21 mayo 2012

MENSAJE PRESIDENCIAL CON SABOR A MERKÉN


Se habían creado expectativas. Un par de seminarios recientes, uno organizado por Libertad y Desarrollo y otro por Chile 21 y los adelantos  del Ministro Cruz Coke en el primero, habían puesto el debate sobre la institucionalidad cultural en el tapete político y se presumía que el discurso presidencial del 21 de mayo daría luces sobre el camino que seguiría el proyecto de Ley del Ministerio de Cultura y Patrimonio anunciado con similares términos hace un año, en la misma cuenta ritual. Pero la sorpresa vino por otro sector: el multiculturalismo. 
Veamos el texto del Mensaje: "Estamos dando un nuevo trato a nuestros pueblos originarios para integrarlos a nuestro desarrollo económico y social, y respetando al mismo tiempo su identidad, cultura, lengua y tradiciones. Para ellos, estamos impulsando una reforma constitucional que reconoce a Chile como un país multicultural... Hoy quiero proponer a nuestros pueblos originarios la creación de dos áreas de desarrollo indígena adicionales. Una, en parte de las comunas de Ercilla y Collipulli, y la otra, en la provincia de Arauco. Su objetivo es que los distintos territorios puedan participar activamente en las decisiones que los afectan. Asimismo, estamos creando centros de etnoturismo, administrados por las propias comunidades indígenas, tal como ocurre en países como Canadá o Nueva Zelanda. Y este año lanzamos un programa para rescatar sus lenguas originarias. Si no hacemos nada, en las próximas dos décadas el mapudungun o el aymara se habrán perdido, y con ellas, una parte muy importante de nuestra historia, identidad y riqueza cultural. Este programa permitirá que diez mil jóvenes de distintos pueblos originarios puedan aprender su lengua materna, enseñada por sus propios sabios a través de métodos ancestrales”.
De este modo, la noticia cultural este 21 de mayo vino más desde el Ministerio de Desarrollo Social, ex Mideplan, que desde el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Cuestión de geografía: su titular, Joaquín Lavín, reside desde hace algún tiempo en La Moneda y Luciano Cruz Coke sólo llegó hasta Ahumada 11 luego de su emigración desde la lejana sede de Fray Camilo Henríquez, en esa loca carrera que parece existir por estar en el Palacio de Toesca.

Lo que se logró desde el Consejo, en el Mensaje, fue sólo un conjunto de reiteraciones: “Una sociedad de valores supone también una cultura libre, diversa y accesible a todos los chilenos. Para ello estamos invirtiendo más de $ 75 mil M$, el mayor esfuerzo de nuestra historia, en la construcción de cinco grandes teatros regionales en Iquique, La Serena, Rancagua, Concepción y Punta Arenas, además de 51 nuevos centros culturales a lo largo y ancho de Chile. Además, estamos recuperando 62 edificios patrimoniales, incluidos la Casa de Violeta Parra y de Vicente Huidobro, el Santuario Santa Rosa de Pelequén, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo Nacional de Historia Natural y la Biblioteca Severín. Para adecuar nuestra institucionalidad cultural a las necesidades del Chile actual, pronto enviaremos el proyecto de ley que crea el Ministerio de Cultura y Patrimonio, que estará integrado por el Consejo de la Cultura y las Artes, el Consejo de Monumentos Nacionales y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. Compatriotas: el desarrollo cultural no puede ni debe venir solo del Estado. En una sociedad fundada en la libertad se requiere también la participación y el compromiso activo del sector privado y la sociedad civil. Por ello, valoramos la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto que perfecciona y fortalece la Ley de Donaciones Culturales y esperamos su pronta aprobación por el Senado.¡Este sería el mejor homenaje que podemos rendir a don Gabriel Valdés, no solo un gran hombre de Estado, sino también, un gran promotor de la cultura y las artes! Quiero también rendir hoy un homenaje a Nicanor Parra, nuestro Premio Cervantes de Literatura, y manifestar a nombre de todo el pueblo chileno nuestro apoyo a su candidatura al Premio Nobel de Literatura para que se sume así a Gabriela y Pablo, dos gigantes de las letras chilenas, y cumplir así su vaticinio de que la derecha e izquierda unida jamás serán vencidas".
El reconocimiento de la feliz continuidad del programa de centros culturales e infraestructura cultural, que nació el 5 de abril de 2000 en el mismo Palacio, inspirado por otro presidente, Ricardo Lagos, continuado por la Presidenta Michelle Bachelet e incrementado por el actual gobierno, que le adicionó el capítulo de Teatros Regionales –inspirado en el Regional del Maule, inaugurado en 2005- y un capítulo de restauración patrimonial –datado el 2007, post terremoto y post Informe de la Comisión Parlamentaria presidida por el Diputado Felipe Harboe - que considera el parcialmente reinaugurado Museo de Historia Natural, entre otros edificios dañados. Pero que no deja de ser un tema de gobiernos anteriores, que bien valdría hidalgamente reconocer como tal.
La noticia desperdiciada en el discurso anual fue la modificación, recientemente aprobada casi por unanimidad en la Cámara de Diputados, de la modificación a la Ley de Donaciones Culturales, que se desdibujo entre una apelación al sector privado a apoyar la cultura y un merecido homenaje al ex Senador Gabriel Valdés. La incontenible tendencia a felicitar al poeta Nicanor Parra – y una vez más proclamarlo candidato al Premio Nobel- puede convertirse en un verdadero salvavidas de plomo para el anti poeta, si consideramos la distancia que la Academia Sueca tiene a candidaturas oficiales y tan publicitadas.
Los dos párrafos citados constituyeron la totalidad de las alusiones culturales del Mensaje y por tanto se podría afirmar que son las aspiraciones del gobierno del Presidente Sebastián Piñera en esta materia, en el año y algo que le queda. No es un misterio que en 20 meses no se aprueba una ley hasta la fecha desconocida, quizás tampoco sea tiempo factible para una reforma constitucional tan ambiciosa como la descrita. Por lo tanto, tal vez valdría la pena reunir ambas iniciativas – la del Ministerio y la del multiculturalismo- y dejar propuesto como tema de campaña y programa del siguiente mandato la creación de un Ministerio de las Culturas que integre todas las iniciativas culturales de los pueblos indígenas junto con las entidades hoy responsables del patrimonio “hispánico” y las sume al exitoso Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que -¿coincidencia?- también está mirando en muchas de sus iniciativas de gestión hacia países como Nueva Zelanda y Canadá y trabajando seriamente con lenguas y planes de lectura.
En el aire permanecen algunas dudas que no fueron resueltas en esta jornada como, por ejemplo, la fecha de inicio de la segunda etapa del proyecto GAM, cuyo enorme excavación, en plena Alameda, sigue esperando por la gran sala que debiera llegar a ser el centro nacional de las artes musicales y de la representación.
Por ahora, deberemos resignarnos a que, como se esperaba, la cultura no es la prioridad de este gobierno, aunque una pizca de merkén podría animar el debate.

