05 noviembre 2013

LA PRENSA CHILENA EN TIEMPOS DE CÓLERA

           

En nuestra prensa, de inicios del siglo XXI, predomina el eje de la competencia: El Mercurio versus La Tercera, La Cuarta versus Las Últimas Noticias, El Ya versus Mujer, Caras versus Cosas, Qué Pasa versus Sábado, y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, no siempre fue así. Hubo otros momentos, previos al actual y que quizás lo explican, es el eje en que se movía la prensa a contar del 11 de septiembre de 1973, que no era el A versus B, sino que era una opción sin salida, similar al “¿Volante o maleta?”: “Clausura o censura” fue el eje que se instauró el año ’73. El 13 de septiembre el diario La Estrella de Valparaíso publica un listado de revistas suspendidas para circular en el país por considerarlas ‘de tipo marxistas, extremistas y otras de carácter político’, según un comunicado oficial de la Comandancia en Jefe de la Zona Naval. Esta suspensión también afectó publicaciones de un marcado color derechista como: PEC, SEPA, Patria y Libertad. Con ese gesto violento, se puso fin al sistema de prensa que predominó hasta entonces, caracterizado no por los ejes actuales ni el de la dictadura, sino que por el eje de la lucha ideológica.


En la década de los sesenta, los medios de comunicación estaban al servicio de la disputa ideológica que embebía a toda la sociedad, lo que era explicito y aceptado por los involucrados: “Existía libertad para emitir, sin censura previa, opiniones y noticias de cualquier medio de comunicación. No era delito sustentar cualquier idea política”. Eso era la característica de los años sesenta, graficada en diarios muy distintos de un mismo día, el 5 de septiembre del año ’70. Uno, identificado con un personaje muy controvertido que supuestamente cometió un crimen en las calles Paris o Londres, que después se convirtió en un símbolo del diario Puro Chile. El “enano maldito” que tenía una caricatura todos los días, y el 5 de septiembre de ’70, el día después del triunfo de Allende, profería a toda portada: “Les volamos la ra…ja ja ja ja ja je je je ji ji ji…”.

Entre aquellos que estaba en la otra barricada, El Mercurio señalaba cautamente “Allende: mayoría relativa”, publicando una foto más grande del candidato que salió segundo.

Ese mismo día, apareció un titular secundario de La Tercera: “Llegaron tanques a La Moneda”. Lo cual se inserta en la campaña del terror que se había hecho antes de la elección de Salvador Allende, cuando se publicaban avisos a toda página anunciando que, con la UP, iban a llegar los tanques rusos. Evidentemente lo que debe haber pasado como había elecciones, como había cómputos, debe haber llegado un par de tanquetas de Carabineros, pasearon por ahí, debe haber habido alguna actividad relativamente habitual en un día de elección pero se destaca en la portada. La asociación es obvia, llega este caballero que besa a su mujer –en foto de portada-, que gana apenas, pero ya empezó el despelote, “ya llegaron los tanques”.

¿Cómo se dio esta lucha ideológica? ¿Con qué instrumentos en el terreno de los medios de comunicación? A continuación un listado, de elaboración propia,de medios escritos,



Prensa en Chile y lucha ideológica a comienzos de los setenta
La prensa de oposición a la UP
La prensa de gobierno
1. El Mercurio (n1900)
2. TRIBUNA
3. La Segunda
4. La Tercera (n1950)
5. El Sur de Concepción
6. PEC, SEPA, PORTADA, QUÉ PASA
7. Ercilla
8. Ritmo
9. Vea
10. Paula
11. Historietas Disney
12. Sucesos
13. Desfile
Visión
La Prensa
Las Últimas Noticias
1. El Siglo (n1940)
2. Puro Chile (n1970)
3. Última Hora
4. Clarín
5. Diario Color de Concepción
6. Punto Final, Causa ML, PLAN
7. Ahora
8. Onda, RAMONA
9. Mayoría
10. Paloma
11. Historietas Q
12. Hechos Mundiales
13. Chile Hoy
Cabrochico
La Chiva - La Firme
La Quinta Rueda

Están en paralelo los dos grandes bloques de prensa que existían en ese momento desde el punto de vista de la lucha ideológica. Las claves del cuadro: los medios numerados con similar cifra, son los medios que uno podría decir son empatados (Ercilla y Ahora, es el caso más evidente, dos revistas que siguen el mismo tipo de periodismo, pero con ideologías diferentes), los medios que no están numerados son otros medios que no significa empatarse con el del frente, los que están en cursiva son medios que en los años setenta incluso antes, en el caso de los que existían desde antes, se imprimían en las prensas de Zig-Zag/Quimantú. Y los medios en negrita eran editados por Quimantú que es un protagonista muy relevante en esta lucha ideológica, porque se constituye en el principal antagonista, podríamos llamarlo así en el sentido de opuesto, a la prensa de oposición al gobierno de Allende.

Entre los cabeza de serie tenemos por un lado a El Mercurio, creado en Valparaíso en 1812 pero que se instaló en Santiago en 1900 y su gran contrapeso como “prensa seria” era El Siglo, creado el año 1940. Y era muy normal, junto con leer Punto Final, leer El Mercurio y El Siglo y con todo eso se tenía, más o menos, una visión equilibrada de lo que ocurría en el país. Después había lo que se llama los diarios de combate, de titulares. Tribuna, que era del Partido Nacional, con titulares en la línea de lo que se ocupaba en esa época, y el Puro Chile, creado para la campaña de Allende en 1970. Normalmente, en las elecciones presidenciales, se fundaban diarios como los yogures, con fecha de vencimiento,  eran instrumentos de campaña. Ese era el caso de Puro Chile, creado el año ’70 y culminó su labor con éxito, como se veía con esta portada del 5 de septiembre de ese año. Lo mismo podría decirse de Tribuna, con similar objetivo exitoso de la campaña contra Allende, sólo que sin mediar proceso electoral alguno.

En la tarde, la lucha ideológica era entre La Segunda y La Última Hora. La Segunda era un diario de la cadena de El Mercurio, La Última Hora era un diario de un grupo de intelectuales de izquierda, la mayoría de ellos vinculados al Partido Socialista, como Clodomiro Almeyda o José Tohá. Después teníamos el diario La Tercera que había sido creada el año ’50, y en el lado de la prensa que en el ’70 estaba con el gobierno estaba Clarín, el diario más popular, el de mayor venta en Chile, conocido por su lema “Firme junto al Pueblo”,  que usa actualmente The Clinic.  Esta lucha también se daba en algunas provincias. En Concepción existía el diario El Sur que pertenecía a una familia tradicional de la zona –la familia Lamas-  y el Diario Color que pertenecía al Partido Socialista. Después había una pléyade de revistas ideológicas, en términos de la prensa de oposición,  la revista PEC que significaba Política, Economía y Cultura, dirigida por Marcos Chamudes, la revista SEPA, la revista Portada que era de grupos integristas católicos, uno de los cuales dio origen a la revista Qué Pasa, que hoy es una cosa muy distinta, en esos días era un revista de sectores vinculados a Jaime Guzmán y al Movimiento Gremial de la Universidad Católica.

