14 abril 2014

VALPARAISO: UN MIEDO INCONCEBIBLE A LA POBREZA


"Porque no nací pobre y siempre tuve un miedo inconcebible a la pobreza", palabras proféticas del Gitano Rodriguez con que comienza su canción-poema a Valparaíso. "Los pobres no eligen dónde vivir", palabras de un ciudadano porteño luego del devastador incendio que comenzó el 12 de abril de 2014. Un drama en dos frases. Más que mil imágenes.


Valparaíso ha vivido siempre en armonía con el mar. Fue emplazado como puerto y nunca éste le ha jugado una mala pasada. Fueron los hombres quienes, desde el mar, lo bombardearon, fueron hombres quienes lo hirieron -nunca de muerte- con la construcción del Canal de Panamá. Son hombres los que toleran que ciudadanos, chilenos como ellos mismos, se establezcan en sitios improbables como vivienda.

El mar le ha entregado sus héroes como Prat y los suyos, como los voluntarios de bote salvavidas, como tantos náufragos que han llegado desprovistos de todo y se han quedado, porque en Valparaíso se aprende, se respira el respeto al mar. Junto a su borde hay bodegas, equipamientos portuarios, bancos, caletas, tribunales de justicia... Pero nunca viviendas. El porteño gusta de amanecer mirando el mar, a la distancia, con perspectiva y respeto. Su borde es para trabajar, nunca para descansar. Por ello, suena extraño tanto ensayo de tsunami y ningún ensayo de incendio catastrófico. Quizás porque el incendio estaba históricamente controlado por la lluvia y eficientes compañía de bomberos, vinculadas a las colonias inmigrantes, que daban la tranquilidad al reposo de los porteños en sus cerros.

Los cementerios también están en los cerros porque allí está el descanso. Estaba, hasta que llegó esa pobreza tan temida por Rodriguez. Esa pobreza que comenzó a ocupar aquellos espacios que la ciudad no contemplaba, que fue estimulada por la ausencia de planificación urbana y la codicia de su voto. Que fue ignorada por autoridades que no distinguen entre vivir en un plano o vivir en una quebrada.

Allí estaba la pobreza, instalada, arrastrando la ciudad al abismo, cuando comenzaron algunas reacciones para recuperar el puerto deteriorado por el crecimiento de otras instalaciones portuarias y el abandono de sus elites. Así se resolvió, improvisadamente, trasladar el Congreso Nacional, sin raíces ni planificación alguna.

Más sólida, vino luego la política explícita del Plan Valparaíso, la declaración de Patrimonio de la Humanidad, la instalación del Consejo Nacional de la Cultura con sede incluida, la designación de cien Embajadores de la ciudad en Chile, la recuperación de la ex cárcel para centro cultural, la restauración del Museo Baburizza... parecía que el siglo XXI comenzaba promisorio para Valparaíso.

Nuevamente los hombres dieron la espalda a estas medidas iniciadas por el Presidente Ricardo Lagos. Un patrimonio, cualquier patrimonio, requiere una gestión, una autoridad, una modesta fundacion que lo administre y guíe. No ha ocurrido y los mismos hombres planearon centros comerciales en el borde costero, no dieron recursos para cuidar el área patrimonial, establecieron lujosas oficinas del Consejo Nacional de la Cultura  en Santiago y ahora aparentan escuchar las voces que vienen desde UNESCO.

Afortunadamente, hay otros hombres -y mujeres sin duda- que como resume maravillosamente Agustín Squella "no vamos a renunciar a Valparaíso".

Como no renunciaron quienes padecieron el terremoto de 1906, como no renuncian quienes, a pesar de incendio, sólo piden apoyo para comenzar de nuevo.

Porque una ciudad como Valparaíso alimenta el alma y ésta, sobrevive al infierno.


08 abril 2014

¿CUANDO SE JODIÓ EL LIBRO, ZAVALITA?

Hace 20 años, nadie dudaba que el libro y la literatura ocupaban un lugar de privilegio no sólo entre las artes sino también en la formulación de políticas culturales que más temprano que tarde beneficiarían a otras industria culturales y  a la cultura en su conjunto. El panorama actual no es promisorio. El libro ya no es un sector de propuestas, no es más un área de liderazgo en políticas culturales sino un vagón de cola sin impacto. Algo pasó y recurriendo a una imagen literaria -como impenitente defensor del libro y admirador de Vargas Llosa- pregunto ¿Cuando se jodió libro en Chile, Zavalita?


Aunque cueste creerlo, ello no aconteció en dictadura. Si bien el gobierno militar tiene a su haber grandes quemas de ejemplares y la dantesca pira de 15 mil libros de García Márquez en Valparaíso. Ante tales despropósitos, el mundo del libro reaccionó con fuerza, dignidad y unidad. La Cámara del Libro fue la sede de las denuncias del incendio de los ejemplares de Oveja Negra y su Presidente, Rodrigo Castro, el vocero en la prensa universal del hecho, hoy debidamente registrado entre los horrores que alberga el Museo de la Memoria.

Entonces, el mundo del libro presentaba anualmente una digna feria delante del Museo de Arte Contemporáneo, escoltada por decenas de artesanos que mostraban sus obras al público lector. En esas mismas arboladas calles de tierra del Parque Forestal se forjaron proyectos como la Ley del Libro o la conversión de la abandonada estación Mapocho en centro para la cultura. Allí clamaban por libertad desde Enrique Lafourcade, José Luis Rosasco, Pablo Hunneus hasta las combativas periodistas Patricia Verdugo, María Olivia Monckeberg, Mónica González y Patricia Politzer.

En las sesiones de directiva de la Cámara del Libro se levantaban voces de editores que clamaban por un mundo editorial diverso y universal. Jorge Barros, Ernesto Corona, Pío García, José Cayuela, Eduardo Castro, Arturo Infante y el sacerdote Juan Bagá se contaban entre aquellas lucidas expresiones. Sabían que estaban liderando un movimiento nacional por la libertad y la democracia, en el que el libro jugaría un papel de vanguardia, como en tantas otras gestas de la patria desde su Independencia.

Un escritor como Jorge Edwards fundaba librerías para dar a conocer la producción nacional de todos colores. Muchos libros semi proscritos se presentaban allí, en ocasiones bajo la atenta vigilancia del Grupo Móvil de Carabineros.

El diario La Época inauguró un Suplemento Literatura y Libros, que sería posteriormente imitado por El Mercurio, desde allí llegaron los mensajes de Isabel Allende, Pepe Donoso, Nicanor Parra, Luis Domínguez y tantos creadores que seguían vibrando con Chile y su destino literario.

El mismo Donoso y Antonio Skármeta presidían sendos talleres literarios que se convertirían en el semillero de las nuevas generaciones, algunos de los cuales -Alberto Fuguet, Pablo Azocar- alcanzaron a ser editados antes del fin de la dictadura en señeras colecciones alentadas por el editor de Planeta Ricardo Sabanes, que tenía línea directa con los señalados talleres en los que hacia sus primeras letras Ágata Gligo, Arturo Fontaine, Fernando Sáez, Carlos Franz, Gonzalo Contreras, Sergio Marras, Rafael Gumucio, entre otros.

A poco de retornar la democracia, la pantalla de la TV pública generaba admiración mundial por la exhibición de El Show de los libros, iniciativa de uno de sus ejecutivos, Eduardo Tironi, concretada por un inspirado Skármeta, el sabio Mariano Aguirre y productoras externas al canal.

