06 septiembre 2017

LAS ARTES ESCÉNICAS EN EL CONGRESO NACIONAL



El proyecto que crea el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, que estará conformado por personas representativas de las distintas actividades vinculadas a su quehacer en el país, acaba de entrar a discusión Parlamentario en la Cámara de Diputados. Su estructura es muy similar a los exitosos consejos sectoriales existentes en el campo del Libro y la Lectura, la Música y el Audiovisual. Se prevé que será el último texto enviado en cultura en la administración Bachelet, que hace pocas semanas logró aprobación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.


El Consejo Nacional de las Artes Escénicas estará integrado por 15 personas:
a) El Ministro Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, quien lo presidirá;
b) Dos personas representativas del Teatro, uno de ellos deberá ser director, otro actor o actriz.
c) Dos personas representativas de la Danza, uno de ellos deberá ser coreógrafo o pedagogo en danza, y otro intérprete.
d) Dos personas representativas del Circo, uno de ellos deberá ser director artístico o pedagogo en circo, y otro artista circense.
e) Una persona representativa de la Narración Oral.
f) Una persona representativa de los titiriteros.
g) Una persona representativa de los administradores de salas de artes escénicas, salas o espacios de Teatro, Danza, Circo o Títeres.
h) Una persona representativa de los diseñadores y técnicos de las artes escénicas.
i) Un académico de reconocido prestigio de uno o más ámbitos de las artes escénicas, designado por las instituciones de educación superior reconocidas por el Estado y acreditadas por un período de, a lo menos, cuatro años, de conformidad al reglamento.
j) Una persona de reconocido prestigio en la formación de artistas de uno o más ámbitos de las artes escénicas representativa de las instituciones de formación de artes escénicas de reconocida trayectoria, designada por dichas instituciones de formación de conformidad al reglamento.
k) Un galardonado con el Premio Nacional de Artes de la Representación, y
l) Un representante del Ministerio de Educación.

Los integrantes representativos de asociaciones, serán designados por el gremio o sindicato de carácter nacional más representativa que los agrupe y serán nombrados por el Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; el integrante que haya sido galardonado con el Premio Nacional, será designado por sus pares, y el representante del Ministerio de Educación será un funcionario público, nombrado por esa Secretaría de Estado.

Los integrantes del Consejo que no sean funcionarios públicos tendrán derecho a percibir una dieta equivalente a 8 Unidades de Fomento por cada sesión a la que asistan, con un tope de 8 sesiones por año.



El proyecto incluye la creación del Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, destinado a otorgar financiamiento a proyectos, programas, medidas y acciones de fomento y desarrollo de las artes escénicas del país.

El Fondo, se destinará a apoyar la creación, producción y montaje de obras de teatro, danza, espectáculos circenses, títeres y narración oral; la promoción, difusión, exhibición y circulación, en el territorio nacional, de las artes escénicas nacionales y del repertorio universal;  el desarrollo de programas y acciones que contribuyan a la inserción de las obras de artes escénicas nacionales en los circuitos internacionales; la formación profesional y técnica, mediante el financiamiento de becas, pasantías, tutorías o residencias en materias de artes escénicas; la investigación, identificación, recuperación, resguardo, puesta en valor, conservación, protección y difusión del patrimonio artístico escénico chileno; el desarrollo de festivales, encuentros y seminarios de artes escénicas; el desarrollo de iniciativas de formación y mediación realizadas por las salas de teatro, danza, espacios de circo, centros culturales y otros agentes culturales; la reparación, adecuación, y equipamiento de infraestructura para compañías de teatro, danza, circo, títeres y narradores orales.

Además de apoyar a los establecimientos educacionales en la difusión y conocimiento de obras y manifestaciones de las artes escénicas nacionales, como también para facilitar acciones orientadas al fomento de la formación de talentos en artes escénicas; a compañías, agrupaciones y elencos estables con destacada trayectoria en las artes escénicas, para que desarrollen sus programas de investigación, escritura de texto dramático, guiones y música, actividades de preproducción y producción y montaje de obras, circulación y difusión de obras escénicas, así como a proyectos de naturaleza experimental; a las salas o espacios culturales destinados a la exhibición de artes escénicas con programación permanente, que contribuya a la formación de públicos, incluidos los espacios itinerantes, entre ellos los circos, y, en general, financiar las actividades que el Consejo defina en el ejercicio de sus facultades.

Los recursos del Fondo serán asignados mediante concursos públicos y/o asignaciones directas, previa postulación de acuerdo a bases objetivas, u otros procedimientos de excepción, que se establecerán en el Reglamento. No podrá financiar materias que estén consideradas en el Fondo Nacional del Fomento del Libro y la Lectura; Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes; Fondo para el Fomento de la Música Nacional y el Fondo de Fomento Audiovisual.



Por otra parte, con el objetivo de reconocer y estimular la labor autoral y artística en el ámbito de las artes escénicas, se instituye el Premio a las Artes Escénicas Nacionales Presidente de las República, destinado a galardonar anualmente, "a artistas que por su excelencia, creatividad, destacada labor y aporte trascendente al repertorio de las artes escénicas nacionales se hagan acreedores a este galardón que consistirá en un Diploma firmado y entregado por el Presidente de la República y en una suma única de doscientas unidades tributarias mensuales". Los premios serán discernidos por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas por mayoría de sus miembros, en ocho disciplinas: Teatro, mención dirección teatral; Teatro, mención intérprete, elenco o compañía; Danza, mención coreografía; Danza mención intérprete, elenco o compañía; Circo; Títeres o Narración Oral; Dramaturgia, destinado a reconocer la trayectoria destacada de un autor de textos dramatúrgicos, y Diseñador Escénico, destinado a reconocer una destacada labor como diseñador integral.

En síntesis, un Consejo Nacional, como los otros sectoriales existentes, que tiene la facultad de otorgar recursos públicos a través de un Fondo -de manera concursables o por asignación directa- y que determina premios a los exponentes más destacados del teatro, la danza, el circo, los títeres y los narradores orales.

Y que debiera, Ministerio de las Culturas mediante, vincularse el Consejo Nacional a través de la Subsecretaría de las Artes.

Un avance, que debieran considerar en sus programas de gobierno los candidatos presidenciales, para que sea realidad en el próximo cuatrienio.