Entre las revistas del sector de gobierno, algunas no  necesariamente compartían completamente su política, estaba Punto Final, que tenía una importante presencia en lectores jóvenes, Causa ML (marxista-leninista) que era partidaria del maoísmo, la revista Plan, vinculada al Partido Comunista. Y luego viene la irrupción de la revistas de Quimantú que actuó en gran parte, en el tema revistas, como un espejo respecto a la realidad para dar la lucha ideológica en cada uno de los terrenos hacia donde se dirigían las otras revistas. Existía Ercilla, en formato Time, con el viejo estilo del “periodismo interpretativo” (ni informativo ni de opinión) que  popularizó Abraham Santibáñez, y que en medio de la lucha ideológica, se divide: los periodistas de izquierda de Ercilla se retiran, se van a trabajar a Quimantú comandados por Fernando Barraza y fundan la revista Ahora, una Ercilla de izquierda, de corta vida probablemente debido a la contradicción que encerraba su propio origen. Existía Ritmo, la revista juvenil, de portadas que solía presentar a hermosas misses Ritmo. Quimantú, crea, para competirle, la revista Onda, dirigida por Wilson Tapia. El Partido Comunista no se sentía representado por la revista Onda, hallaba que era "pequeño burguesa", entonces decidió crear una revista para los jóvenes de sectores populares: Ramona. Que era una revista orientada por el Comité Central de las JJ.CC. y que buscaba ampliarse hacia sectores más allá de ese partido.

En lo que serían las revistas de policía, existía VEA que hoy día es completamente diferente, en ese entonces seguía casos famosos como “el crimen de Dardignac 81”. Quimantú crea Mayoría, que era una revista con formato tabloide, igual que VEA. Existía la revista Paula. En esa época, las chicas de Paula firmaban con el apellido del marido, Delia Vergara de Huneeus, era su directora, una revista más bien rupturista pero dentro de ciertos márgenes. Quimantú le crea para competir la revista Paloma, que dirigió Cecilia Allendes que nace con una venta espectacular porque era un revista muy práctica y que llegaba a los sectores femeninos populares y medios. Existían las Historietas Disney que se imprimían en Quimantú y se siguieron imprimiendo religiosamente hasta el 11 de septiembre del ’73 sin ningún inconveniente, y se le crearon las Historietas Q, que eran El Manque, El Intocable, y una serie de personajes que pretendían participar en esta lucha ideológica. El Manque era un agitador campesino, El Intocable lo mismo, pero comenzó como un Tarzán. Los obreros de Quimantú, con mucha gracia, le decían a los sociólogos que hicieron esto: “éstos son los que vistieron al Intocable”, porque le pusieron ropa a un tipo que era como Tarzán, que vivía en los árboles y lo convirtieron en un agitador que recorría los campos difundiendo la revolución. Después Zig-Zag tenía una revista que se llamaba Sucesos, monográfica. Quimantú, le cambió de nombre y le puso Hechos Mundiales que dirigió en un primer momento Edwin Harrigton y luego un periodista comunista, detenido desaparecido, Guillermo Gálvez.

Existe también en esa época la revista Desfile, que dirigió Raquel Correa algún tiempo, también formato tabloide, más seria que el VEA. Y desde el lado del gobierno de la UP, después de un tiempo, aparece la revista Chile Hoy, creada por Marta Harnecker y un grupo más bien vinculado al Partido Socialista, también una revista tabloide que se imprimía en los talleres de Quimantú. También, desde su comienzo, el gobierno ingresó en sectores donde la prensa del otro sector no había ingresado, el sector infantil. La revista Cabrochico, fue la revista donde La Caperucita Roja cantaba el “Venceremos” y el Gato con Botas denunciaba al Marqués de Carabás como un explotador; La Firme, continuidad de una revista de los hermanos Vivanco que se llamaba La Chiva. En La Chiva ellos denunciaban –antes del ’70-  que  lo que ocurría era pura chiva, luego, cuando sale Allende se cambia a La Firme. Otro gran esfuerzo fue una revista muy seria en término de cultura y políticas culturales, La Quinta Rueda, que era un área en el cual el sector opositor tampoco incursionaba. Pero sí existía otra prensa, la revista Visión también impresa en Quimantú, era una revista norteamericana, en castellano. Y el diario La Prensa, de la Democracia Cristiana continuador del viejo Diario Ilustrado del Partido Conservador y Las Últimas Noticias que era también un diario de la cadena de El Mercurio.

 La prensa ideológicamente  “inofensiva”
Revistas femeninas
Revistas masculinas
Revistas para la familia
• Rosita
• Saber comer y vivir mejor ( -1972)
• Confidencias (-1971)
• Cine amor
• Eva
• Vanidades
• Pingüino
• Viejo Verde
• Estadio ( -1973)

• Condorito (desde 1949)
• Mampato
• Selecciones del Readers Digest
• Telecran (-1971)
• Saber para todos

Existían otras revistas aparentemente “inofensivas”. Las que aparecen en negrita en el cuadro superior, son aquellas que se imprimían y editaba Quimantú porque pertenecieron originalmente a Zig-Zag y formaron parte del paquete que compró el gobierno de Allende a su propietario, Sergio Mujica. El año entre paréntesis  significa su fecha de cierre. Como ustedes pueden ver, Quimantú no tenía mucho interés por conservarlas y duraron muy poco luego que las asumió: Saber comer y vivir mejor que se explica por sí sola y se editaba propiamente en una cocina ubicada junto a los talleres gráficos de Quimantú, y Confidencias, una revista de historias de amor con final feliz que eran textualmente copiadas de publicaciones extranjeras. En el sector de revistas femeninas existían también Rosita, Cine Amor, Eva, Vanidades, las primeras editadas por Zig Zag y la última por editorial Lord Cochrane, la misma de Mampato y Paula, de propiedad de la familia Edwards asociada con el grupo venezolano De Armas. Entre las revistas netamente masculinas Pingüino, Viejo verde y Estadio que también pasó a Quimantú y falleció en 1973. Y algunas revistas de consumo familiar: Condorito creada en 1949 vigente a la fecha; Mampato, creada por Eduardo Armstrong que era supuestamente para público infantil pero que tenía además sus mayores ventas en sectores populares porque era -según se comentaba en las encuestas- muy ilustrativa, muy educativa; las Selecciones del Reader´s Digest que tenía un perfil parecido; Tele Ecran que era la fusión de la vieja Ecran, la revista de cine creada por María Romero, que se convirtió a la televisión y pasó a Quimantú. Una de las últimas revistas que fundó Quimantú, era una gran enciclopedia popular, llamada Saber para todos que dirigió el ex periodista de la Revista del Domingo de El Mercurio, Julio Lanzarotti y alcanzó a publicar sólo un puñado de ediciones.

Cuando hablo de “aparentemente inofensivas”, estoy consciente sobre el papel “alienador” de las Selecciones del Reader´s Digest, por ejemplo. Diferente a Mensaje, de difícil clasificación pués con lo que pasa es que en ese momento histórico no había mucho espacio para no estar en uno de los dos bandos. Pero, sin duda la posición de Mensaje era muy diversa a la de SEPA o PEC.

Lucha ideológica al interior de la izquierda
Los medios de partidos de la UP
Los medios de la izquierda extra UP
• EL SIGLO (PC)
• Ultima hora (PS)
• CLARÍN
• PLAN (PC)
• Principios (PC)
• Arauco (PS)
• Chile hoy (PS)
• RAMONA (JJCC)
• De frente (MAPU)
• PUNTO FINAL (MIR)
• El rebelde (MIR)
• Causa ML (PCR)


También hubo luchas dentro de los distintos segmentos, los de gobierno y los de oposición. La lucha ideológica se desarrollaba al interior de cada uno de los bloques que correspondían exactamente a los parámetros de la Guerra Fría. Por tanto, había una idea para enfrentar al adversario pero también había un espacio para dirimir las disputas políticas dentro de cada bloque. Eso es lo que llamaban "unidad y lucha fraternal". Un pequeño ejemplo, al interior de la Unidad Popular y más específicamente del Partido Comunista, había intentos de establecer una coordinación de sus medios: Ramona, revista de las Juventudes Comunistas impresa en Quimantú, promovía en su portada al “enano maldito”, el personaje de Puro Chile, que se imprimía en Horizonte, la imprenta del diario El Siglo. Una coherencia que habría sido perfecta si los resultados no hubiesen sido lo que fueron.