17 mayo 2012

CARLOS FUENTES ME ALEJÓ DE LA ESCRITURA

No es un reproche, sino un agradecimiento. Fui, de adolescente, gran admirador (fan se diría ahora) de Fuentes y en especial de ese joya literaria  llamada "La muerte de Artemio Cruz". Tanto que, ingresando a la efervescente Universidad Católica de 1968, saliente de un Rector pomposo y años antes de asumir la P de pontificia, quise también formar parte de sus talleres literarios.
Pero no toda la universidad había cambiado con la Reforma, con Miguel Ángel Solar en la FEUC y Fernando Castillo en la rectoría. Ingenuo de mí, intenté llevar los aires revolucionarios a la escritura creativa. Inspirado en Carlos Fuentes y esos maravillosos estertores agónicos de Artemio Cruz, en los que maldecía a Dios y todo lo que se le asemejara, sin duda, lejos de su talento, escribí un cuento llamado Agnus Dei (Cordero de Dios), en el que más o menos recuerdo que un joven con crisis de identidad religiosa se aproximaba al altar para recibir (¿o no?) la comunión mientras insertaba en el relato gruesos epítetos respecto de la situación.
Orgulloso de lo logrado llevé el cuento al taller que dirigía otro literato de nombre Carlos, pero que databa más bien de la universidad no reformada. Terminada la lectura, me increpó, defendió la catolicidad de la universidad y sin más, me expulsó del taller.
Por cierto, no culpé a Carlos Fuentes sino a mi propia des ubicación del terreno que pisaban mis textos y quizás con la misma vehemencia que me llevó al taller literario, resolví que no volvería a presumir de "ser escritor".
Gran decisión que me llevó a incursionar en el campo editorial, dónde permanecería cercano a mis admirados escritores y podía establecer amistad con ellos, con todos ellos, sin hacerme de los naturales enemigos que tiene y cultiva todo escritor serio.
Nunca me arrepentí de esa prematura jubilación y sí me he alegrado más de una vez por la nueva ocupación que me legó el episodio.
Hoy, ponderando los múltiples talentos de Carlos Fuentes especulo con creer que si bien es cierto me motivó -junto con Artemio Cruz- a intentar escribir, a la vez dejó en evidencia con ello que el camino estaba en otra parte. Nunca tan lejos de la buena literatura como para no valorar y agradecer el enorme aporte que nos lega Carlos Fuentes.

12 mayo 2012

EL LIBRO EN CHILE BUSCA SU DESTINO

Como si  luego de la celebración del Cervantes de Parra, alguna maldición se hubiese precipitado sobre nuestro panorama literario, comenzamos a ser acribillados por malas nuevas: la librería Ivens en plena plaza Aníbal Pinto de Valparaíso será reemplazada por una tienda de celulares; la biblioteca pública de Montegrande cierra sus puertas por falta de recursos; el Ministro de Cultura es acusado de ordenar estudios que no lee; el curador de nuestra muestra en Guadalajara se expresa, en una entrevista con Artes y Letras, a través de lugares comunes y pocas certezas, a  Gabriela Mistral le siguen cobrando la cuenta de energía de su antigua casa...¿Serán sólo malas noticias pasajeras o una preocupante tendencia? 


Es verdad que la legislación y la institucionalidad pública tienen ya su tiempo como para requerir ajustes. La Ley de Fomento del Libro y la Lectura data de 1993 y sus ejecutores, el Consejo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, no han podido siquiera desterrar la añeja discusión sobre el IVA al libro que, como ave fénix renace cada cierto tiempo, en especial en los alrededores del 23 de abril. Mucho menos superar la amarga disputa del liderazgo por el libro entre la DIBAM y el CNCA, tan bien reflejada en las medallas más o medallas menos de Gabriela Mistral, que ambas entidades se peleaban luego de la apertura y donación de sus archivos.


La sociedad civil parece estar haciéndolo un poco mejor. Las Bibliotecas Vivas de Fundación La Fuente, creada en el año 2000, se expanden por el país y sus estudios de hábitos lectores se agregan a otros tantos del sector oficial. Algunos canales de TV -quizás en memoria del exitoso El show de los libros- han creado micro programas en los que simples lectores o adustos libreros  recomiendan atractivas lecturas. 
La Cámara del Libro ha renovado sus directivos con un necesario acercamiento a los Editores independientes y promesas de cambios en las ferias que organiza, mientras una feria regional, en Antofagasta, asume un liderazgo innegable en este rubro hasta ahora parsimonioso. Los editores, agudizando diferencias de estilo entre aquellos pertenecientes a empresas transnacionales y de menos títulos concentrados en pocos autores super estrellas con aquellos nacionales que se esmeran en diversificar títulos y creadores. Se advierten meritorios esfuerzos en el terreno de las librerías más especializadas y de una novedosa experiencia de sólo productos nacionales, en el GAM. La Sech ha elegido como Presidenta a una destacada poeta y se apresta a volver a la carga por la anualidad del Premio Nacional de Literatura.


En medio de todo ello, cabalga airoso el libro electrónico, planteándonos la duda de si favorecen una mayor lectura o sólo cambian el formato de lectores habituales.
Como en otras etapas de la historia, todo vale, cada soporte tendrá su público y ninguno desaparecerá sino que terminarán conviviendo como lo hizo la radio con el cine y éste con la TV.
En el intertanto ¿será adecuado modificar la Ley del Libro como sugiere la autoridad? ¿No sería mejor aguardar que se consolide esta etapa de búsqueda de nuevos paradigmas, de nuevas voces literarias y editoriales, de nuevas generaciones de poetas y narradores?
Mientra tanto, será habitual distraernos en denuncias sobre si la Biblioteca Nacional aglomera sus textos por tamaño y no por contenido, o si las Piñericosas son ficción o no.
El libro, como la Europa en crisis, como nuestros criollos políticos, como la formación de profesores, están buscando el camino del futuro. 
La única certeza es que ese camino, hoy nebuloso, ya está escrito en más de algún libro.
Sólo resta encontrarlo. 

04 mayo 2012

FILANTROPIA Y EL MUNDO SEGÚN NUEVA YORK


 Schloos Leopoldskron. Foto Arturo Navarro
"Mi padre me aconsejó que fuera cualquier cosa, menos filántropo". El texto pertenece a Andrónico Luksic aunque el contexto en que lo dijo, lo desmentía. Estábamos en la oficina de John Coatstworth, director del David Rockefeller Center for Latin American Studies, en Cambridge, hasta donde se trasladó el empresario chileno, en 2006, para participar en una reunión de los donantes del centro, en la que Luksic volvería a incrementar su contribución filantrópica que ya contemplaba varios millones de dólares y resultados tan visibles como la oficina de la Universidad de Harvard en Chile y la beca a profesionales y académicos chilenos que lleva su nombre. Tal vez fue en esa oportunidad cuando me pregunté por primera vez por qué era tan relajado hablar de filantropía en Harvard y no lo era en Chile. La última oportunidad fue hace unos días, en el  Salzburg Global Seminar dónde una cincuentena de expertos de todo el mundo reflexionamos, entre otras cosas, sobre el futuro de los compromisos culturales internacionales, sus opciones de financiamiento y la filantropia.
Para quienes convocaron al seminario mencionado, la Robert Sterling Clark Foundation y el Salzburg Global Seminar, la filantropía es un supuesto y la diversidad no es una disidencia. Es como la diversidad que se respira en Nueva York. Un tercio de los participantes eran intelectuales neoyorkinos, de origen latino, centro europeo ("tengo 2 pasaportes" señaló el Raportteur húngaro), afro-americanos, asiáticos, jóvenes brillantes de la NASA, administradores culturales, recolectores de fondos y líderes de fundaciones, todos dando su mirada y contrastándola con respeto y atención con ese mundo que existe más allá de Manhattan.
De América Latina, vista en parte como un conjunto de países de potenciales inmigrantes, en parte como mercado y en parte como aliados, estaban invitados agentes culturales de Buenos Aires, Sao Paulo, Santiago, México y La Habana (una de las escasas fundaciones privadas cubanas). De los países árabes, gestores de Egipto, Líbano, Afganistán más profesionales de África (Kenya y Zimbabwe), Australia (una ejecutiva de la IFACCA) y se sentía la fuerza emergente de los países de la zona BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Agencias culturales de Tokio, Singapur y Hong-Kong constituyeron la presencia de Asia.
El entorno era idílico, el Schloss Leopoldskron, "pura inspiración" como establece su lema, lugar de filmación de La Novicia RebeldeLos invitados fueron seleccionados por ellos de entre 500 antecedentes revisados, para llegar a los 53 participantes.
Los temas fueron el compromiso internacional de las artes en la relación público/privado, diplomacia cultural, la diversidad, las tecnologías virtuales y nuevos medios y la cultura ante la realidad económica. Las conclusiones fueron sustanciosas, preparadas con white papers previos, sugerentes exposiciones, comentarios y aportes en el debate. 
Lo  ausente fue -excepción sea hecha de China- la representación oficial de gobiernos. Subyació permanentemente el concepto de que las artes se financian desde el mundo privado, como en NY. Lo más cercano que están dispuestos a aceptar es el arms length británico o el auto financiamiento chileno. Relevante fue la asistencia de un alto funcionario del Ministerio de Cultura chino -con un silencioso acompañante, de menor rango- que no sólo inauguró las sesiones de trabajo como primer expositor sino que se dio tiempo para explicar detalladamente la política China hacia las artes cada vez que fue interpelado y cuando estimaba que era menester, en comisiones o plenarios. Uno de los puntos claves fue que su país, como mucho otros de los presentes, no puede descansar sólo en la filantropía privada para desarrollar la cultura, el estado debe tener un rol en ello y lo puede jugar a través de las grandes empresas que son, mayoritariamente, de propiedad estatal.
Dialogaron dos visiones con respeto y mutuo enriquecimiento: aquella que -desde NY- ve que es posible sostener sólo con aportes privado el gran entramado cultural que sin duda tienen y aquella que, en mayor o menor grado, debe contar con una parte de apoyos públicos.