29 agosto 2017

LO QUE NOS DEJA LA CONVENCIÓN DE ARICA


Ernesto Ottone y Directores Regionales de Cultura

Esta vez, la Convención Nacional de la Cultura en Arica, pudo terminar sin inconvenientes. En ocasión anterior, presidida por Luciano Cruz Coke, debió suspenderse debido al trágico accidente del avión a Juan Fernández que cobró la vida de dos funcionarias del CNCA, como lo recordó, en sentido homenaje a las víctimas, el Ministro Ernesto Ottone en la inauguración en el mismo Teatro Municipal de Arica.


Pero el que pudiera realizarse en todos sus detalles no fue lo único que dejó satisfechos a los casi 200 participantes. Hubo logros formales -como las exposiciones de expertos en una sola jornada y con posibilidad de que debatieran entre ellos ante el plenario o el mayor tiempo para las mesas de participación- y de contenido. 

Fueron tan precisos los avances para una Política Nacional de Cultura 2017/2022 que, en la lectura de conclusiones que hizo la Directora Nacional Magdalena Pereira, no se distinguía a primera vista que éstos provenían de diez comisiones diferentes y por tanto con temas y redacciones disímiles. 

Es que el espíritu común fue de futuro, considerando seriamente que existe un escenario que se modifica. La de Arica fue la última convención -se completan 14- organizada por el CNCA y la que venga será la primera que lleve adelante el Ministerio de las Culturas. Nadie tuvo alguna duda de que esta instancia central de participación seguirá desarrollándose anualmente, así lo determina la ley aprobada recién, y que las políticas aprobadas en Arica serán las orientadoras de este nuevo ministerio, más allá de quienes sean las futuras autoridades.

Este consenso se reflejó -emotivamente- con el aplauso con que la asamblea reconocía al Directorio Nacional, desplegado en pleno sobre el escenario de la ceremonia de clausura, mientras los integrantes del cuerpo colegiado aplaudían con entusiasmo a los convencionales.

El símbolo de haber realizado ese cierre en el Centro Cultural del Consulado del Perú, bajo bandera peruana, sintetiza la apertura de las nuevas políticas hacia temas tan urgentes como los migrantes.

Por otra parte, la fotografía oficial que el Ministro Ottone se hizo con los integrantes del Directorio y luego con los Directores Regionales -una versión libre encabeza esta nota- usó como entorno el mismo hermoso edificio de la Casa Bolognesi en memoria del Coronel peruano que defendió el Morro en la Guerra del Pacífico.

En la Convención, además, se dieron a conocer políticas sectoriales recientemente aprobadas, con alta participación, de los campos Audiovisual, Artesanías y Artes Escénicas. Culminó esta entrega la exposición del equipo involucrado en la Ley ministerial, que entregó detalles de la nueva estructura institucional, los recursos -no menores- involucrados que favorecen fundamentalmente a las regiones y a mejorar remuneraciones de los actuales funcionarios de DIBAM que, al pasar al Servicio Nacional del Patrimonio, nivelan sus ingresos con el CNCA.

Una de las novedades fue la activa participación de un cuarteto de altos directivos del servicio que se transforma y regionaliza y que han iniciado un proceso de traspaso de sus experiencias al nuevo ministerio, las que obviamente enriquecerán tanto a la Subsecretaría del Patrimonio como el Servicio que de ella depende.

No cabe duda que lo más interesante de toda convención está en la participación de delegadas y delegados de todo el territorio, quienes exhibieron renovado interés por lo que viene. Su detalle, debiera conocerse pronto, merced el profesional trabajo del Departamento de Estudios, que sistematiza las intervenciones.

Además de ellos, es preciso reconocer el trabajo tanto del equipo central como el local que organizaron una Convención que no escatimó detalle para crear condiciones óptimas a un debate de altura y de gran responsabilidad respecto de lo que viene para la institucionalidad cultural de Chile.

Que más que incierta, está fundamentada en sólidas bases regionales y cuerpos participativos que persisten.

En definitiva, el Ministerio de las Culturas integra el sector patrimonial, modifica algunas disposiciones como la de Ley Premios Nacionales y la liberación de IVA a los espectáculos y reconoce a los Planes Quinquenales -tanto nacional como regionales- como los elaboradores de las políticas culturales del país.

Una nueva etapa que, como Chile, comienza en Arica.

21 agosto 2017

SI, OTRO MINISTERIO, PERO...

Placa recordatoria en la sala María Luisa Bombal del CCEM


El 21 de agosto, bajo el título Otro Ministerio, El Mercurio editorializa sobre el Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio, señalando sus desafíos: "Probablemente el más importante de todos es la duda que deja la permanente creación de nuevos ministerios -del Deporte, de la Mujer, de Ciencia y Tecnología, de Asuntos Indígenas, entre los más recientes- cada vez que a una actividad relevante se le pretende dar una cierta jerarquía instalando un ministerio que la represente"


Afirma, sin justificarlo, que "la visión centralizadora de la cultura implícita en su creación y la carga burocrática que todas ellas implican introducen un manto de duda adicional a todo el proyecto". En este caso no debiera existir una carga burocrática pues la ley crea nuevos cargos mayoritariamente en regiones y actualiza una serie de actividades que a la fecha son más centralizadas que lo innovado, como es el Consejo de Monumentos Nacionales. El mismo diario, en dias recientes, ha informado de la dificultad del Museo de Arte Contemporáneo para borrar grafitis que lo acribillan, aunque posee los recursos de una donación china y la voluntad del Alcalde de Santiago para hacerlo, debido a la demora de una autorización del Consejo de Monumentos. 

Algo similar ocurre en el caso del nuevo Servicio Nacional del Patrimonio que tendrá presencia descentralizada a través de un Director Regional que participará del respectivo Consejo, lo que debiera impedir descoordinaciones. Por ejemplo, el desacierto de que museos no abren los lunes aunque sean dias entre dos feriados. El lunes 14 de agosto, la Escuela Museo de Gabriela Mistral, el Mausoleo de la poeta, en Montegrande y el Museo Gabriela Mistral en Vicuña estuvieron cerrados a pesar de la gran afluencia de turistas interesados en visitarlos. En contraste, era posible disfrutar sendas visitas guiadas a las vecinas pisquera artesanal Los Nichos y viña Cavas del Valle.