Lo expresado hablaba de un sector editorial compacto, pero diverso, que avanzaba con determinación hacia un objetivo que se cumplió en 1993, la Ley de Fomento del Libro y la Lectura. Esta legislación, la primera en el ámbito de la industria cultural, que sería replicada por la música y el audiovisual, sirvió también de ensayo modular para la más abarcativa ley que diez años después crearía el Consejo Nacional de la Cultura.

Fue el año de oro para el libro: el propio Ministro de Educación, autor de ensayos y narrativa, Jorge Arrate, presidió la primera versión del Consejo Nacional del Libro mientras Presidentes de la República se hacían representar en él por destacados escritores como Guillermo Blanco, Alfonso Calderón o Jaime Quezada. Por primera vez, escritores, editores, bibliotecarios, profesores, rectores universitarios, servicios públicos como la DIBAM se sentaban en una misma mesa a fijar las políticas del libro en virtud de una Ley novedosa que creaba un Fondo de Fomento  del Libro y la Lectura, equivalente a los montos que el Estado recibía por concepto del IVA al libro; éste debía ser asignado por el señalado Consejo a proyectos de fomento lector, creación de bibliotecas, compra de ejemplares además de conformar los más sustanciosos premios del país  para autores de narrativa, poesía, ensayo y dramaturgia.

Por sí fuera poco la ley aprobada en 1993 agregaba al Consejo de Editorial Jurídica un representante el Ministerio de Educación, con el objeto de reforzar el sello Andrés Bello que complementaba el ingente trabajo de edición de libros jurídicos de la casa editora de derecho público.

Ese mismo año, la Municipalidad de Santiago convocó el primer premio iberoamericano de primeras novelas, ganado por el colombiano German Santa María por su obra No morirás (Andrés Bello, 1993), otorgado por un jurado internacional que engalanaban la brasileña Nélida Piñón y el argentino Eduardo Gudiño Kiefer.

La Feria Internacional del Libro se celebraba cada vez con más público en el nuevo Centro Cultural Estación Mapocho que se establecía aceleradamente en la antigua estación de ferrocarriles, que sería inaugurado por el Presidente Aylwin a poco comenzar el año 1994. Editores y escritores celebraban con razón el hecho que gracias a su persistente lobby iniciado en las ferias del Parque Forestal, se había logrado que el gobierno de Chile asignara -aprobación parlamentaria mediante- mas de diez millones de dólares para remodelar el espacio y dar así una casa digna a la feria del libro y otras manifestaciones artísticas y culturales.

En esos mismos años de restauración, el viejo terminal ferroviario recibió en su hall y plaza a Letras de España, una maciza muestra de la producción editorial hispana durante los 25 años de democracia post franquista que envió el gobierno de Felipe Gonzalez para celebrar a la naciente democracia chilena. Veinte escritores que se desplegaron por el país luego de sus encuentros y charlas en el Centro Cultural Estación Mapocho, ocho mil ejemplares de libros donados al municipio de Santiago después de su exhibición y cinco gigantescas mesas redondas que acogieron a los lectores que llegaron en decenas de miles a Letras... fueron parte del legado de esa masiva presencia del libro español.

Fueron años en que por primera vez Chile presidió el Consejo del CERLALC, centro regional para el fomento del libro en América Latina y el Caribe, dónde tuvo un valioso intercambio de experiencias con UNESCO y otros países de la región, que se tradujo en relevantes aportes a la redacción de nuestra ley del libro.

Después de los años dorados 93/94 vinieron algunas cumbres como la irrepetida visita a la FILSA de una premio Nobel. Como aconteció en 1998 con Nadine Gordimer, escritora sudafricana que encabezó el encuentro Escribiendo al Sur del Mundo, un aporte a la feria organizado y presidido por el Embajador de Chile en ese país Jorge Heine, secundado por el escritor Ariel Dorfman. O en diciembre de 1999, cuando Chile fue por primera vez invitado de honor a la feria de Guadalajara y constituyó una delegación variopinta de escritores desde Jodorowsky a Gonzalo Rojas y Nicanor Parra junto a plumas emergentes como Eliucura Chihuailaf, Gonzalo Contreras, Carlos Cerda, Jaime Collier, Pedro Lemebel, Roberto Bolaño, Luis Sepúlveda, Marcela Serrano, Antonio Gil... Mientras entre el público que se sumó palpitaban las futuras plumas de Pablo Simonetti y Carla Guelfenbein. 


Dos hitos imposibles de soslayar fueron BiblioMetro y BiblioRedes, iniciativas de colaboración entre el sector público y empresas o fundaciones privadas que, como Metro y la fundación Bill y Melinda Gates apoyaron una extensión inédita del sistema de bibliotecas en los andenes del subterráneo de Santiago y agregaron la novedad de la computación, conexión en red incluída, a remotas bibliotecas de todo el país. Incluso, la entonces directora de DIBAM, Clara Budnik, llegó a establecer una Corporación Leer que reunía empresarios privados con gestores públicos para seguir apoyando los esfuerzos por difundir la lectura. 

Sólo un par de proyectos de infraestructura bibliotecaria, muy queridas desde la época dorada y concretadas a inicios del siglo XXI, quedaron como testimonio: las bibliotecas de Santiago y de Coyhaique.


Después vino la debacle. El libro dejó paso a la arrasadora televisión primero y la internet después. Sin que se reforzara el libro con políticas adecuadas a este amenazante escenario. Las fotocopias devoran los derechos de autores y editores, muchas veces al amparo de solemnes universidades. Los programas escolares abandonaban la lectura, reinaban los resúmenes de libros y los "rincones del vago" que entregaban literatura pre digerida y descafeinada. El sector editorial fue abandonando la lucha tradicional por profundizar las políticas públicas de lectura, enfocandose en una medida, como es la eliminación del IVA, que depende de la impenetrable autoridad de hacienda. TVN terminó con el exitoso ciclo del Show de los libros, esfuerzo de contrarrestar el tsunami audiovisual desde adentro que logró reconocimientos de UNESCO, la envidia de televisoras de España y un aceptable resultado en términos del nuevo gran jurado: el rating. Editorial Jurídica Andrés Bello cerró sus puertas y Universitaria agoniza.

El libro no vende, es caro y las fusiones de macro editoriales no ayudan ni al precio ni a la diversidad de autores, las editoriales independientes se multiplican y reducen. Las facilidades tecnológicas de impresión colaboran con la falsa consideración de que las alianzas y cooperación son innecesarias. Excesivo ideologismo por una parte y el individualismo reinante por otra estimulan una multiplicación de sellos que olvidaron las coediciones y estimulan el proyecto individual. Alianza dejó de existir como sello y como concepto posible en el sector editorial.

La querellas en el mundo del libro se han multiplicado. Las compras estatales de libros son motivo de polémicas debido al nivel de ejemplares de auto ayuda y no de la calidad literaria de los autores, los fondos concursables son condenados por principio. El mundo del libro que en algún momento, sólo hace un par de décadas, fue vanguardia de las políticas públicas en cultura ocupa discretos lugares frente al protagonismo de músicos, actores o audiovisualistas que empujan sus demandas con entusiasmo y unidad.

En este contexto ¿alguien podría sorprenderse que los chilenos no entienden lo que leen? Más aún, pareciera que a nuestro mundo editorial también le llegó el síndrome de la incomprension de las palabras, de la no interpretación de los signos de los tiempos y de la sordera a la sensibilidad del lector.

Como toda crisis es una oportunidad, quizás el interesante momento actual en que se debate sobre reforma educacional y un futuro Ministerio de Cultura permita al sector recuperar su liderazgo.

¿Hasta cuándo deberemos esperar, Zavalita?


