25 septiembre 2017

NUESTROS PROPIOS VETERANOS DE TRES GUERRAS

Coronel Leandro Navarro, foto Museo Histórico Nacional

Una suerte de polémica respecto de si la exitosa obra de Guillermo Parvex -Veterano de tres guerras- pertenece al género de la historia, la historia novelada o la novela histórica, me ha permitido reflexionar sobre aquel veterano que reposa en las generaciones anteriores (cuatro o cinco) de muchas familias chilenas y que permanece en el olvido o -a lo más- en una oscura fotografía de la que pocos se atreven a hacer afirmaciones sobre su real participación en la historia patria.


Tuve la fortuna de ser de los primeros en disfrutar el libro de Parvex, atraído justamente por la curiosa semejanza con algunos apuntes que había tomado, a contar de 2006, que había titulado, Las tres guerra de don Leandro. Me refería al descubrimiento de mi antepasado el coronel Leandro Navarro Rojas, padre de mi abuelo paterno, que había tenido participación en la llamada guerra de Arauco -sobre la que escribió un libro, presentado en 1909 y reeditado en 2008-, la guerra del Pacífico y la guerra civil de 1891.

Al comparar mis apuntes con el libro, me hizo mucho sentido el que, en ambos casos, la verdadera escuela militar de Chile estaba en la Araucanía y allí se forjaron los militares de línea que con gran celeridad para esos tiempos, desembarcaron en Antofagasta -ferrocarril Angol-Valparaíso mediante- dando un golpe que dejó mal paradas a las tropas bolivianas que poco más duraron en el conflicto. El objetivo fue entonces Lima, tal como lo fue para San Martín en nuestra guerra de independencia donde participó el padre de don Leandro... pero esa es otra historia.

Navarro estuvo en Arica y Lima, recibió un par de condecoraciones y tambien algunas admoniciones escritas por mala conducta (escapar del cuartel con fines de diversión). Finalmente, terminó en Lambayeque al norte de Perú, acompañando como ayudante de órdenes al General Umitel Urrutia que murió de fiebre amarilla, dejando viuda a doña Corina Sanhueza, a quién, ya de retorno a la Araucanía, don Leandro desposó, acogiendo a sus dos hijas Urrutia, posteriormente monjas.

De ese enlace nació mi abuelo Arturo, nombre indudablemente inspirado en la gesta de Prat, contemporáneo de Leandro y que mi padre y yo posteriormente ostentamos.

Arturo primero, heredó la veta literaria de Leandro, no así la militar y me la transmitió tal cual: un amor desmedido por los libros y la lectura, que he tratado de honrar, incluso conservando intacta (dentro de lo posible) su propia edición de El Quijote, en papel biblia y con sus anotaciones de puño y letra.

Volviendo al bisabuelo Leandro, luego de su regreso al interrumpido combate de la Araucanía y su matrimonio, como militar integró las filas leales al Presidente Balmaceda hasta llegar a "la casa del General Manuel Baquedano, en Septiembre de 1891 cuando el jefe de plaza de Santiago, Manuel J. Jarpa, acompañado del coronel Leandro Navarro, se presentaba a las 2:30 ante el conductor de Chorrillos y Miraflores para recibir instrucciones y disponerle los 6.500 efectivos que guarnecían la capital" como señala el historiador Jorge Núñez en: 1891 Crónica de la Guerra Civil. Santiago, LOM Ediciones, Santiago. Página 97. 

Después vino la tragedia de los derrotados y los asaltos y agresiones a la casa familiar de la calle Carmen, en Santiago, hasta que una cercana reconciliación nacional lo reincorpora al ejército como Director del Museo Militar y más tarde encargado de la Sala de Historia Militar del Museo Histórico Nacional creado el 2 de mayo de 1911.