Agrega el editorial que "la implementación de esta nueva institucionalidad constituye otro desafío. La ciudadanía ha experimentado los problemas sin solución que enfrenta la salud estatal, y aunque la cultura pertenece a otro dominio de acción y sus efectos son de distinta naturaleza que los de la salud, las dificultades que enfrentan las organizaciones burocráticas estatales para cumplir con su desempeño tienen casi siempre un origen similar".

Es verdad que las urgencias y peligros que acechan a los beneficiarios de la salud, no son comparables con aquellos del mundo cultural, en el que normalmente no existe riesgo vital ni es necesario esgrimir calificados títulos profesionales -como médicos o paramédicos- para poder intervenir tanto el proceso de creación o disfrute de las artes, el patrimonio y la cultura. Por el contrario, la misma presencia ciudadana en consejos donde los funcionarios públicos son abrumadora minoría, debiera erigirse como un importante obstáculo para impedir las malas prácticas de organizaciones burocráticas estatales.

"Es importante que este nuevo ministerio -apunta- no pretenda desarrollar su labor desde arriba hacia abajo, y fomente y apoye con fuerza las iniciativas que la ciudadanía tenga en estas materias, mediante fórmulas abiertas no discrecionales que las incorporen".

Este ministerio surge desde abajo. Tiene un proceso que -como lo manifiesta la foto inicial- comenzó en 1996 con múltiples reuniones y debates participativos que culminaron con la creación del CNCA, en 2003, con una ley presentada por el Presidente Frei Ruiz Tagle y completada por el Presidente Lagos. Su estructura: consejos regionales, sectoriales y Nacional, ha ido permeando a la sociedad. De tal forma que, con amplia y mayoritaria participación de la sociedad civil, tales órganos están culminando la renovación de las políticas culturales del país, hasta 2022, en su inminente XIV Convención Nacional (Arica, 25 y 26 de agosto).

De este modo, las autoridades que se elijan en los comicios presidencial, parlamentarios y de consejeros regionales de fines de este año, se encontrarán con un elenco de acciones y políticas diseñadas y esperadas por la ciudadanía y comunidades beneficiarias. Desafortunadamente, no ocurrirá así con otros ministerios, que señala el editorial, donde no existen instancias participativas. Lo que hace toda la diferencia.

Como dijo la Presidenta Bachelet, al iniciar su discurso de entrega del Premio a la Trayectoria Fotográfica Antonio Quintana, el 18 de agosto: "Felicito al Ministro Ottone por el nuevo Ministerio pero, como nos gusta la participación, hemos conservado el Consejo de la Cultura".

Tal cual.

19 agosto 2017

EL CONCEPTO DE PARTICIPACIÓN SE REFUERZA



En respuesta a tres preguntas de El Mercurio sobre el nuevo Ministerio de las Culturas, las artes y el patrimonio, publicadas el 19 de agosto de 2017.


1 La ley aprobada refuerza la institucionalidad cultural en regiones cuya presencia es escasa. Más del 90% de los nuevos cargos serán en ciudades distintas a Valparaíso y Santiago, que son las sedes del ministerio. Los Consejos Regionales -incluyendo al Director Regional del Servicio del Patrimonio- van a generar políticas culturales para cada región. No hay que olvidar que la actual Dibam no tenía presencia regional. Además, el concepto de participación inherente al actual Consejo de la Cultura y las Artes -a niveles nacional, regional y sectorial- no solo sigue existiendo, sino que se refuerza.


2 Este es un proceso acumulativo que recoge la rica experiencia de la Dibam, que se complementa con el trabajo realizado durante 13 años por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. El Servicio Nacional del Patrimonio es la continuidad de la Dibam. A este reforzamiento de la valoración del patrimonio se llega producto de la madurez de las instituciones que lo componen, lo que ampliará lo realizado. En definitiva, solo se completa lo iniciado en 2003 cuando se crea el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.


3 Más que extrañar, quisiera sugerir dos iniciativas. La primera es la creación de un Consejo Nacional de la Infraestructura y la Gestión, que reúna a los centros culturales, corporaciones, fundaciones y grandes edificios culturales -como la biblioteca y los museos nacionales- en el que puedan coordinar sus tareas, compartir experiencias, perfeccionar su quehacer y priorizar procesos necesarios.

La segunda es comenzar -con la fuerza de un ministerio- a participar, desde la cultura, región por región, en temas trascendentes para los ciudadanos como el turismo, el transporte público y el desarrollo urbano. Por ejemplo, el Metro podría constituirse en el gran eje articulador de los grandes edificios culturales de Santiago.


04 agosto 2017

ESTA RARA CALMA EN EL CAMPO DE LA CULTURA



Agosto es mes de muchas celebraciones. Una de ellas, que se hace tradición, es la realización de la Convención Nacional de la Cultura -esta vez será en Arica- que está fuertemente incorporada en el proceso en curso de elaboración de las políticas culturales 2017-2022. Este hecho no es ajeno a esa calma que reina en el sector, que lo diferencia de muchas áreas que han sido estremecidas -como las pensiones, la salud, la educación... a qué seguir- que ocupan muchos titulares de prensa y encienden el debate político de este año electoral. Analizar lo que ya se hizo quizás ayude a entender por qué.


Cuando, en 2003, se creó el Consejo Nacional de la Cultura se tuvo buena cuenta que fuese una institucionalidad participativa, con espacios para la ciudadanía y el sector privado y con diversidad de consejos -sectoriales, regionales y nacional- que estuvieran permanentemente evaluando el desarrollo de las políticas culturales.


En sus casi quince años de existencia el Consejo ha ido enfrentado las aristas que podrían generar controversia, como por ejemplo las transferencias directas de recursos a iniciativas que no eran susceptibles de concursar, como la infraestructura local y regional, las orquestas regionales, las instituciones colaboradoras y otros. Ello, como respuesta a quienes hablaban -exagerando, por cierto- de fondarización de la cultura.

También se inició, con seriedad y persistencia, la renovación de las políticas culturales que llegaban a su tiempo de hacerlo. Conservando el feliz diálogo entre la participación desde los territorios y la sistematización -siempre enriquecedora- del área encargada de estudios del Consejo.

