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03 febrero 2026

EL PASE CULTURAL DE DON OTTO



Una insospechada ayuda tuvo el ausente debate sobre políticas culturales en Chile. Algunos jovenes inexpertos se jactaron en sus redes sociales que habían utilizado el Pase Cultural que creó el gobierno Boric y luego habían podido reembolsar los dineros supuestamente gastados. La aparición de esta irregularidad en Teletrece hizo que, raudo, el futuro Ministro de Culturas anunciara la suspensión del programa que beneficiaba a jovenes de 18 y adultos de 65 de sectores vulnerables. 


La reacción no se hizo esperar y un académico comparó, en carta a El Mercurio, la actitud del futuro secretario de Estado con el chiste alemán de la saga de Otto y Fritz, según el cuál, Otto vendió el sofá en el que su esposa le era infiel con Fritz. 

Tuve a bien tuitear la carta, con el mismo titulo que encabeza este post y, para mi sorpresa, ha tenido más de 64 mil visualizaciones en un par de días. 

En el intertanto, ha editorializado La Segunda y se ha motivado hasta el caricaturista de El Mercurio, con el tema. También el ministerio respectivo ha puesto el caso en manos del Consejo de Defensa del Estado.

Pero fue Carlos Maillet, en carta al decano, que puso el dedo en la llaga: ¿se trata de financiar la oferta o la demanda cultural?

Hasta ahora, y desde el inicio de la aplicación de políticas culturales en democracia, se había privilegiado la oferta con un fuerte impulso de la infraestructura cultural, para acogerla; desde el Centro Cultural Estación Mapocho durante el gobierno de Patricio Aylwin hasta la magnifica Gran Sala Sinfónica Nacional, durante Gabriel Boric. 

En ausencia de políticas culturales significativas durante los últimos ministerios -Piñera 2 y Boric-  ha llamado mucho la atención este voucher que es el Pase Cultural y que aparentemente no conversa con las grandes líneas gubernamentales. Al menos hizo olvidar la mala decisión de uno de sus ministros de no participar en la Feria de Frankfurt 2025.

Lo positivo es que la opinión pública ha retomado el interés que antaño tuvo por la cultura, especialmente cuando existió el Consejo Nacional de la Cultura.

De esta oportunidad debiera salir una convocatoria del nuevo gobierno, que asume en marzo, para resolver si deberemos como país perseverar en la línea de la oferta o, en cambio, virar hacia un estimulo a la demanda.

El anuncio del futuro ministro Francisco Undurraga, de al menos suspender el Pase Cultural, abre una puerta para el necesario debate.

Por mi parte, estimo que, sin ser excluyentes, oferta y demanda, nada se logra en desarrollo cultural si la calidad de los escenarios no es la óptima. Y en ello, el Estado tiene mucho que decir. Por ejemplo en políticas de apoyo a la infraestructura, las organizaciones colaboradoras y las meritorias instituciones patrimoniales.

De lo contrario, solo se estimularía la demanda "de lo que hay".

 

12 diciembre 2025

¿ESCENARIO O PLATEA?

    


Hasta fines del siglo XX, la historia cultural chilena respondió “escenario” a la interrogante sobre si debemos preocupamos principalmente de los artistas o del público. Salvo los años del régimen militar, en que se desconoció hasta la pregunta, la inquietud de los sucesivos gobernantes fue por los creadores e intérpretes. Primaba así el desarrollo artístico por sobre el desarrollo cultural.


Con la decisiva participación del mundo de la cultura en la Campaña del NO, otros actores del proceso cultural comenzaron a recibir atención pública. En los años 90 se comenzó a hablar de gestión cultural, de financiamiento privado, de infraestructura cultural, de formación de audiencias…a entender que no basta con desarrollo artístico y que se debía pensar también en el público que disfruta de la creación: en la platea.

Nacieron fondos concursables; proyectos de infraestructura cultural; estudios de intereses culturales; organizaciones de gestores culturales; consejos de la cultura. En todos ellos, la participación de la sociedad civil es tan importante como inédita y derivada de ello, el papel de las audiencias, o la platea, es obvio.

Tal como ha quedado en evidencia con el anuncio de la construcción de un teatro municipal en Las Condes que ha hecho creer a muchos que su edificación acarrearía perjuicios al Teatro Municipal de Santiago. Pero, los previsibles daños no son responsabilidad del nuevo edificio sino un ejemplo de las consecuencias de una gestión más preocupada por el escenario que por la platea.

