26 junio 2009

LAS MARCAS Y LA CULTURA: UN DEBATE DEL SIGLO XXI



Un interesante estudio del académico Patricio Meller que señala la desproporción con la que empresas chilenas asumen su participación en la cultura al destinar mayor porcentaje de sus utilidades a sus directorios que a responsabilidad social corporativa ha abierto un debate que nos impele a incorporar cada vez más gestión y recursos privados al desarrollo social y cultural de las naciones.

El destacado empresario Roberto de Andraca, aclara para complementar lo afirmado por Meller respecto de su grupo, en carta a El Mercurio del 26 de junio, que CAP aporta el 0.67% de sus utilidades a tareas de responsabilidad social, sólo que a través de una fundación.

Un reportaje sobre el citado estudio fue publicado en páginas de Economía del mismo diario el 22 de junio recogiendo además algunas críticas de entidades que, a juicio de Meller, han malusado el concepto central de responsabilidad de las empresas con la sociedad que las acoge, creando estímulos y premios poco rigurosos (ver link en este mismo blog). Resulta impactante observar la diferencia de los aportes sociales y culturales corporativos que existe entre empresas chilenas, como CCU, Embotelladora Andina, CMPC o Banmédica y entidades internacionales como BHP Billiton, Chilectra, Movistar y Endesa, por citar sólo algunas.

Este debate debe prolongarse y convertirse en un verdadero y necesario estímulo para que el mundo empresarial chileno, más allá de la filantropía, cultive su participación en las políticas culturales y comprenda activamente la importancia que tiene para el desarrollo del país.

Afortunadamente, hay quienes comprenden la vitalidad de esta idea. Recientemente se ha anunciado la emergencia de una nueva sala teatral, ubicada en pleno barrio Providencia, vinculada a Nestlé -también corporación de capitales externos- para su marca Nescafé, en alianza estratégica con el experimentado gestor cultural Alfredo Saint Jean.

Este enfoque, que encuentra sumados a grades empresas y gestores culturales con práctica dilatada, es el tema que interesa a quienes nos preocupa el desarrollo cultural. No la curiosa insistencia del mismo diario en revivir una temática añeja, primero a través de una crónica de la semana anterior, que intenta comparar los que llama sistemas de Francia y Estados Unidos de desarrollo cultural. El mismo día de la carta de De Andraca, insiste en el tema a través de un comentario editorial titulado Financiamiento cultural. Lo más sorprendente es que instan a "la tradición cultural chilena" a "combinar lo mejor de ambos modelos".

Esta afirmación carece de novedad, es obsoleta. Ignora el periódico que los chilenos conocemos que en el mundo existen otros modelos de desarrollo cultural (la academia registra cuatro) y que desde 1990 se están aplicando en nuestro país políticas culturales que combinan "recursos públicos concursables" como el Fondart y los fondos del libro, del audiovisual, de la música, de las escuelas artísticas, del CNTV y otros, con "incentivos para expandir las contribuciones privadas" como la Ley de Donaciones Culturales. Que estos aspectos están enmarcados desde 2003 en un Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que no responde ni al modelo del Estado Arquitecto (como se conoce a aquel que se aplica en Francia) ni al modelo del Estado Facilitador (como se conoce a aquel que se aplica en Estados Unidos), sino tiene grandes semejanzas con el modelo Patrocinador basado en los Art Council británicos y que constituye el tipo de institucionalidad más frecuente en el mundo, dado que existe en la casi totalidad de los países de África, Asia, Oceanía, en el Reino Unido, en Canadá y en excepciones de América Latina, como Chile.

Esta excepción consiste justamente en haber extraído lo mejor de cada uno de los modelos señalados con una estructura central participativa, colectiva y estable. Este modelo no sólo lleva algunos años de funcionamiento sino que además está cercano a aplicarse al área patrimonial mediante el proyecto de Ley de Instituto del Patrimonio que acaba de ser enviado al Parlamento por el Gobierno de la Presidenta Bachelet.

En la inquietud que refleja la carta de Roberto De Andraca y en esta discusión parlamentaria, están los temas que afectarán el desarrollo cultural del país. Haría bien El Mercurio en hacerse cargo de ese debate.

No vaya a ser que los árboles del debate del siglo pasado no dejen ver el bosque del siglo XXI que nos impele a incorporar cada vez más gestión y recursos privados al desarrollo social y cultural de las naciones.

21 junio 2009

SEÑORA TENCHA, LA EXTRAÑAREMOS













Existe en Chile y aparentemente en otros países, una cierta relación entre la cultura y las "primeras damas". Michelle Obama acaba de asisitir a la inauguración de una nueva ala del Metropolitan Museum of Art, despertando natural optimismo sobre el papel que jugará en el apoyo a las artes en Estados Unidos. La señora Luisa Durán ha realizado, en nuestro país,una incansable labor de apoyo a las orquestas juveniles e infantiles, incluso más allá de su período como "señora del Presidente". La señora Marta Larraechea desplegó grandes esfuerzos para fundar el Museo Interactivo Mirador, otra gran iniciativa que, como las orquestas de doña Luisa, constituyen los más formidables esfuerzos desde el sector privado sin fines de lucro para formar audiencias culturales, en ciencias la una y en música la otra.