Se fortaleció la presencia internacional de nuestra cultura en acabada coordinación con las instancias del Ministerio de Relaciones Exteriores como son la DIRAC, Pro Chile y los devotos agregados culturales, entre los que Francia, Argentina, Perú destacan con luces propias.

Chile ha estado cada vez más presente en bienales de arte y arquitectura, festivales de cine, entidades de excelencia como el CERLALC y la IFACCA llegando a ocupar posiciones de liderazgo en ellas.

No se ha detenido el trabajo en patrimonio inmaterial, pueblos indígenas -consulta incluída- donaciones culturales y escuelas de rock, por mencionar sólo algunas áreas.

Con altos y bajos, se ha mejorado las relaciones de la autoridad con los funcionarios que esgrimen peticiones que -en algún grado- podrán resolverse con el nuevo Ministerio. 

Se ha perseverado en la edificación de infraestructura en todo el país, llegando a justificarse algunas imperfecciones, como la ocurrida en el flamante centro cultural de Punta Arenas, justamente en la ausencia de una coordinación con la fuerza de un ministerio desde la cultura.

Se ha cumplido, con creces, la promesa de orientar fondos concursables a tareas nacionales de envergadura como ocurrió con el año de Violeta Parra, culminado en el maravilloso Teatro Colón de Buenos Aires, que dejó incluso en mal pié a otras entidades, como TVN, que no estuvo inicialmente a la altura del homenaje. Es esperable que el próximo tema elegido: los Derechos Humanos, tenga una suerte similar.

Se ha profundizado la política de Premios en diversas áreas, con lo que además de galardonar a quienes lo merecen, demuestran que el CNCA está perfectamente en condiciones de asumir con dignidad la tarea de participación en los Jurados de los Premios Nacionales de Artes que le entrega la nueva ley de Ministerio.

En este mismo empeño legislativo, se está llegando, en plazo y con avances notorios a tener muy pronto -quizá agosto- la nueva Ley aprobada por el Parlamento.

Ella, avanza sustancialmente en reparar la deuda que dejó la ley que creó en CNCA, dejando fuera de ella a la DIBAM y el CMN. Ahora, ambos estarán, junto al CNCA, bajo un solo paraguas, en un Ministerio y existirá una autoridad que resuelva las duplicidades y descoordinaciones que pudieran producirse.

Incluso, el debate legislativo permitió dejar en evidencia futuras posibles modificaciones, en especial en lo que a mantener separados -en subsecretarías diferentes- el Consejo Nacional del Libro y la Lectura y las bibliotecas públicas no patrimoniales. En contrapeso, se ha desarrollado también un Plan de Lectura que ha hecho pasar inadvertida dicha separación y ha llegado a tener importantes reconocimientos internacionales.

En esta evaluación no puede quedar ausente el empeño que el conjunto de servicio públicos involucrados y la corporaciòn privada que lo gestiona, hacen por terminar a tiempo la gigantesca sala del Centro Cultural Gabriela Mistral que, junto con el nuevo Ministerio, ocuparán los primeros lugares cuando se trate de ponderar la obra del actual gobierno.

Pero, lo cierto es que lo menos y lo más visible no es ajeno a un trabajo del Ministro Ernesto Ottone, la Sub Directora del CNCA, Ana Tironi, y sus equipos establecidos mayoritariamente en Valparaíso y Santiago pero que se despliegan por todo el país.

La rara calma que reina en un campo que podría ser explosivo se debe en gran parte a ellos.

06 julio 2017

NUEVAMENTE, EL FINANCIAMIENTO CULTURAL



Parece ser un tema recurrente, no por ello menos relevante. ¿Es mejor que los creadores reciban dinero a través de sociedades recaudadoras gobernadas por ellos mismos, con los riesgos que ha develado la reciente crisis de la SCD? o ¿es mejor que quienes asignen los recursos sean completamente diferentes a los beneficiados por ellos, como ocurre con los Fondos Concursables del CNCA? Hay también una tercera vía: la explorada ya más de dos décadas por el Centro Cultural Estación Mapocho: que sean actividades de gran público en las áreas de entretención, formación o industrias culturales, los que generen ingresos que se asignan a actividades culturales y artísticas que pueden desarrollarse gratuitamente o sólo con costos básicos.


El debate fue intenso durante la década de los noventa y se optó mayoritariamente por la fórmula británica de que el Estado provee los recursos y un ente a cierta "distancia de brazos" de los gobiernos, lo asigna. Así nacieron los Consejos sectoriales de aquellas áreas que constituyen industria, y el Directorio Nacional del CNCA, con tan buen resultado que hoy están todos en pleno proceso de actualización de sus políticas y a nadie se la ha ocurrido volver atrás en la manera de asignación de los recursos. Por el contrario, la Ley que crea el Ministerio de las Culturas propone dietas para los consejeros que se ven obligados a guardar distancia de los concursos que asignan fondos.

Podemos afirmar que el modelo se ha consolidado, no obstante, los creadores y particularmente la SCD han insistido en mantener una forma de gestionar los derechos de autor ajena a esta exitosa norma. Es lo que subyace a la crisis en la que consejeros acusan a otros consejeros de beneficiarse de los lugares que ocupan, en los cuales pueden acceder a información privilegiada que se traduce en un incremento de sus ingresos. Exactamente lo mismo ocurre por enésima vez en le SGAE de España donde creadores con información privilegiada descubrieron la fórmula de exhibir en TV, de manera reiterada y de difícil control, sus propias creaciones publicitarias musicales, sólo que a las dos o tres de la madrugada. Como los derechos son generados simplemente por publicación y no por audiencias, las faltriqueras de los jinglistas beneficiados, crecían en proporción inversa a sus tele audiencias.

Parece difícil que el tema se resuelva sin tener a la cabeza de la institución que asigna, las sociedades de derechos de autor, un Directorio -ad honorem- por sobre toda sospecha que, entre otras cosas, no esté integrado por nadie que pudiera ser beneficiado. Me inclino entonces por instituciones que designan a sus representantes conforme a ciertos parámetros, como la Universidad de Chile -que ya tuvo a su cargo la Oficina del Pequeño Derecho de Autor- corporaciones y fundaciones culturales de larga data y sin fines de lucro, el Instituto de Chile, la asamblea de Premios Nacionales. En síntesis, instituciones culturales permanentes de la República.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con el Centro Cultural Gabriela Mistral, el CCPLM y tantos otros en todo el país que han seguido el modelo, estrenado en 1990, por el CCEM.