El nuevo proyecto es de carácter local, anuncia un plan de gestión profesional, carece de elencos estables y plantea la búsqueda de financiamiento a través de una programación variada. Su condición de teatro comunal contrasta con el concepto de un teatro -de hecho nacional por la excelencia de sus elencos y su financiamiento- que se entrega en administración a un ente municipal. La existencia de un plan de gestión que plantee un “sueño” de teatro es indispensable en todo proyecto de infraestructura cultural. La búsqueda de financiamientos concursables, municipales y privados más la taquilla, asegurarán a la nueva sala una programación libre y variada, no sometida a la obligación de presentar “sus” elencos estables. Éstos, en teatros líderes del mundo, constituyen corporaciones independientes de salas determinadas y gestionan presentaciones en diversidad de espacios.

Hay quienes sugieren que la cercanía de estaciones de metro atraerá a Las Condes a los públicos de otras comunas. Esta puede ser una condición necesaria pero no suficiente. Los habitantes de otros sectores asistirán sólo en la medida en que se desarrollen programas de creación de audiencias. Es decir, preocuparse no sólo del escenario, sino también de la platea y, además, de un aspecto que asegurará la calidad de la relación entre ambos, en ese o cualquier otro espacio cultural, la concursabilidad en la selección de sus principales gestores.


                                            (Publicado en el diario La Segunda, el 17 de abril 2007)


01 septiembre 2025

ESTE LUCHO HIZO MUCHO

 



A pocas horas de finalizar agosto de 2025, llega la noticia de la partida de Lucho Alvarado. Uno de los hombres de la transición. Lo conocí cuando, diversas organizaciones buscábamos afanosamente que los chilenos se inscribieran en los Registros Electorales para participar en el Plebiscito de Octubre de 1988. Allí vimos con regocijo que la señora Tencha Bussi viuda de Allende, vendría a Chile a unirse a la campaña y vimos también que parte de sus camaradas socialistas, dudaban de sumarse a ella. Lucho no tenía dudas y escoltaba a Ricardo Núñez que encabezaba a los socialistas renovados.


Lo volvió a encontrar como integrante del Directorio provisional de la que sería la gran obra cultural del Presidente Aylwin: la remodelación de la vieja estación Mapocho y su conversión en un revolucionario modelo de centro cultural.

El modelo era inédito: una corporación de derecho privado, sin fines de lucro, gestionaría el flamante espacio. El Directorio designado simbolizaba a todas las entidades públicas que debían lograr que, en los breves e intensos 4 años del primer gobierno democrático, se alcanzara la meta.

Lo presidía la máxima autoridad cultural: el Ministro de Educación, Ricardo Lagos. Lo acompañaba como Vicepresidente el encargado del territorio donde esta ubicada la estación: el Alcalde de Santiago, Jaime Ravinet. Como señal del interés presidencial, estaba también el Jefe de Gabinete de Aylwin: Carlos Bascuñan. Debido al interés del gobierno de España por incluir al proyecto entre las obras de la celebración del Quinto Centenario, estaba el Embajador Pedro Bermejo. Y el Ministro de Bienes Nacionales, Luis Alvarado.

Dirán ustedes por qué, ese secretario de Estado. 

Por una razón muy simple, la vieja estación no era propiedad fiscal. Había sido entregado, durante la dictadura, a la CORFO, en parte de pago de la cuantiosa deuda de los Ferrocarriles del Estado con esa corporación de fomento.

Y CORFO no la podía enajenar si no era a través de una venta. Y ese pago correspondería a quien sería el futuro dueño cuando se traspasara al Estado: el custodio de todos los bienes fiscales, el Ministerio de Bienes Nacionales.

De allí la presencia del Ministro Alvarado y la improbable tarea de buscar la forma de pagar a CORFO con recursos que ésta aceptará.

Pasaba el tiempo, la obra de remodelación avanzaba normalmente, en los plazos fijados; la Corporación Cultural se había constituido legalmente, gracias al esfuerzo del abogado municipal, Jorge Flisfish. Solo que continuábamos siendo okupas pues el edificio seguía perteneciendo a CORFO.