El retorno a Chile sorprende con un aporte a estimular la filantropía publicado en revista Qué Pasa, en  su edición del  27 de abril, bajo el título Se buscan héroes. Omite el texto que a comienzos del siglo XX tuvimos personalidades excepcionales, como don Federico Santa María, cuyo testamento -que adorna el ingreso a la universidad que lleva su nombre- legó su fortuna a "la necesidad de educar poniendo al alcance del desvalido meritorio, llegar al más alto grado del saber humano; es el deber de las clases pudientes contribuir al desarrollo intelectual del proletariado"aspiración que se honra hasta hoy en un campus articulado alrededor de la Aula Magna que sostiene temporadas musicales y artísticas de gran nivel. 
La pregunta es qué ocurre con quienes no han seguido el filantrópico ejemplo de Santa María. Un buen número de ciudadanos, en lugar de aportar a las artes o la educación, optan por financiar obras de caridad, movimientos de iglesias y ocasionalmente, campañas comunicacionalmente poderosas como la Teletón. 

Morir con fortuna, sin legar sus bienes a una universidad, un museo, un teatro o una buena causa, es mal visto en el mundo anglo sajón. Se trata de sociedades diversas, plurales, en las que los más diversos grupos hacen esfuerzos para que sus ideas, sus principios, su identidad pueda destacarse, conocerse y convivir con la de otros a través de manifestaciones culturales. 

En  Chile prima todavía en algunos sectores la experiencia europea, reflejada en el rol jugado por los monarcas absolutos desde el siglo XVII  hasta finales del siglo XIX y el rol de la iglesia medieval según el cuál, el deber del desarrollo de la cultura está en manos de reyes, nobles, o pontífices. Esa tradición nos la trajo el conquistador español y la reforzó la fascinación ante el presidencialismo francés. Creímos, equivocadamente, que un Estado pobre y pequeño, con una población con enormes urgencias, podía hacerse cargo del desarrollo cultural.

Como natural de Valparaíso, me crié escuchando de la generosidad de don Federico Santa María o doña Isabel Caces de Brown, que dejaron huella en la UTFSM y la UCV respectivamente. ¿Qué aconteció después, que las fortunas se diluían en herederos dilapidadores o silenciosas congregaciones católicas que se cuidaban bien de delatar a los donantes que a su vez morían felices, convencidos de que los esperaba el cielo dado que su mano izquierda nunca supo de los cheques que firmó la derecha? 
La explicación es simple y descansa simbólicamente en el muy porteño Cementerio de Disidentes. A Valparaíso, desde su nacimiento, llegaron miles de inmigrantes extranjeros, ingleses, daneses, suecos, alemanes, judíos, griegos, chinos que tenían una cosa en común: no eran católicos. Ergo, no podían enterrarse en los cementerios oficiales de una iglesia aún no separada del Estado. Crearon entonces un cementerio para la diversidad -el primero de América Latina, dicen-, edificaron sus propios lugares de culto y vivieron felices (llamaron Alegre al cerro que los cobijaba) asistiendo a colegios laicos (el MacKay, el Colegio Alemán), conservando sus valores dentro de los cuales estaba muy arraigada la idea de devolver a la sociedad parte importante de la riqueza que ésta les había permitido obtener.


En definitiva, en el siglo XXI, hace falta una buena dosis de diplomacia de la sociedad civil y una diversidad creciente, que contribuyan a acercar realidades hasta que en todo el mundo se pueda recomendar a nuestros descendientes que un buen camino a la felicidad es donar dinero a las artes. 
Con una salvedad: no debieran ser solamente donantes relacionándose directamente con los artistas quienes determinen qué manifestaciones se promoverán. Debemos escuchar también a las audiencias.
Como para seguir discutiendo.

23 abril 2012

LA CULTURA NO CAZA ELEFANTES




Luego de la real cacería de elefantes y posteriores disculpas de don Juan Carlos, su biógrafo José García Abad afirmó que este episodio marcaba un antes y un después: que, entre otras cosas, había deteriorado su importante papel como "la mejor relación pública de la nación" a nivel internacional y en especial hacia América Latina. Es que basar ese rol en personas, por muy monarcas que sean, tiene ese riego, el que no debiera existir cuando se asienta tal misión en las fortalezas culturales de cada país. En efecto, avanzado ya más de un decenio del siglo XXI, es posible afirmar que la llamada diplomacia cultural ha desbordado el terreno de los gobiernos y de las naciones para establecerse en lo que podríamos llamar la sociedad civil o diplomacia de los pueblos.


Esta diplomacia no requiere de palacios o cancillerías sino que puede instalarse en ciudades, municipios, espacios patrimoniales o centros culturales.

Para respaldar esta afirmación, relataré la experiencia del Centro Cultural Estación Mapocho al respecto.

A poco de restablecerse la democracia en Chile, en 1994, el Cónsul General de Bolivia Herman Antelo, ofreció una generosa muestra artística y patrimonial llamada "Bolivia, la magia de su diversidad". Luego de golpear todas las puertas en nuestro gobierno para lograr un apoyo mínimo para contribuir a acogerla, llegamos a la conclusión de que no había, en el Estado chileno, una entidad que pudiese financiar una muestra de cultura extranjera en nuestro país. Es decir, que de diplomacia cultural, nada. Asumimos como única contraparte chilena la extraordinaria exposición e incluso se reiteró al año siguiente con la presencia de la Primera Dama de Bolivia.

Esa fructífera experiencia nos alentó, en 1998, a idear una Expo Cumbre cultural (en la foto) que acompañara la segunda versión de la Cumbre de las Américas, que se realizaría en Santiago, en un hotel. La propuesta fue acogida con entusiasmo por el Presidente Eduardo Frei y pudimos recibir manifestaciones culturales de todos los países participantes, enviadas por sus propias presidencias, con la consiguiente visita de la mayoría de los mandatarios asistentes a la Cumbre. Fue un éxito de público, que repletó todos los días y todos los horarios de apertura, y una demostración de que la cultura podía acercar al público a la lejanía de las cumbres.

En 2002, España celebraba una década de la conmemoración de los Quinientos Años del Encuentro de dos Mundos, también conocido como el "descubrimiento de América".  Un centro cultural, la Casa de América  de Madrid, organizó un encuentro de centros culturales -uno por país- de América y Europa. Fuimos invitados a exponer nuestra novedosa fórmula de gestión cultural privada de un espacio patrimonial de propiedad pública que, además, se auto-financiaba. La reunión de centros culturales equivalentes se convirtió en una red que comenzaría desde entonces a reunirse ininterrumpidamente cada año en distintos países de América o Europa, sin estructura formal alguna y con aportes de cada uno de los centros para los viajes y costos asociados.