Desde entonces trabajó en una de las oficinas y las cinco salas destinadas para "que el Museo Histórico Nacional instalara sus colecciones y oficinas en el primer piso al costado derecho del edificio principal del Palacio de Bellas Artes y vista al frente norte del Palacio. El director del Museo era don Joaquín Figueroa (hermano del Presidente Emiliano Figueroa) y fue secundado por el Coronel Navarro hasta su fallecimiento en 1917", Museo Histórico Nacional. Enrique Campos, Hernán Rodríguez. DIBAM, 1983. Página 26.

En esos tiempos de post guerras, pudo finalmente escribir su proyecto más ansiado, la Crónica militar de la conquista y pacificación de la Araucanía, Pehuén editores, 2008. Texto clásico sobre el tema que contiene en sus documentadas 424 páginas uno de los pocos testimonios presenciales respecto de la quema de Villarrica por los mapuche, antes de entregarla  las tropas chilenas, fechado en sus afueras, el 1° de enero de 1883:

“Al salir de esta montaña, se entra ya a la antigua Villarrica...
Un silencio lleno de misterio evoca los recuerdos de la Historia.
Lo que fue la ciudad parece no haber tenido más de 20 manzanas, que manifiesta no haber sido muy poblada, porque se advierten perfectamente los edificios cuyas murallas arruinadas conservan aún hasta 2 y más metros de altura.
... El largo transcurso de cerca de 3 siglos a que fue reducida a cenizas por los araucanos ha dado lugar par que todo el local que ocupó se haya cubierto de una gruesa y espesa montaña”.

“Efectivamente, ese fue el último día del gran problema araucano y la caída de su última guarida de esa raza heroica que hizo tantos esfuerzos por mantener su independencia”. Leandro Navarro, Tomo 2, Capítulo XVI, Páginas 222 y 230.
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Un tema cuya solución evidentemente aún no se logra pero que podría ayudar a conseguirla el que muchos busquemos a nuestros propios veteranos -chilenos y mapuche- descubramos y conozcamos una historia que tenemos mucho más cerca de lo que creemos.

Lo que siempre ayuda.

06 septiembre 2017

LAS ARTES ESCÉNICAS EN EL CONGRESO NACIONAL



El proyecto que crea el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, que estará conformado por personas representativas de las distintas actividades vinculadas a su quehacer en el país, acaba de entrar a discusión Parlamentario en la Cámara de Diputados. Su estructura es muy similar a los exitosos consejos sectoriales existentes en el campo del Libro y la Lectura, la Música y el Audiovisual. Se prevé que será el último texto enviado en cultura en la administración Bachelet, que hace pocas semanas logró aprobación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.


El Consejo Nacional de las Artes Escénicas estará integrado por 15 personas:
a) El Ministro Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, quien lo presidirá;
b) Dos personas representativas del Teatro, uno de ellos deberá ser director, otro actor o actriz.
c) Dos personas representativas de la Danza, uno de ellos deberá ser coreógrafo o pedagogo en danza, y otro intérprete.
d) Dos personas representativas del Circo, uno de ellos deberá ser director artístico o pedagogo en circo, y otro artista circense.
e) Una persona representativa de la Narración Oral.
f) Una persona representativa de los titiriteros.
g) Una persona representativa de los administradores de salas de artes escénicas, salas o espacios de Teatro, Danza, Circo o Títeres.
h) Una persona representativa de los diseñadores y técnicos de las artes escénicas.
i) Un académico de reconocido prestigio de uno o más ámbitos de las artes escénicas, designado por las instituciones de educación superior reconocidas por el Estado y acreditadas por un período de, a lo menos, cuatro años, de conformidad al reglamento.
j) Una persona de reconocido prestigio en la formación de artistas de uno o más ámbitos de las artes escénicas representativa de las instituciones de formación de artes escénicas de reconocida trayectoria, designada por dichas instituciones de formación de conformidad al reglamento.
k) Un galardonado con el Premio Nacional de Artes de la Representación, y
l) Un representante del Ministerio de Educación.

Los integrantes representativos de asociaciones, serán designados por el gremio o sindicato de carácter nacional más representativa que los agrupe y serán nombrados por el Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; el integrante que haya sido galardonado con el Premio Nacional, será designado por sus pares, y el representante del Ministerio de Educación será un funcionario público, nombrado por esa Secretaría de Estado.