Finalmente, la tenaz búsqueda de formas de pago que había emprendido Alvarado llegó a buen final: CORFO ganó un valioso terreno fiscal en la región de Antofagasta. 

Durante mucho tiempo, debió recibir las andanadas del diputado -socialista como Lucho- Felipe Valenzuela (1990/2002), respecto de la "propiedad" antofagastina del floreciente centro cultural.

Antes de finalizar su gobierno, el 3 de marzo de 1994, el Presidente Aylwin y su entonces Ministro de Educación, Jorge Arrate, inauguraron el Centro Cultural.

La página web del Ministerio de Bienes Nacionales lo recoge así:

"Bajo el Decreto N°1290, el 30 de diciembre de 1976, la Estación Mapocho, fue declarada Monumento Nacional, en su totalidad, considerando los edificios originales y la estructura metálica que techa los andenes. En el año 1987, la estación se encontraba en un proceso rápido de deterioro, por la cual se decidió cerrarla. El 1991, el Colegio de Arquitectos, con la participación de la Municipalidad de Santiago, realizó un concurso público para realizar el Centro Cultural, que actualmente está albergado en el inmueble, cumpliendo con la finalidad de revalorar y remodelar la obra original. Para el 3 de marzo de 1994, se inauguró el Centro Cultural Estación Mapocho.

Luis Alvarado había cumplido la tarea encomendada.

Y los millones de visitantes al centro cultural se lo agradecen. 

18 agosto 2025

UNIVERSIDADES E INFRAESTRUCTURA CULTURAL

 



Como parece ser una tradición, nuevamente las principales universidades chilenas han dado, en distintas áreas, un fuerte impulso a la cultura. Ocurrió históricamente cuando la Universidad de Chile y la Universidad Católica tenían sendos grupos de teatro estables -ITUCH y TEUC-, los mejores del país y cuando se hicieron cargo de los primeros canales de TV en la década de los años sesenta, escoltadas esa vez por la pionera UCV.


Cuando parecía que la señera costumbre de que cada gobierno post dictadura dejaba una herencia en infraestructura de alcance nacional para las artes -allí tenemos el CCEM; el MIM; el CCPLM; el GAM- entraba en una sequía a partir del gobierno de Sebastián Piñera uno y hasta el actual, las universidades han salido al rescate.

La Universidad de Chile golpeó la cátedra con una Gran Sala Sinfónica Nacional que acogerá a sus elencos estables que gestiona el CEAC. Desde su ceremonia inaugural, tanto por los invitados -del Estado y de la gran empresa- como por el mensaje directo de la Rectora Rosa Devés, quedó claro que el sector privado tiene mucho que aportar en la administración del espacio. Lo mismo ocurre con la Arena Claro del club deportivo de la UC, que delata el aporte empresarial desde su nuevo nombre.

Es que desde el retorno a la democracia, quedó claro que el desarrollo cultural de Chile es una tarea de financiamiento mixto, entre el Estado, la empresa y la sociedad civil. El primero, tomando la iniciativa y poniendo recursos basales, la segunda aportando recursos operativos como lo requiere una obra de infraestructura y la tercera, a través de la devota compra de entradas, sea para un concierto o para un acontecimiento deportivo.

Veamos los elementos en común que tienen estas dos obras: 

Ambas poseen un elenco estable que ocupa gran parte de las fechas del año. La U de Chile, una Orquesta Sinfónica que atraviesa un gran momento, la UC un equipo de fútbol competitivo que espera recuperar sus posiciones cuando pueda volver a invertir en jugadores de nivel, una vez completada la inversión del estadio.

Ambas tienen vinculación a una "marca" tradicional y dinámica a la vez: las dos universidades más antiguas y prestigiosas en el país y el extranjero.

Estas casas de estudio incursionan también, en los tiempos recientes, en otras áreas de la cultura, como lo demuestran la formidable invitación de honor a la U de Chile, a la más relevante feria del libro universitario de habla hispana, la de la UNAM mexicana, a fines de este mes de agosto. La UC lleva algún tiempo asumiendo gestiones en la radio Beethoven, el museo MAVI o el espacio Vilches, entre otros.

Es preciso también mencionar que universidades, como la UDP, han hecho un gran esfuerzo por crear la Biblioteca Nicanor Parra y nutrirla de variadas muestras de arte y comunicaciones. Como, por ejemplo, una exposición educativa sobre la revista Cabrochico, de editorial Quimantú.

