09 julio 2021

BOCHORNO EN LA CONVENCIÓN CONSTITUYENTE


 "Con más de 30 años de experiencia como director del Centro Cultural Estación Mapocho, el gestor cultural Arturo Navarro destaca los principales errores en la organización de la primera sesión de la Convención Constitucional. "Hay una negligencia brutal", comenta a The Clinic, contando además que puso el recinto cultural que él dirige a disposición de la Universidad de Chile, a objeto de colaborar con el funcionamiento del órgano constituyente".


El texto completo de la entrevista en:

https://www.theclinic.cl/2021/07/06/las-lecciones-de-arturo-navarro-director-del-centro-cultural-estacion-mapocho-por-el-bochorno-tecnico-de-la-convencion-constitucional-sin-pandemia-esto-hubiera-sido-una-catastrofe/

17 junio 2021

UNA LEY DE DONACIONES PARA LA RECONSTRUCCIÓN

 



El foro organizado por la UNA y la Universidad Autónoma de Recoleta, realizado el martes 15 de junio de 2021, se puede ver en https://www.youtube.com/watch?v=H2aimdPnDx8 


 

Preguntas foro sobre la ley de donaciones culturales 

Martes, 15 de junio a las 19:00:

 

1. Sin perjuicio de que la llamada Ley Valdés no será modificada en este año legislativo, ¿Cuál es su posición respecto a la indicación de levantar una Ley General que, entre otras cosas, plantea la necesidad de darle transparencia a este instrumento?
La Ley general, no es una ley general, sino una ley de filantropía basada en el modelo EEUU, que prioriza las donaciones a la ecología y la biodiversidad, agregando beneficios a grandes poseedores de tierras (Tomkin) y bajando los aportes al fisco por la actual ley de herencia.
La Ley CEP pretende rebajar los beneficios tributarios del 50% al 10%, desincentivando más aún a los donantes a la cultura, ya rehacios con el 50%.

 

Mi posición es que se debe proponer, a la brevedad posible, -mientras el estado de hace cargo de su rol ausente- una Ley de Reconstrucción Cultural, inpirada en la Ley de Donaciones que, por un tiempo y monto limitados, otorge mayores beneficios tributarios a quienes contribuyan a reconstruir (como en un maremoto o terremoto) a las instituciones y personas que han visto destruídos sus ingresos por la crisis social y la pandemia. Una ley cortísima, que basada en la documentación tributaria en poder del SII otorgue, sin concursos, fondos de emergencia a las instituciones y personas perjudicadas. Considerando un fondo solidario para aquellas instituciones de menor capacidad; con plena transparencia en las asignaciones y considerando aspectos como: propuestas de desarrollo a largo plazo y medidas de protección al trabajador cultural hoy precarizado.

 

 

2. Respecto al proceso constituyente ¿Debería fortalecerse la función del Estado en relación a sostener los incentivos tributarios para el desarrollo de las artes y la cultura?

 

Por cierto, el proceso constituyente debe abordar globalmente el tema de los derechos culturales como los sociales y económicos, y a la vez comprender normas para que los financiamientos públicos y privados de la cultura no puedan desaparecen como por arte de magia, tal como aconteció durante la dictadura y la pandemia. Ello no puede volver a ocurrir. Si eso pasa por incentivos tributarios, bienvenidos sean pero solo a partir del complemento y mejoramiento de la actual ley de Donaciones.

 

 

3. Demás está especificar los efectos que ha tenido la crisis sanitaria sobre la cultura y las artes: espacios cerrados, caída drástica en los ingresos de los artistas, entre otras cosas. Haciendo el ejercicio al revés, ¿Cómo aporta la cultura a la economía en Chile?

 

El aporte de la cultura es muy relevante, no solo en cifras de dinero sino en el soporte anímico de la ciudadanía, para evitar “la cultura de la soledad”, como la calificó una de mis alumnas y para mantener y extender los territorios adonde, gracias a las difusiones en línea, están llegando las manifestaciones artísticas. Aquellas que antes estaban a disposición de los vecinos de los espacios culturales, hoy llegan a todo el país e incluso al exterior y al mundo. Debemos prepararnos para poder atender las demandas de esos nuevos públicos que han nacido con la pandemia y el streaming. Esa es una gran oportunidad de ir formando las nuevas audienciassin dejar de profundizar el compromiso con el arte con las audiencias pre pandemia. 

 

En ese sentido, nos apremia la feroz presencia de la cultura del algoritmo que, por las mismas razones ha penetrado en todo el mundo y que, junto con brindar entretención masiva, va lentamente rebajando los niveles culturales de la población, al transmitir aquello que indica un promedio numerológico que, por razones obvias, se va reproduciendo a si mismo.

 

 

 

4. ¿Cómo podría el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio incentivar o impulsar la vinculación entre organizaciones culturales y donantes o posibles donantes?

 

En las actuales condiciones, el citado ministerio, ausente y concursable, tiene mucho menos condiciones para convocar al sector filantrópico que el anterior CNCA que, al poseer un Directorio Nacional que fijaba y evaluaba políticas culturales vinculantes, y por tanto incluía a gestores, premios nacionales, rectores que daban mayor confianza a eventuales donantes que un ministerio monocolor que ha reducido drásticamente la partcipación ciudadana en sus organismos.
En todo caso, el tema excede aún a ese pasado Directorio, pues tiene que ver con una campaña comunicacional de fomento de la filantropía a nivel nacional y casi diria escolar. Distinguir caridad de solidaridad.
En ese sentido, a lo menos podría pensarse una iniciativa legal que obligue, como lo hizo la ley del libro y la lectura, a que los impuestos generados por la cultura, sus instituciones y personas, se destinen al mismo sector. Esa información la tiene el SII pues acaba de enviar una cuenta de cómo se invierte el dinero de nuestros impuestos. En mi caso, a cultura y recreación, va un 0.006% de lo que recauda el fisco.