01 abril 2014

EL ANTIGUO Y EFICAZ LENGUAJE DE LOS SIMBOLOS



Así como las piezas precolombinas que enseña el Director del Museo que las acoge encierran enormes significados, la presencia de la Ministra de Cultura en dicho museo, a poco de asumir, entrega símbolos de lo que será su quehacer. Pero no sólo esta visita simboliza, también lo hacen sus acompañamientos a la Presidenta en la inesperada presencia de ella en el GAM y a propósito de la TV digital, en la que apareció además junto al Ministro Secretario General de Gobierno, responsable del tema.


No es una práctica ajena, en cultura al menos. Muchos recuerdan la sorpresa con que fue recibido el anuncio de la creación de un Comité Interministerial que resolvería el futuro del incendiado Edificio Diego Portales, en 2006, que incorporaba entre sus integrantes, además de los ministros incumbentes -Vivienda, Defensa y Bienes Nacionales-, a la Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura. Fue una pista del destino que tendría el siniestrado edificio.


El Ministro Roberto Ampuero debutó visitando la iglesia porteña de La Matriz, recientemente restaurada y lugar de casamiento de sus padres. Inició así una gestión signada por lo regional y especialmente por el hecho de gobernar desde Valparaíso.


La Ministra Barattini dio especial prioridad a la designación de las directoras regionales -sólo un hombre integra el elenco- y las estimuló a dar a conocer públicamente sus planes junto con establecer los organismos de participación que manda la Ley del Consejo Nacional de la Cultura. Señal de su preocupación por profundizar el sello regionalizador y el fortalecimiento institucional.

A muy poco andar enfrió el entusiasmo de algunos legisladores por seguir analizando el Proyecto de Ley de Ministerio de Cultura y Patrimonio que presentó el gobierno Piñera señalando que se enviaría una indicación que lo sustituiría. En ello la secundó el Presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara, Guillermo Teillier, anunciando que “La nueva indicación que enviará la Ministra permite establecer un nuevo articulado de la iniciativa que debiera involucrar la mirada de diversas organizaciones culturales y gremiales del área que fueron excluidas. Esperamos que uno de los temas incorporados sea las nuevas propuestas que reconozcan y estructuren adecuadamente la institucionalidad patrimonial en Chile”.


Lo ratificó la Ministra escuchando a la Mesa Ciudadana del Patrimonio, que incluye a la asociación de funcionarios de la DIBAM, ante quienes apoyó la solicitud de ANFUDIBAM de apresurar el nombramiento del Director de dicho servicio, dependiente del Ministerio de Educación.


Por si no fuese suficiente, visitó acompañada de la 
arqueóloga Ángela Jeria, madre de la Presidenta de la República, el museo Pre Colombino, dónde anunció la nueva política de promoción de museos que emprendería el Consejo Nacional de la Cultura. Ello, en presencia del actual integrante del Directorio Nacional del Consejo Carlos Aldunate y de la ex miembro del mismo, Clara Budnik. No se trata de un museo público sino un emprendimiento en el que han tenido mucho que hacer el Municipio de Santiago, la empresa privada y notables gestores del ámbito de las organizaciones sin fines de lucro.

Pero no sólo en Patrimonio sentó sus reales Barattini. También quedó claro que durante este mandato se retomaría la construcción de la sala de dos mil butacas que está pendiente en el GAM. Lo dijo la Presidenta y allí estaba Barattini, quién deberá asumir próximamente la tarea, como Presidenta del Directorio de la Corporación Centro Cultural Gabriela Mistral.

Quizá la señal más novedosa proviene de su anuncio, junto al Ministro Secretario General de Gobierno, Álvaro Elizalde, del inicio de un trabajo de coordinación entre ambas carteras con el fin de materializar un mejoramiento en la oferta televisiva nacional y realizar propuestas específicas en temas como Ley de Televisión Digital, la modernización de TVN y el cómo elevar los estándares de los medios de comunicación chilenos, principalmente de televisión.

Este hecho provocó cierta molestia del Presidente del CNTV que pareció vislumbrar que su organismo pasaría legalmente a relacionarse con el Presidente de la República a través del futuro Ministerio de Cultura y su Directorio Nacional, en lugar del Ministerio encargado de la vocería del gobierno. Lo que a todas luces constituye un avance en independencia y prestigio del organismo máximo de la TV.

Para completar el cuadro, en consonancia con la relevancia de la reforma educacional, Barattini expreso a CNN que: "Estamos muy preocupados de que en las grandes reformas que se vienen, como la reforma educacional, las artes entren y reingresen en los currículos escolares, vamos a trabajar con el Mineduc. Es decir, hablar de derechos ciudadanos en cultura es entender que la aproximación a las artes, a la cultura, es indispensable desde la más tierna infancia y no es solo acceso a espectáculos, acceso a eventos".

Con apariciones públicas muy significativas, Barattini ha rayado su propia cancha: la cultura tendrá mucho que decir en educación, en televisión y en patrimonio.

Sólo después de tales clarificaciones corresponderá legislar.
Legislar y escuchar.
Aunque tome tiempo.

17 marzo 2014

LA SEMANA EN QUE DEBUTÓ BARATTINI:¡QUÉ SEMANA!




A pesar de no ser actriz, como dos de sus antecesores, sino gestora cultural -y quizás debido a ello- el estreno de Claudia Barattini como Ministra de Cultura fue cuidado. Tanto en aquellas actividades que le corresponden como por aquellas otras que no podrían haber sido planificadas por su entorno. En efecto, Barattini debutó la semana de la Gala Cultural en el Centro Cultural Estación Mapocho; de la realización en Santiago de los conciertos de la emblemática Joan Báez; de la constitución de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, que será clave en sus proyectos legislativos, y de la reapertura del Teatro Municipal luego del incendio. Culminó, el domingo, con una aclaratoria entrevista en Artes y Letras.


Comenzó, el lunes 10 de marzo, recibiendo una sorprendente bienvenida de quienes quizás sean relevantes en su mandato: la colonia italiana. Con motivo de la visita del subsecretario de Relaciones Exteriores de Italia a la Transmisión del Mando, la Embajada reunió a lo más destacado de la colonia -que componen desde el flamante Cardenal Ezzati a destacados empresarios y gente de la cultura- alrededor de pastas y spumantes.

El martes, junto con reconocer oficinas porteñas y participar de fotos y ceremonias oficiales, participo de una de las galas culturales más celebradas de la historia de esas funciones. Su llegada, acompañada por Pedro Lemebel envuelvo en una túnica y turbante amarillos, no pasó inadvertida. Tanto, que la propia Presidenta Bachelet se acercó al escritor a preguntar por su salud, recibiendo una expresiva respuesta mímica, debido a una afección a la voz.


El desfile de artistas nacionales fue tan espectacular como revelador: la Sinfónica Nacional Juvenil, el Ballet Nacional Chileno, el Coro Orfeo, el Grupo Yatiris, dos coros infantiles, los Trukeros, solistas de voz, charango y guitarra y Los Jaivas entregaron una sólida expresión del buen pié en que está la música chilena, en un recital armónico con puntos culminantes como los homenajes al pueblo mapuche (Arauco tiene una pena, de Violeta Parra) y Víctor Jara con la sala completa levantando sus manos al compás sinfónico de Lo único que tengo, en arreglo de Carlos Zamora. Alusiones a La negra Ester, la cueca Brava y un final Todos juntos, de los Jaivas, en arreglo sinfónico de Sebastián Errázuriz, director musical del evento junto a la dirección artística de Rodrigo Bazaes. Tal espectáculo, afortunadamente registrado, merece ser ampliamente difundido.