Sin embargo, el Gobierno y su Ministerio de Culturas, desde su creación, a finales de Bachelet dos, ha brillado por su ausencia en el terreno infraestructural, quedando en nada la productiva Comisión al respecto que creó Ricardo Lagos que traspasó su ímpetu al entonces recién creado Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. 

Queda el amargo sabor de que el tránsito de Consejo a Ministerio, junto con perder el carácter vinculante del primero, aumentó su gasto en burocracia y desprotegió la tendencia a llenar el país de espacios culturales "con cemento" y no solo con pases de impacto aún no demostrado.

Junto con acercarse a una elección presidencial se abre la perspectiva de que cada uno de los candidatos y candidatas puedan ofrecer al electorado la perspectiva de, durante su eventual mandato, dejar al país una noble infraestructura cultural.

¿O será que esa tarea es solo de Rectores y no de Presidentes ?

17 julio 2025

MAFALDA, CONDORITO Y ... CUNCUNA



 

Desde el heroico cruce de la Cordillera de los Andes del Ejército Libertador y el General San Martín,"llevando consigo su librería a través de montañas, campo y mar" (Mario Tesler "Con los libros de San Martín" editorial Dunken, 2014) Chile y Argentina han tenido mucho en común en el terreno del libro. Lo más reciente, la colaboración entre el MALBA de Buenos Aires y el Centro Cultural La Moneda de Santiago. El museo invitó al centro cultural a llevar la muestra "Huellas de Cuncuna" a su tradicional Fiesta del libro 2025 que se inaugura hoy 22 de julio. Como aperitivo, se realizó una conversación sobre la utopía lectora.



Al escarbar entonces entre los recuerdos de la infancia, aparece la revista Billiken (cuenta la leyenda que en homenaje a un señor llamado Billy Kent), la revista en español más antigua, creada por el uruguayo Constancio Vigil en 1919, autor de inolvidables cuentos como "La hormiguita viajera", "La moneda volvedora" o "El mono relojero".

También, clásicos de María Elena Walsh: "Manuelita, la tortuga"; "El reino del revés"; "Dailan Kifki", y "La sirena y el capitán"...

Más tarde, en la juventud, aparecen las ilustraciones de Oski (en las portadas de los primeros "Cabrochico") y de Quino, en la inmortal Mafalda. Mientras Chile universaliza al popular Condorito, aún a riesgo de ser confundido con colombiano y hasta mexicano.

Lo que no impidió que, en ambos países se escuchen reclamos respecto que "la historieta arrastra un problema de guión".

Con esa hipótesis, nos adentramos en Cuncuna, "la primera colección chilena de cuentos infantiles", nacida al calor de la democratización cultural que impulsara el Presidente Salvador Allende, con 30 mil ejemplares por publicación. Llegamos a la friolera de 540.000 ejemplares en menos de tres años.

Réplica a lo ocurrido poco antes al otro lado de la cordillera: el CEAL, Centro Editor Latinoamericano que publicaba, desde 1967, grandes tiradas de cuentos clásicos universales en su colección Cuentos de Polidoro.

Coincidimos con Judith Goiciol, la panelista argentina de este aperitivo, en que no era la presentación de los libros lo más importante, sino su masividad aunque hubiera que sacrificar algunos "detalles" para lograr un precio accesible.

Eso llevó a problemas con los derechos de autor debido a la cuestionada sinonimia, que significaba reescribir a los clásicos con sinónimos y así escabullir el pago.

Superada la sinonimia como un fenómeno de los sesenta, en Argentina han seguido publicándose colecciones como, por ejemplo, Libros del Quirquincho (1987).

Y han comenzado los homenajes. En Chile, Fondo de Cultura Económica ha publicado recién "El arte de Pepo" en conmemoración de los 25 años de su fallecimiento.

Y en este mismo diálogo "Trasandino", como reza el timbre que inmortaliza este encuentro, reconocí la solidaridad de Daniel Divinsky que acogió restos naufragos de Quimantú a inicios de 1974, cuando buscábamos seguir publicando para los niños de Chile.

Pero ese es un cuento largo. 



