29 enero 2018

UNA HERRAMIENTA QUE TRASCIENDA LOS GOBIERNOS

Foto CNCA 


El Directorio Nacional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que preside el Ministro de Cultura, compuesto por María Inés de Ferrari, Carlos Morán, Jaime Espinosa, Óscar Acuña, Gustavo Meza, Magdalena Pereira, Carlos Aldunate, Arturo Navarro, Ana María Egaña y Sebastián Gray se ha pronunciado públicamente, en carta al diario La Tercera el 28 de enero de 2018, respecto de las nueva Política Nacional de Cultura.


El texto de la carta es el siguiente:


En los últimos años Chile ha sido protagonista de importantes cambios sociales que han marcado el camino hacia un desarrollo integral y sustentable. Uno de estos aspectos ha sido la transformación de la institucionalidad cultural gracias a la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. En este marco se ha desarrollado un amplio proceso de participación en 90 encuentros ciudadanos desde los diversos sectores culturales y territorios del país, el que comenzó en 2014 y que hoy culmina con la publicación de 24 documentos de políticas sectoriales, regionales y la Política Nacional de Cultura 2017 – 2022, “Cultura y Desarrollo Humano: Derechos y Territorio”.

Este documento pone a Chile a la altura de los nuevos tiempos, se alinea con una mirada contemporánea ampliando el concepto de cultura como parte importante del desarrollo humano.

Esta nueva política se centra en la ciudadanía y en la relevancia de su participación en la construcción de la vida cultural y de las políticas públicas asociadas a su desarrollo. En ella todos somos llamados a resguardar los derechos culturales de las nuevas generaciones, a garantizar una creación libre y diversa, a pensar la interculturalidad y la diversidad como fuente de riqueza social, a nutrir nuestra identidad a través del resguardo del patrimonio y de la memoria histórica.

Ahora es tarea del nuevo Ministerio, con sus órganos de participación nacional, regional y sectoriales, más sus funcionarios, y la ciudadanía en su conjunto, hacer que esta nueva Política de Cultura se convierta en una hoja de ruta para los desafíos que nuestro país enfrenta para avanzar en su desarrollo, una herramienta que trascienda a los gobiernos y que tenga como base una amplia y robusta participación ciudadana.


Una buena señal para el trabajo que iniciarán el Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio y sus nuevas autoridades.

25 enero 2018

EL CARDENAL DE LOS DERECHOS HUMANOS




Mi primera asociación libre, al conocer esta novela gráfica, fue con el Bole y con las Vidas ejemplares, esas revistas editadas por Novaro de México, cuadernos grapados de 36 páginas a todo color, en los que se adaptan biografías de santos, hechos bíblicos, festivales eucarísticos o misiones religiosas. El recuerdo del boletín SOLIDARIDAD y las publicaciones de los tiempos de la Vicaría de la Solidaridad, se debió no solo al apoyo sine qua non de don Raúl, sino también porque allí las imagenes hablan por sí mismas, casi sin textos y de ninguna manera con nombres de los fotografiados, menos de los arriesgados fotógrafos. Se respiraba en ellas tanto la impersonalidad de la obra solidaria y el valor de lo colectivo, como el temor reinante durante la dictadura.


Las Vidas ejemplares alcanzaron 416 números, hasta el 25 de marzo de 1974 y, también trece extraordinarios anuarios, fuera de numeración, con ochenta páginas. Las historietas eran leídas y cambiadas por otra, previo pago de diez pesos, en discretos locales de intercambio para niños y jóvenes lectores, ávidos, que transaban tanto una Pequeña Lulú como un Superman o un Archie por las historias religiosas. Y vice versa.


El bole, como se llamaba cariñosamente al Boletín SOLIDARIDAD, alcanzó 300 ediciones y una circulación improbable pues las pocas veces que se pudo comprobar cuántos lectores tuvo cada ejemplar, las cifras eran muy superiores a las de publicaciones convencionales. El bole circulaba de mano en mano, de parroquia en parroquia, de comedor popular en comedor popular, desafiando la feroz represión que afectaba a la prensa, sometida a los excesos de la censura previa y de las autorizaciones previas para imprimir y luego para circular, convenientemente leídas, plumón en mano, por los censores del edificio Diego Portales.


El bole fue un gran aporte del Cardenal a la libre expresión, así como su generosa autorización al uso del escudo cardenalicio que protegió el libro Miedo en Chile de la periodista Patricia Politzer -reciente Premio Lenka Franulic-, entonces autora de un plural conjunto de entrevistas que ninguna editorial se atrevió a publicar, bajo estado de sitio. Solo osaron hacerlo -con la protección señalada- José Antonio Viera Gallo y Julio Silva Solar, de CESOC ediciones, y las presentaciones de Sol Serrano y Renán Fuentealba.

Vidas ejemplares terminaron justamente en el tiempo en que El Cardenal comenzó su heroica labor en favor de la vida que, sin duda, le habría llevado a ser editado en esta serie de historias sagradas: la apasionante vida de un santo varón que salvaba de los servicios de seguridad chilenos a probables desaparecidos, ejecutados o torturados. No sería posible cuantificarlos, como tampoco aquellos que, desde la comunidad judía, las iglesias evangélicas, la ortodoxa, las congregaciones y comunidades de base católicas fueron venciendo el miedo y colaborando en esta misión.


Las acciones de Silva Henríquez eran rigurosamente privadas y sólo comenzaron a recogerse en papel impreso cuando él mismo creó -en la Vicaría de la Solidaridad- el Bole, de circulación restringida a parroquias y organismos de la iglesia católica, que difundía, quincenalmente, las labores de presentación de recursos de amparo, comedores populares, avances en las diócesis alejadas de Santiago donde otros obispos seguían tímidamente el ejemplo de don Raúl.

El mismo se reunía periódicamente con el equipo de reporteros, fotógrafos y diagramadores, para infundirles ánimo, respaldo y estimularlos convincentemente a terminar cada artículo, con una frase de optimismo. "Siempre hay que finalizar con esperanza, que esto va a pasar..."