14 mayo 2021

GESTIÓN CULTURAL INTERNACIONAL EN PANDEMIA





Enlace a la Conversación del lunes 10 de mayo entre el doctor en Sociología de la Cultura, Tomás Peters y el Director Ejecutivo del CCEM 

https://www.youtube.com/watch?v=9qI1FLNn8Js


 

10 mayo 2021

LAS TRAVESURAS DE "NARICITA"

 


Cuando se vivía la euforia de la Enciclopedia de la Juventud, mi padre llegó un día con una colección de libros "que es mucho mejor" (y seguramente más económica). Se trataba de los 23 tomos de narraciones dirigidas a los adolescentes, escritas por el genio brasileño, Monteiro Lobato. Los devoré y aprendí Gramática, Historia, Literatura, Geografía... y sobre todo, a amar a personajes entrañables, niños, un abuela, una sirvienta de color, una muñeca llamada Emilia y al Vizconde de la Mazorca. Los ejemplares permanecieron en la "Biblioteca ANC" (así identificada con un timbre creado con un juego de imprenta especialmente solicitado) durante toda mi vida, con dudosas intenciones de hijas, hijos y otros potenciales lectores, hasta que, ya con 70 años en el cuerpo, un lunes 10 de mayo de 2021, la cama de mi nieta Matilde amaneció -como indica la fotografía- con pequeños trozos de papel. Había ocurrido el milagro y la noche anterior había iniciado la lectura del primer tomo de Monteiro Lobato. Proceso que simultáneamente iba deshaciendo, en fragmentos esa lectura maravillosa. Se sellaba así un pacto entre nieta y abuelo. Seríamos el primero y la última lectores de Naricita.

08 noviembre 2020

NISSIM Y LAS PASTAS



Carta a Paula Sharim. 

 Querida Paula: 

No se cuándo leerás esto, quizás ni lo leas en medio de tanto ajetreo.  

Pero yo si sé que necesito escribirlo. Imperiosamente. 

 Desde que esta mañana supe que se fue Nissim, no he podido hacer nada bien más que recordarlo. 

 Puchas que lo quiero (iba a poner quise), puchas que lo extraño. Puchas que buen tipo es tu padre. 

 Nos reíamos de buena gana cada vez que nos encontramos. Bueno después de unos años de convivencia Ictus/Vicaría donde se forjó la amistad. 

Iba, con el rebaño de la vicaría a ver antes de su estreno, cada obra. 

Eramos conejillos de indias que nos divertíamos de lo lindo y... hasta opinábamos. 

Incluso hay recuerdos que nos hacían caso, en ocasiones. 

 Un día quedé tan motivado que, a la salida, invité a comer a mi casa a la compañía, pensando que era un atrevimiento. 

 No lo fue y aceptaron. 

 Fueron los tallarines más nerviosos que jamás cocine (soy bueno para hacer pasta) pero, cocinar para el Ictus... 

 Desde entonces somos amigos y me acuerdo de los amigos, no de las pastas que comieron. 

 Luego vinieron muchas risas, muchísimas carcajadas, mejores recuerdos y hasta una maravillosa hija, quien me permite dejar este testimonio porque el funeral que merece Nissim (en la estación Mapocho, obvio) queda pendiente. 


 Un cariñoso abrazo, Paula querida.

24 octubre 2020

UN CONSEJO DE LA CULTURA AUTÓNOMO

Aplaudo el debate sobre Constitución y Cultura, inaugurado recientemente en las páginas de La Tercera y me parece que éste aborda tres temas diferentes: los recortes presupuestarios 2021; la inminente desaparición de organizaciones culturales -en curso- debido a la falta de ingresos provocado por la pandemia, y el debate sobre la cultura en la nueva Constitución. El primero, se da en el debate del presupuesto 2021, con dos posturas: subir el actual 0.3% a un 1% y la de Hacienda: un mejor gasto para un presupuesto reactivador. El segundo aspecto -particularmente dramático- afecta a museos, teatros, centros culturales y artistas que no reciben aportes públicos, cuya situación solo es posible resolver con programas de emergencia. Y el tercero, es cómo debe aparecer la cultura en la nueva carta fundamental, en particular los verbos clave: protegerla, promoverla y garantizarla. Hay una fórmula capaz de resolver el aspecto Constitucional e incidir en los dos anteriores: Un Consejo de la Cultura, autónomo, como lo que hoy tiene el Banco Central, compuesto por personalidades destacadas (rectores, premios nacionales, artistas de experiencia, gestores culturales), representativos de los pueblos indígenas, empresarios y ciudadanos. Dicho consejo asignaría los recursos que la Ley determine, conforme a prioridades acordadas transversalmente en su seno. Así mismo, por su diversidad, tendría la sensibilidad para enfrentar emergencias como la que hoy nos asola y sería un asignador de fondos públicos aceptado. La idea no es original: surgió en el largo debate en el que participaron más de 600 personas, en 1996, en el Congreso Nacional, para crear el CNCA.