11 julio 2025

VM 20, UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Fotos: Arturo Navarro

 

Se respiraba la historia. En la misma fila, sentadas las máximas autoridades de los tres poderes del Estado, junto a dos Rectores de la Universidad de Chile. La actual, Rosa Devés y el iniciador del proyecto, Víctor Pérez. Muy cerca, una gran cantidad de Ministros y Ministras, parlamentarios además de la recientemente ganadora de elecciones primarias y la viuda del ex Presidente Sebastián Piñera. En el aire, las figuras emblemáticas de la Universidad y sus mejores proyectos... Andrés Bello, Juan Gómez Millas, Armando Carvajal... y en el escenario de conciertos, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile animados por la batuta del maestro Maximiliano Valdés. 


En ese espíritu, estalla "Egresado, maestro, estudiante", el himno de la casa de estudios. Electrizante. Parecía que lo cantaron hasta quienes no estaban familiarizados con él.

Después, las generosas y agradecidas palabras de la Rectora que no dejaron sin reconocer a todos quienes desde 2014 fueron convirtiendo una idea en proyecto y ésta en realidad, a pesar del estallido social y pandemia, incluido el Rector Ennio Vivaldi .

Para culminar la ceremonia de media hora de historia, la intervención del ex alumno Presidente de la República, Gabriel Boric que reconoció, haciendo un guiño al ex Rector Pérez, su escepticismo juvenil respecto de este sueño.  

En lo musical, desafiando la calidad sonora de la flamante Gran Sala Sinfónica Nacional, la Obertura Festiva, de Juan Orrego Salas y la Novena Sinfonía, Coral, de Ludwig van Beethoven. Nunca más adecuada la Canción de la Alegría.

Entre el fascinado público se comentaba la calidad del espacio, se recordaba que es la primera sala pública para conciertos construida en Chile después del Teatro Municipal de Santiago.

Se lamentaba la oportunidad perdida por el proyecto similar del centro Cultural Gabriela Mistral, a dos cuadras de distancia, que aún espera su inauguración.

Se recordaba que, en algún momento del proyecto, en 2008 y 2009, esta misma Orquesta Sinfónica iba a ser elenco estable de esa postergada edificación. 

Fue Víctor Pérez quien avizoró las dificultades que vendrían y se lanzó con VM 20.

Pero no fue noche de nostalgias ni de tristeza. Chile había ganado una potente infraestructura cultural y se la brindaba su Universidad, la que durante muchos años fue la verdadera institucionalidad cultural del país.

Los asistentes, al salir, brindamos con entusiasmo. En lo personal, recordando esas visitas que -al llegar a Santiago desde la provincia- hacía a esa querida tía que daba clases en la Escuela de Química y Farmacia, en ese mismo punto de la ciudad, que, conservando su antigua fachada, el 10 de julio de 2025 se volvió inmortal.

06 julio 2025

¿QUÉ HACER EN CULTURA, JEANETTE JARA?


Fuente: Archivo Arturo Navarro
Fuente: Megamedia

Un reputado columnista al analizar la amplia victoria electoral de la candidata comunista en las primarias de la centro izquierda, la atribuyó a la acertada lectura que habría hecho del clásico marxista "¿Qué hacer", de Lenin. Con ello, no solo reafirmó su militancia sino que -tal vez sin querer- hizo un guiño a la más relevante obra cultural de la izquierda en el último siglo: la Editorial Quimantú, que publicó entre sus más de once millones de libros, la masiva edición del texto en Chile.


El guiño al ícono de la cultura izquierdista permite preguntarnos por qué senderos transitaría hoy una política cultural en un eventual gobierno de Jara. 

Las  primeras señales nos orientan hacia dos universidades, la USACH, donde estudió y la UAHC cuyo rector es su compañero Álvaro Ramis.

Ella reconoce, al igual que Ramis, la influencia de la Pastoral Obrera de los 80 y su mentor, el sacerdote Alfonso Baeza. Esta universidad fue muy activa para la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar, organizando entre otras actividades una mesa redonda sobre Quimantú en la que el sociólogo Tomás Moulian recordó uno de los episodios más bochornosos del PC: los intentos frustrados por impedir la publicación de la "Historia de la revolución rusa" de León Trotsky.

La USACH, sucesora de la UTE, exhibe en uno de sus patios una estatua del comunista Enrique Kirberg, primer rector elegido en claustro pleno (votación universal) de profesores y estudiantes durante la Reforma Universitaria  de 1967-1973.