Pero, las sesiones generales no fueron suficientes, los contactos generados en la red motivaron, en 2005, sendos encuentros de gestores culturales de Chile y Bolivia y luego de Chile y Perú que se tradujeron en iniciativas binacionales de diversa índole, que encontraron un insospechado aliado en la entonces recién creada oficina regional en Santiago del David Rockefeller Center fon Latin American Studies de la Universidad de Harvard. Su director, Steve Reifenberg, escribió en El Mercurio un texto sobre la diplomacia de los pueblos versus la diplomacia de los gobiernos. Y lo necesaria que ésta era en un caso como el de estos dos vecinos.

De tal alianza, surgieron proyectos tan aportadores como Culturas en el aire, en 2005, que reunió a representantes de pueblos indígenas de toda América, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, que se comunicaron a través de vídeos y dieron a conocer cómo sus culturas se conservaban a través del aire, de las ondas radiales. También el Encuentro mundial de peruanistas, en 2007, que por primera vez reunió a estudiosos del Perú de universidades de varios continentes, en un país vecino de su objeto de estudio.

Con tanta diplomacia desplegada por el centro cultural, no tardaría en llegar una invitación a exponerla en la Tercera Cumbre de las Artes, que IFACCA organizó en 2006 en Newcastle-Gateshead, Inglaterra. Donde nació una relación de mutua cooperación, extendida en las Cumbres de 2009, en Johannesburg, y Melbourne, en 2011. En esta última se anunció que la Sexta Cumbre se realizará, en enero 2014, en Santiago, en el Centro Cultural Estación Mapocho que para ello estableció una alianza con el Consejo Nacional de la Cultura de Chile.

En el intertanto, el Centro Cultural había recibido, en 2009, el honroso Premio Internacional Reina Sofía de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, por el trabajo realizado "para la preservación de patrimonio y la difusión de la cultura".


Del relato, pueden desprenderse algunas lecciones.

La primera de ellas es que un modelo que tiene un componente de auto financiamiento, necesariamente estimula una gestión rica en alianzas. Agregado ello a que se trata de una administración privada, sin ánimo de lucro, de un edificio patrimonial de propiedad pública, se configura un trabajo cuya originalidad despierta cierta curiosidad a niveles nacional e internacional. Ello atrajo invitaciones a exponer el modelo, las que cayeron en fértil terreno de quienes deseábamos compartir la experiencia y aprender de otras. El otro aspecto que obliga a las redes y alianzas es la natural necesidad de optimizar recursos, por ejemplo, los costos fijos de una exposición son similares si esta se presenta en uno o más lugares.

La segunda, es que una gestión cultural alerta permite detectar oportunidades de contribuir al desarrollo cultural del país, como ocurrió con Expo Cumbre que trajo artes de toda América y acontecerá con la Cumbre de la Cultura de 2014, que traerá a Chile a varios centenares de creadores, autoridades y gestores de todo el mundo. Por esta vía se colabora, desde una institución que forma parte de la sociedad civil, a la conformación, establecimiento y expansión de políticas públicas de Estado en el terreno diplomático, tanto a nivel bilateral (con Bolivia o Perú) como continental (Red de Centro Culturales de América y Europa) y multilateral (IFACCA).

En conclusión, a poco andar del siglo XXI, con un mundo global e interconectado, no son sólo los gobiernos los que se hacen cargo de la diplomacia cultural. Es la cultura, entendida ampliamente y no sólo como las Bellas Artes, la que puede formar parte y encabezar iniciativas desde el campo de la gestión, de las infraestructuras o de ambos, contemplando para ello actividades ricas en diversidad, sin perder la identidad del lugar de origen.

Específicamente, algunos espacios culturales muy calificados y con capacidad de convocatoria probada desde su gestión y su condición arquitectónica, pueden actuar como agentes culturales internacionales ejecutando una diplomacia a diferentes niveles. El perfil de tales espacios debe ojalá considerar un carácter patrimonial, una gestión privada sin fines de lucro y una necesidad parcial o total de lograr el auto financiamiento de sus operaciones.

Las características de esta nueva diplomacia para el siglo XXI se pueden resumir en seis conceptos: diversidad, autonomía, redes, alianzas, audiencias y estímulos públicos.

Cualquier iniciativa que se proyecte hacia el exterior debe tener un contenido explicito de reconocimiento de la diversidad, tanto del país dónde se origina como de los países destinatarios. No es verosímil una diplomacia cultural que considere la imposición de una cultura sobre otras. Debe conservarse el principio de igualdad en la diversidad.

Autonomía, para convocar iniciativas no oficiales pero que pueden eventualmente devenir en tales.

La pertenencia a redes de confianzas internacionales de pares, que pueden ser redes de centros culturales, de museos, de gestores, de académicos u otras.

Una declarada política de alianzas permanentes a niveles nacional e internacional que permita sostener y agregar respaldos y apoyos.

Una relación permanente y sólida con las audiencias que por una parte oriente a los gestores sobre cuáles son las actividades a emprendes y por otra, sostengan con su presencia y participación, aquellas muestras y actividades culturales internacionales que se acojan.

A nivel de los estados debe existir, al menos, políticas de estímulos y acogida de tales iniciativas, por la vía de la existencia de fondos concursables orientados a respaldar proyectos internacionales fuera y dentro del país; premios relevantes que reconozcan las iniciativas exitosas, y estímulos tributarios que faciliten el intercambio de bienes culturales entre países.

De esta manera, se podrá consolidar una diplomacia de los pueblos que no se ponga en riesgo por un tiro. Aunque éste mate a un elefante.

Intervención en la mesa redonda "La importancia del compromiso internacional con las artes" en el Seminario Public and Private Cultural Exchange-Based Diplomacy: New Models for the 21st Century, en Salzburgo, Austria el 28 de abril de 2012.

13 abril 2012

UN NUEVO ESCENARIO PARA CRUZ COKE

Como si hubiese escuchado previamente al ex Ministro de Cultura de Colombia, Juan Luis Mejía, que señaló que un ministro de cultura es como un director de orquesta que interpreta o da su versión de los clásicos -"la Novena de Zubin  Mehta" no deja de ser la Novena Sinfonía de Beethoven- durante el Seminario Un Nuevo Ministerio para Chile, Luciano Cruz Coke puso su sello a lo que será -dentro del marco de la institucionalidad cultural existente- probablemente su principal preocupación en lo que le queda de mandato. El escenario -actor al fin- fue muy cuidado: un encuentro organizado por Libertad y Desarrollo, dos invitados internacionales escogidos con pinzas: el especialista inglés Clive Gray, un pedagógico ilustrador del modelo británico de desarrollo cultural y el mencionado gestor cultural colombiano, auto calificado como miembro "de la primera generación latinoamericana" de estos profesionales, nacida al amparo del BID y su ex Presidente, Felipe Herrera.


Tampoco el entorno físico fue dejado al azar: el GAM, centro cultural emblemático que resume como pocos la continuidad de las políticas culturales de nuestro país, concebido como tal por el Presidente Allende, re construido en su primera etapa por la Presidenta Bachelet e inaugurado por el Presidente Piñera. Por ello sonaron especialmente significativas sus palabras que "no seremos las actuales autoridades los que veremos el resultado" del Ministerio cuyos detalles por primera vez se esbozaban públicamente.

Quedarán el 12 de abril de 2012 y este seminario como la ocasión en que el año y medio de trabajo de la Secretaría General de la Presidencia -el Ministro agradeció al Jefe de la División de Coordinación Interministerial. Claudio Seebach y su equipo- con representantes de los tres servicios involucrados en la propuesta fue notificada a la comunidad cultural. Con novedosos alcances.

En primer lugar, Cruz Coke reconoció que las consultas realizadas a representantes del mundo cultural arrojaron una fuerte valoración de la participación de la sociedad civil en la actual institucionalidad, así como de los fondos concursables que son asignados a través de este mecanismo representativo. Agregó que también se detectó dispersión institucional junto con la ausencia de políticas de protección del patrimonio y a la vez, un reconocimiento de la tradición de la DIBAM y el Consejo de Monumentos Nacionales.