¿Cuál era la lucha ideológica al interior de la izquierda? Había medios que estaban identificados con los partidos de la Unidad Popular: El Siglo, La Última Hora ya lo veíamos, Clarín, la revista Plan, la revista Principios, la revista Arauco, la revista Chile Hoy, La Aurora de Chile que pertenecía al regional Santiago-centro del Partido Socialista, pero que no vacilaba en titular “las mañanas son muy frías en el aeropuerto, Presidente”, aludiendo a una eventual capitulación de Allende ante las fuerzas armadas, semejante a la del dictador uruguayo Juan Maria Bordaberry. La revista Ramona, la revista De Frente del MAPU. Y fuera de la UP, los debates eran de repente más cruzados, estaba Punto Final que obedecía a la línea política del MIR, El Rebelde que era un diario oficial del MIR y la ya mencionada Causa ML (marxista-leninista) del Partido Comunista Revolucionario, pro chino.

Pero el problema más de fondo, tiene que ver con que la Unidad Popular no tenía resuelto el tema ideológico. Así, Quimantú tampoco era una taza de leche. Hubo una reyerta por la edición del libro Historia de la Revolución Rusa de León Trotsky, una lucha sin violencia pero de Comité de Producción a Comité de Producción. O sea, comunistas pararon la producción en cada una de las etapas de la impresión: que los correctores de prueba no podían trabajar ese día, entonces se paraba la obra, que después las prensas planas no fueron a trabajar. O sea, hubo una lucha entre quienes en ese momento estaban por publicarla, socialistas y MAPU, y quienes, como el PC, se oponían. Finalmente, el libro se publicó, sin la aparición en los créditos del Jefe de la División Editorial, el editor comunista Joaquín Gutiérrez.

Hubo en este terreno ideológico, una diferencia respecto a lo que fue la izquierda pre ‘70s. Entre las campañas de la izquierda de los años ’64 y ’70. El año ’64 existía el FRAP, que eran sólo partidos marxistas-leninistas y el año ’70 se crea la Unidad Popular que contenía a parte del radicalismo, a independientes del API y, como decía Allende, a “los compañeros cristianos” lo que para él era muy importante pues el Movimiento Católico Allendista del ’58 y el ’64 fue poco verosímil. Pero es diferente cuando llega una fracción de dirigentes de la formación ideológica y del peso y el tonelaje político de Jacques Chonchol, de Rodrigo Ambrosio, provenientes del ala rebelde de la DC. No es que haya sido una gran cantidad de votos, pero era como ponerle a la Unidad Popular un componente, de origen cristiano, de origen profesional, que no tenía la Unidad Popular y que sin duda complejizó el debate ideológico junto con la vertiente castrista que se manifestaba principalmente en el MIR y crecientemente en algunos cuadros del Partido Socialista. En el debate ideológico de los ’70 estas tendencias pro cubanas eran arropados por figuras intelectuales como Armand Mattelart o Marta Harnecker, ambos vinculados a medios de comunicación de la época. El sociólogo belga al Departamento de Evaluación de Publicaciones Infantiles de Quimantú y la socióloga chilena a los Cuadernos de Educación Popular y Chile Hoy.

Lucha ideológica al interior de la oposición al gobierno de la UP
La derecha
El centro
• El Mercurio
• La Segunda
• Tribuna (PN)
• Qué Pasa (Gremialismo)
• PEC
• SEPA
• IMPACTO
• Portada
• La Prensa (-1974)
• Desfile (-1973)
• Política y espíritu (DC)
• Mensaje (SJ)
• Mundo’72 (-1973)
• Debate Universitario (-1973)


Lucha ideológica al interior de la oposición también existía. Había un sector vinculado a los sectores más de derecha, obviamente toda la cadena de El Mercurio con La Segunda, Tribuna, la revista Qué Pasa vinculada el gremialismo, los semanarios PEC, SEPA, Impacto que fueron derivando cada vez más hacia el golpismo. Por otra parte, estaban más hacia el centro el diario La Prensa de la Democracia Cristiana que fue cerrado el año ’74, las revistas Desfile, Política y Espíritu, Mundo, vinculada a la Iglesia post conciliar, que iba cambiando nombre año a año: Mundo ’70, Mundo ’71, Mundo ’72 y la última fue obviamente Mundo ’73, la revista Debate Universitario en la cual trabajaban muchos periodistas de la Universidad Católica, y la revista Mensaje, que nació el año 1951. Todo esto generaba también una suerte de debate respecto, en este caso, a cómo enfrentarse a este gobierno que comenzaba el año ’70.



Más allá de Mensaje y de Punto Final, que subsisten hasta hoy, hay otra revista que ha conservado su espíritu, se ha mantenido inalterable en el mercado, se adelantó los años setenta a la internacionalización, es la única revista chilena  transnacional y que hoy se ha expandido su circulación en Chile, incluso hasta en las bencineras: Condorito.
- ¡PLOP!, como diría el “pajarraco” creado por René Ríos, Pepo.

Frente a esta situación de los medios, comparándola con la de hoy, 40 años después, surge la pregunta: ¿Qué hacer para poder diversificar la prensa escrita en el futuro? En general soy optimista, pero no en este caso. Con medios insertos en el eje de la competencia, como veíamos al inicio, la única manera de acceder a los grandes periódicos sería que viniera un golpe de suerte y la izquierda o algún grupo afin se pudiera comprar alguno de los conglomerados multimedia que encabezan La Tercera o El Mercurio; aún así el sistema le impediría desarrollar un medio ideológico. Porque para poder venderse, si el medio de la competencia publica -como decían los españoles post Franco- “tetas”, el de acá va a tener que publicar “tetas” porque si no, no hay ventas, no hay publicidad. Entonces estamos en un callejón muy complicado respecto al posible ingreso de nuevos sectores al mundo de la comunicación impresa, si no se rompe el esquema de la compatencia.
Ahora, sin pensamos en los medios audiovisuales o electrónicos como internet y la redes sociales, eso, es otra cosa. Afortunadamente.

UNA AUTORIDAD PATRIMONIAL PARA VALPARAÍSO

CARTA DE UN PORTEÑO A LA COMISIÓN DE UNESCO, enviada a sugerencia del suplemento Artes y Letras, que la resumió en su edición del domingo 20 de octubre de 2013, en las vísperas de la postergada visita de la Comisión de UNESCO a Valparaíso.


Nací en Valparaíso, en el Hospital Alemán, mientras mis padres residían en el Paseo Yugoeslavo y me inscribieron en El Puerto, bajo el registro 161 de 1951, crecí en diversos cerros chuteando dificultosamente el balón en canchas con notorio declive. Acompañé a mis abuelos y otros familiares hasta su última y actual morada en el Cerro Panteón. Mi actual oficina luce orgullosa el diploma por el que el Alcalde de la ciudad me designó Embajador de Valparaíso en Chile. Participé activamente en el esfuerzo conjunto, no casual, de que Valparaiso fuera sede del CNCA y ciudad patrimonio. Por ello me permito escribirles.

Lo primero es que Valparaiso es único y honra el listado de lugares patrimoniales así como la designación honra al puerto. Esa mancomunación no debiera estar en riesgo pues ambos perderían.