Han  transcurrido más de veinte años y la visita de dos Papas para que las andanzas de don Raúl llegaran gráficamente al papel impreso, con la presentación de una protagonista, la abogada Carmen Hertz y el observador de nuestra historia Jorge Baradit, junto a la pluma atenta de sus autores, Kóte Carvajal y Luis Inzunza, que la califican como un “drama semi biográfico” y un retrato del arzobispo y de su defensa de los derechos humanos entre 1973 y 1983.

Con flash back de episodios decisivos de la vida del abogado y sacerdote, la obra va relatando sus dolores y fortalezas en medio de la defensa de los más desvalidos junto con recordar su acercamiento a la orden salesiana, en desmedro de los jesuítas, sus padecimientos a la rodilla que pudieron haber desbaratado su vocación o su sorprendente reconocimiento junto a Robert Redford.

También sus encuentros con el general Pinochet y cómo éste recordó el cambio del Comité pro paz por la Vicaría de la Solidaridad cuando transformó la DINA en CNI.

De los capítulos publicados -el Comité, la Vicaría- es quizás el referido a los Hornos de Lonquén el que eriza más los cabellos por los extremos indecible a que pudo llegar la crueldad del régimen. También impacta su relación con el ex Presidente Eduardo Frei, ahora que se conoce el siniestro fin que tuvo su vida.

Pero, no es misión de este texto, narrar -lo que es imposible sin la certitud de las imágenes- lo que encontraremos en esta novela. Si lo es, recomendar su lectura y divulgación entre las nuevas generaciones.

Pues aquí hay, de verdad, una vida ejemplar; ejemplar y solidaria.

15 enero 2018

EL RETO: VINCULAR LOS CREADORES CON EL PÚBLICO

Foto Diego Cantú


Pocas veces, un comentario había alcanzado el impacto que tuvo el editorial titulado Desafíos en políticas cultural, de El Mercurio del 11 de enero de 2018, que reconoce que la implementación del nuevo Ministerio de las Culturas será una de las complejidades que deberá enfrentar el próximo gobierno y demanda de la nueva institucionalidad respuestas eficaces y flexibles, sin caer en una excesiva burocratización que más que apoyar, dificulte la expansión de la cultura: "aspectos clave como la descentralización de la actividad, su profesionalización, la educación artística y un efectivo y transversal acceso a la cultura debieran figurar en la agenda de la autoridad que asuma".


Este reconocimiento, que se alinea con lo que se ha venido realizando en políticas culturales desde el CNCA y sus instancias participativas, devela que el viejo dicho "otra cosa es con guitarra" comienza a ser recogido por el diario que, luego de publicar en Artes y Letras El mundo cultural fija los desafíos del próximo gobierno esboza lo que deberían hacer las próximas autoridades.

El aspecto más novedoso surge de la frase "la creación de la nueva institucionalidad plantea la oportunidad de incentivar una sólida conjunción público-privada que permita el surgimiento y respaldo para nuevos proyectos culturalesDiversas experiencias exitosas demuestran que aquellos estímulos que favorecen el profesionalismo y una mayor capacidad instalada se traducen en mayor calidad y alcance público" que, finalmente, reconoce la labor que desde 1990, vienen realizando diversas corporaciones culturales de derecho privado y sin fines de lucro.

Esta afirmación marca un viraje respecto de que tales espacios eran vistos sólo como "iniciativas culturales con que los mandatarios pretenden dejar un legado físico en este ámbito" y los pone en un mismo nivel con la innegable necesidad de "fortalecer de la red de museos nacionales como una prioridad natural que ha sido postergada", fruto precisamente de la oposición de sectores internos y externos de la DIBAM a modificar su institucionalidad.

En otro plano, reconoce que el énfasis puesto en la construcción de infraestructura ha resultado en una vasta red de centros culturales en la mayoría de los grandes centros urbanos del país. Sin embargo, pese al apoyo recibido, "muchas localidades enfrentan dificultades para mantener programaciones de nivel y conseguir cierta ampliación y fidelidad del público".

Uno de los temas más sensibles se refiere al financiamiento, haciendo un llamado en ese sentido al sector privado, debido a que "la exigencia generalizada por mayor inversión en cultura no parece fácil de satisfacer sólo desde el Estado", asumiendo lo tantas veces dicho que a política de fondos concursables y las transferencias de recursos no logran responder en plenitud a la diversidad de necesidades y proyectos.

Deja para el final el texto, el relevante reconocimiento que "el país requiere de una oferta cultural que responda a las nuevas demandas de una ciudadanía globalizada y crítica, pero a veces también indiferente a las manifestaciones culturales disponibles". Aquí está lo central del viraje del periódico: reconocer la existencia de una ciudadanía con determinadas demandas, no necesariamente vinculadas a la oferta disponible de actividades culturales y con capacidad de permanecer indiferente, esto es, rechazar las propuestas desde las elites.

De ahí que el gran desafío, compartido, sea "vincular a los creadores con el público como el principal reto de las políticas culturales".

Un acierto.

08 enero 2018

PAZ BASCUÑAN Y LAS ESTADÍSTICAS CULTURALES


Una tranquila tarde de domingo, faltando 40 minutos para el inicio de una función de No estoy loca, mi esposa me sugirió ir a ver la película protagonizada por Paz Bascuñán y dirigida por Nicolás López. Mientras ella conducía, adquirí las dos entradas por internet, por el equivalente a diez dólares; llegamos a tiempo al cine y pudimos entrar directamente a la sala, esgrimiendo solo el código de barras en un teléfono inteligente. Había bastante público, para lo habitual en una película chilena, y la experiencia fue mejor aún que la facilidad de acceso. Lo que hace pensar -tuvo 27 mil espectadores en su primer dia de cartelera-  que volveremos a encontrarnos con la talentosa actriz engrosando el listado de las próximas cintas nacionales más vistas, tal como las estadísticas de 2016 favorecieron a su anterior actuación en Sin Filtro, con 1.284.553 espectadores, lejos de quienes la siguieron: Argentino QL (271.412) y Neruda (94.236). 


Pero, en 2016 hubo en Chile muchos mas asistentes al cine: 27,5 millones, un 6,5% mayor que el año anterior, solo que el 90% asistió a filmes estadounidenses y 6% a películas nacionales. Por contraste, el total de usuarios en museos de la DIBAM alcanzó a menos de un diez por ciento del cine: 2,5 millones, siendo todos con entrada gratuita. Lo que dejaría en evidencia que las grandes asistencias de público no tienen que ver necesariamente con la gratuidad de la oferta sino con las facilidades de acceso.