Sin embargo, existe un ejemplo de una ex Primera Dama que se convirtió ella misma en una entusiasta "audiencia" de la cultura y particularmente del Centro Cultural Estación Mapocho. Público constante, apoyador y participativo. Asistió regularmente a diversas actividades hasta que su salud se lo impidió.

No fuimos exentos de sus llamados matutinos -apenas terminada la lectura de los diarios- para comentar, estimular o simplemente espetarnos una de sus ya clásicas "adver tenchas"

Una de ellas motivó que, el 15 de octubre de 1998, escribiera para un texto que pretende preservar los grandes Hitos del centro cultural, la siguiente reflexión:

Muy a menudo nos visita doña TENCHA BUSSI DE ALLENDE. Normalmente, llama antes sea para protestar cariñosamente por no haber recibido la invitación o para anunciar con quienes va a venir. En caso de no haber sido invitada, también llama, para felicitar por tal inauguración, añadiendo: “me enteré por el diario”. Afortunadamente, siempre hay una segunda oportunidad a la que se la invita especialmente y acude entusiasta. Antes de la charla de Stephen Hawkins llamó con alguna malicia: adivinen con quién voy a ir... La curiosidad se despejó sólo cuando, pocos minutos antes de comenzar la Conferencia, la vemos caminar muy seria, de la mano de Volodia Teitelboim, padre de Claudio, organizador de la gira y que en medio de tanto ajetreo, olvidó invitar a su padre.

Desde esa fecha, doña Tencha ocupa un lugar en los 50 hitos de este centro cultural, compartiendo sitial con singulares visitantes como el propio Hawkins, David Copperfield, Ana González, Rubén Blades, Oliviero Toscani, Zubin Mehta, B.B.King y los Reyes de España, entre muchos otros.

La extrañaremos.

En la sala y en el teléfono.

06 junio 2009

INSTITUTO DEL PATRIMONIO: COMIENZA EL DEBATE


La gran pregunta respecto del futuro Instituto del Patrimonio radica en cómo se va a relacionar con un sistema de organismos culturales existentes, especialmente para la formulación de las políticas de Estado en su área. Es decir, cómo satisfacer la inquietud de un 63% de los lectores de este blog que respondieron a la encuesta de la semana pasada que su aporte debe ser "completar la institucionalidad cultural". Un 27% estimó que su mérito sería "incorporar la gestión privada a museos y archivos".

Tal vez desde estos dos ejes –institucionalidad y gestión- podríamos enfocar la nueva propuesta legal.

La Ministra de Cultura de España, Ángeles González-Sinde, pidió que se dé a las políticas culturales de su país el rango que merecen: que no estén sujetas a los vaivenes de cada gobierno y asuman carácter de políticas de Estado. Chile ya lo logró con la creación, en agosto de 2003, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Curiosamente, en otro paralelismo que nos favorece en el tiempo, la Ministra anunció que el primer borrador de la nueva Ley de Patrimonio Cultural de España estará terminado antes de final de año. La nueva Ley sustituirá a la vigente Ley de Patrimonio Histórico, que data de 1985. En esto, llevamos también ventaja: nuestra Ley de la DIBAM es de 1929.

COMPLETANDO LA INSTITUCIONALIDAD
Es evidente que el futuro Instituto del Patrimonio deberá integrarse de alguna forma con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, sea a través de su Presidente, que tiene rango de Ministro, y/o de su Directorio Nacional, que tiene atribuciones para formular políticas de Estado en el terreno del “desarrollo de las artes, difusión de la cultura y conservar, incrementar y poner al alcance de las personas el patrimonio cultural” (Artículo 2° Ley 19.891).

Es muy posible que el nuevo servicio, poseyendo autoridad para ejecutar las políticas patrimoniales, tenga un Consejo del Patrimonio que diseñe tales políticas conforme a las políticas de Estado vigentes, que formula el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. El engranaje lógico para combinar ambos esfuerzos es el Ministro Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Resuelto el tema de la formulación de políticas, será necesario ajustar la legislación vigente en términos de cómo la nueva estructura, en primer lugar, reemplaza a la DIBAM y al Consejo de Monumentos Nacionales -sin afectar en nada a sus actuales funcionarios- y se integra con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, complementándolo. Por ejemplo, a nivel de los consejos regionales que debieran derivarse del Consejo Nacional del Patrimonio.

Los consejos patrimoniales deberían tener integrantes de la sociedad civil, pero a diferencia de aquellos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en una proporción que garantice la permanencia de la propiedad fiscal de los museos, archivos, bibliotecas y el patrimonio que custodian. Por ende, los funcionarios públicos debieran constituir mayoría y considerar entre ellos al Ministerio de Bienes Nacionales.

Los consejos regionales del Patrimonio son una buena manera de integrar a ese nivel a personeros de los Consejos Regionales y Cultura y viceversa.

MEJORANDO LA GESTIÓN
Protagonista central será el Director Nacional del Instituto que, junto con encabezar un servicio público descentralizado y territorialmente desconcentrado, deberá interactuar con el Consejo del Patrimonio para colaborar en la formulación de las políticas y a la vez ser responsable de aplicarlas.