Lo segunda es que desde que UNESCO tomó la determinación, en la ciudad han ocurrido situaciones relevantes. Han llegado muchos inmigrantes - como siempre en la historia porteña - solo que esta vez no son navegantes sino noveles emprendedores que han iluminado algunos cerros con restaurantes de comidas universales, tiendas de creatividad indudable, centros culturales alucinantes, que conviven con aquellos extranjeros que acreditan decenas de generaciones alojadas en los mausoleos de innumerables colonias.

Nuestros servidores públicos han hecho lo suyo y se han instalado sedes de entidades como Balmaceda arte joven, emblema del programa cultural de la más probable vencedora de la próxima elección presidencial y la oficina principal del CNCA que alberga a un Ministro que hace punto principal de su gestión el gobernar desde Valparaíso como nunca antes un dignatario de ese rango. Se han remodelado museos como el de Historia Natural y el Naval. Ha florecido el arte en la antigua cárcel, transitamos airosamente a ser un Puerto de ideas...

Me remito sólo a los que consideró los principales aspectos que debieran interesar a una entidad universal ocupada de la cultura.

Es verdad que falta mucho por hacer, entre otras cosas una autoridad que se haga cargo de la tarea de incrementar y mantener esta maravilla que tenemos para lo cuál lo que UNESCO aconseje debe ser escuchado y puesto en práctica, debidamente financiado por presupuestos públicos estables y proporcionales a la calidad de la misión.

Bienvenidos a Valparaíso.

24 octubre 2013

PRIMERO DESNUTRIDOS, AHORA OBESOS

Foto Arturo Navarro

El historiador español Mario Amorós, en su reciente libro "Allende, la biografía", plantea que el ex Presidente es recordado por dos logros de su gobierno: el medio litro de leche y Quimantú. Ambos apuntaban a diferentes tipos de desnutrición, una al cuerpo que requería de proteínas para salir de la desnutrición crónica que acompañaba a nuestros "patipelados" por toda su existencia; la otra, a la falta de alimento espiritual, de lectura.


Han pasado 40 años desde que ambas campañas de bien público fueron destruidas por la dictadura. ¿Qué tenemos ahora? Una sociedad de obesidad mórbida tanto en lo físico, con niños sobrealimentados por comida chatarra, como en lo cultural con ciudadanos obesos de realitis, de malas películas, de series intrascendentes, de diseños urbanos impresentables y otros excesos que abundan en nuestra sociedad.

Un ejemplo de obesidad obscena es el mall de Castro. Una demasía en medio de una ciudad hermosa, caminable, a escala humana, que sorprende aún al más advertido sobre los horrores que derivan de tan inusitada arquitectura. Es el comentario de sus calles y motivación de turistas que vienen a comprobar la veracidad de rumores inverosímiles.

Es la obesidad del consumo y la desmesura en la construcción en una ciudad de determinada escala y proporciones, con una buena dotación de arquitectos locales que no advirtieron cómo el monstruo crecía ante sus ojos, como el padre o la madre despreocupados que no advierten como su hijo o hija engorda día a día, ante su propios ojos.

Dicho fenómeno se refleja diaria y dramáticamente en los carros del metro de Santiago, con asientos incapaces de contener con comodidad a la cantidad de persona para la que fueron concebidos por el grosor de los usuarios y con pasillos que se vuelven estrechos e impiden leer, tanto por la ausencia de espacio como por la sobreabundancia del uso de aparatos de reproducción musical, juegos computacionales o servicios de mensajería.

En la aparente cultura campean estas realidades masivas, con cines que redundan ofreciendo películas chatarra acompañadas de enormes vasos de pop corn y otros alimentos nada saludables que complementan el sonido de las películas con el crunch crunch de la masticación, con canales de TV de programaciones que engordan la estulticia y la inutilidad de conocimientos.

Así como los cadenas alimenticias promueven su comida chatarra, nuestros medios masivos y algunas de las industrias culturales promueven sus productos masivos, descoloridos, lejanos a la cultura y el arte.

El tema es entonces cómo volvemos a emparejar la sociedad con ciudadanos bien alimentados y nutridos en ambos aspectos. En esa línea se han tomado medida como el etiquetado con advertencias de riesgos en ciertos alimentos, prohibición de tabacos en lugares públicos y cercanías de establecimientos educacionales. Lo que no se ha tomado estructuralmente son medidas para volver a democratizar la cultura como se propuso, y logró, la Quimantú de Allende.

Porque, efectivamente, luego de la noche de la dictadura se han recuperado en los últimos años instancias democratizadoras como la creación de decenas de infraestructuras culturales abiertas al gran público y el estímulo de redes para alimentarlas, así como se ha contrapesado el riesgo de la ausencia de libertad, que padecimos, mediante una institucionalidad participativa y concursos transparentes, asignados por pares. Sin embargo, está pendiente el poner al alcance de toda la ciudadanía la producción artística, tanto de nuestras culturas nativas y mestiza, como de las grandes creaciones de la cultura latinoamericana y universal.

Es la tarea de este momento. La igualdad en el acceso a la cultura de toda la sociedad, urbana y rural, de Santiago y de las regiones.

Y en ese contexto, son tan valiosas las creaciones locales como las de la metrópolis, de la región como de la capital, de los pueblos indígenas como de los artistas mestizos.

Si está claro el sueño, si compartimos la idea de recuperar una cultura sin desnutridos ni obesos, lo demás son sólo instrumentos, sean estos de envergadura, como una eventual nueva constitución, o de alcance menor, como un Ministerio.

08 octubre 2013

LA TORRE DEL GAM ¿SE ENTREGA AL MEJOR POSTOR?

"Detrás del GAM está no sólo ese ferroso edificio que aún alberga al Ministerio de Defensa y que debiera llegar a ser próximamente otra unidad de negocio del centro cultural, sino toda una historia de construcción y gestión de centros culturales en nuestro país, iniciada en 1990" decía el 20 de diciembre de 2010 en el comentario titulado GAM in progress  que los más de cien mil lectores de este blog han escogido como el más leído de los 223 artículos en los siete años de existencia de esta página.