Las cifras pertenecen a la publicación Estadísticas Culturales, Informe Anual 2016 del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Estadísticas, que busca contribuir a la generación de estadísticas sistemáticas sobre las actividades de agentes participantes en el sector cultural. La publicación 2016 se elaboró con registros administrativos de 41 informantes públicos y privados, más la aplicación de la Encuesta de Espectáculos Públicos a 800 recintos que desarrollan actividades culturales y deportivas, y de la Encuesta Anual de Radios, ambos del INE.

Sigamos con los datos: de 204 películas estrenadas en el país, el 60% provino desde Estados Unidos, el 21% son europeas y solo un 7% de filmes chilenos. Las tres películas más vistas: La Era de hielo: choque de mundos, Buscando a Dory, Capitán América: civil war.

La comercialización de producciones audiovisuales para cine recaudó $90.249 millones aproximados, por concepto de películas estrenadas y exhibidas en el país. Esto representa una variación positiva del 5%. La mayor parte de la recaudación provino de películas estadounidenses (91%) y, en una cantidad mucho menor, a películas chilenas (5%) y a filmes europeos (2%). El cine chileno, por concepto de recaudación, presenta un alza de un 87% en comparación al 2015.

Mientras el total acumulado de usuarios registrados en las bibliotecas públicas de la DIBAM durante 2016 corresponde a 1.028.002 personas, el número de sesiones de acceso gratuito a internet en las mismas asciende a 4.104.890. Se podría estimar teóricamente que cada uno del millón de visitantes ingresó 4 veces a internet, lo que daría una nueva vida a las bibliotecas.

El estudio Oferta y consumo de cine en Chile, registró 380 salas de exhibición, 215 se encuentran en la región Metropolitana, un 55% del total.

En el Día Patrimonio participaron 286 edificios y 227 recorridos en todo el país. El público total fue más o menos la mitad que los espectadores de Sin Filtro, 601.981 personas, lo que representa incluso un aumento del 14%. El 65,5% las visitas corresponden a personas de regiones distintas a la Metropolitana, región en la que  disminuyó en un 48% mientras en el resto del país aumentó en un 46%. Es decir, hay un gran potencial, si se aumenta la oferta a nivel de regiones.


Para el sociólogo Fernando Ossandón editor del libro Cultura, Patrimonio y Autofinanciamiento  (RIL, 2016) "en los últimos años se ha impuesto la idea de trabajar de manera más integrada e integradora, especialmente a nivel de territorios, en lo que se ha dado en denominar 'paisaje cultural'. Lo que a primera vista pudiera leerse como un prurito académico, en realidad es revelador de un desarrollo cultural que compromete a las comunidades que integran el territorio de manera global, donde lo material y lo inmaterial se entrecruzan constantemente con el habitar medioambiental y donde es difícil –después de un tiempo- identificar cuál es o sigue siendo el factor gatillador del desarrollo económico, social y cultural. Así por ejemplo, al interior de Arica un grupo de profesionales se propuso restaurar iglesias locales, siguiendo el ejemplo de Chiloé con su circuito de iglesias patrimonio de la humanidad y a poco andar se toparon con una comunidad de lugareños que en realidad vive en Arica, pero se motivaron a restaurar sus pueblos y sus vidas con una perspectiva económica social diferente, retornando más a menudo a sus localidades de origen y desatando proyectos de inversión comunitaria de variada índole".

Ossandón propone, además, considerar las cifras del programa Museos de Medianoche, iniciativa mediante la cual 112 museos y centros culturales abrieron, en 2017, sus puertas hasta las 24 horas. "Junto con lo novedoso que resulta visitar un recinto cultural de noche, lo más importante es que conecta a estos recintos con sus públicos en un horario de descanso y distracción, no laboral. No deja de ser un obstáculo mayor al uso cultural de los museos que estos se encuentren abiertos al público en horarios en que ésta –mayoritariamente- se encuentra trabajando".

Otra contribución a facilitar el acceso del público, es adecuando horarios, como lo acaba de hacer el museo Gabriela Mistral de Vicuña, que amplió sus horarios durante enero y febrero.

Tampoco es mala la idea que, -como en Buenos Aires- se fusionen el día del patrimonio con el día de los museos de medianoche y lograr así una participación masiva, implementando incluso circuitos especiales de buses y metro.


Las cifras expuestas, que corresponden solamente a cine y los museos y bibliotecas públicas,  sugieren que ellas tienen potencialidades de crecimiento. Por una parte, incorporando museos y espacios culturales que no pertenecen a la DIBAM -hay tres centros culturales que superan, cada uno, el millón de visitantes anuales- y por otra, incrementando la oferta cultural en regiones.   

Se hace imperioso, en tiempos de nuevo Ministerio, establecer coordinaciones mayores entre espacios culturales que ocupan similares territorios y por ende están compelidos a desarrollar actividades conjuntas

A la vez, las entidades que realizan esta encuesta anual deben establecer mecanismos para registrar oportunamente tal realidad emergente.

Que no tengamos que esperar casi dos años, hasta fines de 2019, para enterarnos el impacto integral de las cifras de público de No estoy loca, estrenado el 4 de enero de 2018.

POR UNA NUEVA RELACIÓN ENTRE ESPACIOS CULTURALES NACIONALES Y REGIONALES



Ante la pregunta ¿qué temas y énfasis debería impulsar el gobierno de Sebastián Piñera en el ámbito de políticas culturales, tomando en cuenta que en el marco institucional debe ser implementado el Ministerio de las Culturas?, formulada por el periodista Roberto Careaga, de Artes y Letras de El Mercurio, el texto completo de mi respuesta, publicada el domingo 7 de enero, es el siguiente:



El segundo gobierno de Sebastián Piñera tiene la oportunidad histórica de realizar –en el marco de las políticas culturales vigentes- los cambios pendientes en el campo del patrimonio.

El gobierno saliente dejó dos instrumentos para acometer esa modernización: la sustitución de la DIBAM por un Servicio Nacional del Patrimonio, contenida en el recién aprobado Ministerio de las Culturas, y los insumos para iniciar el trabajo legislativo de una Ley del Patrimonio, material e inmaterial.