Una buena manera de mejorar la gestión, debiera ser la selección por Concurso de Alta Dirección Pública tanto del Director del Instituto del Patrimonio como de los directores de los museos y bibliotecas de alcance nacional.

Así mismo, debiera crearse un fondo concursable con jurados idóneos y externos al servicio, supervisados por el Consejo Nacional, que apoyara fuertemente los proyectos de éste ámbito incluyendo la posibilidad de compra de bienes inmuebles de valor patrimonial y por cierto, su puesta en valor, la investigación, la difusión y la formación de audiencias patrimoniales.

También debiera facilitarse la interacción de este servicio con corporaciones y fundaciones privadas sin ánimo de lucro que han demostrado ser un aporte al –hasta ahora- insuficiente trabajo público de resguardo del patrimonio nacional. Por ejemplo, permitir la formación de corporaciones fuertes que se responsabilicen integralmente de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad, como Valparaíso.

LO QUE VIENE
A lo expuesto, se debe agregar alguna reflexión de la “coyuntura” en la que se estrena el proyecto de Ley. Estamos, qué duda cabe, en un año electoral, en el que las leyes asumen una particular cadencia. Ésta es, por tanto, una ley que quedará presentada por la administración Bachelet pero que será firmada por el próximo Presidente. Como los principales candidatos compiten por no cuestionar, sino incrementar “el legado Bachelet”, es esperable que el inicio del futuro mandato sea un buen acelerador de esta legislación. Por tanto, la suerte de esta Ley se está jugando hoy más en las aguas de los Océanos Azules y los grupos Tantauco que en el debate parlamentario. De los compromisos en este sentido que recojan los programas presidenciales depende que más tarde o más temprano estemos celebrando la creación –por fin- de una institucionalidad siglo XXI para nuestro patrimonio, tal como la tiene el arte y la cultura.

Esto comienza, señoras y señores.

21 mayo 2009

DISCURSO PRESIDENCIAL: AHORA EL PATRIMONIO


El Mensaje de la Presidenta Bachelet, sin abandonar su exitosa política de proteción social, incluso la profundizó, se dió tiempo para acrecentar también un aspecto que la ha caracterizado: el deporte. De la mano de íconos del Mundial del 62, como Humberto Chita Cruz y Manuel Rodríguez anunció programas sociales alrededor del deporte, vinculados, por vez primera, a una sólida infraestructura: estadios mundialistas y restauración hasta del Estadio Nacional. Algo semejante a lo ocurrido con la cultura.

Aparentemente, al deporte, con similares resultados, se está aplicando "el modelo" de la cultura: creación de institucionalidad (CNCA el 2003), formulación de política de Estado (Bases 2005-2010), apoyos regionales (2% del FNDR), programas de acceso y desarrollo de infraestructura (Programa de Centros Culturales en ciudades de más de 50 mil habitantes, con su cabeza de red: el CCGM).

Si algo resulta bien, ¿por qué no sacarle molde?

Revisemos lo dicho por la Presidenta:

"Fue mi promesa y la estoy cumpliendo, como espero que podamos cumplir con el anhelo de contar con un Ministerio del Deporte y Juventud, para que el tema del deporte y de los jóvenes sean verdaderas políticas de Estado en Chile.

Sólo quisiera añadir que como los gobiernos regionales muchas tienen tantas necesidades, el deporte como la cultura quedaban a veces detrás a la hora de repartir los ingresos regionales. Y por eso, como lo saben muy bien los señores parlamentarios, en el proyecto de Presupuesto 2008 incluimos un dos por ciento para la cultura, en el FNDR de proyecto de Presupuesto 2009 incluimos un dos por ciento para el deporte, porque creemos que estas son las maneras de apoyar la voluntad también a nivel de las regiones.

Yo decía que algo similar puedo decir respecto de la Cultura.

Sentimos que como país habíamos avanzado mucho en institucionalidad a través de la consolidación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes liderado por nuestra Ministra.

Que habíamos avanzado y perfeccionado los instrumentos de promoción y fomento.

Que llegábamos crecientemente a regiones. Este año, de hecho, el programa de Acceso Regional irá desde Visviri hasta Puerto Williams. Ya decíamos, hemos dispuesto el dos por ciento para la cultura así como deporte en el Fondo de Desarrollo Regional. Y hemos llevado crecientemente la cultura a las calles y barrios de nuestras ciudades.
En definitiva, veíamos un claro avance hacia un ambiente cultural más rico y diverso.

Pero las bases materiales también son importantes. Por ello, hemos hecho el esfuerzo de implementar un plan de mejoramiento integral de museos y un programa de construcción y habilitación de bibliotecas públicas, esfuerzo que pronto llegará a todo Chile.

Y cumpliremos una promesa: el proyecto de ley que crea el Instituto del Patrimonio ingresará al Congreso la próxima semana.

Y nos pusimos una meta ambiciosa, que ya está próxima a ser cumplida: asegurar que en cada comuna con más de 50 mil habitantes haya un centro cultural de calidad, que permita que la gente se encuentre y se reconozca en torno a nuestro patrimonio.