En este último se desarrolló, el 5 de julio, la Convención Nacional de Cultura de la Región Metropolitana que tuvo más de 300 inscritos y que ocupó cinco salas en los segundos pisos y la subterránea Sala de las Artes -a la que pertenece la foto inicial- mientras en la gran nave estaba desplegada la muestra Dinosaurios y dragones que se espera -como ocurre ya desde hace 20 años con las exposiciones dedicadas a los escolares en vacaciones de invierno- contribuya fuertemente a sustentar actividades de interés público como, por ejemplo, la que elabora las políticas culturales de la región.

Pero no sólo ello, el mismo día, cuando los exhaustos delegados se retiraban satisfechos de su labor, el Centro Cultural inauguraba tres muestras de artes visuales de acceso gratuito y montaje financiado por él, que consideraban tanto el XII Salón Nacional del Arte de la Acuarela Ricardo Anwandter, creado en 1994 por el centro Cultural El Austral de Valdivia, como dos exposiciones seleccionadas por el calificado jurado que año a año programa las salas Bicentenario y Lily Garafulic: La línea aparente, de la pintora María Jacinta Silva, y Representaciones de la fotógrafa Paloma Sagüez, que recordó, emocionada que exponer en el CCEM era una antigua aspiración, desde que visitaba las exposiciones del centro cultural, vistiendo uniforme escolar.

Estas muestras que permanecen abiertas un par de meses son una manera de ofrecer también un plácido acceso a las artes visuales a quienes, en gran número, asisten a disfrutar con dragones, dinosaurios y otras actividades de gran público que completan la programación del Centro Cultural Estación Mapocho.

Quizás de esos niños y niñas de Maipú o de centros del Sename que asistieron invitados a la inauguración de los Dinosaurios... van a surgir otras Palomas Sagúez. No lo sabemos, lo que sí podemos afirmar es que decenas de miles de escolares recordarán sus vacaciones 2017 como aquella que visitaron un hermoso monumento nacional donde pudieron sacar a pasear su ardorosa imaginación.

19 junio 2017

LO QUE NOS DEJÓ FEDERICO




Federico Ibáñez Soler, recientemente fallecido, fue director general del Libro del gobierno de España entre 1990 y 1993, cuando Jordi Solé Tura fue ministro del Gobierno socialista de Felipe González. "Fue un agitador del mundo al que se dedicó; apoyó iniciativas editoriales, fue propulsor de debates entre editores, creó premios para resaltar la labor de los otros. Y hasta el final de sus días fue un agudo polemista, alguien que no se conformaba nunca con lo que podría parecer la última palabra". Lo supimos y conocimos bien pues, aunque esta reseña del diario El País no lo recuerda, fue el gran impulsor de la magnifica muestra Letras de España que recibimos en el CCEM en marzo de1993, como un homenaje de la democracia de España que cumplía 25 años a la naciente democracia chilena. ¡Cómo hacerlo mejor que a través del libro!


Fue, quizás, la primera gran muestra internacional del Centro Cultural, aún en remodelación. A Federico no le importó el contratiempo. Decidió construir su pabellón, reflejo del que había instalado previamente en las Ferias de Frankfurt y Bogotá, en lo que estaba listo: el Hall y la Plaza de la Cultura. Allí se edificaron gruesos muros -emplazados en andamios recubiertos de madera aglomerada- que acogían salas de conferencias y de cine, una tasca española con vista a la cordillera -que tanto le inquietaba- y espacios para exhibición de artes visuales.

En el Hall emplazó sendas mesas redondas gigantescas (5) -una bajo cada cúpula de la majestuosa sala- y un sexto espacio, libre, para recibir a los lectores infantiles. Cada uno de los 8 mil ejemplares estaba convenientemente protegido por un -desconocido en Chile- sistema de alarmas antirrobo que hizo pasar vergüenzas a más de algún compatriota. Se trataba de exponer toda la producción editorial española desde la caída de Franco hasta la caída de Pinochet. Nada menos.

Acompañaban a los libros unos ocho escritoras y escritores que se desplegaron por diversas universidades del país a estimular, también, la lectura. Los libros fueron donados a la naciente biblioteca de Balmaceda 1215.


Federico era también un excelente conversador, recuerdo con especial cariño una dilatada "polémica" que se prolongó durante sus varios viajes, sobre qué nos provocaba la cercana cordillera. A él, la montaña inminente lo impulsaba a subirla, a saltarla, a superar el obstáculo...  a mí, por el contrario, me hacia sentir acogido y me hablaba como un irrenunciable punto de referencia para ubicarme en la ciudad. Intentó en vano convencerme, tampoco pude hacer mella en sus aventureros impulsos.

El único punto en que estuve rotundamente de acuerdo con Federico fue cuando -después de ocurrido- me reprochó que en un magnifico almuerzo que le ofrecimos a la delegación española en el Hall del Centro Cultural apareciera de pronto una Tuna, cantando canciones españolas. Grave error, me hizo ver. Las Tunas son un símbolo fascista y del franquismo. Terminé agradeciendo que no se hubiese retirado en el momento mismo de la poco diplomática ofensa. Lección aprendida, que aún me avergüenza.

"Podría decirse que Federico Ibáñez podía discutir a la vez con Dios y con el Diablo y no darle la razón a ninguno; era un ser de una independencia moral, y política, formidable", expresa con justicia El País. Solo puedo agregar que Federico, con su profesionalismo, honestidad y sinceridad, se integró a la historia del libro en Chile en tiempos en que se debatía una Ley que, hoy, lo fomenta junto a la lectura y se perfecciona permanentemente.

Más allá de ese aporte en consideración de ese salto que Federico acaba de dar en pos de nuevos desafíos, es necesario agradecerle lo que nos dejó, al libro y a Chile.

Gracias, Federico.