El desafío es introducir el siglo XXI en la administración de museos, bibliotecas, monumentos y archivos, junto con abrirlos –quizás en mixtura con ellos- a centros culturales que existen en el país y que alcanzan -con gestión adecuada- resultados que hacen palidecer a nuestros museos nacionales; qué decir de los museos regionales y locales.

Una de las buenas razones para crear el Ministerio de las Culturas, fue reunir al Consejo Nacional de la Cultura y a la DIBAM en una entidad que trabaje coordinadamente y, sobretodo, coherentemente con los avances en regionalización, territorialidad y participación que el Consejo ha logrado. Lo que se confirma manteniéndose en él a consejos sectoriales sin cambios y los regionales y el Nacional, con profundización de sus atribuciones e integrantes más variados y representativos.

Para destacar esta misión se debiera crear un Consejo Nacional de la Infraestructura y la Gestión que reúna a los espacios de alcance nacional como las bibliotecas patrimoniales -Nacional y Severín-; los tres museos nacionales; centros culturales de alcance nacional como el de la Estación Mapocho, el CCPLM, el MAC, el MIM, el Centro Nacional de Arte Contemporáneo Audiovisual de Cerrillos; el Museo Violeta Parra; el Precolombino; el Teatro Municipal/Ópera Nacional; el aún incompleto Centro Nacional de Artes Escénicas y Musicales Gabriela Mistral, y otros. Ello, en vista a coordinar aportes públicos y privados, compartir sus experiencias de gestión y mantenimiento, sin perder cada uno su autonomía y personalidad propia.

No se van a encontrar mejores soluciones que aquellas que surgen de quienes enfrentan los mismos problemas.

Lo mismo deberá ocurrir a nivel del país, donde los teatros de alcance regional -nuevos y antiguos- deberán relacionarse con los museos de su región y establecer modalidades de trabajo conjunto, derivadas de una regionalización -hasta ahora inexistente- en museos y bibliotecas, que estarán sometidas a la nueva autoridad cultural regional y su consejo participativo.

Se abre una gran oportunidad para que el mandato que se inicia deje como legado una mirada integral del desarrollo cultural, no sólo desde el gobierno, sino también en diálogo con los grandes espacios de alcance nacional y regional que constituyen la flota cultural y patrimonial del país.

27 diciembre 2017

BALANCE 2017: ¿SOLAMENTE VIOLETA?



De manera inédita en nuestro país, los fondos culturales 2017 del CNCA, invirtieron casi 300 millones de pesos en la celebración de los cien años del natalicio de Violeta Parra. Fueron $195.323.365 en 15 proyectos del Fondart y $ 98.910.966 en 13 proyectos del Fondo de la Música. Un total de $294.234.331 millones. Una bicoca, si pensamos en los casi 22 mil millones de pesos que las Estadísticas Culturales 2016 reconocen haberse destinado a la los Fondos Concursables de ese año. Los resultados están a la vista y, para muchos, Violeta será el símbolo del año cultural que termina.


Sería largo enumerar las actividades realizadas en los distintos rincones de Chile hasta culminar con un homenaje desde los balcones del Palacio de La Moneda y una gala en Teatro Colón de Buenos Aires, a la que pertenece la fotografía de Javiera Parra y la argentina Soledad Pastorutti, interpretando Run Run se fue pal norte.

Hubo tambien una gran tristeza: el 11 de marzo, en París, murió su hijo Ángel. Nacido en 1943, en Valparaíso, otro autodidacta del clan Parra, conocedor del guitarrón chileno desde los 10 años.

El impacto de Violeta entre los jóvenes, se vió reflejado en uno de los tres premios en categoría posgrado del Concurso Haz tu tesis en cultura, otorgado con puntaje máximo al ensayo Violeta Parra en el flujo del compostaje cultural de Andrea Casals Hill, que sitúa la vigencia de la folklorista en el terreno del reciclaje y la ecología. Distinción otorgada, casualmente, en el propio Museo Violeta Parra.

Quedará para la historia la completa biografía Después de vivir un siglo, del periodista Víctor Herrero, tambien autor de Agustín Edwards Eastman: Una biografía desclasificada.

"El libro desmitifica esa figura de ella como alguien outsider, incomprendida, -dice el autor- surge una Violeta Parra que tenía lo que hoy llamamos un sentido de marketing muy agudo. Estando en Europa, mandaba cartas a la revista Ercilla, Ecran, al diario El Siglo diciendo 'oye, he hecho esto, esto y esto otro en Europa, por qué no me escriben un artículo'. Eso se contradice con esa imagen de Violeta como esta outsider que nadie pescaba".

De hecho, relata Herrero, se codeaba con el círculo más poderoso de intelectuales y artistas, con Pablo Neruda, Enrique Lihn, Jorge Tellier, con un joven Víctor Jara, Margot Loyola y Gonzalo Rojas. "Ella es parte de ese establishment, lo que pasa es que es una figura atípica dentro de él por la forma en que se vestía, por su carácter fuerte. No era como la típica artista o intelectual de esa época".

Basado en investigaciones y conservadores de bienes raíces, confirmó que "ni la familia paterna ni materna de Violeta Parra eran realmente pobres. Y tampoco eran campesinos".


Pero no solo de Violeta se construye el relato del 2017. Nicanor hizo su parte, recuperando -con ayuda legal, de la PUC y de la prensa- parte de sus escritos que habían sido supuestamente vendidos por algunos de sus descendientes en busca de beneficios económicos no otorgados por el autor. 


Más allá, 2017 fue el año del transcurso paralelo de dos trascendentes procesos condenados a fundirse.

La elaboración participativa de las políticas culturales que regirán hasta el 2022, aprobadas por unanimidad por los miembros del Directorio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes bajo el título Cultura y desarrollo humano:derechos y territorio,  http://bit.ly/2ldUx9x  resultado de un extenso y amplio proceso que comenzó en 2014 y contempló instancias participativas, que solo en 2017 incluyeron a más de 6.300 personas.