No obstante, fue claro en afirmar que la propuesta acordada en esa instancia de gobierno de ninguna manera constituirá un retroceso sino que la eventual nueva institucionalidad tendrá una "presencia permanente y vinculante" de la sociedad civil, siendo a la vez una institución "participativa y no vertical" conservando los consejos sectoriales del libro, la música y el audiovisual y creando un nuevo servicio del patrimonio.
Además, Cruz Coke aseguró que hoy existe voluntad política de un sector -la centro derecha-que "fue reticente a crear una institucionalidad cultural" para avanzar en perfeccionar lo realizado por los gobiernos anteriores. Es decir, retomó las banderas de construir sin destruir, esgrimidas por sectores de los grupos Tantauco.

Arropado por la instrucción presidencial de completar la "falencia estructural" de que adolece un Consejo Nacional de la Cultura y las Artes "fundacional e integrador de la cultura al gabinete ministerial"; inocultablemente inspirado por el modelo del Reino Unido en el que conviven un poderoso y visible Consejo de las Artes con una liviana Secretaría de Estado que conduce los recursos públicos hacia dicho Consejo y otros órganos de Patrimonio, Deportes, Turismo y Comunicaciones, y  llamando a un amplio debate transversal al respecto, Cruz Coke ha iniciado el primer día del resto de su mandato dejando instalado un tema no menor.

Se trata, precisamente, de reparar el último rasgo que subsiste en nuestro ordenamiento cultural del modelo aplicado y superado en América Latina -como señaló Juan Luis Mejía- de élites cultas que, desde los gobiernos, entregaban cultura a una ciudadanía supuestamente inculta.

Son los tiempos de la participación, de la integración de la sociedad civil, de la irrupción de las audiencias. En otras palabras -o las mismas- ya no basta con el escenario, es el tiempo de la platea. Y desde allí deberá venir la aceptación -o no-de esta propuesta de Nuevo Ministerio. Pasando por el Directorio Nacional del CNCA, sus otras instancias de participación y, finalmente, el Parlamento.

El debate está abierto.

De nosotros depende que crucemos este Canal de la Mancha nadando o en el tren de alta velocidad.

12 abril 2012

UN NUEVO MINISTERIO PARA CHILE

Hasta la fecha, no tenemos conocimiento público de qué es lo que se piensa respecto del Nuevo Ministerio. Sólo anuncios presidenciales, reiterados por el Ministro Cruz Coke, en la dirección que existirá un ministerio, que hoy no existe, y que será identificado como de Cultura y Patrimonio. La mención de la palabra ministerio despierta temores de un órgano autoritario y burocrático, toda vez que lo que tenemos es un órgano eficiente, descentralizado y participativo. Que adolece, eso sí, de una anomalía: la ausencia de los servicios responsables del tema patrimonial.
Luego, se puede presumir que la novedad de este planteamiento está en este último término: es decir, que se incorporaría a lo existente las actuales DIBAM, CMN y  departamentos del MOP (Dirección de Arquitectura) y MINVU.
Hasta ahí no hay diferencia con lo planteado durante el debate público, amplio y muy participado, entre los años 1990 y 2003, cuando finalmente se crea el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Cabría analizar entonces por qué tal voluntad no se concretó, a pesar de lo prolongado del debate (más de doce años). Considerando que hay documentación que demuestra que los sectores diferentes al patrimonio estaban por tal inclusión (de las instituciones patrimoniales), cabe deducir que la incorporación fallida se debió a la propia voluntad de las instituciones presuntamente involucradas.
La pregunta que surge entonces es ¿qué ha cambiado para que las instituciones patrimoniales ahora anhelen incorporarse a una nueva institucionalidad cultural, diferente a la tradicional que data de 1929? O bien ¿cuáles son las condiciones que éstas –en un escenario diferente- exigen para compartir un ministerio con las organizaciones vinculadas al arte y la gestión?
Lo que ha cambiado es que desde 2004 a la fecha ha operado un Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que ha formulado políticas culturales y patrimoniales, que es y ha sido siempre  integrado por personalidades del patrimonio en sus instancias, aún las máximas (Directorio Nacional,en la foto). Ha acontecido además, que dicho Consejo se ha hecho cargo de tareas de restauración patrimonial, especialmente post 27/F, con eficiencia y hasta rango programático. Ambas realidades han existido con eficiencia y sin críticas conocidas. Por tanto, no habría razones para –en la nueva institucionalidad discutida- modificar la existencia y características del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Por el contrario, hay un état de spirit en la sociedad de que la participación que generó al Consejo es un bien deseable y recomendable en el servicio público.
No es razonable entonces pensar que las entidades patrimoniales quieran retroceder en términos de participación. Su nueva actitud debiera buscarse en otra área. Postulo que es el área de mejorar su gestión –tan trabada por su condición de servicio antiguo y centralizado-  y probablemente el incremento de sus recursos. En ambos casos, es precisamente el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes quién puede entregarle luces para lograrlo. No es verosímil pensar que la mera condición ministerial aumente grandemente los recursos operacionales, más allá de los inevitables de la instalación de una nueva estructura burocrática y que no son precisamente aquellos que atraen a los parlamentarios, en especial a aquellos partidarios de una reducción del aparato del Estado (como aconteció, por ejemplo, cuando se fijaron los presupuestos del Consejo del Libro y del propio Consejo Nacional de la Cultura y las Artes). Por su parte, el Consejo y múltiples corporaciones sin afán de lucro, pueden dar luces de cómo es posible allegar nuevos recursos, fundamentalmente privados, a la imperiosa tarea de la preservación patrimonial. Es precisamente lo que ha exteriorizado el Supremo gobierno con su acertada propuesta de modificación de la Ley de Donaciones Culturales.
Si un ministerio no aseguraría mayores recursos y a la vez encarcelaría la tan socialmente reclamada participación social, cabe buscar en otras razones esta nueva propuesta.
Parece evidente que la principal es reparar aquella negativa obstinada de las diferentes autoridades de algunas entidades patrimoniales a integrarse a una institucionalidad moderna, discutida por más de una década y aprobada por una abrumadora mayoría parlamentaria hace menos de una década.
Sin duda, es pertinente escuchar esta explicable demanda e intentar acogerla institucionalmente sin “desvestir un santo para vestir otro”. Esto es, no desvencijar un tan eficiente como reciente Consejo y a la vez poner sus cualidades al servicio de los organismos que requieren una urgente renovación.
¿Cómo pueden convivir ambas entidades sin que la una hegemonice a la otra? La historia reciente muestra que ni la DIBAM está disponible para ser coordinada por el Consejo, ni éste dispuesto a perder su actual estatus autónomo, participativo y descentralizado a merced de un ministerio.
¿Qué hacer entonces?
En beneficio de la coordinación que deben tener servicios públicos que navegan en las mismas procelosas aguas de la cultura y sin menospreciar el valor de los 83 años de vida de la DIBAM ni descartar la década de éxitos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes podría ser una solución una tercera entidad -un ministerio- que agrupe a entes de rango similar como el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, un futuro Consejo del Patrimonio y la Conadi o algún servicio que la reemplace.
Si se llega a consensuar una propuesta, será posible agregar a esta entidad otras aristas como  por ejemplo atribuciones respecto de las culturas que constituyen nuestra sociedad. Se ha dicho mucho que las políticas hacia nuestros pueblos indígenas u originarios ya no pasan solamente por la recuperación de tierras ancestrales, es fundamental reconocer sus culturas, valorarlas e integrarlas a nuestra identidad como país.                                       
En tal escenario, el de un ministerio de las culturas, se hace obviamente innecesaria explicitar el concepto de patrimonio, es innegable que cada una de las culturas lo encierra y así debe valorarse.
Esta figura, que han sido reiteradamente descartada por el mundo de la cultura, sólo podría comenzar a acariciarla si se cumplen tres requisitos:
  1. CONTINUIDAD DE LO BUENO. Que no se retroceda un ápice en la participación y atribuciones de la sociedad civil en sus órganos.
  2. PERMANENCIA DE LAS POLÍTICAS. Que se entregue a su autoridad máxima, no sólo “un rango ministerial”, sino la certeza de que será una figura estable en nuestro ordenamiento administrativo público, que no pase indistintamente a subsecretaría, servicio público o dependencia de otros ministerios, como lamentablemente acontece en otros países de América Latina y, sobre todo, en España.
  3. MEJORAMIENTO DE LO DEFICITARIO. Que se introduzca en los servicios públicos diferentes al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que se agreguen a esta institucionalidad, una fuerte dosis de participación y de gestión: un consejo nacional del patrimonio con instancias de participación de la sociedad civil y corporaciones sin fines de lucro que gestionen –recaudación de fondos incluidos- los principales museos, bibliotecas y sitios patrimoniales del país.