Como si fuera poco, al día siguiente, la Alcaldesa Carolina Tohá presidió desde un Palco Municipal no muy ocupado por sus antecesores, la reapertura del teatro que sufrió un incendio en 2013. Los elencos del Teatro Municipal siguieron celebrando esta recuperación, desplegándose el viernes 14, con la Novena Sinfonía de Beethoven, en concierto gratuito en la Catedral Metropolitana, bajo la batuta de José Luis Domínguez.


La fiesta continuó en dos recitales de Joan Báez en el Teatro Caupolicán, que celebraba sus 78 años de vida, acogiendo a la cantante que había insuflado ánimos a la resistencia chilena durante la dictadura pinochetista; gesto que fue retrucado con la presencia en la sala de Ana González de Recabarren, emblema de la incesante lucha de los familiares de detenidos desaparecidos. En el escenario, Joan fue acompañada por sendos representantes de la música chilena de aquellos tiempos duros -Isabel Parra y los Inti Illimani- y de la nueva generación: Nano Stern. Un concierto solidario compartido, el sábado 15, desde la platea, por el nuevo Presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Guillermo Teillier, lo que sugiere también una preocupación por el tema cultural del Partido Comunista, que mucho tuvo que decir en el gobierno de la Unidad Popular.


Durante la semana, Barattini recibió al editor de Artes y Letras y dio una entrevista en la que afirmó una serie de aspectos que serán centrales en su cuatrienio:

1) La cultura es un derecho ciudadano, por lo tanto, el estado debe asegurar que los ciudadanos tengan la posibilidad de acceder a ella como la salud, la vivienda o la educación.


2) Que el Consejo Nacional de la Cultura tendrá un rol relevante en debate sobre educación que absorberá al país en el período Bachelet.


3) Que el proyecto de institucionalidad presentado por el gobierno Piñera será íntegramente sustituido por una nueva propuesta.


4) Que la nueva propuesta, junto con incorporar el sector patrimonio, considera inclusión del CNTV en el futuro Ministerio de Cultura.


5) Que entre los planes está crear un canal cultural en la TV abierta.


6) Que se dispondrá de mayor inversión pública en los museos de propiedad estatal.


7) Brindó su apoyo a las propuestas de cuotas de música chilena en radios nacionales.


8) Que se abrirá la posibilidad de concursos y otros aportes para salas de teatro independientes.


9) Que se pondrá un énfasis en el apoyo a contenidos en infraestructura existente, más a que a nuevas edificaciones.


10) Finalmente, que en tiempos de reforma tributaria para buscar más recursos, no se contempla reducir IVA al libro, sí se promoverá el fomento de producción editorial nacional.


No parece poco. Sobre todo si agregamos que el lunes 17 acompañó a la Presidente Bachelet a anunciar la construcción de la segunda etapa del Centro Cultural Gabriela Mistral.

Pero eso, ya es otra semana.

11 marzo 2014

EL ABRAZO Y LA CULTURA DE TODOS


Viví intensamente el trabajo cultural durante el Gobierno de Allende, permanecí intentando la supervivencia artística bajo dictadura y busqué intensamente establecer una institucionalidad cultural para la transición democrática. Además, procuré que ésta no flaqueara durante el Gobierno que acaba de culminar. Ahí está, integra y acicalándose para emprender el movimiento final, que complete una ubicación de la cultura dónde la soñaba Allende, dónde sin dudas la quiere la Nueva Mayoría que arropa a la Presidente Bachelet. En ese abrazo entre la Presidenta del Senado y la Presidenta de Chile se amalgama, finalmente, una misma visión del papel que debe tener la cultura en una sociedad igualitaria, justa y democrática.

Allende ponía en un mismo nivel el alimento corporal -el medio litro de leche- y el alimento espiritual -los libros masivos y económicos de Quimantú. Desde que fue Ministro de Salud del Presidente Aguirre Cerda, planteaba que la desnutrición física debía superarse junto con el analfabetismo. 

Bachelet tiene entre sus planes más anhelados la reforma educacional capaz de sostener una educación gratuita y de calidad para todos los chilenos. Quizás ya no deba luchar contra la desnutrición sino contra la obesidad, pero sí debe hacerlo contra la incultura y la escasa calidad de la instrucción que entregan muchos establecimientos. Luchar contra ese analfabetismo funcional de quienes no entienden lo que leen.

"Toda la actividad del CNCA y posterior Ministerio de Cultura -señala la Ministra Claudia Barattini, en su primera entrevista- estará asociada con una de las grandes reformas del gobierno de la Presidenta Bachelet, que busca asegurar a las nuevas generaciones una educación gratuita y de calidad, basada en la concepción de la educación como un bien público y un derecho universal que debe ser garantizado por el Estado".

Y agrega: "Esta gran reforma implica desafíos no menores en la dimensión cultural, como potenciar los talentos y la capacidad de apreciación de todas las manifestaciones del arte y las humanidades en las nuevas generaciones. Grandes desafíos que se vinculan a la generación de cambios profundos en el modo de pensar y vivir nuestra sociedad". 

Por ello, entre sus primeras medidas se encuentra la creación de centros de formación artística para jóvenes, en todo el territorio. 

Paralelamente, estas medidas consideran agregar al Consejo Nacional de la Cultura las potestades de un Ministerio y las atribuciones para fijar y desarrollar una política hacia el Patrimonio, tan vacilante y estrecha durante la última administración.

Sin embargo, los gobiernos no deben quedar embebidos sólo en su Programa y sus prioridades. La sociedad está viva, cada vez más participativa, aún más entre los artistas. Por tanto, una tarea central será escuchar, atentamente, nuevas demandas sea para acogerlas o para encausarlas en beneficio de la sociedad toda y no de grupos de interés corporativo.

En esta línea se ubican las posturas que restringen el patrimonio sólo a propiedades aisladas, generalmente asociadas a casas familiares o templos, opuestas a una visión moderna de un patrimonio cultural no muy separado del natural, que abarca amplias áreas, barrios y hasta ciudades. 

Quizás sea aconsejable mirar otras realidades, países dónde la feliz convergencia del aporte estatal con la gestión y recursos privados están convirtiendo en lugares de gran interés turístico los cascos antiguos de ciudades de nuestro continente, como, por ejemplo, La Habana y el notable trabajo de Eusebio Leal y su Oficina del Historiador de la Ciudad.

Inevitablemente habrá que revisar el entusiasmo legislativo de las semanas recientes, en las que han aparecido proyectos que apuntan a modificar la recién renovada Ley de Donaciones Culturales con una Ley única de donaciones, o el proyecto que busca modificar el Consejo de Monumentos Nacionales, sin considerar la Ley que crea el Ministerio de la Cultura y el Patrimonio. Sin dejar de lado la iniciativa que busca incorporar un porcentaje de música chilena a las radios, tan mal respondido por la asociación gremial respectiva, con una campaña radial que genera más anticuerpos que respaldos.

Ello, sin olvidar que, en palabras de Barattini, "la cultura es expresión del presente, invención del futuro y, a la vez, memoria viva de un país y de las múltiples identidades que lo constituyen a lo largo de su territorio. Nuestro desafío es ése: generar una Cultura de Todos". 

07 marzo 2014

COMPARTIENDO EXPERIENCIAS EN LA PATAGONIA



En el marco del Séptimo Festival de Artes "Cielos del Infinito", se llevó a cabo un Encuentro de Intercambio de Experiencias Iberoamericanas enfocadas en el desarrollo de la cultura y las artes, con especial énfasis en lo que concierne a las artes escénicas, invitando a la reflexión en torno a las artes y la cultura como agentes transformadores del territorio. Estas reflexiones colectivas se extraen de una jornada de tres días, llevadas a cabo en la ciudad de Punta Arenas entre el 21 y 23 de Enero del presente año, consistentes en exposiciones por parte de destacados líderes culturales internacionales, nacionales y locales, que destacan en ámbitos como la creación y gestión de actividades artísticas, exposiciones que llevaron posteriormente a momentos de conversación y reflexión en torno a los tres ejes principales tratados durante el encuentro. Este es el resumen de sus conclusiones, recogidas por los estudiantes de sociología Paula Trujillo, Leslie Toledo, Karla Kubota y Cristóbal González.