Desde la creación del PC en 1922 y su antecesor, el Partido Obrero Socialista, se asocia al inspirador de ambos, Luis Emilio Recabarren, con la prensa obrera. Fundó innumerables periódicos y compró diferentes impresiones.

Desde entonces, el PC ha dispuesto siempre de medios escritos, como El Siglo, la revista Ramona o el tabloide Puro Chile. Por lo mismo, se caracteriza por tener cuadros sólidos en el entorno de ellos: tipógrafos, linotipistas, canillitas, periodistas, editores, dibujantes, diseñadores y por supuesto sindicalistas de estos oficios. 

No extrañó entonces que, al llegar al gobierno con Allende en 1970, pusiera selectos cuadros para contribuir al trabajo de la formidable empresa que sería la editorial estatal. Desde el destacado editor Joaquín Gutiérrez al sindicalista Sergio San Martín. Agregando militantes femeninas como Iris Lago Farías e Hilda López, y periodistas como Guillermo Gálvez, hasta hoy detenido desaparecido.

A través de Gutiérrez propuso la edición de grandes clásicos de la literatura marxista, como el "Manifiesto Comunista" o el "¿Qué hacer?".

También hubo influencia PC en libros de literatura, revistas periodísticas e ilustradas como las historietas Q y "La Firme".  

Entonces las discrepancias naturales en una coalición de gobierno, fueron resueltas por el debate, la discusión y, finalmente, la votación de un comité ejecutivo compuesto por un 50% de representantes laborales, elegidos por los trabajadores de la empresa.

Puede colegirse entonces que el trabajo cultural estaba vinculado a la participación, así como la meta que lo guiaba era la democratización de la cultura: que puedan leer aquellos a quienes no llegaba la lectura.

Ambos aspectos parecen seguir vigentes y posiblemente sean considerados en el programa de centro izquierda de Jeanette Jara para su campaña presidencial. 

En enero de 2025, el PC, en su XXVII Congreso Nacional acordó que:

" Las Culturas, las Artes y los Patrimonios son un medio de transformación social, por ello es fundamental promover y fortalecer las culturas que emergen de los territorios y profundizar el concepto de democracia cultural. La producción cultural debe trascender el modelo actual de concursabilidad, que limita la sostenibilidad de los proyectos, y orientarse hacia la promoción de políticas públicas robustas, articuladas entre los ministerios de cultura y educación deben garantizar el acceso de niños, niñas y jóvenes vulnerables a las artes y la cultura, fortaleciendo una identidad colectiva.  ".

Ello parece un giro respecto de la política cultural que el PC promovió desde 1958 y que lo llevará a tener exitosos comportamientos en el sector, tanto en el Frente Popular como en el Frap de 1964 y la Unidad Popular de 1970. 

De esa política de democratización de la cultura destacaron figuras como Violeta Parra, Pablo Neruda, Víctor Jara, Volodia Teitelboim y Raúl Zurita e iniciativas señeras como el Tren de la Cultura.

Podría decirse que el último grito en esa línea fue el vibrante llamado de Zurita, al mundo de la cultura, desde el Museo de la Memoria, para impedir el nombramiento -durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera- de un Ministro de la Cultura ex mirista y negacionista que gracias a ello, duró solo 4 días. Más tarde, el PC entró en la espiral revolucionaria de noviembre de 2019 y demostró, también en cultura, las banderas que ondeaba el Frente Amplio respecto de la democracia cultural, modificando su línea histórica al respecto.


Se entrampó entonces en la contradicción frenteamplista de, por una parte, desear que la cultura surja de la base, "todos somos creadores", y tener que instalar un Ministerio que evidentemente calzaba con su política de democratización desde iniciativas estatales.


Por más papers que produjeron las nuevas autoridades, no fue posible deshacer el entuerto y se inició una seguidilla de ministros sin políticas claras, a los que el Presidente Boric tuvo que salir a auxiliar más de una vez, con confusos anuncios del lema de moda: el 1%, que no se concretó


De este modo, a la candidata Jara le queda recuperar las provechosas políticas de la alianza PS y PC, que rindieron frutos tan notables como el mencionado Quimantú, el Museo de la Solidaridad, el Museo de los derechos humanos, y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, por nombrar solo algunos.


Lenin o al menos el columnista que lo cita, estarán contentos de recuperar el tiempo perdido.