Esta red de centros culturales, encabezada por lo que va a ser el Centro Cultural Gabriela Mistral en la capital, beneficiará de manera directa a más de nueve millones de personas".


La novedad, tratada con singular reserva hasta ahora, es el anuncio de que en los próximos días se enviará al Parlamento el esperado Proyecto de Ley que crea el Instituto del Patrimonio.

Si sacamos lecciones de lo anterior, el modelo cultura-deportes también debería aplicarse en este caso: proponer una institucionalidad renovada que reemplace a la añosa Ley de 1929 que creó la DIBAM, formulación de políticas de Estado en el área de Patrimonio, que tanta falta hacen, planes de infraestructura que apunten a renovar los museos, crear otros (¿cuántos años hacen que no se construye un museo público?) y políticas de acceso.

En este último aspecto debiera estar la clave: aplicar a los museos políticas de creación de audiencias, modelos de gestión que incorporen a la sociedad civil y corporaciones sin fines de lucro en su administración.

Como muestra, un botón. La propia Presidenta formuló una invitación a los chilenos, quizás la primera que un mandatario hace en un Mensaje Presidencial, a visitar un museo:

"Y quiero hacer una invitación: Para fines de este año, invito a todos los chilenos a visitar, frente a la Quinta Normal en Santiago, el Museo de la Memoria. Para que todos los chilenos, especialmente los más jóvenes, conozcan lo que pasó, reflexionen acerca de lo ocurrido; y sobre todo, lo más importante, para que todos podamos comprometernos en que algo así nunca más sucederá en nuestro país".

Un ejemplo de lo que debiera venir en Patrimonio: espacios vinculados a nuestras vivencias, orientados a la juventud, que provoquen reflexión sobre lo acontecido y, sobretodo, que generen compromisos de futuro.

Un patrimonio que implique enfrentar el pasado de manera dinámica, abierto a la gente y como fundamento de lo que vendrá.

Como si la historia la construyeran los pueblos.

14 mayo 2009

EL SUBMARINO, UN ALCALDE Y UN CONSEJO



Lejos estaba de las posibilidades, cuando escribí la columna anterior sobre la guerra de los recitales, el volver a referirme a temas bélicos.

Pero, la cultura es diversa y dinámica. Viva.




Ahora, un empeñoso Alcalde quiere remontar Calle Calle arriba un submarino en desuso para establecer un museo fluvial en Valdivia.

Nuestra paciente Armada ya trasladó un iceberg a Sevilla y ahora asume con buena disposición, junto a las autoridades civiles del Ministerio de Defensa y personeros de las otras ramas de las fuerzas armadas, el futuro traslado de esa secretaría de Estado a sus dependencias tradicionales. Pero, esto ya parece demasiado: poner a competir con la simpatía de los lobos marinos de la costanera valdiviana la mole inmóvil y –supongo- insumergible de un submarino dado de baja, con fines museísticos, llama a la reflexión.

Los museos, por definición, deben ser espacios extensos, de fácil ingreso, de amplias circulaciones, con accesibilidad total para minusválidos… así al menos lo entiende el programa de infraestructura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y la Política Cultural del Estado de Chile.

Semejante complicación para los turistas no excedidos de peso (muchos deberán conformarse con mirar desde el borde río aquellas escotillas confeccionadas para marinos esbeltos) emerge como la antítesis de otro proyecto de infraestructura recientemente conocido: el teatro Teletón.

Supuestamente, será el olimpo del acceso total, incluidos minusválidos, ancianos y, sin duda, obesos. Sólo que así como no es aconsejable establecer un museo en sitios inaccesibles, tampoco es razonable construir un teatro sólo para cumplir con el ritual anual de una campaña solidaria, por encomiable que ésta sea.

A menos que dicho proyecto esté respaldado por sólidos estudios de audiencias, planes de gestión y estudios de ingresos y costos que demuestren que la ciudad y el barrio en que está emplazado permitirán sustentar una inversión de tal envergadura.

Dichos estudios, que se exigen a las infraestructuras culturales con inversiones públicas, hasta ahora no son conocidos.

Espero que, si existen, se den a conocer y si no, que se hagan. Aún es tiempo.

Para que no terminemos con algún servicio público remolcando –como al submarino- a un teatro desproporcionado, en medio de un proceloso río de críticas que -como el de Valdivia- posee hermosos y consagrados espacios culturales en sus alrededores.

12 mayo 2009

RECITALES DE GUERRA



En los últimos días, los productores de recitales musicales han rugido como un solo hombre, amenazando con construir un recinto propio para sus producciones, ante la negativa de poder usar el Estadio Nacional para los eventos que producen.

Podría decirse que es un show más, aunque de menor calidad que los que habitualmente ofrecen al público chileno.

Primero, porque no son “un solo hombre”, a la inversa, son feroces competidores entre sí que luchan por lograr la representación de diferentes artistas y en ello están y han estado, dispuestos a jugar lejos del fair play que sugeriría un recinto como el Estadio Nacional.

Segundo, porque por más que el negocio coyunturalmente sea floreciente, está lejos de financiar una infraestructura nueva y exclusiva para mega eventos. Además, que el negocio siga siendo bueno depende de simples avances tecnológicos que permitan, por ejemplo, volver a proteger la propiedad intelectual de los fonogramas.