29 febrero 2012

LA DIVERSIDAD QUE EL VERANO SE LLEVÓ

Foto Humanas.cl
Hace ocho años, celebrando el centenario del nacimiento de nuestro segundo Premio Nobel, los habitantes de Parral y los de Temuco, urdieron una buena fórmula para despejar la antigua polémica sobre el lugar de origen del poeta: Pablo Neruda nació en Temuco, pero Neftalí Reyes lo hizo en Parral. Poética y salomónica solución. Lo que no se esperaba es que una alta autoridad situara en Curicó el sitio del suceso. El hecho, más que anécdota, es  metáfora de desaciertos e insensibilidades que autoridades culturales nos prodigaron el verano que comienza a terminar. Entre ellos, las designaciones exclusivamente masculinas en el Directorio Nacional del CNCA y la entrega de los resultados de los Fondos concursables en Cultura.
Cuando en 2004 acontecieron los primeros nombramientos en el Directorio -esta es la tercera versión- se fue configurando un acuerdo tácito de que en el organismo compartirían gestores, creadores y patrimonialistas, tanto hombres como mujeres, como una primera y evidente manifestación de diversidad. Incluso se llegó a prever que esta tercera oportunidad sería el momento para incorporar a representantes de organizaciones culturales de pueblos indígenas como una forma de profundizarla y acoger la naturaleza multicultural del país. Nada de eso ocurrió a finales de enero. Por el contrario, la presencia femenina en el órgano máximo de la cultura nacional, se limita a la frágil representación del Ministro de Educación, que recae en la Directora de la DIBAM, y puede modificarse en cualquier momento, por voluntad del titular. Baste recordar que sólo en dos años, los Ministros miembros del Directorio han tenido tres delegados diferentes.
Siendo justos, la responsabilidad de extirpación de género es compartida con el Senado, que por vez primera aprobó la propuesta oficial de designar a dos hombres para que reflejen la diversidad que se da en el Parlamento. Las dos veces anteriores se optó por Cecilia García Huidobre y Drina Rendic, sucesivamente. ¿Qué dirán ahora las senadoras y diputadas, justamente cuando varias instituciones impulsan la incorporación de más mujeres en cargos de decisión pública y representación popular a través de la campaña Más Mujeres al Poder?
Carlos Lobos. Foto CNCA
Otra oportunidad de tender a la equidad, la tuvo el gobierno al nombrar al nuevo Subdirector del servicio, Carlos Lobos fruto de la renuncia de Gonzalo Martin (segundo en el período presidencial), pero nuevamente se escogió a un varón.
Mismo género de su antecesor que -como quedó en evidencia- abandonó el puesto poco antes de que se dieran a conocer los resultados de los Fondos Concursables en cuya modernización del sistema tuvo una responsabilidad mayor. También compartida.
En efecto, la nueva forma de concursabilidad online fue aprobada por el Directorio Nacional saliente y serán los entrantes quienes tendrán, por ley, que responder a las quejas y  sospechas por los resultados y por su forma de evaluación. ¿Podrá el sistema tabular la cantidad de ganadores por género?

En este escenario, el Ministro Cruz Coke permanece aparentemente incólume, gastando el prestigio acumulado pero descapitalizando sus declaradas perspectivas electorales por el coqueteo (y manoseo tal vez por parte de terceros incumbentes) con diversas opciones en las próximas parlamentarias.
En la interna gubernamental, parece difícil que tenga la opción de nombrar un tercer Subdirector de su confianza, si es que el actual -antes su jefe de gabinete- llegara a defraudarla, como los anteriores. En el mundo cultural, le será complejo explicar su responsabilidad en los desaguisados de los Fondos concursables y en la impresentable falta de diversidad del nuevo Directorio Nacional. Es más, deberá hacer un esfuerzo adicional por despejar la inquietud de que una de sus principales motivaciones en este empeño estival habría estado en encontrar cinco nombres que, junto con representar a la sociedad civil, mayoritariamente miraran con simpatía el tan anunciado como desconocido proyecto de ley de creación de un Ministerio.

La cercanía del aniversario del terremoto del 27/F ha revelado que, al menos para la DIBAM, una nueva solución institucional es urgente como evidencian sus esfuerzos por explicar porqué "sólo cuatro de los museos damnificados permanecen cerrados" a dos años de la catástrofe.Mientras, el CNCA, según su Presidente, a través del Programa de Reconstrucción Patrimonial"Está poniendo de pie edificios emblemáticos para Chile. Durante los dos años de funcionamiento, hemos allegado al sector patrimonial cerca de 25 millones de dólares. Ahora lo que necesitamos es construir políticas de carácter permanente como Estado para el patrimonio”.
La Ley indica que quién tiene atribuciones para ello es la institucionalidad participativa del Consejo de la Cultura, que, además, ha mostrado eficacia en el tema.


Los hechos señalados: homogeneidad de género del Directorio Nacional; imposición de una metodología virtual a fondos concursables que, por su natural complejidad, hubiesen requerido de una implementación cautelosa y gradual, e insistencia en un misterioso concepto de ministerio que ha sido mal acogida por sus supuestos beneficiarios, revelan una preocupante falta de sensibilidad con el entorno nacional e internacional caracterizados cada vez más por la diversidad, la participación y la inclusión.


Quizás el camino de recuperación de la sensibilidad comienza con reparar la misma ausencia del Directorio Nacional: abriéndose a la diversidad, escuchando a los actores sociales, incorporando participación social a la gestión patrimonial y ampliando la mirada a la historia larga de nuestro país, no sólo la de alrededor de 200 años. Según Lautaro Núñez, Premio Nacional de Historia, "al integrar en una sola visión  la historia larga y corta del país, desde el modelo prehispánico al proyecto colonial y republicano, es posible identificar distintas modalidades de identidades regionales o locales que han cohabitado con diversos imaginarios colectivos, a veces interdigitados entre regiones y que fueron ocultados a través de la extensión de las identidades nacionales homogeneizantes".
Se trata de incorporar a los pueblos originarios a una institucionalidad de las culturas que componen nuestra identidad. ¡Ése es un desafío de país que vale la pena intentar! Tal vez, si se abre un debate sobre cómo agrupar en un mismo organismo a las instituciones de las artes, del patrimonio y de las culturas originarias se pueda destrabar una intención hasta ahora improbable.

¿O vamos a esperar que los desencantados de la administración cultural opten también por "no dejar dormir al Ministro que les impide soñar", como se escuchó en Viña un día?