Las actividades culturales, una vez que han alcanzado cierto desarrollo y arraigo en un territorio, ayudan a la generación de nuevos procesos identitarios y a la consolidación de las identidades colectivas. Esto resulta interesante ya que a través del desarrollo cultural local pueden fortalecerse aquellas identidades que se ven permeadas con la globalización. En este mismo sentido, realizar actividades artístico-culturales es una manera de contribuir a la formación de los ciudadanos en tanto sujetos de derecho, pues los individuos se sienten capaces de reclamar el derecho a acceder a más cultura.

Por otro lado, cualquier tipo de manifestación cultural, ya sea en forma de gestación de un festival o del levantamiento de un espacio físico concreto como un centro cultural, requiere de un trabajo constante con lageografía y las características propias de un territorio. En este sentido, la relación que se da entre el Festival Cielos del Infinito y la Región de Magallanes se ha visto influenciada por las características específicas de la Patagonia en general en diversos aspectos. En primer lugar, la organización del festival supone una conexión con otros puntos estratégicos tanto de Chile como del resto del mundo, debido a que es una zona extrema y presenta barreras geográficas y económicas para acceder a ella. En segundo lugar, las condiciones climáticas son fuertes influencias en el desarrollo del festival: las lluvias repentinas e impredecibles, o el viento, son elementos que interactúan con el teatro de calle, modificando la temática y el desarrollo de algunas presentaciones. Sin embargo, estas condiciones climáticas desfavorables muchas veces juegan en contra de la realización de actividades al aire libre, lo que supone una necesidad de espacios habilitados para el montaje de ciertos espectáculos. Así, cada gestión cultural debe nutrirse con las referencias concretas de la identidad de un territorio.

Las ciudades, en el sentido anteriormente expuesto, son entidades “autónomas”, en cuanto a su contexto territorial. Por lo tanto, la inserción de una actividad cultural en un territorio determinado no puede realizarse a modo de exportación. Una instancia como FIRA Tárrega, por ejemplo, es un modelo que no podría replicarse de modo exacto en un territorio como Magallanes, debido a las características de ambos territorios. Mientras que en Tárrega las condiciones climáticas son favorables la mayor parte del año, en la región de Magallanes deben enfrentarse intensas lluvias y viento fuerte incluso en época estival. Otra diferencia importante se da en el ámbito del transporte, ya que el costo de los pasajes de avión para llegar de forma inmediata a la ciudad de Punta Arenas son bastante altos, y deben asimismo considerarse los traslados al resto de las provincias de la región, algunos de los cuales se realizan por vía marítima. Por su parte, si bien Tárrega es una ciudad más bien pequeña, puede accederse a ella por vía terrestre desde cualquier punto de España.

Ahora bien, resulta importante señalar que todo lo que dice relación con la cultura y el desarrollo de actividades artístico-culturales no puede llevarse a cabo sin la concurrencia de dos elementos: el financiamiento y los procesos burocráticos mediante los cuales las autoridades se relacionan con estas actividades. Estas dos aristas van directamente relacionadas, ya que obtener financiamiento supone pasar por un sin límite de trámites, con el objetivo de poder justificar los gastos en los que se concurre.

En cuanto al financiamiento propiamente tal, se llega a la conclusión de que si bien existen instancias y organismos que pueden entregar la ayuda financiera, muchas veces resulta difícil acceder a esos dineros, ya que, en algunas ocasiones, los proyectos culturales no se ajustan a las categorías “clásicas” de arte. Además existe toda una estructura burocrática detrás que termina por desgastar los procesos de acceso al financiamiento. Lo que se busca es cambiar el funcionamiento de las políticas culturales, en el sentido de abandonar una postura subsidiaria y comprometerse de forma concreta con la creación de las condiciones materiales necesarias para que la cultura sea sustentable, además de realizar un seguimiento de estos proyectos y generar redes de intercambio cultural de óptimo funcionamiento a nivel nacional. En este sentido, la voluntad política resulta fundamental. Ahora bien, muchas veces el sólo subsidio a ciertos proyectos artísticos-culturales logra potenciar la autonomía creativa de los organizadores de un determinado proyecto, a nivel de creación, de programación y de contenidos. En este sentido, los propios creadores necesitan de un ente facilitador como lo puede ser el Estado, el Consejo de la Cultura en el caso de Chile, o también ciertas embajadas. Sin embargo, los agentes culturales no deben perder de vista su propia independencia y lograr desarrollar su cometido sin una direccionalidad política o ideológica ejercida desde el ámbito público o privado. Finalmente, otro elemento que surge aparte del financiamiento y las instituciones, es el de la asociatividad, entendida como la colaboración con otros entes y con la generación de redes de cooperación entre artistas y festivales, de manera de fortalecer y perpetrar el desarrollo de estas actividades a lo largo del tiempo. En este contexto, la política cultural deficitaria en el Chile actualvendría a ser un respaldo tanto político como económico, pero siempre comprendiendo las autonomías entre la institucionalidad cultural, por un lado, y los entes creadores por otro. Una relación de colaboración y cooperación que rompería de esta manera la relación pasiva del subsidio,así como la relación paternalista de imponer una forma de comprender los proyectos artístico-culturales de parte del Estado.

Ahora, todo lo anteriormente señalado no sirve de nada si no existe público. Anteriormente se expusieron las formas en que distintos entes captaban y formaban audiencias, y resulta ser que existe otra forma de captar audiencias y que está constituida por los medios de transportes. Durante el Encuentro se expuso brevemente el caso del Metro de Santiago, el cual ha pasado a convertirse también en un eje articulador de la cultura. Esto se hace posible ya que al mismo tiempo que cumplen su misión de “transportar personas”, se les ofrece a los individuos algo distinto, educativo y simbólico en su tránsito diario. De esta manera, se les abre la puerta para interesarse por un aspecto nuevo de la vida. Lo mismo sucede con las intervenciones callejeras y en otros medios de transportes como la locomoción colectiva: no sólo es una manera de captar audiencias sino que se contribuye a la formación de los ciudadanos desde la cultura. Lo anterior obliga a ampliar los imaginarios de parte de los proyectos artísticos-culturales en cuanto a comprender la propia ciudad y los entornos e interacciones urbanas.

Otro punto interesante es el tema de la gratuidad y hasta qué punto sirve como estrategia de captación de público, ya que si bien es una manera de convocar a más cantidad de personas, muchas veces genera que la audiencia no valore la actividad ni se comprometa en la asistencia por el hecho de ser gratuita. Pero, por otro lado, la gratuidad sirve para aminorar los sesgos socioeconómicos, lo mismo que subsidiar los precios o establecer precios “populares”, ya que permite el acceso de aquellos sectores que normalmente no podrían presenciar actividades culturales porque constituye un “lujo” que no pueden costear. Sin embargo, todo lo expuesto puede ser un arma de doble filo, ya que entran en conflicto dos necesidades o derechos: de ver espectáculos de calidad, y el derecho de las compañías a presentarse. Por un lado, si los ingresos por concepto de entradas no son suficientes, significa que el presupuesto será menor y que no podrá presentarse un espectáculo de alto nivel y, además, las ganancias de las compañías no serán suficientes para costear su espectáculo. Hay también otro efecto que produce el concepto de la gratuidad que dice relación con la poca valoración del trabajo realizado por un artista. Esto ocurre porque el público se acostumbra a asistir a espectáculos culturales gratuitos, rechazando las instancias que deciden cobrar cierta tarifa, mientras que están dispuestos a pagar por asistir al cine a ver alguna producción hollywoodense, llegando a gastar altas sumas de dinero, en especial cuando se trata de una actividad de carácter familiar. Hay entonces una discriminación en el consumo cultural, creándose una minusvaloración del arte y el trabajo artístico: las personas llegan a pensar que es algo que siempre debiera regalarse, sin llegar a visualizarse los esfuerzos, estudios o técnicas que pone en práctica un artista.