Los integrantes del Consejo que no sean funcionarios públicos tendrán derecho a percibir una dieta equivalente a 8 Unidades de Fomento por cada sesión a la que asistan, con un tope de 8 sesiones por año.



El proyecto incluye la creación del Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, destinado a otorgar financiamiento a proyectos, programas, medidas y acciones de fomento y desarrollo de las artes escénicas del país.

El Fondo, se destinará a apoyar la creación, producción y montaje de obras de teatro, danza, espectáculos circenses, títeres y narración oral; la promoción, difusión, exhibición y circulación, en el territorio nacional, de las artes escénicas nacionales y del repertorio universal;  el desarrollo de programas y acciones que contribuyan a la inserción de las obras de artes escénicas nacionales en los circuitos internacionales; la formación profesional y técnica, mediante el financiamiento de becas, pasantías, tutorías o residencias en materias de artes escénicas; la investigación, identificación, recuperación, resguardo, puesta en valor, conservación, protección y difusión del patrimonio artístico escénico chileno; el desarrollo de festivales, encuentros y seminarios de artes escénicas; el desarrollo de iniciativas de formación y mediación realizadas por las salas de teatro, danza, espacios de circo, centros culturales y otros agentes culturales; la reparación, adecuación, y equipamiento de infraestructura para compañías de teatro, danza, circo, títeres y narradores orales.

Además de apoyar a los establecimientos educacionales en la difusión y conocimiento de obras y manifestaciones de las artes escénicas nacionales, como también para facilitar acciones orientadas al fomento de la formación de talentos en artes escénicas; a compañías, agrupaciones y elencos estables con destacada trayectoria en las artes escénicas, para que desarrollen sus programas de investigación, escritura de texto dramático, guiones y música, actividades de preproducción y producción y montaje de obras, circulación y difusión de obras escénicas, así como a proyectos de naturaleza experimental; a las salas o espacios culturales destinados a la exhibición de artes escénicas con programación permanente, que contribuya a la formación de públicos, incluidos los espacios itinerantes, entre ellos los circos, y, en general, financiar las actividades que el Consejo defina en el ejercicio de sus facultades.

Los recursos del Fondo serán asignados mediante concursos públicos y/o asignaciones directas, previa postulación de acuerdo a bases objetivas, u otros procedimientos de excepción, que se establecerán en el Reglamento. No podrá financiar materias que estén consideradas en el Fondo Nacional del Fomento del Libro y la Lectura; Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes; Fondo para el Fomento de la Música Nacional y el Fondo de Fomento Audiovisual.



Por otra parte, con el objetivo de reconocer y estimular la labor autoral y artística en el ámbito de las artes escénicas, se instituye el Premio a las Artes Escénicas Nacionales Presidente de las República, destinado a galardonar anualmente, "a artistas que por su excelencia, creatividad, destacada labor y aporte trascendente al repertorio de las artes escénicas nacionales se hagan acreedores a este galardón que consistirá en un Diploma firmado y entregado por el Presidente de la República y en una suma única de doscientas unidades tributarias mensuales". Los premios serán discernidos por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas por mayoría de sus miembros, en ocho disciplinas: Teatro, mención dirección teatral; Teatro, mención intérprete, elenco o compañía; Danza, mención coreografía; Danza mención intérprete, elenco o compañía; Circo; Títeres o Narración Oral; Dramaturgia, destinado a reconocer la trayectoria destacada de un autor de textos dramatúrgicos, y Diseñador Escénico, destinado a reconocer una destacada labor como diseñador integral.

En síntesis, un Consejo Nacional, como los otros sectoriales existentes, que tiene la facultad de otorgar recursos públicos a través de un Fondo -de manera concursables o por asignación directa- y que determina premios a los exponentes más destacados del teatro, la danza, el circo, los títeres y los narradores orales.

Y que debiera, Ministerio de las Culturas mediante, vincularse el Consejo Nacional a través de la Subsecretaría de las Artes.