El proyecto de centro nacional de artes escénicas y musicales radicado en el edificio ex UNCTAD, contemplaba, fundadamente, lo que actualmente ocupa más una sala de espectáculos de dos mil aposentadurías y una torre de arriendos que contribuyeran principalmente al financiamiento del GAM. Estos dos últimos espacios estaban en proyecto cuando en septiembre de 2010, el Presidente Piñera inauguró el centro cultural.
Desde entonces, sus profesionales han logrado instalar el edificio como uno de los lugares más concurridos y emblemáticos de la cultura y las artes chilenas, con una debilidad: una dependencia decisiva de los dineros públicos. Incluso las autoridades del CNCA -a través de quienes pasan los recursos fiscales- se han ocupado de exigir mayores niveles de auto financiamiento a la corporación que lo gestiona, pero sin que se vislumbre una salida a esta inconveniente dependencia estatal, dado que nada se ha avanzado en la concreción de la llamada segunda etapa  -la sala para dos mil espectadores- ni la tercera: la torre que contribuiría como unidad de negocios al centro.
Recientemente, han desfilado por la prensa, sin fuente responsable, expresiones de deseos de Codelco, primero, el Tribunal Constitucional, luego, y más tarde el Servicio Electoral, el probable Ministerio del Deporte y hasta el CNCA, todos manifestando voluntad de establecerse en el citado edificio que, un puñado ya, de Ministros de Defensa han garantizado para el GAM, una vez que abandonen sus dependencias.
Pero no es sólo cuestión de asignar la torre al mejor postor. Entregarla a servicios públicos implica que muy probablemente dejará de ser una unidad de negocios que contribuya al financiamiento del centro cultural y aporte grados de libertad indispensables para un establecimiento cultural.
Más allá, aparece improbable también que tales servicios estén en condiciones de acondicionar el edificio, que carece de elementales medidas de seguridad anti incendios y otros requisitos de habitabilidad de los que naturalmente adolece una construcción de inicios de los años setenta. Es decir, se requiere de una fuerte inversión pública que deberá sumarse a los aportes fiscales de operación anual del GAM que, en este escenario, no tenderán a disminuir como estaba planeado. Cabe recordar que el proyecto inicial contemplaba formas de aportes privados a la adecuación de la torre, los que evidentemente desaparecen ante su uso como oficinas públicas.
Indudablemente, es atractivo para cualquier servicio, tanto el lugar en plena Alameda con metro la puerta, como su entorno cultural. Más si éste es simplemente asignado como una lotería en la bolsa de propiedades fiscales.
Tal comportamiento es una falta de respeto tanto a la historia del edificio que fue concebido con torre y placa desde su nacimiento como sede de la asamblea de la UNCTAD, como al presente de un proyecto cultural exitoso a pesar de las ingentes dificultades que implica trabajar con salas pequeñas y presupuestos públicos. 
Si agregamos que tal mutilación acontece hacia fines de un gobierno y que la primera etapa del proyecto fue realizado bajo la presidencia de quién parece tener las mejores condiciones para volver a ser elegida, estaríamos en presencia de un golpe bajo a las futuras autoridades y al mundo de la cultura.
Aún es tiempo de rectificar.

03 octubre 2013

MICHELLE Y EL SUEÑO DE LA IGUALDAD


Foto: Arturo Navarro

La pugna entre igualdad y libertad ha recorrido la historia del mundo. La Revolución Francesa, en 1789, intentó unirlas y sumarle el utópico concepto de fraternidad. Sin embargo, los porfiados hechos nos recuerdan aún que la máxima ausencia de libertad que vivimos bajo dictadura, en Chile, fue acompañada de una desmedida libertad en lo económico para montar un sistema que desconoció por completo las nociones de igualdad y fraternidad. Es por ello que, a 25 años del colapso dictatorial, resuena fuerte que el sueño de la candidata Michelle Bachelet en su programa cultural haya puesto definitivamente el énfasis en la igualdad, después de más de dos décadas en que primó la reinstalación de la libertad perdida.

Lo primero, en la misma terraza del cerro Santa Lucía que homenajea a Caupolicán y vio explosionar las Décimas de Roberto Parra a la negra Ester, fue reconocer la cantidad de ciudadanos y ciudadanas -más de 500- escuchados en cabildos, diálogos, encuentros, debates y comisiones que participaron en la elaboración de las medidas.
Luego, el reconocimiento que "la gran herida de Chile ha sido la desigualdad".
Para continuar con las acciones que aterrizarán el sueño, por la vía de la duplicación de los recursos para mejorar el acceso a la cultura, como la creación de veinte centros -cinco de los cuales ya existen-, que estimularán el desarrollo artístico de excelencia en todo el territorio. Se refería al trabajo realizado, desde 1991, por la Corporación Cultural Balmaceda y sus cinco Directores Ejecutivos -José Weinstein, Gonzalo Vio, Alejandra Serrano, Marcia Tolosa y el actual, Felipe Mella- que ha atendido, en su obra de extensión y docencia, a más de un millón de jóvenes con talento artístico.

Agregó la necesidad de que se ocupen a plenitud los centros culturales construidos desde el 2000 en un programa fuertemente estimulado en su gobierno, mantenido por la actual administración. Resaltó la importancia de bibliotecas regionales, comunales y escolares, junto a un Plan nacional de lectura que habría que revisar en detalle para verificar que supere los inconvenientes de iniciativas anteriores, que quedaron en el papel -y no en los estantes- o en un discutido maletín.

Entre las sorpresas más esperadas, valga la contradicción, el anuncio de una nueva política de museos que introduzca en aquellos pertenecientes al Estado, la gestión y posibilidades de financiamiento más allá del Presupuesto Nacional.

La formación artística desde el nivel Pre escolar es un anuncio en la línea de acercar cultura con educación y de facilitar así el acceso a todas las formas de cultura, una manera de igualdad desde la temprana infancia, complementada con  la propuesta de mejorar los currículos escolares de enseñanza de las artes.

Anunció además la revisión de los fondos concursables para que continúen aportando al mundo de la cultura como lo han hecho y “establecer programas de financiamiento directo para iniciativas locales que no podían acceder a ello”.

La revisión alcanzará también a la institucionalidad, afirmando la creación de un Ministerio de Cultura y Patrimonio, en las antípodas del proyecto hoy en debate parlamentario: con especial énfasis en el desarrollo cultural local y que promoverá “la cultura y las artes en la educación y la interculturalidad que Chile tiene”.

Pareciera ir en igual sentido el anuncio de un Programa de recuperación regional patrimonial emblemática, considerando especialmente el casco histórico de Valparaíso.

Pero, "la noticia" fue que "vamos a tener una televisión pública de verdad, de calidad, con contenidos culturales y que refleje el país que tenemos”, un mensaje dirigido al corazón de TVN y que probablemente tendrá también un impacto en el CNTV. La experiencia reciente en la que programas de televisión pusieron en la agenda temas desatendidos largamente, augura que esta medida se llevará recursos que escapan largamente a los destinados a cultura y probablemente convocará voluntades y dineros de otros sectores. Fue una buena noticia para creadores, a quienes se abre un nuevo espacio de difusión de sus obras, y para las audiencias que debieran acceder a cultura de calidad en las pantallas.

Quedó claro que lo que viene es la igualdad y que la cultura, por tanto, pasará a constituirse en un derecho ciudadano que el Estado debiera preservar, tal como la propia Bachelet anunciara en su discurso del 11 de septiembre en el Museo de la Memoria.

En más de algún lugar de su pensamiento, cultura, memoria e igualdad, se entrecruzan para dar curso a la superación del "momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse" del discurso final de Allende. Recogiendo su legado a los trabajadores: "sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".

Si, el participativo "abrirán" no el pasivo "se abrirán" como aclaró María Inés Silva, dos días antes de los anuncios comentados, en un foro con representantes de candidaturas presidenciales, realizado en una sala del GAM que lucía amparada por dos obras recuperadas para ese espacio, un óleo de Matta y un tapiz de Gracias Barrios, ambos concebidos por creadores que trabajaron a la par con los obreros que construyeron el edificio en 1972 y que cobraron su mismo jornal. 

Un homenaje a la igualdad. 

27 septiembre 2013

EL MEJOR ALCALDE, EL REY (O LA REINA)

Presidenta Bachelet firma decreto que recupera el nombre Gabriela Mistral al edificio UNCTAD

Como en el clásico español es el monarca que, interpretando a su pueblo, define lo que acontecerá en su reino, en Chile es interesante escudriñar en los sueños culturales de diversos mandatarios para entender del desarrollo cultural del país. Por sus frutos los conoceréis y por sus obras culturales los recordaréis. A continuación una revisión de las aspiraciones de Presidentes inquietos por la cultura.