23 enero 2012

MAYORES ATRIBUCIONES PARA EL CONSEJO DE LA CULTURA

Foto Senado

El pasado 17 de enero, la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Senado de la República tuvo una sesión en la que votó la propuesta del Ejecutivo para reemplazar a los miembros del Directorio Nacional del CNCA, Cecilia García Huidobro y Hugo Pirovic, que culminaban su mandato de 4 años. Se propuso sustituirlos por el antropólogo Carlos Aldunate y el editor Pablo Dittborn. Se logró la aprobación, luego de un escrutinio de los postulantes y sus definiciones sobre la tarea que se les encomienda desde la sociedad civil, con la aprobación del Parlamento. Durante el debate, los compromisos adquiridos tanto por el Ministro Cruz Coke, presente en la sesión, como por los postulados fueron relevantes y meritan ser reproducidos en extenso desde el acta oficial, en particular sus respuestas a una consulta del Senador Ignacio Walker. Va el texto, los destacados son míos:
"El Honorable Senador señor Walker, don Ignacio consultó a los señores Aldunate y Dittborn su opinión respecto de la naturaleza jurídica del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Recordó que en los años noventa se discutió insistentemente respecto a la naturaleza jurídica que debiera tener un ente público de la cultura. Señaló que, después de mucho debatir, se acordó tomar la decisión de optar por un Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y no por un Ministerio. Sin embargo, precisó que el último tiempo ha vuelto a surgir con fuerza la discusión descrita. Estimó que, según su parecer, la opción de hacer de este ente de la cultura un Ministerio sería un error, ya que un Consejo Nacional logra expresar de manera adecuada la participación de lo público y lo privado. Además, agregó, transformar el Consejo en un Ministerio implicaría vincularlo excesivamente a la autoridad política de turno.
El señor Ministro de Cultura, contextualizando la pregunta formulada por el Honorable Senador señor Walker, don Ignacio, indicó que la institucionalidad creada el año 2003 buscó asegurar la representación de las distintas personalidades, órganos e instituciones culturales dentro de la institucionalidad cultural del país con el objeto de hacerla más participativa y que lograra tener vínculos con la sociedad civil y que no fuera dirigida por la autoridad política de turno.
Añadió que, lamentablemente, esta decisión dejó fuera a aquellos órganos del Estado encargados del patrimonio como es el caso del Consejo de Monumentos Nacionales y la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, los que forman parte de la estructura orgánica del Ministerio de Educación. De esta manera, precisó, el Consejo de la Cultura quedó solo con la tuición de las artes y las industrias creativas.
En ese contexto, sostuvo, se está desarrollando una propuesta legislativa, por parte del Ejecutivo, que busca unir bajo una misma figura a las artes y el patrimonio como ocurre en el derecho comparado. Informó que hoy, debido a la inexistencia de ella, se generan duplicidades en el área del patrimonio en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos y en los Ministerios de Vivienda y Urbanismo, de Obras Públicas, de Educación y de Relaciones Exteriores, por mencionar algunos. Esta duplicidad de esfuerzos y recursos debe ser mejorada sin mermar los mecanismos participativos de la institucionalidad cultural, cuestión que, aseguró, resuelve el proyecto del Ejecutivo, permitiendo que el Consejo Nacional de la Cultura logre tener tuición sobre todos los órganos del Estado que obran sobre la cultura.
Asimismo, remarcó que sin perjuicio de lo señalado precedentemente, la iniciativa descrita está lejos de significar un retroceso en materia de participación de la sociedad civil en este ámbito
Por último, criticó el hecho que la institucionalidad creada el año 2003 dejara fuera un aspecto trascendental y que dice relación con la forma de contar con políticas culturales integrales y no sólo con políticas que operen sobre una parte de la cultura, dejando fuera a aquellas instituciones que obran sobre el patrimonio cultural. Añadió que ello hace que hoy, por ejemplo, no exista los recursos necesarios para la reconstrucción patrimonial ni políticas patrimoniales de largo plazo. Así señaló que, por ejemplo, el Consejo de Monumentos Nacionales es un órgano reglamentado, pero que, sin embargo, no dispone de los recursos para poder obrar sobre el patrimonio.
El señor Pablo Dittborn Barros, respondiendo a la pregunta del Honorable Senador señor Walker, don Ignacio, puntualizó que su participación como miembro del directorio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes desde el año 2008 a la fecha lo ha llevado a advertir las dificultades surgidas en la actual institucionalidad del Consejo. Pese a ello, aseveró que la mayoría del Consejo está por mantener los órganos participativos. Sin embargo, advirtió que debe haber una mejora sustancial para lograr eficiencia en el accionar del mismo, manteniendo, al mismo tiempo, un alto grado de participación ciudadana.
Finalmente, enfatizó que existe una cantidad importante de normativas internas por mejorar en el corto plazo.
El señor Carlos Aldunate del Solar, por su parte, hizo presente que su especialidad es el patrimonio. Afirmó que desde esta perspectiva ha visto con preocupación la evolución de la ley N° 18.985 de Donaciones Culturales como también la Ley del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Destacó el desamparo existente fruto de la decisión de los legisladores de la época por dejar la totalidad del patrimonio en el Ministerio de Educación. Aseveró que el patrimonio debe quedar dentro del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En ese contexto, señaló que era partidario de una unión y de una reforma de la ley que sin limitar la participación de las entidades civiles recoja este planteamiento, más aún si se tiene en consideración que ya han transcurrido muchos años desde la puesta en marcha del Consejo de la Cultura y las Artes lo que lo hace tener la madurez necesaria para asumir esta labor".

Sólo resta esperar que el eventual proyecto del Ejecutivo contenga lo anunciado por el Ministro y los tres integrantes del Directorio Nacional del CNCA allí presentes honren sus compromisos señalados ante el Senado y, por tanto, la ciudadanía. 
La afirmación inicial del Senador Walker deja nítidamente claro cuál será las postura del quienes defenderán la obra de los gobiernos de la Concertación.
Que, al menos en el Senado, son mayoría.



26 diciembre 2011

LA OTRA VISITA DE ARIANE

Foto Luis Navarro
No es primera vez que Ariane Mnouchkine visita Chile. En 1979 vino, acompañada del cineasta Claude Lelouch, pero no se trataba los preparativos de una película del creador de la inolvidable "Un hombre y una mujer" ni un montaje teatral de esos monumentales que la caracterizan. Ambos eran los representantes de creadores franceses que venían, en una misión solidaria, arriesgando mucho -aunque no tanto como su pares chilenos que padecían represión- para manifestar a las autoridades militares de la época que en Europa se veía con preocupación la prohibición de obras de teatro -como Mijita Rica- la existencia de actores encarcelados, la censura y la agobiante falta de libertad.

Era julio y la prensa que sería de farándula no registró la visita. Los franceses sólo dieron una entrevista a la revista APSI, en cuyas oficinas me correspondió recibirlos, antes de que nuestro editor cultural, Sergio Marras -auxiliado por los   colaboradores Manuel Antonio Garretón y José Román- encabezara una entrevista que tituló: La imaginación es un músculo que se entrena, que vio la luz, como la Toma de la Bastilla, un 14 de julio, sólo que de 1979.

La misma entrevista fue autografiada por Mnouchkine, 18 años después, con una afirmación audaz: "confirmo lo dicho y lo firmo", agregando de su puño, un sol, que simboliza la magnifica compañía que hoy visita Santiago y que, mientras escribo, monta su próximo espectáculo a pocos metros de mi oficina del Centro Cultural Estación Mapocho.
Revisando las palabras de Ariane, efectivamente encontramos en ella coherencia y espíritu solidario, luego de haber consolidado su compañía en La Cartoucherie, en las afueras de París, y de haber convertido la dura prueba del exilio de muchos chilenos en una maravillosa oportunidad para formarlos en el teatro de su creación, como Andrés Pérez, Mauricio Celedón, los hermanos Jodorowsky , entre otros.
Pude corresponder la visita unos meses después. El 31 de diciembre disfrutamos con mi esposa, en la carpa parisina, de la conmovedora obra  Mephisto sobre el antiguo motivo literario de los halagos que corrompen a un artista  demócrata que asciende en la jerarquía nazi  con la auto justificación de  que otros peores gobiernen la cultura . La representación comenzó en 1979 y terminó un par de horas de iniciada la década de los 80, con la proverbial interrupción de medianoche para compartir un vaso de champagne con los actores y el público. 
Finalizada la función, una pareja de espectadores generosos nos depositó en el barrio latino para complementar la celebración de la llegada de un nuevo año. No bien pusimos un pié en el barrio universitario de París, debimos iniciar una loca carrera, aconsejados por una multitud que escapaba de una inesperada carga policial. 
Simbólico. Iniciar los años ochenta huyendo de la policía, síndrome que a decir verdad nos acompaño, de regreso en Chile, durante casi la totalidad de la década. Lo demás, lo han relatado, en TV, Los ochenta.
Afortunadamente, ahora recibimos a Ariane con un país alejado de las prácticas dictatoriales que motivaron su primera visita. Y podremos disfrutar de su talento en una infraestructura rescatada para la cultura, que en su visita anterior sólo mostraba la decadencia del ferrocarril y del país que éste dejaba paulatinamente de recorrer.
Ahora el naufragio es sólo en la ficción.
¡Bienvenida Ariane!