Tercero, porque el país dispone, en los últimos años de recintos capaces de acoger gran parte de los recitales que ofrece el mercado internacional. Son sólo una minoría los que requieren de estadios gigantescos y precisamente, en otros países se presentan en estadios de fútbol, como ocurre en Argentina, Brasil y México.

Por tanto, el falso dilema es sólo un tema de buena gestión y de afinada planificación. Tanto de los productores (que suelen ir a la zaga de fechas fijadas por otros mercado como el brasileño y el argentino) como los dirigentes del fútbol chileno debieran conocer con tiempo sus necesidades de usar “nuestro primer coliseo deportivo” y las autoridades de éste, debieran actuar como árbitros para distribuir las fechas según la mencionada planificación, sin tener que llegar tan frecuentemente al uso de las tarjetas rojas que han afectado recientemente a algunos grupos musicales.

Las autoridades deportivas deben ponderar que finalmente estos recitales entregan recreación a grandes multitudes, especialmente de jóvenes, que todos quisiéramos ver más en los estadios que en las garras de la droga. Además, son una fuente de ingresos no despreciables para subsidiar la propia infraestructura así como actividades deportivas o artísticas de menor convocatoria o recaudación más floja.

Cabría preguntarse si no sería bueno revisar la dependencia de los estadios principales que sean propiedad pública para que, manteniéndola, sean administrados por instancias privadas sin fines de lucro que tengan la misión de promover el deporte y la recreación.
En tales entes podríamos encontrar a universidades, clubes deportivos, gestores culturales, representantes del público, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y por cierto Chile Deportes o su sucesor.

Esta medida es pertinente toda vez que el gobierno de la Presidenta Bachelet se ha empeñado en modernizar a lo largo del país la red de recintos deportivos, lo que nos ha permitido acoger ya a un mundial femenino de fútbol juvenil.

Como este tipo de eventos deportivos se multiplican, una especie de red de corporaciones administradoras de estadios podría encabezar además el aparato nacional de búsqueda de oportunidades de organización de campeonatos mundiales, olimpíadas, copas varias, cuyas sedes muchas veces deben obtenerse con gran anticipación, que escapa al horizonte de tiempo de un gobierno determinado.

Teniendo una suerte de Comité permanente de búsqueda y postulación a eventos universales de las más variada categoría –como lo es el Comité Olímpico de Australia, por ejemplo- no deberíamos esperar el tercer centenario para programar actividades de rango universal y comenzaría a ser familiar ver, como en la actual primavera española, a decenas de madrileños luciendo camisetas alusivas a la postulación a la Olimpíada Madrid 2016.

22 abril 2009

DISCURSO EN LA RECEPCIÓN DEL PREMIO REINA SOFÍA


Majestad, autoridades, señoras y señores, buenas tardes.

Desde que comenzó nuestro improbable devenir como centro cultural, imaginamos un espacio patrimonial, que nos comprometíamos cuidar y en el que debían converger creadores y sus audiencias bajo la acogida alerta de gestores culturales.

Consecuentes con ello, muy cerca de la reproducción de la Oda en la que Neruda declaró “Te amo, vieja Estación que fundaste, con sombras pasajeras, tu propio río de amor intermitente, interminable”, pusimos un cuaderno para que los visitantes plasmaran sus impresiones.

Como una manera de exponer a ustedes el juicio de los destinatarios de nuestros desvelos de casi veinte años, extractamos desde esos cartapacios palabras tan elocuentes, como las de Inés Soto: “agradecida de las autoridades de mi país, el haber remodelado este edificio tan hermoso”.

O las esperanzas de Patricio Van-Dorsee, esparcidas con “todo mi amor, todo mi pensamiento en este libro para que regresen a mí, mis trenes, mi ferrocarril que desde niño recuerdo”.

El lamento de Jesús, ferroviario español, manifestando su tristeza porque “se cierren estaciones de ferrocarril, pero es una alegría ver que se dedican a actividades culturales”.

Admiración de Luciano Teixeira, que llegó desde de Río de Janeiro, quién entiende que “una gran ciudad necesita de espacios culturales y Santiago tiene uno a su altura”.

Anhelos del estudiante Víctor Ramírez, quien valora “sobremanera la actividad cultural que cada día podemos apreciar en este recinto deseo que ojalá nuestros hijos participen plenamente de ella”.

“Querida Estación –responde María Inés- espero que este pueblo joven que hace sus fiestas aquí, te respete y te quiera como nosotros los viejos”.

Ancianos como María Angélica Retamal, que visitó la estación “a pesar de mi edad y vi lo que miré por tantos años y nunca vi”.

Una honrosa descripción de Gastón Donuet, fue la de un centro cultural “muy elegante y con mucha clase, me recuerda a la estación de Atocha en Madrid”.

Retrato quizás insuficiente para Israel Pardo que recuerda “las injusticias del pasado existen, pero estos espacios nos dan consuelo y satisfacción para seguir y ver más y más”.

Deseo similar al de un grupo de visitantes de Mallorca, “encantados de que ustedes tengan esta estación tan bien conservada, que sigan así hasta la eternidad”.