Pedro Aguirre Cerda soñó que los analfabetos aprendieran a leer y los alfabetos pudieran acceder a la cultura. El 16 de septiembre de 1939, su Ministro de Salubridad, Salvador Allende, presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley de alfabetización obrera y campesina, aclarando que no se contentaba con liberar de la ignorancia a los 850.000 chilenos mayores de 9 años que no sabían leer ni escribir: “Defendemos el derecho a la cultura –y no solo a instrumentos de cultura- de toda la masa trabajadora; de todos los que siendo alfabetos no logran concebir y practicar nuevas formas de vida individual y colectiva; de todos los que habiendo concurrido dos, tres y cuatro años a la escuela primaria apenas conservan un residuo precario y vago de su aprendizaje. Defendemos el derecho a disponer de todos los recursos de promoción cultural para el pueblo considerado como entidad orgánica".

Pasaron los años y otros mandatarios intentaron hacer realidad sueños culturales. Jorge Alessandri vivió el establecimiento de la TV en Chile, Eduardo Frei Montalva extendió los bienes culturales al mundo rural y poblacional, a través de la Reforma Agraria y la Promoción Popular. El mismo Allende, en 1970, planteó la democratización de la cultura a través de una editorial estatal y de un centro cultural metropolitano, construido en la sede de la Conferencia de la UNCTAD.

Vino la noche de la dictadura y esos sueños devinieron en el deseo ferviente de que retornara la alegría.  
Después, el Presidente Aylwin soñó que una vieja estación abandonada se convirtiera en Centro Cultural. Le siguió Eduardo Frei Ruiz Tagle, soñando que los niños tuvieran un museo interactivo para desarrollar sus aficiones científicas. Ricardo Lagos soñó con regar de infraestructuras culturales el país, junto con darle una institucionalidad que los alimentara de arte y creación. Michelle Bachelet soñó con un Museo de la Memoria y con recuperar el sueño inconcluso de Allende y su nombre de mujer: Gabriela Mistral.
Llegó la derecha, pero no tenía sueños culturales, apenas pesadillas. Intentó cambiar la institucionalidad de Lagos, boicotear el GAM de Allende/Bachelet y extender a los propios los beneficios de los recursos públicos destinados a infraestructura cultural. Su resultado no pasará a la historia pero sí debiera permitir valorar la importancia del renacimiento de los sueños. Porque cuando no existen, es cuándo más necesario se hacen. Así aconteció bajo dictadura, cuando salimos de ella con la fuerza acumulada para crear infraestructuras, audiencias, gestores culturales, institucionalidad… en muy poco tiempo y simultáneamente.

Pero ya se hizo. La conmemoración de los 40 años del Golpe Militar y la incontenible presencia de nuestros artistas mártires de 1973 -Víctor Jara, Pablo Neruda, Jorge Peña Hen- ha cumplido con la profecía de recordarnos que ellos vivieron y murieron por sueños y que es hora de retomarlos. Lo primero que ha quedado en evidencia es que para soñar de verdad, hace falta más democracia.

El 9 de septiembre de 2013, la candidata Michelle Bachelet sostuvo que “O la democracia se asume en permanente proceso de expansión, o sencillamente los hechos la irán superando”. Es hora de confiar más en la gente, “debemos tener una democracia CADA VEZ MÁS REPRESENTATIVA, PERO TAMBIÉN MÁS PARTICIPATIVA. El quiebre democrático fue también el quiebre de un proceso que no supo adaptarse a las demandas de participación de todo un pueblo".

Una segunda derivación cultural del sueño de Bachelet es la necesidad de garantizar y acrecentar el respeto y la promoción de los derechos humanos: “Una sociedad que fue obligada a vivir bajo un modelo de convivencia en el que la diferencia era castigada, tiene la responsabilidad de celebrar su diversidad. De promoverla y protegerla. Y de superar todas las formas de discriminación y desigualdad en el acceso y ejercicio de nuestros derechos. Es necesario emprender las reivindicaciones de género, de culturas, de diversidad”.

La pregunta es cómo accedemos a una cultura más democrática, más participativa, más respetuosa y diversa. Desafortunadamente, no vivimos en una sociedad suficientemente sensible a esos temas. Así como en los años treinta se quería una sociedad alfabetizada, hoy requerimos de un sociedad alfabetizada no sólo en lo digital –que se logra por defecto en las nuevas generaciones- sino una sociedad alfabetizada en democracia y derechos humanos. 
Si en los sesenta y comienzos de los setenta se quería democratizar la cultura hoy debemos culturizar la democracia. Profundizarla, enseñarla, practicarla, vivirla, soñarla.
El sueño cultural está indisolublemente ligado a la educación, formal e informal, a la escuela y los medios. Debemos impregnar de cultura a las aulas y los canales, los laboratorios y los diarios, las redes sociales y las bibliotecas.

Así como se hizo el Museo de la Memoria o el Museo Interactivo, debemos pensar en el museo de nuestra historia diversa y multicultural; así como hemos invertido muchos recursos en centros culturales en todo el país, debemos promover programas de acercamiento de los chilenos al respeto de sus derechos, tal como felizmente ocurrió este septiembre que termina.

Y nuestros artistas, sensibles a su pueblo como Jara, Neruda y Peña Hen, acompañarán con sus cantos,  poemas y música esa misión fundamental sobre la que se construirá el sueño y luego, la realidad.

Al revés, al menos en cultura, no da resultados.

26 septiembre 2013

EDIMBURGO Y CULTURA: MAS FESTIVAL, MENOS FERIA



Estamos en tiempos de conocer lo que acontecerá en cultura en los próximos años, según los programas de gobierno de los diversos candidatos presidenciales. Aterrizo en este escenario luego de la vivencia de los Festivales de agosto en Edimburgo, invitado por el British Council.

Lo primero que salta a la vista y nos diferencia, es que en el Chile cultural se vive el reino de los "falta", el "gobierno debe", "obligar a", "subir impuestos acá, bajarlos allá", "modificar tal institucionalidad", es decir, mucho estado y poca sociedad civil. 

Por el contrario, el gran festival de la sociedad civil, de los doce que inundan la capital de Escocia, el Fringe, tiene por principio que todo quién tenga algo qué decir y logra un espacio para hacerlo, puede presentarse. Es decir, basta tener un sueño para que sea posible.

Para tener una idea de magnitud de lo que ocurre en agosto en Edimburgo, imagine que todas las muestras que ocurren en el Centro Cultural Estación Mapocho a lo largo de un año -FILSA, Pulsar, Ch.ACO, Festigames, Diseño, FICIL, Arquitectura, Cielos del Infinito- transcurren simultáneamente; imagine que Teatro a mil y los demás festivales de teatro de Chile ocurren a ese mismo tiempo, en una misma ciudad mediana; imagine que esa ciudad es a la vez caminable y patrimonial, como Valparaíso o San Pedro de Atacama. Imagine que las calles, hoteles, restaurantes están llenos. Imagine todo eso simultáneamente y todavía no podrá reproducir exactamente lo que acontece cada año en Edimburgo y sus festivales.

Todo comenzó en 1947 cuando se creó el Festival Internacional de Edimburgo, fuertemente apoyado por los gobiernos local y nacional, que se presenta sólo en ocho salas clásicas de la ciudad y pretende que los escoceses tengan acceso a lo mejor de las artes escénicas universales. Allí, por ejemplo, se presentó el mes pasado, Histoire d' amour, la ultima obra de nuestro Teatro Cinema.
La persistente inversión pública en cultura, buscando la excelencia, generó una reacción de una sociedad culta que percibe que existen muchísimos otros creadores que tienen derecho a expresarse, aunque su obra no quepa en el Festival Internacional.