La construcción de esta hoja de ruta fue el objetivo central de la Convención Nacional de Cultura 2017, instancia que reúne a los consejeros y miembros del Directorio Nacional del CNCA, además de representantes de los comités asesores, directores de fundaciones y corporaciones, agentes relevantes de las culturas y las artes. En esa ocasión además se revisaron otras instancias organizadas por el CNCA como la consulta Tu Voz Crea Cultura en torno al proyecto de ley para la creación del nuevo ministerio (2014), la Consulta Previa a los Pueblos Originarios (2014 y 2015), los Coloquios de Patrimonio (2016) y plenario (2017) y los Encuentros de Espacios Culturales 2016 y 2017.

Trabajo que se desarrolló en paralelo a la transformación de la institucionalidad pública en cultura, y la creación, por primera vez en Chile, de un Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Que culminó el 13 de octubre con la promulgación, en La Moneda, de la ley.

Del diálogo, integración y aplicación de ambos procesos, ya terminados, surgirá en forma y fondo el trabajo de las políticas culturales en el cuatrienio que comienza.


Por otra parte, en mayo se inició el primer curso en Chile y segundo en AL, de Alta Gestión Pública en Cultura, organizado por el Centro Cultural Estación Mapocho, Goberna, la Universidad de Valparaíso y el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que benefició presencial y virtualmente a 26 profesionales directivos en gestión cultural de todo el territorio. Ese mismo centro, en sus diversas actividades, volvió a cruzar la barrera del millón de visitantes el 2017, alcanzando en 22 años un total superior a los 19 millones (19.103.261), si se considera su público desde 1995. 


Cifras positivas, como las de niveles de lectura, asistencia al cine y las artes escénicas, infraestructura y otras de 2016, dadas a conocer públicamente el 26 de diciembre por la Directora del INE y el Ministro de Cultura. En la presentación del volumen que las reúne http://bit.ly/2C90Oh8 , sin embargo, fueron ambos pesimistas respecto a que en el futuro informe 2017 vayan a crecer las audiencia del cine chileno que, cosecha y cosecha triunfos en el exterior, pero no logra vencer la desidia del público nacional, que mayoritariamente favorece el cine originado en los Estados Unidos, a pesar de la enorme figura mundial en que se ha convertido, este año, Daniela Vega.


Después de las elecciones de diciembre, se comienzan a vislumbrar posibles primeros problemas para las nuevas autoridades de la cultura, como el riesgo de quiebra que esbozó en la prensa Frédèric Chambert, Director del Municipal de Santiago, Ópera Nacional de Chile. Si ocurriran o no los implícitos, no es posible adelantarlo, pero llama la atención que no hay mejor momento que cuando se acerca el inicio de un nuevo gobierno, para plantear las urgentes necesidades de un espacio que requiere del mayor apoyo público posible.


Cierra el año con las primera especulaciones respecto de quienes serían las autoridades a contar del 11 de marzo de 2018. El actual Ministro sólo se atrevió, en la prensa, a sugerir como perfil, el tener una gran experiencia en el sector público. Entre las variadas figuras apuntadas aparece la actual Directora del Museo Violeta Parra.

¿Otra diablura de los Parra?

19 diciembre 2017

LA CULTURA Y EL NUEVO GOBIERNO



La reciente elección Presidencial, categórica en sus números, dejó tambien claridad sobre el Programa Cultural que viene y cuales son las eventuales carencias que el nuevo gobierno desea superar: "brechas de acceso y participación relacionadas con el perfil socioeconómico, educacional y etáreo de los chilenos; distribución de la oferta cultural no balanceada en términos regionales, y participación insuficiente de la comunidad en los espacios culturales".



Hace ocho años, bajo el título Derecha atrevida, http://bit.ly/2Bex3Mm analizaba lo que el Programa de Sebastián Piñera planteó para su primer gobierno.

Su segundo Ministro del ramo, Roberto Ampuero, valoró hace unos días, en su columna Propuestas culturales de Sebastián Piñera http://bit.ly/2D6vXj4 que en dicho mandato, compartido con Luciano Cruz Coke,  se "respetó las grandes líneas culturales que Chile se ha dado, no pecó del adanismo -creer que la historia comienza con uno-, y se inspiró en una visión amplia, no partidista ni centralista; impulsó la construcción de teatros regionales y centros culturales en regiones; creó el Fondo del Patrimonio; modificó y mejoró la Ley de Donaciones Culturales y presentó el proyecto para la creación del Ministerio de Cultura".

Mi análisis de dicho gobierno está en el texto La verónica del Ministro Ampuero que cerraba con un llamado al "Diálogo que, al menos en cultura, nunca debe interrumpirse. Como lo prueba el que no es posible aislar su desarrollo por períodos presidenciales sino por ciclos más amplios, conforme a su especial dinámica".   http://bit.ly/2D4ropn

Hoy, el Programa de la candidatura electa se propone "promover el desarrollo integral de nuestra sociedad y una mejor calidad de vida para todos". En ese marco se inscribe el promover la cultura y las artes, que permiten "celebrar lo que somos, reconocer nuestra historia, darle sentido a lo que hacemos y proyectar nuestra identidad. El país de oportunidades con que soñamos implica hacer posible que el emprender en ámbitos culturales no signifique una condena, sino una verdadera posibilidad de desarrollo profesional. Queremos un país en donde el acceso a la cultura no sea un privilegio para algunos pocos, sino una posibilidad para todos".

En síntesis, los cuatro criterios centrales del Programa, para Ampuero, son: "responsabilidad (prometer sólo aquello que se puede cumplir y financiar); inclusión (Santiago no es Chile); pluralismo (el Estado debe promover la cultura atendiendo a la pluralidad de concepciones, visiones, valores, culturas y sensibilidades del país), y diversidad (Chile está integrado por sus pueblos originarios, los españoles, los afro-descendientes históricos, y también las migraciones históricas y recientes)".