Para finalizar, y aterrizando este informe a la problemática de la gestión cultural propiamente tal, es preciso señalar que cada versión de un evento de este tipo es un festival nuevo, por lo tanto, hay que pensar como si se estuviera realizando uno distinto. Sin embargo, resulta imprescindible que el equipo de programadores, gestores, artistas, etc. se mantenga, ya que se van generando autocríticas que colaboran al avance de las gestiones y al desarrollo de mejores encuentros, lo que ayuda a que dichos festivales sean permanentes en el tiempo y sean fruto de un modelo de gestión propio, que termina siendo un referente dentro del territorio en el que está contextualizado. Además, se generan nuevos lazos y redes de asociatividad que ayudan al perfeccionamiento de cada evento cultural, con el objetivo de que cada ciudad tenga la oportunidad de convertirse en una capital cultural. Por otro lado, dicha asociatividad no sólo la podemos comprender en la dualidad descrita anteriormente: artista-gestor cultural, sino que dicha asociatividad puede expandirse a un sinfín de actores y de diversos depositarios de un conocimiento determinado o de ciertos recursos, aportando así imaginarios, miradas y saberes que trasciendan el pensar particular y generen un trabajo más integral y holístico.

25 febrero 2014

DIALOGAR CON EL MUNDO Y PROTEGER EL PATRIMONIO



Culminando un verano que, en cultura, de tranquilo tuvo poco y de noticioso mucho, cabe hacer un balance cuando declina febrero. Sin dudas, lo más relevante fue la Sexta Cumbre de la Cultura -calificada por el Presidente de IFACCA como la mejor de su historia- que trajo a Chile a personajes y el debate mundiales del sector. En el mismo plano de nuestra relación con el mundo, festivales internacionales nos mantuvieron en esa tan necesaria apertura hacia el exterior: FITAM superó la dificultad de no poder contar con el incendiado Teatro Municipal para presentar obras europeas de gran nivel; Cielos del Infinito complementó su oferta artística en Magallanes con un encuentro de intercambio iberoamericano de experiencias de gestión, y FICIL llevó a Bío Bío buen cine y representantes de festivales equivalentes de Latinoamérica. Adicionalmente, se conoció el nombre de la futura Ministra de Cultura, que asumirá el próximo 11 de marzo.


Muchas lecciones quedaron de la Cumbre, si se quisiera destacar una, el holandés Arjo Klamer, profesor de Economía del Arte y la Cultura en la Erasmus University en Rotterdam dejó en La Tercera la siguiente: los mejores ejemplos para entender los mecanismos de los negocios modernos son Facebook y Google: “Eran ideas hace cinco años inimaginables. Tú haces el trabajo en Facebook, tú haces el trabajo en Google, tú provees el contenido, ellos no. Pero ellos cobran el dinero. Lo que ellos han descubierto es el gran valor de la atención”, dice. Y pone otro ejemplo para explicar de qué se trata la atención: una película de Hollywood hoy gasta 30% de su presupuesto en la producción, el resto está todo dirigido a la promoción y difusión: “La idea es crear una moda”.
No todo se trata de un análisis de negocios. Klamer, levanta la vista en la Estación Mapocho mientras se toma un café y plantea que espacios como ese son claves para los días que corren. En su modelo ideal, un centro cultural tendría que ser como Facebook: generar las instancias necesarias para que la sociedad construyera su contenido. “Universidades, museos o centros culturales son cruciales actualmente, porque son una fuente de ideas”.
Tan cruciales, según él, que en Latinoamérica hay una deuda: “Si hay algo que puedo observar al venir como un extranjero, es que Chile y la mayoría de los países latinoamericanos necesitan un sector cultural más fuerte. Necesitan de una institucionalidad cultural más fuerte para avanzar en este nuevo mundo en que la imaginación es la clave”.
Holanda, sin embargo, tampoco es la perfección. Hace tres o cuatro años, Klamer imaginaba que todo sería más rápido: que parecería tan abrumador el hecho de que el planeta se mueve por ideas y no por finanzas, que algo pasaría. Algo iba a a tener que cambiar. Por ejemplo, que los ministros de Cultura serían más importantes que los de Economía o Hacienda. Pero a Europa lo asaltó una crisis económica y hoy no hay otro tema posible más que el sistema monetario, los déficits, la liquidez, etc. “Lamento que no haya sido una crisis más profunda”.



En Punta arenas, la solemne lámpara del teatro José Bohr presidió los mejores espectáculos que nutrieron la reciente versión del festival Cielos del Infinito, desde la danza urbana y neoyorquina de Pavement, al delicado circo francés de Pop Corn Machine y los cantos de Evelyn Cornejo y Jorge González. Mientras, el Tuga, un excepcional mimo porteño, hacía de las suyas en la esquina más concurrida por vehículos y peatones de la ciudad. En las mañanas, un selecto grupo de gestores culturales de varios continentes, dialogaban con los creadores en un estimulante encuentro de hombres de acción con hombres de pensamiento, que se amalgamaban discutiendo sobre cómo hacer mejores las artes.
Son pocas las experiencias tan completas y envolventes. La escala de la ciudad sede, su creciente infraestructura cultural y sus ávidos espectadores constituyeron un marco preciso para que se conversara de territorio, de audiencias y de creación, en tres mesas diferentes, en las que no faltaron experiencias sorprendentes, debate acalorados y un gran cordialidad.
De lo que quedó un desafío mayor: el representante de Portugal puso en el tapete que en 2020 se celebrarán los 500 años del descubrimiento del estrecho de Magallanes por el navegante luso que le dio nombre.

Por su parte, El Mostrador destacó sobre FICIL que "Guanajuato, La Habana, Santo Domingo y Santa Cruz de la Sierra, son los nombres de los festivales latinoamericanos, también destinos desde los que arribaron sus organizadores hasta la capital de la provincia de Arauco.Aunque manejen diferentes presupuestos y jerarquías para sus muestras, lo que los enlaza es la permanente búsqueda de material cinematográfico, conocer a nuevos talentos detrás de las cámaras, palpar la realidad fílmica de Chile y fortalecer los lazos entre los realizadores del continente".


Tal vez no sea casualidad que la Ministra designada por la Presidenta Michelle Bachelet, Claudia Barattini, tenga un destacado currículo en materias internacionales, fue agregada cultural en Italia, además de vivir un largo exilio.

Todo indica que las entidades encargadas de la gestión cultural internacional tendrán relevancia en el futuro mandato, tanto la DIRAC y el Departamento Internacional del Consejo Nacional de la Cultura, en el sector público, como las corporaciones y festivales del mundo privado sin fines de lucro que han llevado a Chile a un relevante lugar en la cultura y el arte mundial. Nuestra Cancillería debería considerar esta experiencia para incluirlo en las complejas relaciones con paises vecinos. No debemos olvidar que la cultura ha sido siempre una buena Embajadora.

