado, con éxito, en Quimantú. 

Este colectivo debió tomar decisiones que habrían sido escandalosas en un período de una cultura dependiente de la política y los gobiernos: prohibir las actividades partidistas, religiosas y matrimonios, es decir aquellas que no eran abiertas a todo público. Un centro cultural es para todos, o no es. 

El imperativo del autofinanciamiento llevó además buscar alianzas con medios de comunicación (La Tercera); empresas donantes (BHP Billiton) otros espacios culturales (Teatro Municipal), con diferentes resultados, manteniendo también una relación privilegiada con aquellas actividades artísticas aprobadas por otros colectivos participativos asociados al gobierno: Fondart, Fondo del Libro, Comité de Donaciones Culturales, y actividades internacionales de gran impacto (Letras de España; Expo Cumbre de las Américas, o la reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del BID).

Así, a partir de la experiencia del CCEM se va constituyendo esa nueva forma de la cultura post dictadura, para enfrentar su inserción social: ser una bisagra que conecta diversos mundos desde una nueva forma de liderazgo. Los resultados fueron tan favorables que el centro cultural recibió el Premio Reina Sofía de Patrimonio Cultural, por su gestión y fue sede oficial de la Sexta Cumbre Mundial de las Artes y la Cultura, en 2014, la primera en América Latina y en un país de habla hispana.