Es interesante, a la luz de ello, revisar las 19 medidas dadas a conocer en dicho programa, en el mismo orden planteado, son:
  1. Implementar Vale Cultura, pase cultural para cada joven que cumpla 18 años que permita financiar el 50% del costo de cada bien o servicio cultural que se adquiera con el vale.
  2. Conectar por fibra óptica una red nacional de espacios culturales que permita la transmisión en línea de grandes eventos y la circulación de contenidos entre las regiones.
  3. Ampliar los horarios y días de atención de los espacios culturales públicos.
  4. Crear una nueva plataforma digital de difusión de contenido cultural que vincule a los creadores chilenos con la comunidad.
  5. Desarrollar un sistema de cofinanciamiento de la programación cultural entre el Ministerio, el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), los municipios y el mundo privado.
  6. Reconocer todas las escuelas artísticas que cumplan requisitos de calidad, estableciendo una subvención especial y crear un Liceo Artístico de Excelencia en las regiones del país.
  7. Convocar una mesa de trabajo entre el mundo de la educación y el mundo de las artes, para reforzar la presencia de la música y de las artes visuales e incorporar las artes escénicas y audiovisuales en el currículum mínimo obligatorio.
  8. Revisar la incorporación de la formación artística en todas las etapas de la enseñanza, partiendo de la educación preescolar.
  9. Potenciar los conjuntos artísticos de escuelas y liceos del país, como bandas, grupos de danza, teatro, entre otros, y promover instancias para su participación como festivales y encuentros.
  10. Simplificar el sistema de postulación a los fondos de cultura y establecer un sistema único de postulaciones, combinando una ventanilla abierta todo el año y convocatorias anuales.
  11. Establecer premios regionales similares a los premios a nivel nacional.
  12. Crear una unidad ministerial de derechos de autor en el nuevo Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
  13. Impulsar la beca Chile Crea, que permita a estudiantes de carreras artísticas y gestión cultural concluir sus estudios y realizar residencias en el extranjero.
  14. Crear un plan nacional de puesta en valor y salvaguarda del patrimonio material e inmaterial mediante una coordinación interministerial con SERNATUR y MINEDUC, y proponer nuevas postulaciones de declaratorias ante UNESCO.
  15. Revisar la Ley de Monumentos Nacionales sobre la composición del Consejo de Monumentos Nacionales, la revisión de los tipos y procedimientos de declaratorias y el sistema de compensaciones e incentivos.
  16. Fomentar la difusión de las obras de artistas nacionales más allá de los museos, centros culturales y galerías para instalarse en espacios públicos.
  17. Modernizar fuertemente la red de museos públicos e implementar en un plazo de ocho años museos regionales en las distintas regiones del país.
  18. Instalar el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio superando las duplicidades y dispersiones que la estructura aprobada pueda generar, considerando un nuevo Consejo de Artes Visuales, e implementando el Consejo Asesor de Pueblos Indígenas y una Unidad de Pueblos Migrantes en el ministerio.
  19. Desarrollar iniciativas emblemáticas como la conmemoración de artistas connotados, establecer dos días al año como Días del Patrimonio con acceso a los lugares públicos y privados de interés patrimonial y realizar diversos proyectos para conmemorar los 200 años de la consolidación e independencia de Chile.

Como se ve, hay de todo: novedades, cuestiones que ya existen, simples órdenes administrativas, disposiciones tecnológicas y algunas propuestas similares a aquellas de la candidatura derrotada -con ausencias gruesas como la mejoría de las condiciones laborales de los artistas; el 1% del gasto público para la cultura; la editorial estatal, y la reducción del IVA a los libros-; sin embargo, se observa una alta intención de continuidad con lo hecho hasta ahora por el segundo gobierno de Michelle Bachelet y quienes la precedieron.

Lo que aparece tan urgente como relevante es la implementación del Ministerio de las Culturas, que debiera ser parte de la discusión que implica la constitución del nuevo gobierno. No en vano, allí se perfilan al menos unas decenas de nuevos cargos públicos creados por  Ley, además del Ministro(a), dos subsecretarías y una Dirección Nacional del servicio del Patrimonio con sus correspondiente directores regionales.

Tanto las tareas de dichos cargos como el resto de las funciones que se avizoran, estarán fuertemente basados en las Políticas Culturales 2017-2022 que se han terminado de formular por el CNCA -participativamente- en los últimos meses.

El desafío de las nuevas autoridades, será combinar dichas polìticas con aquellas banderas que -legítimamente- quiere dejar establecidas el ganador de las Presidenciales.

Junto con los pendientes que, sin estar formalmente en la cartera que se crea, hacen parte de  grandes proyectos culturales como el Canal Cultural de TV y la segunda etapa del Centro Nacional de Artes Escénicas y Musicales, el GAM.

Una vez más, continuidad y cambio en cultura. Ventajas de tener una institucionalidad descentralizada y participativa. Como pocos en el Estado de Chile.

11 diciembre 2017

BLEST GANA ESCRITOR, DIPLOMÁTICO Y... ESPÍA





Cuando nuestra Biblioteca Nacional anuncia la devolución -casi 140 años después de sustraídos- de 720 volúmenes con el sello Biblioteca Pública de Lima a la Biblioteca Nacional del Perú, cabe preguntarse cómo llegaron tales ejemplares a ese lugar. La respuesta considera la contribución de notables intelectuales y escritores chilenos en esa guerra. Como espías. Uno de ellos, el autor de Martín Rivas. Alberto Blest Gana fue, además de novelista, miembro de la red de inteligencia chilena en Europa durante la Guerra del Pacífico, como lo muestra Guillermo Parvex en su reciente libro Servicio secreto chileno en la Guerra del Pacífico. Sin embargo, no fue el único artista en ponerse entonces al servicio de su patria.


Entre los logros diplomáticos de Blest Gana destacan la incorporación de Chile a la Unión Postal Universal y la compra de cañones Krupp en Francia y Alemania durante la Guerra del Pacífico. Anteriormente, asesorado por el diseñador naval Edward James Reed, gestionó el diseño y construcción de los blindados Cochrane y Blanco Encalada, que resultaron determinantes en ese conflicto. También intervino en el bloqueo de adquisiciones bélicas por parte de Perú durante la misma guerra, como fue en el caso de la frustrada compra del acorazado turco Felhz-Bolend por medio de delegados japoneses, y en la adquisición de dos buques en Alemania, disimulados como mercantes.​ "Mediante operaciones clandestinas, de desinformación y viajes secretos, Blest Gana desbarató compras de armas de los países adversarios y sorteó restricciones  que afectaban a nuestro país para abastecerse de armamentos en Europa", escribe Parvex.


Otro de los artistas espías fue el pintor Álvaro Casanova, enviado a Francia en 1882, en misión secreta, a las órdenes de Blest Gana, con el objeto de adquirir armas e impedir las adquisiciones del Perú. Más tarde, tanto él como su hermano Rafael ascendieron a coroneles del ejército balmacedista, en la guerra civil de 1891.