Pero, los esfuerzos públicos no pueden quedarse sólo en lo internacional; en el país, el patrimonio es un pendiente que no puede seguir esperando. Así como en las relaciones internacionales se puede y debe profundizar la maridaje público/privado, en esta área, se requiere urgentemente más Estado, tanto en recursos financieros como en institucionalidad y capacidad de gestión sobre todo en la creación de una autoridad patrimonial fuerte que no dependa, por ejemplo, de informes de la UNESCO para proteger nuestro primer puerto o la ciudad de Castro de la codicia empresarial, ni de pequeños esfuerzos municipales para restaurar el Museo de Cielos Abiertos o los tradicionales ascensores de Valparaíso. Lo mismo ocurre con el Consejo de Monumentos Nacionales y los museos públicos, que padecen de falta crónica de recursos.

Ahora, la combinación de ambos sectores, es decir, mirar cómo en otras realidades se cuida el patrimonio puede rendir frutos, para que algún día podamos también mostrar al mundo nuestra política de Estado al respecto, como acaba de ocurrir con la página WorldCP, que ha publicado la política cultural de Chile, establecida y aplicada por el Consejo Nacional de la Cultura, junto a las más destacadas del planeta, siendo el primer país de América Latina que lo hace.

Todo, en un sólo verano.

31 enero 2014

AGRADECIMIENTO A ORDEN AL MÉRITO PABLO NERUDA



Las emociones se agolpan al compartir este honor con tantos recuerdos de la vida, del teatro de Alejandro Sieveking, de don Gabriel Valdés en las comisiones previas a la creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Mampato y Themo Lobos... en fin. 


Lo primero es la maravilla de poder compartir con todos ustedes, los otros homenajeados, este momento, porque ustedes han aportado  muchísimo. 

Lo segundo, sin duda, es dar las gracias. Dar las gracias al Ministro por esta distinción  que yo la entiendo y la recibo como una distinción a un equipo. En este mismo momento debiera estar aquí conmigo Luis Navarro, nuestro fotógrafo; Enrique Portas, nuestro camarógrafo; Alejandra Villarroel que es nuestra periodista,  y María Gracia Valdés que es nuestra Directora de Cultura, que están en esta sala, estamos contentos, galardonados y estamos trabajando, porque la gestión cultural es eso. 

Quiero  decirles también que este Centro Cultural que ya tiene más de veinte años de vida activa, fue un sueño de algunas personas, de algunos grandes chilenos, de Jaime Ravinet, Patricio Aylwin y Ricardo Lagos, no podemos olvidarnos en este momento y agradecerles que ellos señalaron nuestra misión: preservar el edificio -un monumento precioso- y difundir la cultura.

Por eso quienes verdaderamente reciben este premio son el millón de chilenos que año a año visitan el Centro Cultural y se ha convertido en una audiencia fiel de la cultura y que nos permite tener la satisfacción del deber cumplido en esa tarea que muchos soñaron y que hoy día todos celebramos.

Muchísimas gracias.

14 enero 2014

LA HISTORIA DE UNA HISTORIA DE AMOR

DISCURSO DE BIENVENIDA A DELEGADOS DE LA SEXTA CUMBRE MUNDIAL DE LAS ARTES Y LA CULTURA (14 de enero 2014, Centro Cultural Estación Mapocho)




Me siento muy honrado en darles la bienvenidas al Centro Cultural Estación Mapocho, tal como yo la recibí cordialmente de algunos de ustedes en Newcastle Gatehead, Johannesburgo y Melbourne, en las tres cumbres anteriores. Estoy consciente de que han llegado hasta acá, desde muchos lugares del mundo, a un lugar que es un mundo de viajes. De viajes y de historias.
 Y la que les voy a contar es la historia de una historia de amor.  

Como todas ellas, con pasiones, desencuentros, reconciliaciones y momentos inolvidables. Hoy es uno de ellos, en que esta estación, mujer, novia, madre acogedora,  guapa y acicalada, los recibe con sus mejores galas.

Dije que era una historia y esta tiene una pre historia que se remonta a un país llamado Chile, que celebraba en 1910 el centenario de su independencia y quiso plasmarlo con obras de arquitectura destinadas a las artes y los viajes: nacieron así nuestro museo de  Bellas Artes y esta estación, que unía Santiago, la capital, con Valparaíso, entonces el principal puerto del Pacífico sur americano.

Nuestra pre historia termina con el retorno a la democracia, en 1990, que el primer gobierno post dictadura simbolizó convirtiendo a la vieja estación en un espacio cultural, el mayor de la ciudad.

El Estado dio a quienes administrábamos este monumento la doble misión de conservarlo y difundir la cultura. De la interacción de la virtuosa dupla de gestión e infraestructura, nació la singular posibilidad de auto sustentarse y llegar a constituir un modelo de autofinanciamiento que, aunque  valorado internacionalmente, no constituye dogma.

El modelo que construimos se fue dando a conocer. Se dijo que, “en el sur del mundo, existe un espacio, situado en una vieja estación de trenes que ha logrado atraer a millones de personas, llamadas audiencias fieles, que van y regresan una y otra vez a sus diversas actividades”.

Las voces llegaron a España en 2002, dónde Casa de América celebraba la primera década del Quinto Centenario del Encuentro de  dos Mundos con un coloquio de centros de América y Europa.

Del encuentro en Madrid nació una red de espacios de ambos continentes, que permitió discutir y compartir experiencias durante muchos años, en diferentes ciudades.

Fortalecidos por el diálogo con colegas que enfrentaban retos similares, nuestra experiencia saltó el Atlántico y fue conocida en Australia donde nos replicaron con los maravillosos complejos culturales de Melbourne, Brisbane y Sídney, en una de cuyas oficinas escuché por primera vez, en 2004, de IFACCA y conocí a las dos amigas que me acompañan en esta mesa: Sarah y Magdalena.

Ya relacionados, la historia fluyó como si nos hubiésemos conocido de siempre. 

Pareció natural que la experiencia de la infraestructura cultural en Chile, fuera expuesta durante la tercera Cumbre y que nuestras formas alternativas de financiamiento llegaran a exponerse en la cuarta Cumbre.

Mientras tanto, en las complicidades de los viajes en bus y las mesas de cafés, configurábamos con Sarah, Diane, Santiago Jara y otros, el sueño de que este centro, tan generoso en contenidos, llegara, en el futuro, a ser continente de alguna Cumbre.

La tarea de lograr ser sede fue larga.

Fuimos paso a paso. Primero fue la afiliación del Consejo Nacional chileno a IFACCA, usando argumentos como la necesidad de reforzar nuestra joven institucionalidad conociendo países dónde existían por décadas arts council. El primer presidente del Consejo Nacional de la Cultura, José Weinstein, firmó el acuerdo del Directorio, de afiliación a ella, en 2006.

El romance continuó con una reunión del Board de IFACCA en Santiago, donde conocieron este espacio y … las bondades de la gastronomía y algunas viñas chilenas.

Conocido el lugar, apreciado el cariño,  faltaba que el Consejo Nacional de la Cultura postulara a ser país anfitrión y que el Board evaluara la petición en el conjunto de varias otras meritorias postulaciones.

En 2009, la ministra Paulina Urrutia, casi al terminar su mandato, dio su respaldo a la solicitud, sujeta a la ratificación de quien la sucediera. La Ministra nos había mostrado su confianza cuando presentó la candidatura del Centro Cultural Estación Mapocho al Premio Reina Sofía de Patrimonio, que recibimos. Con ese Real soporte llegamos unos meses después a Madrid, junto a la directora del Consejo Nacional de la Cultura, Drina Rendic, a sustentar la postulación ante el Board.