14 junio 2017

CULTURA E IDENTIDAD:ACCESO AMPLIO E IGUALITARIO




El libro parece estar siempre en el comienzo de las actividades relacionadas con la cultura, desde la Biblia; desde los antiguos griegos a esta nueva versión del Partenón exhibida en Alemania en Documenta 14 por la artista argentina Marta Menujín; desde los inicios de la dictadura de Pinochet que los quemó tempranamente; desde los primeros esbozos de la política cultural de la democracia, iniciada por la Ley de fomento del libro y la lectura; se repite en la primera manifestación de los planes de cultura del candidato Alejandro Guillier, en el Teatro Caupolicán el domingo 11 de junio: “Tenemos que volver al libro. Hemos perdido la cultura de la lectura. La cultura nos da pensamiento crítico. Necesitamos la cultura del libro y vamos a trabajar para que el libro sea accesible a todo Chile”, aseguró durante el estreno público de sus Bases Programáticas 2018-2022, que se entregaron el martes siguiente las que en su punto seis expresan, en tres apartados, las doce propuestas del área cultural,  que llevan el título que encabeza esta nota.


En el primer párrafo se encuentra una declaración de principios: "La política cultural trabajará para democratizar e internacionalizar la producción, distribución y el consumo cultural; reconoceremos como un valor nuestra diversidad y las múltiples identidades socioculturales que somos; ingresaremos de lleno en el mundo digital, al que muchos emprendedores culturales jóvenes y empresas creativas ya han entrado por sus medios y a veces con grandes dificultades; y, sobre todo, promoveremos a través de la acción cultural, la educación y las comunicaciones, un modo de convivencia basado en la colaboración, el respeto y la convivencia, desmercantilizando en la mayor medida posible nuestras pautas de relación social".

Derivado de ello, los desafíos y compromisos para el sector cultural, agrupados en tres secciones:

Sobre el Cambio Cultural
1. "Implantaremos una institucionalidad cultural potente, asertiva, descentralizada, con enfoque territorial, intercultural, intersectorial y de género, bajo la rectoría del Ministerio de las Culturas, que irradiará su labor en todo el país". 
Una descripción breve de lo que debiera ser el nuevo Ministerio que, obviamente, corresponderá instalar al futuro gobierno.

2. "Implementaremos estrategias comunicacionales y educativas que propiciarán una reflexión ciudadana sobre la convivencia y el bienestar, tendiente al inicio de un proceso de cambio cultural desde las personas". 
Un agregado respecto de las atribuciones del nuevo organismo en cuanto a motivar un necesario cambio cultural, para lo que se requiere el trabajo conjunto con autoridades de Educación y de los medios de comunicación.

3. "Crearemos un sistema multimedial de comunicación cultural que incluirá un canal de TV, bajo un concepto amplio de cultura, representativo de las identidades presentes en Chile, abierto al mundo y que tendrá como referente a las mejores experiencias mundiales en materia de medios de comunicación culturales". 
Una vuelta de tuerca sobre el actual proyecto de TV cultural, agregando ingredientes multimediales: redes sociales, radiales, medios impresos y, quizás, la editorial estatal que menciona más adelante.

Sobre las Prácticas culturales

4. "Trabajaremos para estimular tanto la producción cultural como la demanda de cultura, por una parte, fomentando a los distintos sub sectores de la industria creativa y por otra, de manera equilibrada, el interés del público, de Chile y el exterior, por los productos culturales procedentes de las distintas regiones y territorios de nuestro país". 
En línea de continuidad con lo realizado hasta ahora por el CNCA, enfatizando la producción y demanda de cultura de regiones y territorios menos favorecidos hasta ahora.

5. "Impulsaremos programas de fortalecimiento y visibilización de las identidades territoriales, llegando a producir marcas territoriales y denominaciones de origen consonantes con esas identidades, con base en la vocación de los territorios, consonantes con planes mayores que surgirán en el marco del proceso de descentralización del país y con una proyección nacional e internacional. Para esto se trabajará en un ecosistema de política pública que integrará a la instancia institucional de descentralización que crearemos, a las instituciones públicas ligadas al fomento de la economía, Servicio Nacional de Turismo, la Fundación Imagen de Chile, los gobiernos regionales, comunales y las comunidades locales, incluidos los agentes productivos y las empresas presentes en los territorios". 
Profundización de lo realizado en cuanto a fomentar las denominaciones de origen de productos artísticos y culturales, teniendo a la vista, tal vez, la exitosa experiencia del Perú.

6. "Fomentaremos espacios públicos locales (epicentros culturales) de alto estándar para el encuentro de la población en torno a la cultura, con foco en territorios de menor escala y más rezago, a los cuales podrán concurrir creadores, productores y público de distintas comunas, regiones y países. Se proporcionará infraestructura y financiamiento a través de gobiernos regionales y municipalidades, y asistencia técnica especializada para la gestión cultural y administración eficiente de estos espacios. En su planificación, administración y control participarán las organizaciones de la comunidad local" 
Un énfasis en la hasta ahora mayoritariamente frustrada intención de aportes financieros desde los municipios junto con la recepción a la idea de la participación en ellas de las comunidades locales, tal vez en línea con lo planteado por las bases programáticas de Beatriz Sánchez, de los presupuestos participativos.

7. "Haremos de las agregadurías culturales de Chile en el mundo focos de intenso trabajo promocional en torno a la cultura, identidades e imagen de nuestro país. Las agregadurías estarán conectadas con los productores y creadores culturales de los territorios y con los epicentros culturales de las regiones. Chile llegará al mundo directamente desde sus regiones y comunas". 
Establecimiento de relaciones directas entre creadores y las Embajadas en el exterior, reiterando el concepto de epicentros culturales, que tal vez requiera una mayor definición. Esta propuesta es compleja debido a la suerte de monopolio de las relaciones exteriores que tiene el Ministerio del ramo.


Sobre el Financiamiento de las prácticas culturales

8. "Mejoraremos los sistemas públicos de financiamiento a la actividad cultural del país, optimizando los sistemas de postulación para que accedan a financiamiento en igualdad de condiciones los productores y creadores de las distintas zonas y sectores sociales, como son zonas rezagadas, pueblos indígenas y migrantes, entre otros. Se ponderará favorablemente a los proyectos cuyos gestores acrediten el carácter de agentes culturales de base, con real trabajo comunitario, aunque con estándares de calidad de alto nivel en su quehacer". 
En línea con los anuales perfeccionamientos de los Fondos de Cultura que persiguen llegar a través de segregación positiva a los mismos objetivos. El concepto de base, quizás, debiera ser complementado por el más actual de ciudadanos y ciudadanas.