Un avance, que debieran considerar en sus programas de gobierno los candidatos presidenciales, para que sea realidad en el próximo cuatrienio.

29 agosto 2017

LO QUE NOS DEJA LA CONVENCIÓN DE ARICA


Ernesto Ottone y Directores Regionales de Cultura

Esta vez, la Convención Nacional de la Cultura en Arica, pudo terminar sin inconvenientes. En ocasión anterior, presidida por Luciano Cruz Coke, debió suspenderse debido al trágico accidente del avión a Juan Fernández que cobró la vida de dos funcionarias del CNCA, como lo recordó, en sentido homenaje a las víctimas, el Ministro Ernesto Ottone en la inauguración en el mismo Teatro Municipal de Arica.


Pero el que pudiera realizarse en todos sus detalles no fue lo único que dejó satisfechos a los casi 200 participantes. Hubo logros formales -como las exposiciones de expertos en una sola jornada y con posibilidad de que debatieran entre ellos ante el plenario o el mayor tiempo para las mesas de participación- y de contenido. 

Fueron tan precisos los avances para una Política Nacional de Cultura 2017/2022 que, en la lectura de conclusiones que hizo la Directora Nacional Magdalena Pereira, no se distinguía a primera vista que éstos provenían de diez comisiones diferentes y por tanto con temas y redacciones disímiles. 

Es que el espíritu común fue de futuro, considerando seriamente que existe un escenario que se modifica. La de Arica fue la última convención -se completan 14- organizada por el CNCA y la que venga será la primera que lleve adelante el Ministerio de las Culturas. Nadie tuvo alguna duda de que esta instancia central de participación seguirá desarrollándose anualmente, así lo determina la ley aprobada recién, y que las políticas aprobadas en Arica serán las orientadoras de este nuevo ministerio, más allá de quienes sean las futuras autoridades.

Este consenso se reflejó -emotivamente- con el aplauso con que la asamblea reconocía al Directorio Nacional, desplegado en pleno sobre el escenario de la ceremonia de clausura, mientras los integrantes del cuerpo colegiado aplaudían con entusiasmo a los convencionales.

El símbolo de haber realizado ese cierre en el Centro Cultural del Consulado del Perú, bajo bandera peruana, sintetiza la apertura de las nuevas políticas hacia temas tan urgentes como los migrantes.

Por otra parte, la fotografía oficial que el Ministro Ottone se hizo con los integrantes del Directorio y luego con los Directores Regionales -una versión libre encabeza esta nota- usó como entorno el mismo hermoso edificio de la Casa Bolognesi en memoria del Coronel peruano que defendió el Morro en la Guerra del Pacífico.

En la Convención, además, se dieron a conocer políticas sectoriales recientemente aprobadas, con alta participación, de los campos Audiovisual, Artesanías y Artes Escénicas. Culminó esta entrega la exposición del equipo involucrado en la Ley ministerial, que entregó detalles de la nueva estructura institucional, los recursos -no menores- involucrados que favorecen fundamentalmente a las regiones y a mejorar remuneraciones de los actuales funcionarios de DIBAM que, al pasar al Servicio Nacional del Patrimonio, nivelan sus ingresos con el CNCA.

Una de las novedades fue la activa participación de un cuarteto de altos directivos del servicio que se transforma y regionaliza y que han iniciado un proceso de traspaso de sus experiencias al nuevo ministerio, las que obviamente enriquecerán tanto a la Subsecretaría del Patrimonio como el Servicio que de ella depende.

No cabe duda que lo más interesante de toda convención está en la participación de delegadas y delegados de todo el territorio, quienes exhibieron renovado interés por lo que viene. Su detalle, debiera conocerse pronto, merced el profesional trabajo del Departamento de Estudios, que sistematiza las intervenciones.

Además de ellos, es preciso reconocer el trabajo tanto del equipo central como el local que organizaron una Convención que no escatimó detalle para crear condiciones óptimas a un debate de altura y de gran responsabilidad respecto de lo que viene para la institucionalidad cultural de Chile.

Que más que incierta, está fundamentada en sólidas bases regionales y cuerpos participativos que persisten.