El abogado y literato Carlos Walker Martínez  -casado con Sofía Linares Frías, boliviana, natural de Sucre- estuvo a cargo de los agentes chilenos en Bolivia, donde ejerció como diplomático.


El abogado y educador José Abelardo Núñez, en cuyo honor se rebautizó con su nombre la Escuela Nacional de Preceptores, fundada en 1842, autor del silabario El Lector Americano, es otro de los espías ilustrados. Núñez desarrolló, gracias a su gran memoria y capacidad de observación, labores de inteligencia en Perú. Parvex recuerda que, amigo de altas autoridades peruanas, se hacía maña para visitar instalaciones militares y guardaba un croquis de ellas en su cigarrera.


Guillermo Matta, fundador del Partido Radical junto a su hermano Manuel Antonio y uno de los principales exponentes del romanticismo en la poesía chilena -con Eusebio Lillo, Guillermo Blest Gana y el mencionado Carlos Walker-, estuvo vinculado a la red de inteligencia mientras ejercía labores diplomáticas en Alemania.


El primer coordinador del servicio secreto, entre 1873 y 1877, fue el ministro plenipotenciario en Perú Adolfo Ibáñez Gutiérrez, quien luego de una dilatada carrera diplomática y política llegó a ser Ministro del Interior del Presidente Balmaceda.

Entre 1877 y 1879, reemplazó a Ibáñez el abogado Alejandro Fierro Pérez de Camino, quien tuvo "una importante función durante la crisis que llevó a la Guerra del Pacífico", según su biografía oficial. La que agrega que fue Ministro de Relaciones Exteriores y Colonización del 16 de agosto de 1878 al 17 de abril de 1879 y Ministro subrogante de Guerra y Marina entre el 6 de marzo al 2 de abril de 1879, cargo en el que asumió la conducción del servicio secreto, lo que le permitió otorgar los medios necesarios al agente Joaquín Godoy para reforzar la red de agentes en Perú. En 1889 fue intendente de Tacna ocupada. 


Entre todos estos diplomáticos, políticos y artistas comparece también el Veterano de tres guerras, José Miguel Varela Valencia, que desarrolló trabajos de recopilación de información sobre las montoneras peruanas de la sierra hasta 1882. Muchos años después y sin proponérselo, gracias al rescate de sus memorias, se ha convertido en un best seller.

Como Blest Gana y su Martín Rivas.

Cosas de la literatura ... y de espías.

23 noviembre 2017

¿QUÉ DEJÓ EN CULTURA LA ELECCIÓN DEL 19/N?

Emilia Nuyado Ancapichún, diputada por Osorno 



"El Parlamento refleja mucho mejor ahora la diversidad de la sociedad chilena. Quizá este sea el momento para empezar a recuperar el prestigio de nuestro alicaído Congreso", señaló el columnista Carlos Correa en La Tercera, a pocas horas de conocidos los resultados. 


De modo que el 19 de noviembre de 2017, además de estrenar la votación presidencial de chilenos y chilenas residentes en el exterior, nos legó una cantidad de novedades.

Como la elección del primer senador mapuche, Francisco Huenchumilla, y tres parlamentarias indígenas que identificó prontamente el periodista Pedro Cayuqueo: la senadora por Atacama, de origen diaguita, Yasna Provoste; la primera diputada mapuche-williche, Emilia Nuyado (en la foto), y la diputada mapuche por Aysén, Aracely Leuquen.

También fueron electos el ex Ministro de Cultura Luciano Cruz Coke, en Santiago centro; el músico Amaro Labra, en La Florida; el cantante Florcita -Motuda- Alarcón, en Curicó/Talca y las actrices Carolina Marzán, en Quillota; Maite Orsini, en Santiago Poniente, y Marisela Santibáñez, en San Bernardo. En Puerto Montt fue elegido el ex director regional de cultura, Alejandro Bernales.

Mientras, postularon sin éxito, el músico Jorge Coulón, en Valparaíso; el actor Alex Zisis, en Maipú, y parlamentarios que aspiraban a la reelección, luego de sendos aportes significativos en las comisiones de Educación y cultura, del Senado -como Ignacio Walker- y Cultura de la Cámara: los actores Ramón Farías y Roberto Poblete.

Entre los Consejeros Regionales, fue electo el creativo Dióscoro Rojas y la gestora cultural, Sofía Valenzuela; se perdieron el actor Juan Pablo Sáez, la actriz Catherine Mazoyer y el arquitecto Christian Pohlhammer.

Tenemos un Parlamento más diverso que, además, recupera la antigua tradición de los "arrastrados" por altas votaciones, reforzando así las tendencias mayoritarias. Recordemos la bancada DC de 1965, que eligió parlamentarios con solo centenares de votos e incluso dejó vacantes sin llenar por ausencia de candidatos en algunos territorios. Entonces, se dió por fallecidos a los Partidos Conservador y Liberal, que prontamente resucitarían con el nombre de Partido Nacional.

Se agrega el debut de la Ley de Cuotas -exigencia de que las mujeres ocuparan, al menos, el 40% de los cupos de candidatos a la Cámara de Diputados y al Senado-, dio resultados positivos: permitió el aumento de mujeres en ambas cámaras, mujeres serán el 23% del nuevo Senado y 22,5% de la nueva Cámara de Diputados.  "Un avance y un buen resultado en términos preliminares", según Marcela Ríos del PNUD, pues se eligieron 6 senadoras de 23 cupos, mientras en la Cámara Baja las diputadas llegan a 36 elegidas de los 155 cupos posibles.

Con este panorama, es evidente que existirá, para diversos temas emergentes, bancadas transversales que lucharán por mantener cambios recientes en multiculturalidad, género, participación...

Ojalá sea el momento de hacer lo mismo en cultura.

Hay condiciones como para soñarlo y de paso, ayudar a mejorar el prestigio del Parlamento.