9. "Implementaremos una agenda intensiva para mejorar nuestro nivel de lectoría y comprensión lectora. Crearemos una editorial estatal para promover la lectura y producción de obras nacionales a un costo que permita el acceso de todos los sectores sociales. Incorporaremos a esta editorial la tecnología necesaria para la digitalización y el acceso universal a las publicaciones. Usaremos recursos tecnológicos de primer nivel para favorecer el acceso a contenidos de las personas en situación de discapacidad. En esta misma línea, eliminaremos el Impuesto al Valor Agregado a la compraventa del libro". 
Imposible no advertir la semejanza con la Editora Nacional Quimantú en cuanto a los libros de bajo costo y de acceso de todos los sectores. Tal vez faltó agregar el acceso directo de la organizaciones sociales, que tanto fruto dieron a la Editora de la época de Allende. El tema del IVA, más aún con políticas de libros de bajo costo y digitalización de muchos de ellos, es marginal.

10. "También facilitaremos el acceso a tecnología digital de última generación para la producción y distribución de la producción musical interpretada o compuesta por personas de nacionalidad chilena o aquellas avecindadas en el país, especialmente creadores jóvenes, pueblos originarios y creadores populares". 
El acceso a las nuevas tecnologías es una necesidad no requerida sólo por el mundo de la música, tal vez debiera ampliarse este punto a otras áreas como por ejemplo la audiovisual y la editorial.

11. "Intensificaremos, en conjunto con el Ministerio de las Culturas, el Ministerio de Bienes Nacionales, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Vivienda y el Ministerio de Obras Públicas, la recuperación, preservación y socialización del patrimonio material del país, acelerando el ritmo al cual esto se ha venido haciendo hasta ahora e incorporando en esta tarea a los gobiernos regionales y comunales, junto con las comunidades organizadas".  
Tema que está en el tapete hace muchos años y que debiera comenzar a resolver el futuro Ministerio al disolver la DIBAM y perfeccionar el CMN. El desafío estará en la incorporación a ello de los gobiernos comunales -muy sensibles a la presión inmobiliaria- y las comunidades organizadas, que efectivamente podrían hacer un sustantivo aporte.

12. "Protegeremos el idioma y costumbres de los pueblos originarios, incluyendo cátedras universitarias y cursos gratuitos para contribuir a esta labor". 
Un aspecto de consenso que ha registrado algunos avances en el último tiempo. Es necesario resaltar, eso sí, que la gratuidad o no de los cursos señalados es menos relevante que su calidad y respeto por las culturas indígenas. Un sólido conjunto de cátedras universitarias con esas mismas características sería de fuerte impacto especialmente en las elites más alejadas del asunto.


En síntesis, tal como advertía en los programas culturales de  los candidatos analizados con anterioridad, hay una fuerte tendencia a la continuidad de las políticas hasta ahora creadas y aplicadas por el CNCA. Las novedades están en los énfasis del trabajo conjunto con otros ministerios -lo que permite ahora el rango de tal que está pronta a adquirir la cultura-; el agregado de la dimensión internacional articulando -por fin- la creación nacional directamente con las oficinas culturales del país en el exterior; el anunciado aporte a la digitalización de manifestaciones artísticas, y, sobretodo, el anuncio de una editorial estatal asociada al bajo costo de los libros.

Llama la atención la ausencia de algunos términos como gestión cultural, audiencias, fondos concursables y la incorporación de otros conceptos que requieren una mayor definición.

En definitiva, un avance que resiste muchas mejoras.

12 junio 2017

DEL 'SI VAS PARA CHILE' AL 'PREFIERO CHILE'


El merecido Premio Revista de Libros a la memoria testimonial "Prefiero Chile" de Hernán Rodríguez Fisse, no solo ha relevado la historia de una familia de inmigrantes judíos sefarditas desde Turquía a contar de los años treinta, sino también ha puesto en evidencia las diferencias entre aquellas migraciones asociadas al "Si vas para Chile" y lo que acontece hoy en que el tema, de una masividad inédita, lleva incluso a revisar la legislación existente al respecto.


Jacques Rodríguez, el protagonista y tío del autor, definitivamente prefirió nuestro país que lo acogió dandole oportunidades de trabajo para luego traer a su familia desde una Europa que se convulsionaba cada vez más. Salvo algunas precarias y vergonzantes manifestaciones de nazismo local, el país acogió con cariño a los Rodríguez, quienes se han insertado exitosamente en la sociedad chilena.

Sin embargo, la actual realidad de una inmigración masiva pone en duda no sólo el romanticismo bucólico del "Si vas para Chile" sino también la capacidad que tienen -o no- los nuevos migrantes para expresar el "Prefiero Chile".

La inmigración hoy -básicamente de colombianos, haitianos, peruanos y venezolanos- se dispersa por todo el territorio y, muchas veces, se esconde en viviendas improbables y condiciones laborales injustas.

Es corriente escuchar a extranjeros que se quejan de la recepción que les damos y discriminaciones cotidianas que pasan casi inadvertidas. 

El tema es complejo y de solución incierta. Es probable que, de cara a las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, surjan planteamientos que más que conservar la perspectiva de izquierdas y derechas, sean transversales debido a que precisamente son los sectores populares quienes están recibiendo mas fuertemente el impacto migratorio.

Por ello, como sociedad, debemos hacer un gran esfuerzo por advertir las múltiples bondades que puede tener el aporte de los migrantes y preparar para ellos -como ya se ven algunos- programas de inserción en educación, cultura, salud, vivienda y empleos.

En otras palabras, para que ellos también, como los Rodriguez, puedan preferir Chile por sobre otras posibilidades y entregarnos la riqueza de su trabajo, su diversidad, su cultura y, porque no, miles de potencialidades positivas que aún desconocemos.