Eternidad a la que partió desde nuestro Centro Cultural -despedido por más de doscientas mil personas- el Gato Alquinta, uno de los músicos del popular grupo Los Jaivas, fallecido prematuramente, y que sus compañeros pidieron velar en lo que llamaron “la catedral de la cultura chilena”.


Gracias a todos ellos, Majestad, tengo el privilegio de estar aquí, representando a un equipo orgulloso de cumplir con la doble misión de preservar/amar el edificio y divulgar/amar la cultura. Felices porque, por perpetrar lo que ordena nuestro estatuto y nos manda el corazón, usted nos galardona.

Quienes hoy henchimos el pecho somos entonces las ochocientas mil personas que anualmente visitan el Centro Cultural Estación Mapocho; los centenares de artistas que se han inmiscuido en nuestros escenarios; los gobernantes que, a inicios de la recuperación democrática, entendieron la importancia de dar espacios a la cultura, y, por cierto, los que trabajamos cotidianamente en ese maravilloso espacio, que ahora nos vemos impulsados, por la satisfacción y la dicha, a decirle: muchas gracias, Majestad.


Madrid, 24 de abril de 2009

03 abril 2009

LOS TRES MOSQUETEROS DE SEBASTIÁN

Pocas horas antes de que los grupos Tantauco entregaran sus propuestas programáticas, muy temprano, el tres de abril, tres espadachines de la derecha salieron a defender a su D’Ártagnan, arrinconado en el escenario de las políticas culturales con una simple carta de un grupo de jurados del Fondart que arremetieron en su contra a propósito de las sorprendentes declaraciones de Piñera sobre una suerte de plebiscitos para determinar el destino de los recursos públicos para las artes.

Las afiladas espadas de estos émulos de Alejandro Dumas tienen el envés común del grupo COPESA. En la sección cartas de La Tercera, Juan ‘Athos’ Lund, arquitecto muy respetado de la Universidad de Chile, reafirmaba que el eslogan del grupo de tantaucos, que coordina, será “construir sin destruir” y agrega su respeto por el fondo concursable, sus jurados y la mera voluntad de mejorarlo, especialmente ante la percepción de la gente, todo en un “ambiente democrático, libertario y participativo”. Es decir, más, mucho más de lo mismo… y mejorado.

Desde el Ojo de la llave de revista Qué Pasa, Luciano ‘Porthos’ Cruz Coke expresaba la necesidad de “discutir seriamente” el tema del financiamiento cultural dando un rasguño al mosquetero jefe y aprovechando, en el más clásico estilo de los políticos tradicionales, de “tirar currículum” manifestando su voluntad de trabajar en su eventual gobierno recurriendo a los más diversos antepasados y ocasiones sociales para demostrar su cercanía con la derecha, ofreciendo –cuál candidato en carrera- “rescatar a la derecha culta” que mas bien ha estado “oculta” en los últimos tiempos. A confesión de partes…

El mismo semanario entrevista al escritor Roberto ‘Aramis’ Ampuero, presentado como “asesor cultural” de Piñera.

Mal debut tuvo con las primeras declaraciones de su aconsejado. Porque su pensamiento no es muy diferente al del mosquetero Lund: “la política cultural debiera ser un esfuerzo sostenido, de largo aliento, de toda la nación sustentado por una convergencia de sectores”. Sostiene además que “un gobierno de Piñera tendría que avanzar en cultura por una línea fina que aúne tradición e innovación, que respete la experiencia acumulada en estos años de institucionalidad cultural”. Revela también que el proyecto cultural de Tantauco sólo busca darle “mayor alcance diversidad y eficiencia” a lo construido por la Concertación. Se atreve además –autor de ficción al fin y al cabo- a pronosticar “continuidad pero también innovación y revitalización”.

Saludable el debut de los espadachines culturales aliancistas – que tanta falta han hecho en otras campañas presidenciales- pero curioso que sea más bien para enmendarle la plana a D’Artagnan que para criticar a las políticas culturales vigentes. Porque no podemos decir que reprochar el Maletín Literario sea una detracción de fondo, ya que ha recibido espolonazos desde todos los sectores, sin ir más lejos en el espacio virtual, desde este mismo blog,

Es que no basta con crear grupos que formulen políticas. Hay que leerlas, creerlas y sobretodo, y muy de fondo, entender que por más que se disponga de recursos, hay aspectos de una sociedad, como el arte o la cultura, que no se pueden comprar ni están a la venta. No todo son estudios de opinión, ni plebiscitos o encuestas. El arte tiene ese algo de gratuidad que permite crear por el sólo placer de hacerlo. Que la validez de un fondo concursable no se cuestiona por la mediatización de las críticas a un par de proyectos o una decena de concursantes ganadores repetidos más de lo aconsejable

Como reaccionó el escritor Jorge Edwards: “cuando la cultura chilena se base en encuestas de opinión pública, tendremos que cambiar de personajes. Y yo, por mi lado, trataré de emigrar: a otra parte o al otro mundo”.

Por ahora, los mosqueteros tendrán una ardua tarea para convencer a esa “derecha (o)culta” tras los años de consumismo y especulación financiera de que no hay nada más aconsejable en esta área que la continuidad y la consideración de la experiencia acumulada y formulada en políticas culturales de Estado desde 2003 a la fecha.