En la Cumbre de Melbourne, en presencia del ministro Luciano Cruz Coke, se anunció que habíamos logrado el objetivo.

Hoy esa historia tiene un momento muy especial, abrimos esta Cumbre en el Centro Cultural Estación Mapocho que se ha preparado para acogerlos con una señalización que honra a lo mejor de nuestros creadores; ya se familiarizaran ustedes con María Luisa Bombal, Camilo Mori o Samuel Román, ya visitarán las exposiciones de artes visuales en las Salas Bicentenario, Joaquín Edwards Bello o Lily Garafulic, ya se enteraran de sus biografías, ya podrán compartir con nuestro  público en el festival de teatro independiente que ocurre paralelamente con esta Cumbre

Ya podrán visitar cada rincón de este monumento que para ustedes dejará de ser un power point, un capítulo de un libro o las páginas de un blog, sino un centro real y tangible.

Después de este honor que nos confieren aceptando nuestra hospitalidad, volveremos a ser infraestructura y gestión cultural, aquella que se va haciendo transparente para que brillen y se expresen artistas, gestores, públicos que nos visitan.

Son ustedes quienes a partir de este momento comienzan a escribir la próxima página del nutrido conjunto de actividades acogidas por este Centro Cultural Estación Mapocho 

Son ustedes, nuestros queridos y queridas visitantes, quienes deberán experimentar esta historia de amor por la gestión y las políticas culturales que desde ahora, los incluye, inevitablemente, para siempre.

Ya nadie podrá borrar de nuestras memorias el hecho de que al despuntar el año 2014, un centro cultural de un país  en un extremo del planeta, donde se habla el español y se escribe poesía, acogió una reunión de agentes culturales venidos de todo el mundo a quienes esperamos con entusiasmo y escucharemos con interés y admiración. Muchas gracias por estar acá.

09 enero 2014

SOBRE TEATRO, MÚSICA CLÁSICA, SALAS Y FESTIVALES


Una obra de festival de teatro, Stifters Dinge, que sustituye la presencia de actores por cinco pianos verticales y una delicada música clásica, hace pensar y compartir las inquietudes de una nueva publicación virtual musical, La-clasica, que se pregunta cómo explicar el fenómeno del Teatro a Mil y ¿por qué no se ha consolidado un evento similar en la música clásica?  ¿Puede la música docta apuntar a públicos populares?, se inquietan. ¿Sería posible que los teatros nacionales se unieran en un esfuerzo común para generar un festival de gran envergadura?, se preguntan. ¿Debiésemos soñar con espectáculos masivos gratuitos de música clásica? Aparentemente no.


Ello porque la experiencia demuestra que los músicos quieren primero la casa y después actúan. Los de teatro actúan y luego piden casa. Y en tiempos de escasez de casas, la segunda estrategia parece ser más eficaz.

Tengo buenos amigos que todavía sueñan con una gran sala de conciertos en Santiago, sin considerar que ya no se edifican teatros individuales, sino que se construyen complejos de varias salas, en la que alguna de ellas se destina exclusivamente a conciertos, ejemplos hay muchos, el más conocido es la Ópera de Sidney, un conjunto de cinco salas con espacios de servicio común y programación especializada en cada una. Así fue concebido nuestro inconcluso GAM, que aguarda su gran sala multiuso mientras ocupa intensamente sus salas de concierto y artes escénicas.

Por otra parte, muchos de nuestros "teatreros", formados en la escuela de Arianne Mnouchkine, postulan que cualquier lugar es un espacio escénico posible, como acontece en el grandioso festival Fringe de Edimburgo. Eso vale para el teatro experimental en el que ellos creen, pariente cada vez más lejano del teatro de improvisación o sin dramaturgia.

Sólo después de varios festivales como FITAM, que nació en el Centro Cultural Estación Mapocho y se adaptó con regocijo a los espacios entonces disponibles, se advirtió que también existe el teatro de sala, pero que es más costoso. Requiere de espacios bien acondicionadas y de ingresos mayores pues las compañías profesionales tienen también otro nivel de gastos. Por eso existe el Festival Internacional de Edimburgo. Así como allá primero fue el Internacional y luego el Fringe, acá fue primero el marginal y mas tarde el internacional. Entonces surge la necesidad de salas adecuadas y se mira… a las de música como el Municipal de Santiago, el regional del Maule, multiusos como en municipal de Las Condes o -paradojas del destino- volver al Centro Cultural Estación Mapocho con la propia Mnouchkine, en 2012, o en 2014, con Stifters Dinge.

Crear salas de música lleva tiempo y mucho dinero, pero su resultado final es positivo, como ocurrió con el Aula Magna de la UTFSM, el Teatro del Lago en Frutillar o la sala de conciertos del GAM, porque deben someterse a exigencias cada vez más rigurosas de acústica. Ello revela que cuando hablamos de música hablamos de infraestructura y de grandes inversiones públicas que algunos todavía confunden con el antiguo concepto de teatros municipales, largamente superado, aunque todavía anhelado por algunos alcaldes.

Hemos avanzado en Chile al comenzar a hablar de teatros regionales como el del Maule o los más recientes de O’Higgins o Punta Arenas y los que vienen en Iquique, Coquimbo y Bío Bío. Ello encierra una pequeña sorpresa pues ese concepto esconde el hecho inevitable que tendrán un uso relevante para la música, como ya ocurre con el de Temuco.

Mientras, la música clásica ha transitado por otros senderos, como el de la formación de audiencias, vía orquestas y bandas infantiles y juveniles, aunque recientemente algunos han puesto énfasis más en la proyección internacional de los mejores cuadros allí formados, que en la proliferación de nuevas agrupaciones.

Otra diferencia con el teatro está en que éste suele aliarse con la TV y por tanto a los “rostros”, una forma de acercar el arte al poder, pues algunos llegan a ser “atr-actores de votos" además de actores. No imagino a un director de orquesta, como Juan Pablo Izquierdo, a pesar de la dependencia estatal de su conjunto de cámara, llamando a votar por determinado candidata o candidato, tal vez porque no tendría la convocatoria de un rostro. No obstante, nuestra música está generando -lejos de las pantallas de TV- nuevas batutas como Alejandra Urrutia y Paolo Bortolameoli.

En definitiva, el teatro tiene capacidad de "invasión" de espacios, mientras para la música clásica, es complejo hacerlo

Adicionalmente, la música se envasa y lleva a casa, el teatro hay que vivirlo, no hay -hasta ahora- grabación que que lo reemplace, aunque comienzan a abundar obras que integran la transmisión de imágenes simultáneas, de calidad cinematográfica, en las obras, como la magistral Opening night.
Quizás por ello el teatro, llena las calles, las plazas y... también las salas. A la inversa, un equipo musical con alta tecnología se acerca bastante a la experiencia de escuchar una gran orquesta en vivo. Para estimular las diferencias entre lo vivo y lo grabado, son necesarias salas costosas y de magnitudes que no llegan a sustentar el costo de lo presentado.

Entonces, se hace indispensable la intervención pública para construir, mantener y alimentar esos templos de la gran música, insertos en complejos culturales.

Corresponde por tanto comenzar a pensar cómo se evita que esas salas con financiamiento público puedan mantener independencia del estado financista.

Afortunadamente, nuestra experiencia en corporaciones culturales privadas sin fines de lucro está disponible. Y con buenos resultados en la gestión de espacios.

Adelante pues con las políticas publicas de fomento de la música clásica. Dentro de la cuál la edificación no puede estar ausente. Es más permanente que cualquier festival.