17 noviembre 2017

"HACEDORES" DE POLÍTICAS Y ASPIRANTES AL PODER



Hay ocasiones en las que el idioma inglés es más preciso que el castellano. El caso de "las políticas" y "la política" es uno de ellos. Distingue entre policy es decir, una política o conjunto de ellas para orientar determinadas acciones, y politics, que alude a quienes aspiran -legítimamente- acceder al poder. En castellano, ambas se escriben igual -política(s)- y es necesario recurrir al contexto para diferenciarlas. En inglés, policy makers refiere a los hacedores de políticas públicas. Aquellos expertos -o simples ciudadanos en el caso de las políticas participativas- que en un día como el reciente 16 de noviembre de 2017, han estado de plácemes pues han coincidido tres hechos no menores en un  sector más bien opaco en el ámbito de los sucesos públicos.


El Directorio Nacional del CNCA aprobó las Políticas Culturales de Chile para 2017-2022, hecho que ocurre cada cuatro o cinco años y que ha sucedido sólo tres veces en nuestra historia: 2005/2010; 2011/2016, y ahora, 2017/2022. Es decir, ha culminado un largo proceso, rigurosamente participativo, que toma tiempo, muchas voluntades -del orden de las 6.500 creadores, gestores, patrimonialistas, funcionarios, sociólogos- y aplica una metodología probada y aprobada para establecer políticas de Estado en el campo cultural, artístico y patrimonial. Todo respaldado por la ley que creó en CNCA y que tiene como organismo máximo que proclama este resultado al Directorio Nacional.

El mismo día, en el filo de la contienda electoral por el poder político, el organismo gremial de los gestores culturales chilenos, Ad Cultura, dio a conocer las propuestas en materias culturales, artísticas y patrimoniales contenidas en los programas de los ocho candidatos presidenciales -en orden alfabético- a las elecciones del 19 de noviembre, que puede consultarse en  http://bit.ly/2hF0jmC 


Por otra parte, en el diario El Mercurio, Bárbara Negrón, directora del Observatorio de Políticas Culturales anunció un análisis de las principales propuestas, las que  graficó con el siguiente cuadro: 





El OPC detectó que las propuestas más frecuentes de los ocho postulantes, con cinco menciones, son la educación artística, una nueva ley de monumentos nacionales y la reforma de los fondos concursables. Seguida por la creación de una editorial estatal, con cuatro menciones.

Es interesante comprobar, del análisis del Presupuesto para 2018 del CNCA, que los fondos concursables -a los que se agregan fondos para participar en festivales en el extranjero- a pesar de no haber disminuído su monto equivalente en dinero, constituyen sólo un 30% de los recursos públicos destinados al Consejo; dando vuelta la cifra inicial con que debutó en 2005, cuando los fondos se llevaban el 70% del mismo presupuesto. Es decir, que esta aspiración está bastante cerca de haber sufrido un giro copernicano en cuanto a que más de dos tercios de los recursos públicos en cultura ya no son concursables.

Respecto de la Ley de Monumentos, es un consenso que debe modificarse y las actuales autoridades no lo hicieron sólo por el temor que atrasara lo principal: la ley aprobada recientemente que crea el Ministerio de las Culturas.

Sobre la educación artística en las escuelas -que piden los programas de Guillier, Piñera, Goic, Sánchez y Kast-, no puede haber sido más explícito el apoyo del actual gobierno al tema cuando fueron precisamente bandas y coros escolares -muy aplaudidos- los que engalanaron interpretando su música incluso desde los balcones de La Moneda, la festiva ceremonia en la que se proclamó -el 16 de noviembre- la Ley de la nueva educación pública.

Lo que se advierte como novedoso, aunque poco fundado, es la creación de una editorial estatal, probablemente en un gesto de candidatos de centro izquierda e izquierda a la editora nacional Quimantú del gobierno del Presidente Allende, que aparece como alternativa a la opción de reducir el IVA al libro, cada vez más matizada en los programas, con sólo tres menciones.

El escrutinio destacó además un par de aspectos curiosos: el error de Marco Enríquez-Ominami de anunciar la creación de bibliotecas en comunas de más de cincuenta mil habitantes, tema -según el OPC- ya realizado, y la contradicción del Programa de Sebastián Piñera, que propone un Vale Cultura que fuera descartado durante su anterior gobierno, en base al estudio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes titulado “Análisis de factibilidad para la implementación de un sistema vale cultura en Chile” de diciembre 2011.

Tal rechazo se basó en sus debilidades y amenazas, algunas de las cuales son, textualmente: "El libro como parte de la canasta de oferta del Vale Cultural no sería un objeto de consumo, aunque es bien visto que se incluya... presenta dificultades para ser realmente un aporte práctico en la canasta de productos a consumir, ya que a pesar de que hay personas que sí los comprarían, su práctica de consumo no se adaptaría a la implementación de este producto en el Vale (compran en Ferias o lugares de oferta). Los conciertos de música en vivo son populares pero muchos de ellos se realizan en lugares que pueden ser difíciles de incorporar como parte de la canasta de productos al ser poco «convencionales» (al aire libre o pubs). El sistema de pago es visto con cierta desconfianza. Las personas que han tenido mala experiencia con sistemas de Tarjeta para pago, contagian esa mala experiencia al resto y se generan dudas. La práctica en el consumo de espectáculos culturales en algunos segmentos jóvenes es muy limitada. El nivel de desinformación de los jóvenes en torno a la oferta es elevado. El consumo cultural se concentra en el cine norteamericano perjudicando la diversidad de manifestaciones para consumir, lo que ocurre más notoriamente en los tramos inferiores de edad".


Se puede colegir que, en los temas relevados por los candidatos en sus Programas, no se aprecia un diálogo con quienes detectan, discuten habitualmente y proponen, es decir, los "hacedores" de políticas públicas, especialmente desde el CNCA, algunas universidades y el propio OPC.

Pronto se conocerán, en toda su magnitud, los contenidos de las Políticas recién aprobadas para 2017/2022 y podremos ver si los temas que preocupan a los políticos que aspiran al poder coinciden -o no- con los Policy Makers que trabajan permanentemente el tema.

De la conversación entre ambos, que aparentemente no se produjo pre elecciones, y que deberá producirse una vez conocido el resultado electoral, surgirán políticas estables, con énfasis diferentes según quién se haga del poder. 

La cancha para ello ya está rayada por la Ley del nuevo Ministerio de las Culturas.

Por tanto será su constitución la primera tarea del ganador. Aunque las medidas de campaña digan otra cosa.