Los demás, los de la cultura no oculta, seguiremos con las tareas pendientes: modernizar la gestión patrimonial; ampliar los alcances de la ley de donaciones, completar la formidable obra de infraestructura cultural acometida desde 1990 a la fecha y debatir con los colegas de Tantauco.

Sin mediar encuesta alguna.

17 marzo 2009

PAULINA URRUTIA, TRES AÑOS DE GESTIÓN

Cuando durante el crudo invierno de Boston, en 2006, recibí en mi oficina del David Rockefeller Center de la Universidad de Harvard, una larga entrevista a Paulina Urrutia -Artes y Letras de El Mercurio, 12 de marzo 2006- la primera que daba como flamante Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, no dejé de sorprenderme. Gratamente. Primero por su designación, que consideré feliz, luego por el sentido de sus declaraciones.

Llamó la atención que se refiriera al desarrollo de audiencias: “Hemos apoyado la producción de obra, pero ahora tenemos que hacer la conexión con las audiencias. Lo que significa fidelización de audiencias de espacios específicos, pero también programas de formación de juicio crítico de los espectadores. Dentro de los desafíos que tenemos claros, están la formación de audiencias y el desarrollo de una crítica especializada que nos permita dar códigos de lectura a la gente… hasta hoy, la única manera en que se ha pensado la integridad en el desarrollo cultural se traduce en que el artista que quiere hacer algo, lo haga. Pero es necesario invertir en que la gente pueda leer y comprender lo que hacemos. Hasta aquí no tenemos asignación de fondos en programas de ese tipo y tenerlo significa confianza e inversión en un plan de desarrollo que recaiga en la ciudadanía y que convierta lo que se ha generado artísticamente en vida cultural. Eso requiere un camino político que hace falta recorrer”.

Este desafío de inicios de período, parece una buena vara para evaluar lo que ha acontecido en estos tres años. Sobretodo porque es una tarea auto impuesta, dentro de los parámetros fijados por el Directorio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en el marco de las políticas culturales 2005-2010.

No parece justo, por otro lado, juzgarla por decisiones que escapan a su total control, como es el hecho de haber tenido ¡cuatro Subdirectores nacionales! en tres años. Una –Paula Quintana- fue nombrada Ministra, otro -Arturo Barrios- optó por una pre candidatura anunciada. Parece imposible que la capacidad administrativa de su servicio público no se resienta con tamaña rotativa.

Tampoco es adecuado el discurso de los gremios artísticos que, una vez más equivocan al camino al esperar que porque una de ellos llega al máximo escalón de la institucionalidad cultural, sus reivindicaciones corporativas van a recibir especial atención. Por el contrario, la obligación de ésta y toda autoridad es velar por el bien nacional y de los intereses de todos los vinculados a la cultura y al arte: creadores, intérpretes, públicos y administradores.

Más acertada parece ser la crítica establecida respecto de la lentitud de los avances legislativos: el Instituto del Patrimonio, la nueva legislación de Premios Nacionales y la modificación a Ley de Propiedad Intelectual parecen entrampados en la maraña legislativa, sin atisbos de salida pronta. Cabe sólo cuestionarse cuánto de esto se debe a los propios Parlamentarios y cuando a la condición de dependencia que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes tiene, en estos aspectos, del Ministerio de Educación y por cierto, como todos, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.

En lo que depende propiamente de ella y de su cartera, la Ministra Urrutia parece haber aprobado el trienio. En popularidad, la encuesta de ADIMARK-GFK la dio como la ministra con mayor aprobación del gabinete en sucesivas muestras de septiembre y octubre de 2008, superando incluso a los fogueados ministros Foxley, Velasco y Vidal. No existen nuevas encuestas que la midan debido al criterio de “rotación” que la empresa aplica a los ministros sectoriales.

Otra área que pertenece en propiedad al Consejo son sus fondos concursables. Al respecto, la ONG Participa realizó en abril de 2008 un estudio comparativo de subsidios públicos, considerando los 5 fondos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el FOSIS, Chile deportes e INDAP. El mejor calificado por este estudio es el FONDART, y el tercer lugar lo ocupa el Fondo Nacional de Escuelas y Liceo Artísticos. De 23 subsidios estudiados, los cinco fondos de cultura ocupan 5 de los seis primeros lugares. Es decir, son lejos los mejor calificados más allá de los consistentes incrementos que año a año reciben dichos fondos concursables, lo que podría atribuirse adicionalmente a una buena voluntad de Hacienda, que no suele gastar pólvora en gallinazos…

Dónde la Ministra Urrutia definitivamente puede ganarse medallas es en el tema de la Infraestructura Cultural. Un programa impecable que eleva su presupuesto en un 128% y recibe $10.089 millones para la gestión de 2009, que se invertirán en un total de 65 Proyectos de centros culturales para ciudades de más de 50 mil habitantes. Tanto así que la buena acogida por parte de la población de estos planes ha llevado a municipios de los llamados “ricos” de Santiago a iniciar una peligrosa escalada de creación de espacios culturales sin considerar previamente los planes de gestión que caracterizan y obligan a los proyectos públicos.