En definitiva, el Ministerio de las Culturas integra el sector patrimonial, modifica algunas disposiciones como la de Ley Premios Nacionales y la liberación de IVA a los espectáculos y reconoce a los Planes Quinquenales -tanto nacional como regionales- como los elaboradores de las políticas culturales del país.

Una nueva etapa que, como Chile, comienza en Arica.

21 agosto 2017

SI, OTRO MINISTERIO, PERO...

Placa recordatoria en la sala María Luisa Bombal del CCEM


El 21 de agosto, bajo el título Otro Ministerio, El Mercurio editorializa sobre el Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio, señalando sus desafíos: "Probablemente el más importante de todos es la duda que deja la permanente creación de nuevos ministerios -del Deporte, de la Mujer, de Ciencia y Tecnología, de Asuntos Indígenas, entre los más recientes- cada vez que a una actividad relevante se le pretende dar una cierta jerarquía instalando un ministerio que la represente"


Afirma, sin justificarlo, que "la visión centralizadora de la cultura implícita en su creación y la carga burocrática que todas ellas implican introducen un manto de duda adicional a todo el proyecto". En este caso no debiera existir una carga burocrática pues la ley crea nuevos cargos mayoritariamente en regiones y actualiza una serie de actividades que a la fecha son más centralizadas que lo innovado, como es el Consejo de Monumentos Nacionales. El mismo diario, en dias recientes, ha informado de la dificultad del Museo de Arte Contemporáneo para borrar grafitis que lo acribillan, aunque posee los recursos de una donación china y la voluntad del Alcalde de Santiago para hacerlo, debido a la demora de una autorización del Consejo de Monumentos. 

Algo similar ocurre en el caso del nuevo Servicio Nacional del Patrimonio que tendrá presencia descentralizada a través de un Director Regional que participará del respectivo Consejo, lo que debiera impedir descoordinaciones. Por ejemplo, el desacierto de que museos no abren los lunes aunque sean dias entre dos feriados. El lunes 14 de agosto, la Escuela Museo de Gabriela Mistral, el Mausoleo de la poeta, en Montegrande y el Museo Gabriela Mistral en Vicuña estuvieron cerrados a pesar de la gran afluencia de turistas interesados en visitarlos. En contraste, era posible disfrutar sendas visitas guiadas a las vecinas pisquera artesanal Los Nichos y viña Cavas del Valle.

Agrega el editorial que "la implementación de esta nueva institucionalidad constituye otro desafío. La ciudadanía ha experimentado los problemas sin solución que enfrenta la salud estatal, y aunque la cultura pertenece a otro dominio de acción y sus efectos son de distinta naturaleza que los de la salud, las dificultades que enfrentan las organizaciones burocráticas estatales para cumplir con su desempeño tienen casi siempre un origen similar".

Es verdad que las urgencias y peligros que acechan a los beneficiarios de la salud, no son comparables con aquellos del mundo cultural, en el que normalmente no existe riesgo vital ni es necesario esgrimir calificados títulos profesionales -como médicos o paramédicos- para poder intervenir tanto el proceso de creación o disfrute de las artes, el patrimonio y la cultura. Por el contrario, la misma presencia ciudadana en consejos donde los funcionarios públicos son abrumadora minoría, debiera erigirse como un importante obstáculo para impedir las malas prácticas de organizaciones burocráticas estatales.

"Es importante que este nuevo ministerio -apunta- no pretenda desarrollar su labor desde arriba hacia abajo, y fomente y apoye con fuerza las iniciativas que la ciudadanía tenga en estas materias, mediante fórmulas abiertas no discrecionales que las incorporen".

Este ministerio surge desde abajo. Tiene un proceso que -como lo manifiesta la foto inicial- comenzó en 1996 con múltiples reuniones y debates participativos que culminaron con la creación del CNCA, en 2003, con una ley presentada por el Presidente Frei Ruiz Tagle y completada por el Presidente Lagos. Su estructura: consejos regionales, sectoriales y Nacional, ha ido permeando a la sociedad. De tal forma que, con amplia y mayoritaria participación de la sociedad civil, tales órganos están culminando la renovación de las políticas culturales del país, hasta 2022, en su inminente XIV Convención Nacional (Arica, 25 y 26 de agosto).