01 junio 2017

LO QUE CUENTA BACHELET



Con diligencia, una de las creaciones post CNCA, el Observatorio de Políticas Culturales, dio a conocer en redes sociales los cuatro párrafos que ocupó la cultura en la Cuenta 2017 de la Presidenta Michelle Bachelet. Esta vez, no quedó la sensación de que faltaron aspectos relevantes, sino, por el contrario, que lo expresado ocupó un lugar coherente y proporcional a la magnitud y talante del discurso presidencial. Fue su octavo discurso, como recordó la autora y por tanto prioriza aquellos logros donde está más puesto su corazón.


Por ello, también en cultura hubo un cierto aire de final, de ir cerrando etapas para dejar paso a una nueva fase, que, por cierto, no se ha dibujado completamente aún.

Era imperioso destacar la inauguración de centros culturales municipales -como Tomé, Villarrica y Lo Barnechea- que están clausurando la política de impulsar este tipo de espacios en las comunas, ahora, menores de cincuenta mil habitantes. No lo dice pero es evidente que la tarea que deja es ver como es posible financiarlos en el futuro, ojalá -para que este proceso sea estable- mediante corporaciones culturales ajenas a la voluntad del Alcalde en ejercicio y una institucionalidad nacional capaz de conocerlos y allegar aportes privados a este empeño.

Para que no sea lo mismo que la otra obra señalada: el Centro de Arte Contemporáneo de Cerrillos, que debió lanzarse sólo con aportes públicos interministeriales como la generosidad del Ministerio de Vivienda y los presupuestos relacionados del CNCA. Siendo una señal potente hacia las artes visuales pero un esfuerzo difícil de abordar sólo con dineros gubernamentales. Un logro en gestión pero complejo de reproducir en otras áreas.

Podría decirse que un caso similar respecto de las artes escénicas, sería el nuevo teatro del GAM, identificado como su segunda etapa, pero que responde a un estructura institucional completamente diferente, como es una corporación privada sin fines de lucro a la cuál se le exige obtener recursos privados. Al respecto, sería interesante para sus ejecutivos considerar el excelente estudio de Karen Connolly expuesto el lunes de esta misma semana, cuando asumió como Académica de Número de la Academia de Bellas Artes  y que se refiere al teatro Musical de Broadway, unos de los géneros que siempre se consideró como uno de los que podían tributar a esa exigencia de autofinanciamiento.

La Biblioteca regional de Coquimbo es un compromiso anunciado por la Presidenta Michelle Bachelet el 21 de mayo de 2014, cuando expresó la voluntad del gobierno de construir bibliotecas regionales en todas las zonas en que no se disponga de una. Programada para el último trimestre de 2017, en La Serena, busca convertirse en un centro cultural para la región. Comenzó a levantarse en mayo de 2016, con la supervisión técnica de la Dirección de Arquitectura del MOP.  Se ubica en el terreno contiguo a la Casa de Las Palmeras, residencia de la Premio Nobel Gabriela Mistral, en la Avenida Francisco de Aguirre. El monto total del proyecto es de nueve mil millones de pesos. La construcción será de 4 pisos y 1 subterráneo, con una superficie de 5.592 m². Albergará cerca de 33 mil libros y entre sus espacios tendrá salas de literatura, infantil, juvenil, de adulto mayor y de autores regionales. También contará con el laboratorio regional del programa Biblioredes, un auditorio, sala de conferencias y de exposiciones y estacionamientos.

Culminando un programa nacido el primer año de la Presidencia de Ricardo Lagos, Bachelet destacó la notable cifra de un millón ochocientos mil personas que visitaron los diferentes sitio patrimoniales el 28 de mayo, en una tradición, que implica que el último domingo del mes de mayo  se produce esta verdadera fiebre por conocer espacios con tradición y relatos atractivos. Para darse una idea de magnitud de los participantes, es el equivalente los visitantes del CCEM más el GAM en todo un año. Sólo es posible pensar que la cifra siga creciendo y -ojalá- siga siendo usada para "presentar" nuevas adquisiciones como fue esta vez la inauguración del remodelado Palacio Cousiño.

También destacó la Presidenta la expansión de festivales a lo largo del país, relevando aquellos de Antofagasta, en febrero de 2017, con elevada presencia de artistas locales y el Pablo de Rocka, de Talca, iniciativa del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y su Red Nacional de Festivales del programa Escuelas de Rock y Música Popular. Participaron diez bandas y solistas del país, más Los Jaivas, el 26 de noviembre de 2016.

Finalmente, el Mensaje recordó la Ley que crea el Ministerio de las Culturas, que debiera ser aprobado por el Congreso antes del 11 de marzo de 2018, fecha de término de su gobierno.

Otras áreas del Discurso intersectaron a la cultura, en lo inmediato el proyecto de matrimonio igualitario o el reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas. A mediano plazo, la nueva estructura del Metro de Santiago, que se desplaza hacia el norte de la ciudad para desahogar la linea uno, tendrá como resultado, la incorporación de nuevos públicos de comunas hasta ahora desatendidas que quedarán más cerca de centros culturales como aquellos del entorno de la Quinta Normal, el CCEM, el CA660, disputando la privilegiada ubicación de aquellos que son tributarios de la linea 1 como el GAM y el CCPLM.

Sin duda, un contenido cultural profundo tiene la mirada histórica de la Presidenta: "Hace poco más de tres años abrimos las puertas a nuevas esperanzas. Tomamos la bandera que, de mano en mano, llegó hasta las nuestras. La bandera de O’Higgins. La bandera de Aguirre Cerda, Frei Montalva y Allende. La bandera de Chile. No ha sido el empeño de una persona, ni siquiera el de algunas personas, sino el de todo un país que decidió mirar de frente el rostro de la desigualdad y decir: sí, podemos cambiar".

Del Libertador se puede recordar que en su gobierno tuvo especial relevancia la construcción de escuelas primarias, la reapertura del Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional. De Aguirre Cerda, su pasión por la educación reflejado en el "Gobernar es educar". De Frei Montalva, la incorporación de campesinos y pobladores al disfrute de la cultura mediante la promoción popular, y de Allende su entusiasmo por nutrir al pueblo de lecturas mediante la emblemática editora nacional Quimantú y sus gigantescos tirajes de libros a muy bajo precio.

Pero, la Presidenta no se quedó allí, sino que arengó a seguir con los cambios iniciados teniendo como requisito la unidad de quienes los respaldan.

En cultura, al menos, no parece haber dos opiniones.