Entonces cierran vías, construyen escenarios por doquier y ofrecen sus espacios -iglesias, restaurantes, colegios, hospitales, facultades, pubs, casas- para acoger a compañías de la más diversa procedencia que asumen directamente -debidamente caracterizados- la publicidad de sus presentaciones  los riesgos del emprendimiento y se organizan para administrar a través de un Consejo participativo, su principal fuente de ingresos: la oficina de tickets, la que se financia con un 3% de las ventas, presenciales o virtuales. El resto del dinero va directamente a las compañías y sus espacios.

El sector público no aporta más del 5% del costo total. Un auspiciador -Virgin- pone los recursos para difusión y plataformas callejeras.
Con ello, la ciudad triplica sus habitantes, la hostelería, la gastronomía y las salas de teatro, improvisadas o habituales, desbordan. Casi todo espectáculo es pagado, a un valor entre 10 y 20 Libras (8 y 16 mil pesos).

Uno de los más notables es el Book Festival, que celebra a los autores y sus libros. Se monta en un parque público con carpas, grandes para vender libros (firmados y no firmados por los escritores), otras para conferencias con capacidad para 300 y 600 personas. Otras tiendas, más pequeñas y acogedoras son sólo para escritores, con trato de estrellas rock, sin acceso del público, alfombradas, calefaccionadas y surtidas de bebidas y comida. Los pasillos son presididos por grandes fotos de autores sobre fondo blanco en alguna pose característica. Muchas áreas verdes con asientos cómodos para leer, jugar, asolearse y no necesariamente consumir. Hay exhibidores especiales para los libros presentados los días recientes.
El festival del libro se financia en 80% con tickets, auspicios y cafeterías. A los autores se les paga por sus charlas, a las que se cobra entrada (£10) y exhiben considerables filas de lectores interesados en asistir. Es realmente un parque público al que se accede gratuitamente y posee espectáculos permanentes para niños, y variados concursos de portadas infantiles. Se advierte en todo, una curadoría central y un sólido auspicio de The Guardian.

Se podría decir que se privilegia a los autores y en segundo término a los lectores. Las marcas editoriales casi desaparecen dentro de estantes clasificados por temas o fechas de aparición más que por sellos. Es un festival, no una feria.

Es que los festivales de Edimburgo, con 66 años de experiencia acumulada, pueden fundarse en audiencias   cultas que siguen habitualmente a sus creadores favoritos y no esperan que ello sea gratis. Sólo que sea  de calidad, a la que están acostumbrados por un modelo de desarrollo cultural basado en Consejos de las Artes (Arts Councils) que tienen como meta la cultura de excelencia.

A nosotros nos falta para ello, mejorar el apoyo a los artistas trayendo, con apoyo público y privado, manifestaciones de excelencia de todo el mundo, de modo que se estimule así la creación local y constituir audiencias sólidas que asisten a creaciones relevantes a las que se han acostumbrado desde su primera formación.

En este proceso debe contribuir la educación en un maridaje armónico con centros culturales y espacios destinados permanentemente a las artes. Hemos avanzado en este último aspecto, con sendos programas de infraestructura de casi tres lustros, ahora debemos imaginar, en los Programas de gobierno respectivo, en cómo llenar con calidad y habitualidad tales espacios.

Mientras en las escuelas se forman las nuevas audiencias.


24 septiembre 2013

ÁLVARO MUTIS, NERUDA Y LA AMISTAD


Quizás una de las frases más repetidas sobre Mutis es aquella que lo identifica como "el amigo" de Gabriel García Márquez. Efectivamente fue primer lector de sus manuscritos, componedor de relatos que -a juicio del propio Gabo- contados por Mutis eran mucho mejores y generoso obsequiador de temas para sus novelas. Sin embargo, Mutis se inició en literatura en la soledad de la cárcel y su personaje emblemático, Maqroll, pasa gran parte de su vida en la soledad de las gavias, lugar más recóndito y de mejor vista de los navíos.

Si de amistades largas se trata, debemos observar también la del reciente fallecido y Pablo Neruda. Duró 90 años. Los biógrafos de Mutis señalan en su cronología que nació en 1923, el año de publicación de Crepusculario y que cumplió su primer año de vida cuando se editaron los Veinte poemas de amor y una canción desesperada. En 1952 -dos años después de conocer a García Márquez, el año del Canto General- Losada publica el primer libro de Mutis: Los elementos del desastre, mismo año de El viejo y el mar (Hemingway) y Memorias de Adriano (Yourcenar). De allí ha de seguir una prolífica vida literaria, salpicada por sus imitaciones a escritores "sobretodo de Neruda" como afirma Elena Poniastowska.

El año de la muerte de Neruda, el fatídico 23 de septiembre de 1973, es prolífico para Mutis, publica La mansión de Araucaíma (Sudamericana) y La suma de Maqroll el gaviero (Seix Barral), mientras postumamente Losada presentaba en Buenos Aires el Confieso que he vivido nerudiano.

En las antípodas ideológicas ("El progreso es el azote que nos escogió Dios", declaraba Mutis) según el mexicano Juan Villoro “Neruda y Borges encontraron en los versos de Álvaro una conversación perfecta”. El diálogo de esa amistad profunda que se puede dar entre poetas que han escogido, como Neruda y Mutis, privilegiar los viajes iniciáticos al interior del ser humano, contemplado desde la más lejana de las gavias o el solitario escritorio de Isla negra.

Precisamente, en esa casa de Isla Negra, rememorando los 40 años del fallecimiento de Neruda, recibí la noticia de la muerte en México de Mutis. No pude dejar de asociarlos. Los poemas de ambos forman parte de esos infaltables en la "mesita de luz" (nunca tan acertado el metaforón) a los cuales recurro entre un libro y otro, para degustar, como un sorbete entre platos, una delicada pausa para emprender la nueva e incierta lectura. Por cierto, no todas llegan al nivel del sorbo maravilloso, pero por Dios que ayuda ese trago a pasar el mal rato de una lectura imperfecta.

Con la ayuda de sus sólidos personajes he podido suavizar transiciones literarias "improbables" (palabra que copié a Mutis y no me abandona) y disfrutar de las alusiones locales que Ilona Grabowska y Maqroll, marinero al fin, hacen en Ilona llega con la lluvia cuando se encuentran en Valparaíso, como "un huevón bien usado" o la inolvidable "viuda húngara enamorada sin norte de un pianista chileno" que comparte páginas con "una bailarina, falsa chilena".

Cada novela, cada poema -¿hay diferencia?- de Mutis tienen el mérito de la inmortalidad, de no decaer con el tiempo y de enseñar cada vez nuevos mundos como la derivación de la palabra Almirante del árabe Al emir bahr, usada en los títulos de sus novelas entrañables La nieve del Almirante o Amirbar, que huelen a mar y cordillera a la vez, a esas naranjas de la finca de su abuelo que junto al ruido de dos ríos que cruzaban la hacienda, Mutis esperaba encontrar en el Paraíso, para no sentirse estafado.

Seguro los está escuchando y oliendo.
Mientras nosotros disfrutamos su literatura. Una de las formas de no sentirse estafado por la vida en esta tierra.
Y lo digo en serio.

08 septiembre 2013

ESE GRITO ATRAVESADO -HACE 40 AÑOS- EN LA GARGANTA

Sigo, como es natural y comprensible, los dichos sobre cultura en la prensa nacional e internacional. En días recientes, lideres de opinión en este ámbito, han hecho eco de una afirmación que me dolió. Que el Presidente Allende murió solo "empuñando un arma en la que no creía". Lo segundo es verdad, lo primero, una falacia que pretende -una vez más- llevar agua a un molino legítimo, pero que no es el de Allende. Tales juicios coincidieron con dos hechos relacionados: un diálogo en televisión abierta entre el Director de Investigaciones de Allende y el líder de su más radical opositor: Patria y Libertad y una marcha por los Derechos Humanos en las calles de Santiago.