En este mismo terreno, Urrutia ha contribuido a destrabar un proyecto emblemático como la ex Cárcel de Valparaíso que agonizaba enceguecido por los destellos de “starquitects” extranjeros; ha conducido con mano firme el retorno al diseño original del CCPLM, alejándolo de sueños de grandeza y poniéndolo al servicio de tesoros nacionales que languidecen en bodegas, museos y templos; lleva con especial preocupación la tarea de construir en el amplio sentido de su gestión, el nuevo Centro Cultural Gabriela Mistral, y ha tenido el buen criterio de presentar al ganador Centro Cultural Estación Mapocho al Premio reina Sofía de Conservación Patrimonial.

También entre sus activos, puede considerarse el ordenamiento de la Trienal de Artes Visuales que pasó de un caos mayor del que es aconsejable a una aceptada curatoria de Ticio Escobar, actual Ministro de Cultura de Paraguay.

Siguiendo con la gestión internacional, Urrutia ha sabido tanto brillar con luz propia en el anuncio con el Presidente Rodríguez Zapatero de la realización del Congreso Internacional de la Lengua, en marzo 2010, como ostentar un aconsejable bajo perfil durante la tormentosa visita gubernamental a Cuba que terminó por opacar una discreta feria del libro que destacó más por los ausentes que por los presentes.

En este mismo terreno, bajo su mandato, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes chileno se afilió a la más importante federación internacional de sus pares: IFACCA, que por lo demás acaba de reunir a su Directorio en nuestro país, por segunda vez en América Latina.

En materia de sensibilidad con el entorno de cara a la crisis económica, la Ministra ha declarado a la prensa que
“nos estamos esforzando para tener una ejecución presupuestaria, esto es, gastar la plata en el primer semestre, especialmente en el trabajo con la comunidad, donde el énfasis no esté puesto en la creación individual, sino en la producción asociativa. El arte puede contribuir generando trabajo".

Es que la Ministra sabe que cuando hay crisis, la cultura y el arte no son prioridades. Mal se podrán crear audiencias si la primera preocupación de la gente es tener trabajo.

Una actitud consecuente.

02 marzo 2009

¿AUDIENCIAS “MONSTRUOS”?

Cada año, en los tiempos en que casi todos los países de tradición cristiana celebran su Carnaval, en Chile se lleva a cabo una suerte de fiesta masiva llamada festival de la Canción de Viña del Mar.

Además de reponer la tradición carnavalesca que fuera suprimida por el español Casimiro Marcó del Pont durante de Reconquista, este festival pone en la mira pública no sólo a cantantes y humoristas de amplio espectro sino también a la platea, la que curiosamente es llamada “MONSTRUO”.

Este apelativo, que el diccionario de sinónimos asemeja a “feo” y “raro” y la traducción inglesa reconoce como “freak”, aparentemente agrada a la concurrencia a pesar de que no suele llevar máscaras, disfraces y trajes de baile como en los carnavales tradicionales.

La mencionada audiencia se expresa mediante gritos, aullidos en ocasiones, pifias, aplausos, chillidos y algunos bailes de moda. El escenario de este particular adefesio es uno de los más grandes del país y que podría ser calificado como uno de las infraestructuras de artes escénicas peor utilizadas dado que su programación a lo más alcanza algunas semanas al año. El resto del tiempo, permanece subutilizado debido a que se trata de una construcción al aire libre en una ciudad de noches frías, aún en verano, pues las promesas originales de techarlo quedaron sólo en eso.

Paralelamente, el municipio que lo administra adolece de aguda falta de recursos para mantener y refaccionar sus espacios culturales como el Palacio Rioja, el Palacio Vergara (muy vecino del escenario en cuestión), el Castillo Wolf, el Teatro Municipal y otros clásicos como el Cine Arte de Viña del Mar, cuna de grandes directores, críticos y difusores del cine.

Si la infraestructura no es luminosa, tampoco destaca la Municipalidad de Viña desde el punto de vista de la gestión cultural, a lo que se agrega las reiteradas quejas de falta de escenarios deportivos adecuados para acoger, por ejemplo, al Abierto de Tenis que llevarán probablemente a que el citado campeonato internacional abandone la ciudad a contar del 2010.

Volviendo a las audiencias, este primitivo comportamiento estimulado por autoridades y televisoras debiera en algún momento “civilizarse” y convertirse en un tipo de participación del público un poco más acorde con los tiempos. Votaciones electrónicas, encuestas tipo boca de urnas, votaciones por celular, que podrían reflejar más nítidamente el natural sentimiento del público que asiste al carnaval que los chilenos merecemos.

Mientras eso no ocurra, seguiremos presenciado “debates” sobre si las antorchas y gaviotas son o no merecidas sin tener indicadores objetivos, sobretodo cuando las ventas de discos o CDs, es decir, la música en el soporte que sea, están tan distorsionados por el fenómeno de las reproducciones piratas.

Por ahora, parecemos condenados a debatir si el gobierno, a través de la Comisión Bicentenario, debe aportar recursos extraordinarios para el Carnaval (perdón, Festival 2010).

Confío que eso sea un aporte de los humoristas.