17 junio 2025

LOS GRANDES EDIFICIOS CULTURALES HABLAN



No dejé de dar un salto cuando, en el reciente foro de candidatos a las primarias de centro e izquierda, la periodista Angélica Bulnes preguntó a los participantes qué libro recomendarían. 

¡Por fin, exclamé! 

Al mismo tiempo, mi fértil imaginación, voló hacia Quimantú deseando que, habiendo una candidata de apellido Jara, ella u otro recomendara el Minilibro que ilustra este texto. Duró poco mi alegría, ni ella ni los demás aprovecharon la oportunidad de pasar algún mensaje que revele su inquietud programática por el libro y la cultura.


Debo reconocer mi ingenuidad de que desde nuestra izquierda que tanto valora al Presidente Allende y su obra, hiciera, en plena campaña, una alusión a ello.

Luego vino la conformidad, la mención de un libro en TV va a reverberar algún tiempo en los comentarios y las redes y luego llegará el ansiado debate sobre el futuro de un sector tan vilipendiado desde el estallido y la pandemia.

Esperaré detectar algo en la prensa. Y me encontré con agradables sorpresas. 

En coincidencia con el inicio de la campaña electoral, han comenzado a destacarse lo que los franceses llaman los grandes edificios culturales. A los que cada Presidente galo ha querido asociarse.

Enumero: 

1. La crisis del Club de La Unión que ha llevado a valorar su colección de arte, con aviesas intenciones de vender parte de ella para pagar sus deudas.

2. La Fundación Salvador Allende no ha recibido trato equivalente para la colección de su Museo, que hizo lo mismo que planean frente al conocido bar La Unión Chica: pagar la compra de un inmueble al Serviu con parte de su patrimonio artístico. Incluso, aclara la Fundación, se planteó un destino digno para las pinturas en la Casa de la Cultura Anáhuac del Parque Metropolitano. Pero, para alguno usar arte para pagar deudas es legítimo, para Allende, no.

3. Esta doble situación motivó un reportaje de Artes y Letras donde se revela que la gran mayoría de las colecciones de arte están en manos del Estado, principalmente en bancos, tal como ocurre en Colombia, Ecuador, México, Bolivia y un largo etcétera.

4. Siguió a esta nota una reveladora crónica de El Mercurio que destaca el liderazgo femenino en grandes espacios culturales como el Museo de Bellas Artes; el Centro Cultural La Moneda; la Biblioteca Nacional y el Centro Cultural Gabriela Mistral. Una muestra de cómo gestionar edificios culturales sin distinción de si son públicos o privados, de si ésta la realiza el SERPAT o una corporación sin fines de lucro. Lo que recuerda la propuesta ante la Cámara de Diputados -cuando se discutía en 2016, la creación del Ministerio de Culturas- de un Consejo Nacional de la Infraestructura y Gestión. Ver  https://arturo-navarro.blogspot.com/2016/03/un-consejo-de-la-infraestructura-y-la.html

 5. La Universidad de Chile ha anunciado, dos hechos relevantes: la rehabilitación de la ex sede de la Facultad de Química y Farmacia, en Vicuña Mackenna 20, para instalar un teatro de excelencia para la Orquesta Sinfónica. Además, su Dirección de Extensión ha anunciado, al convocar a la primera actividad sobre Venturelli y Siquieiros, que desarrollará una cartelera cultural en la Librería Universitaria de su Casa Central, en Alameda 1050.

6. El Museo Precolombino -otro gran espacio cultural- ha anunciado que se asocia a una aplicación que da acceso a 900 organizaciones culturales del mundo, impulsada por Bloomberg Philantropies y que se podrá descargar gratuitamente a la entrada del museo.

7. La Cineteca Nacional, inserta en el Centro Cultural Palacio de la Moneda, ha homenajeado a la cineasta Alicia Vega, dándole su nombre al microcine tradicional. Otro ejemplo de complementación de grandes espacios con pequeñas iniciativas fructíferas en términos de políticas culturales, como testimonian, además de la sala Alicia Vega, su reconocido Espacio Lector y la valiosa muestra "Como diseñar una revolución, la vía chilena al diseño", quizás lo más destacado de la conmemoración de los 50 años del Golpe, en 2023, pronta a presentarse en Barcelona.