De este modo, las autoridades que se elijan en los comicios presidencial, parlamentarios y de consejeros regionales de fines de este año, se encontrarán con un elenco de acciones y políticas diseñadas y esperadas por la ciudadanía y comunidades beneficiarias. Desafortunadamente, no ocurrirá así con otros ministerios, que señala el editorial, donde no existen instancias participativas. Lo que hace toda la diferencia.

Como dijo la Presidenta Bachelet, al iniciar su discurso de entrega del Premio a la Trayectoria Fotográfica Antonio Quintana, el 18 de agosto: "Felicito al Ministro Ottone por el nuevo Ministerio pero, como nos gusta la participación, hemos conservado el Consejo de la Cultura".

Tal cual.

19 agosto 2017

EL CONCEPTO DE PARTICIPACIÓN SE REFUERZA



En respuesta a tres preguntas de El Mercurio sobre el nuevo Ministerio de las Culturas, las artes y el patrimonio, publicadas el 19 de agosto de 2017.


1 La ley aprobada refuerza la institucionalidad cultural en regiones cuya presencia es escasa. Más del 90% de los nuevos cargos serán en ciudades distintas a Valparaíso y Santiago, que son las sedes del ministerio. Los Consejos Regionales -incluyendo al Director Regional del Servicio del Patrimonio- van a generar políticas culturales para cada región. No hay que olvidar que la actual Dibam no tenía presencia regional. Además, el concepto de participación inherente al actual Consejo de la Cultura y las Artes -a niveles nacional, regional y sectorial- no solo sigue existiendo, sino que se refuerza.


2 Este es un proceso acumulativo que recoge la rica experiencia de la Dibam, que se complementa con el trabajo realizado durante 13 años por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. El Servicio Nacional del Patrimonio es la continuidad de la Dibam. A este reforzamiento de la valoración del patrimonio se llega producto de la madurez de las instituciones que lo componen, lo que ampliará lo realizado. En definitiva, solo se completa lo iniciado en 2003 cuando se crea el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.


3 Más que extrañar, quisiera sugerir dos iniciativas. La primera es la creación de un Consejo Nacional de la Infraestructura y la Gestión, que reúna a los centros culturales, corporaciones, fundaciones y grandes edificios culturales -como la biblioteca y los museos nacionales- en el que puedan coordinar sus tareas, compartir experiencias, perfeccionar su quehacer y priorizar procesos necesarios.

La segunda es comenzar -con la fuerza de un ministerio- a participar, desde la cultura, región por región, en temas trascendentes para los ciudadanos como el turismo, el transporte público y el desarrollo urbano. Por ejemplo, el Metro podría constituirse en el gran eje articulador de los grandes edificios culturales de Santiago.


04 agosto 2017

ESTA RARA CALMA EN EL CAMPO DE LA CULTURA



Agosto es mes de muchas celebraciones. Una de ellas, que se hace tradición, es la realización de la Convención Nacional de la Cultura -esta vez será en Arica- que está fuertemente incorporada en el proceso en curso de elaboración de las políticas culturales 2017-2022. Este hecho no es ajeno a esa calma que reina en el sector, que lo diferencia de muchas áreas que han sido estremecidas -como las pensiones, la salud, la educación... a qué seguir- que ocupan muchos titulares de prensa y encienden el debate político de este año electoral. Analizar lo que ya se hizo quizás ayude a entender por qué.


Cuando, en 2003, se creó el Consejo Nacional de la Cultura se tuvo buena cuenta que fuese una institucionalidad participativa, con espacios para la ciudadanía y el sector privado y con diversidad de consejos -sectoriales, regionales y nacional- que estuvieran permanentemente evaluando el desarrollo de las políticas culturales.