Sostengo que Allende no estaba sólo, porque una semana antes del 11 de septiembre de 1973 habíamos marchado miles y miles de chilenos, frente a la Biblioteca Nacional, brindándole nuestro apoyo incondicional y porque en las elecciones parlamentarias más cercanas, las de marzo de 1973, los partidos de la UP habían superado el 44% del electorado. 
Acompañamos al Presidente esa mañana fatídica, en mi lugar de reunión en caso de golpe, cantando la Internacional en voz baja y quemando nuestros carnés de militantes mientras los aviones de la Fach bombardeaban La Moneda. Cómo hubiésemos querido salir a las calles y manifestar nuestro apoyo al gobierno, como ese cercano 29 de junio, cuando militares leales sofocaron a los protogolpistas. 
Desde el momento del bombardeo, el grito de "Allende, Allende, Allende y sólo Allende", se refugió en mi garganta con un gigantesco MUTE.
Recordé esta auto afasia cuando presencié en el programa Estado Nacional del 8 de septiembre el siguiente diálogo:
Alfredo Joignant (Director de Investigaciones del Gobierno UP): 
- Al llegar al canal, Roberto Thieme (dirigente, al momento del golpe, de Patria y Libertad, presente en el programa) le dijo a mi hija que no eramos enemigos sino adversarios políticos. Siendo Director de Investigaciones había ordenado detenerlo y cuando lo trajeron a mi presencia dije: "Sáquenle la venda".
- Y vístanlo, agregó Thieme.
Joignant asintió, reconociendo sus palabras de entonces.
Luego se hicieron diversas alusiones a la condición de humanistas de la gran mayoría de los participantes del programa.

Allí estaba la diferencia, aún el más enconado de los opositores merecía un trato digno, sin vendas y con ropas. ¿Es necesario agregar que no ocurrió aquello desde el primer momento de la dictadura?

Tanto fue así que, en ese mismo momento, mis hijas y nieta participaban de una romería al cementerio general esgrimiendo retratos de detenidos desaparecidos y clamando, en democracia plena, por justicia y, sobre todo, porque Nunca Más ocurra algo semejante. Dos generaciones después, aún buscan una respuesta al porqué perdimos, como país, esa humanidad.
Quizás porque se perdió al mismo tiempo que la vida de Salvador Allende es que seguimos identificándola con el rostro y las tranquilas palabras de ese estadista.
Por ello hay que dar las gracias a Allende, que estaban en ese grito acallado por la desproporción de bombarderos, tanques y ametralladoras, que hoy me permito expresar: 
-Gracias, Presidente, por permitirle soñar al pueblo de Chile; gracias por estimularnos a tratarnos de compañeras y compañeros, porque de verdad lo fuimos; gracias por privilegiar a los niños con ese medio litro de leche; gracias por ese maravilloso sueño hecho realidad que fue la editorial Quimantú.
Pero, sobre todo gracias por creer en esa humanidad, que nos mantiene vivos y luchando, generación tras generación, por recuperarla.

02 septiembre 2013

DIANA, EL "CALUGA", EL "CURA" OMAR Y MIS OTROS


Muchas imágenes, relatos, recuerdos, confesiones o solicitudes de perdón me han  remecido esta conmemoración de los 40 años del golpe militar de 1973. Ninguna como  la entrega de títulos profesionales que la Universidad Católica hará a 28 de los suyos que desaparecieron o fueron ejecutados durante la infausta dictadura que comenzó hace 4 décadas. No sólo porque esa, mi universidad, fue la cuna desde la que se formaron los padres del modelo económico que nos agobia -los Chicago boys- y los autores del modelo político que nos amarra, el Movimiento Gremial. 

Tuve el privilegio de integrar movimientos que se opusieron a ambos, tanto a nivel de Facultad  -compartíamos, los sociólogos, la de Ciencias Sociales y Economía con los aprendices de Chicago- como a nivel de Federación de Estudiantes, la FEUC, donde participábamos cada año en elecciones con los frentes más amplios imaginables para intentar derrotar a la maquinaria gremialista. Siempre, respetando las reglas de la democracia universitaria y siempre, sobre todo eso, con generosos, valiosos y valientes compañeras y compañeros que, como todo alumno, aspirábamos, además, a alcanzar un título profesional. 
El gesto que comento trae a la pertinaz memoria, no sólo el hecho de que una treintena de contemporáneos perdieron la vida en los albores de la dictadura, sino que también les fue arrebatado el justo derecho a tener un título.
Diana Aron, no llegó a recibir el de periodista, no obstante pude conocer su entusiasta desempeño en la revista ONDA, de Quimantú.
Juan Carlos Rodríguez, el "Caluga" no recibió el de ingeniero, al igual que Eugenio Ruiz Tagle. Supe de los tenaces y poco fructíferos desvelos del primero por constituir el MIR en esa Universidad. Y recibí la hospitalidad del segundo en su hermoso departamento del edificio curvo de Antofagasta, hasta dónde había llegado a vivir, por "tareas partidarias" del MAPU.
Pato Biedma, verdadero galán porteño, no llegó a tener en sus manos el título de sociólogo que tampoco logró en su natal Argentina, la que debió abandonar por persecución política junto a un selecto y nutrido grupo de estudiantes que vinieron a remecer el ambiente de los proyectos de sociólogos chilenos.
Omar "el cura" Venturelli estudiaba en la sede Temuco y lo conocí yendo a enseñar (y aprender, sobre todo) en la escuela de verano que esa sede organizaba para dirigentes de la CUT local. Había sido sacerdote, estaba casado, lucía una incipiente calvicie y sus ojos claros habían penetrado profundamente en el liderazgo de los movimientos indígenas y estudiantiles, entonces bastante más fusionados.
A Eduardo Jara, tampoco recibido de periodista, no lo conocí pero seguí muy de cerca su secuestro, desde su escritorio en la Radio Chilena, en una de estas tantas vigilias solidarias en las que nos acompañábamos para intentar soportar la incertidumbre y el miedo. Cuando sonó el teléfono de la radio, sentí la voz de Guillermo Hormazábal, otro de los secuestrados, recién liberado que como primer gesto en libertad, llamó a su lugar de trabajo, seguro de que allí estábamos, en vilo, esperando un milagro. Eduardo no formó parte del milagro, fue ejecutado.

Se podría recordar y así se hará el 5 de septiembre en el campus San Joaquín -creación arquitectónica y académica de Fernando Castillo Velasco- a cada uno de los futuros titulados.
No se les devolverá la vida ni -en algunos casos- sus restos. Pero su familia podrá exhibir en una pared destacada el testimonio de que fueron jóvenes, que lucharon por sus ideales y que nosotros, sus compañeros, los consideramos a todos ellos, un orgullo de esa generación que se tomó la universidad para reformarla, que presenció con dolor cómo un 24 de septiembre de 1973 fue pisoteada por la designación de un rector delegado y que cuarenta años después logra reparar en parte el mal causado.
No son ajenos a ello, los actuales dirigentes estudiantiles ni el movimiento que encabezan, que escarbando con pasión en lo mejor del pasado y lo soñado del futuro, han provocado este acto de justicia.
Es el homenaje de un movimiento estudiantil plenamente vigente a quienes sólo partieron un poco antes.
Es cómo si aquella Casa Central, ubicada en el 340 de la Alameda, formara finalmente parte de la apertura de las grandes Alamedas que predijera el Presidente Allende.