8. La antigua estación del ferrocarril Arica-La Paz será rescatada para acoger a la primera Biblioteca regional; un auditorio para 180 personas; oficinas regionales del Consejo de monumentos y la Coordinación de bibliotecas públicas, y una cafetería. Otro caso de grandes edificios aportando a las políticas culturales, en este caso, además, monumento histórico.



La enumeración debería bastar para que los candidatos y sus equipos programáticos consideren una política para la gestión de grandes espacios culturales como la mejor manera de atraer a las audiencias hacia las artes y el patrimonio.

Otro dato: el 16 de junio el Museo del Louvre amaneció cerrado por huelga de sus funcionarios que llamaban la atención sobre el exceso de visitantes...

Parece que los grandes edificios culturales hablan y señalan el camino.



09 octubre 2024

LAS VUELTAS DE CUNCUNA


Quizás deba partir por explicar el sentido de la palabra vueltas, aquí usada. En primer lugar, pareciera normal que una cuncuna se dé vueltas para alcanzar ¿su estado de mariposa, alguna apetitosa manzana? Pero no es ese el sentido del título. Sino el de regresar, volver... y volver muchas veces, casi permanentemente, como ha ocurrido en el transcurso de mi vida, desde que me tocó bautizar con su nombre una colección de cuentos infantiles, en los 70s.


El regreso más reciente fue en forma de un nuevo cuento, narrado por Lina Peralta, lectora de Cuncuna, que conoció la colección cuando tenía unos 7 u 8 años.

El relato, que forma parte del libro "Zapatos con olor a mar", próximo a ser presentado en el centro Cultural ex Cárcel de Valparaíso, narra cómo ella fue motivada por su padre para ir a la librería más cercana y escoger un libro "que tuviera una cuncuna".

No es mi propósito contar el cuento -ya podrán leerlo en su próximo viaje a la librería más cercana- sino reflexionar sobre el significativo hecho que, una lectora precoz, motivada por su padre, impactada por los libros de esta colección de Quimantú, ya adulta, convirtiera esa experiencia en un nuevo cuento para niños, también ilustrado.

La historia continúa porque hace pocos días, su hijo, el periodista Javier Faúndez, me contactó para pedirme que presentara el libro en el centro cultural porteño, el 17 de octubre, o bien el 15 de enero de 2025, en el Museo de la memoria y los derechos humanos.

Obviamente, le interesaba el comentario de un partícipe de la Cuncuna original refiriéndose a esta creación de Lina. Pero, también deseaba mi opinión respecto de la permanencia en el tiempo -más de cinco décadas- de esta colección y sobre aquella mítica frase del Presidente Allende, "en mi gobierno, los únicos privilegiados serán los niños".

Convinimos una entrevista por zoom para la mañana de hoy, 9 de octubre. Mismo día -otra sincronía-, en que la Biblioteca Nacional, a través de las redes sociales -X para ser más exacto- y su página Memoria chilena, destaca el primer número de una segunda serie de Cuncuna: Pintamonos, llamado La leche.

Allí estaba la respuesta a Javier. 

Quimantú encabezó su serie para pintar con una alusión directa a las dos preocupaciones de Allende respecto a los niños de Chile: alimento material -el medio litro de leche- y alimento cultural, los libros.

Pero no libros cualesquiera, sino libros para ser intervenidos (pintados) por los niños, reflejando una de las bases del programa de la UP: la participación. 

Curiosamente, la idea de los Pintamonos surgió al comprobar que -sin que fuera un propósito original- los lectores de Cuncuna rayaban, pintaban, recortaban, rompían los cuentos que atesoraban.

Ese es quizás es secreto de las varias "vueltas" de Cuncuna, desde el recuerdo de sus lectores niños, que han llevado a reeditarlos, a organizar concursos de dibujo basados en sus ilustraciones o a exponer las "Huellas de Cuncuna", como acontecerá en noviembre, en el Centro Cultural La Moneda.

Secreto que esos lectores han heredado a sus descendientes que, como Javier, siguen motivando otro regreso, otra vuelta a Cuncuna.

Ya terminando la entrevista, le consulté a Javier sobre su trabajo. Me contó que daba talleres en la sede Valparaíso de Balmaceda arte joven.

Algo me impulsó a confesarle: - Yo nací muy cerca de esa sede, en el Hospital Alemán.

- Yo también, respondió.

Y no es cuento, sino otra sincronía.