En sus casi quince años de existencia el Consejo ha ido enfrentado las aristas que podrían generar controversia, como por ejemplo las transferencias directas de recursos a iniciativas que no eran susceptibles de concursar, como la infraestructura local y regional, las orquestas regionales, las instituciones colaboradoras y otros. Ello, como respuesta a quienes hablaban -exagerando, por cierto- de fondarización de la cultura.

También se inició, con seriedad y persistencia, la renovación de las políticas culturales que llegaban a su tiempo de hacerlo. Conservando el feliz diálogo entre la participación desde los territorios y la sistematización -siempre enriquecedora- del área encargada de estudios del Consejo.

Se fortaleció la presencia internacional de nuestra cultura en acabada coordinación con las instancias del Ministerio de Relaciones Exteriores como son la DIRAC, Pro Chile y los devotos agregados culturales, entre los que Francia, Argentina, Perú destacan con luces propias.

Chile ha estado cada vez más presente en bienales de arte y arquitectura, festivales de cine, entidades de excelencia como el CERLALC y la IFACCA llegando a ocupar posiciones de liderazgo en ellas.

No se ha detenido el trabajo en patrimonio inmaterial, pueblos indígenas -consulta incluída- donaciones culturales y escuelas de rock, por mencionar sólo algunas áreas.

Con altos y bajos, se ha mejorado las relaciones de la autoridad con los funcionarios que esgrimen peticiones que -en algún grado- podrán resolverse con el nuevo Ministerio. 

Se ha perseverado en la edificación de infraestructura en todo el país, llegando a justificarse algunas imperfecciones, como la ocurrida en el flamante centro cultural de Punta Arenas, justamente en la ausencia de una coordinación con la fuerza de un ministerio desde la cultura.

Se ha cumplido, con creces, la promesa de orientar fondos concursables a tareas nacionales de envergadura como ocurrió con el año de Violeta Parra, culminado en el maravilloso Teatro Colón de Buenos Aires, que dejó incluso en mal pié a otras entidades, como TVN, que no estuvo inicialmente a la altura del homenaje. Es esperable que el próximo tema elegido: los Derechos Humanos, tenga una suerte similar.

Se ha profundizado la política de Premios en diversas áreas, con lo que además de galardonar a quienes lo merecen, demuestran que el CNCA está perfectamente en condiciones de asumir con dignidad la tarea de participación en los Jurados de los Premios Nacionales de Artes que le entrega la nueva ley de Ministerio.

En este mismo empeño legislativo, se está llegando, en plazo y con avances notorios a tener muy pronto -quizá agosto- la nueva Ley aprobada por el Parlamento.

Ella, avanza sustancialmente en reparar la deuda que dejó la ley que creó en CNCA, dejando fuera de ella a la DIBAM y el CMN. Ahora, ambos estarán, junto al CNCA, bajo un solo paraguas, en un Ministerio y existirá una autoridad que resuelva las duplicidades y descoordinaciones que pudieran producirse.

Incluso, el debate legislativo permitió dejar en evidencia futuras posibles modificaciones, en especial en lo que a mantener separados -en subsecretarías diferentes- el Consejo Nacional del Libro y la Lectura y las bibliotecas públicas no patrimoniales. En contrapeso, se ha desarrollado también un Plan de Lectura que ha hecho pasar inadvertida dicha separación y ha llegado a tener importantes reconocimientos internacionales.

En esta evaluación no puede quedar ausente el empeño que el conjunto de servicio públicos involucrados y la corporaciòn privada que lo gestiona, hacen por terminar a tiempo la gigantesca sala del Centro Cultural Gabriela Mistral que, junto con el nuevo Ministerio, ocuparán los primeros lugares cuando se trate de ponderar la obra del actual gobierno.

Pero, lo cierto es que lo menos y lo más visible no es ajeno a un trabajo del Ministro Ernesto Ottone, la Sub Directora del CNCA, Ana Tironi, y sus equipos establecidos mayoritariamente en Valparaíso y Santiago pero que se despliegan por todo el país.

La rara calma que reina en un campo que podría ser explosivo se debe en gran parte a ellos.