18 diciembre 2011

NO HAY DESARROLLO SIN CULTURA, NI CONSEJO DE LA CULTURA SIN DIRECTORIO Y SUS TRABAJADORES

Foto CNCA
En una coincidencia impensada, el Ministro Luciano Cruz Coke expuso su Cuenta Pública 2011, en el Palacio de La Moneda, el mismo día en que el país conoció la resolución de la Contraloría General de la República mediante la cuál se afirma que una de las dos funcionaria fallecidas en el accidente de Juan Fernández -Galia Diaz- no debió estar allí. Así como Cruz Coke tuvo que suspender la Convención Nacional de Arica, en septiembre, a causa del brutal amarizaje, esta vez comenzó y finalizó su discurso con un homenaje a las dos funcionarias perdidas, las primeras mártires de la institución.
La ceremonia que ya se hace tradicional, no obstante su locación, no contó con la presencia de otros altos funcionarios de gobierno, y sólo con la mitad del Directorio saliente, a pesar de que el Ministro tuvo especial cuidado en nombrarlos, incorporarlos en las ilustraciones de su discurso y reconocer explícitamente su labor, dado que este 31 de diciembre, la mayoría de ellos -siete de once- terminan su mandato: "En estos meses de trabajo conjunto, sin duda, se ha discutido con pasión, hemos intercambiado opiniones y hemos  empujado importantes iniciativas.  Pero sobre todo, me atrevo a decir, que hemos compartido la convicción de que no podemos pensar en el desarrollo del país sin desarrollar la cultura".
El 14 de diciembre se cerró el listado de postulantes al Directorio Nacional 2012-2015, que serán nombrados a inicios del próximo año. Es de esperar que los nuevos directores asuman una actitud participativa acorde con sus altas funciones y la confianza que la sociedad civil y las universidades -sus mandantes- depositarán en sus manos a través de un nombramiento presidencial y la ratificación del Senado -en dos casos- con la necesaria independencia que les otorga su condición de inamovibles por la autoridad.


Cruz Coke comenzó relevando la reciente entrega al Presidente de la República, de la Política Cultural 2011-2016, haciendo coincidir, como es menester, las líneas de trabajo fijadas con las realizaciones del año que termina, agrupadas en seis ejes de trabajo.
El primero de ellos, sigue siendo, desde la fundación del CNCA, el fomento de las industrias creativas y las áreas artísticas. Ante la imposibilidad de exhibir logros legislativos de fuste, destacó el envío al Congreso de la reforma a la Ley 19.925 que permite las presentaciones en vivo de artistas en restaurantes, bares y salones de té, mediante la que se espera aumentar sus oportunidades de trabajo; de la tenue reforma a la Ley de Premios Nacionales, y de la tan esperada como transversal reforma a la Ley de Donaciones Culturales. Recordó la creación de  nuevas áreas de fomento artístico, relevando el estreno del área de Arquitectura en la Bienal de Urbanismo y Arquitectura de Shenzhen y Hong Kong. Sin mucho entusiasmo, se refirió al mejoramiento esperado de los fondos de cultura, que pasan por una etapa compleja debido a las dificultades sufridas en la implementación de su plataforma digital. Uno de sus favoritos en este eje es sin duda la creación de la Comisión Fílmica, que se suma a la nueva Agencia de Promoción Internacional del Cine Chileno, en alianza con Pro Chile.
El eje de fomento a los públicos logró en 2011 la incorporación al Fondart de una línea de insospechados beneficios futuros: apoyo a instituciones culturales a tres años plazo, que permitirá fortalecer el indispensable rol mediador entre creadores y audiencias. Convendría hacer un seguimiento a los resultados de esta línea, que se acerca mucho a lo que tantos beneficios ha traído al desarrollo cultural de países como Australia. No era buen momento, pero el reciente estudio de comprensión de lectura de los chilenos que arrojó un fatídico 84% de incomprensión lectora, estuvo en todas las mentes presentes cuando el Ministro anunció como logro el Plan Nacional de fomento a la lectura "Lee Chile Lee". Bien por ello, pera la tarea es ardua. 
Párrafo aparte merece el despertar y despliegue en el territorio de los elencos estables del Consejo que alcanzaron la inédita suma de 151 presentaciones en el país.
En el eje de Infraestructura y Gestión es dónde más se pueden palpar, literalmente, frutos de una política  cultural estable. Los programas de Teatros Regionales, nuevos Centros Culturales -que alcanzó Chiloé y Rapa Nui- y de apoyo a la Reconstrucción Patrimonial, junto a la culminación del Parque Cultural de Valparaíso dan prueba de que la vieja deuda con la infraestructura cultural chilena sigue pagándose, con  impulso estatal, a paso firme.
Los ejes transversales: desarrollo regional e internacionalización cultural entregaron avances y retrocesos. En este último aspecto se anotó el traslado de la dirección regional ubicada en Quillota a la ciudad sede nacional de Valparaíso, así como constituye un avance la ceremonia de entrega en Punta Arenas del Premio Pedro Sienna y la ampliación de las Escuelas de Rock a Maule y Los Ríos. En el sector patrimonial inmaterial se destaca el programa de Tesoros Humanos Vivos, que aumentó en 50% sus reconocimientos; las casi 300 actividades del Centro de Patrimonio e Identidad ubicado en la sede central del CNCA en Valparaíso, y los estudios realizados sobre la situación cultural de mapuches, collas y rapa nuis. Es de esperar que pronto estos conocimientos se vuelquen en políticas de integración y valoración de nuestra diversidad. En lo internacional, dos desafíos más allá de los resultados alcanzados este año en la Bienal de Venecia y múltiples festivales de cine: la presencia en la FIL de Guadalajara en noviembre próximo y la Cumbre Mundial de las Artes de enero de 2014 en el Centro Cultural Estación Mapocho.


Incomodidad entre los presentes  causó el eje de modernización institucional. Más allá de las buenas cifras del 96,7% de ejecución presupuestaria y el 98% de cumplimiento de los requisitos de transparencia activa; el cambio de sede en Santiago -del inhóspito edificio de Fray Camilo Henríquez al paseo Ahumada-, y las mejoras en tecnología y bienestar, la piedra en el zapato de esta administración parece estar en el personal y su agrupación gremial, ilustrado en la Cuenta con fotografías de funcionarios trabajando en medio de vistosos globos rojos. Este festivo panorama laboral contrasta con el hecho que esos mismos días llegaba al CNCA una carta del Senador Lagos Weber pidiendo información sobre un presunto acoso laboral a dirigentes gremiales y la mencionada resolución de la Contraloría respecto de Galia Diaz.
Consciente de ello, Cruz Coke al finalizar sus palabras lamentó "la perdida de tres figuras emblemáticas, el cineasta  Raúl Ruiz, poeta  Gonzalo Rojas y el escritor José Miguel Varas" y apartándose del texto publicado en la web del Consejo, reiteró su pesar por las funcionarias fallecidas en Juan Fernández, para culminar como los mejores tribunos, con una consigna que, aunque conocida, no deja de ser acertada: NO hay desarrollo sin cultura.
Es verdad, pero tampoco hay cultura sin trabajadores comprometidos que vuelcan todo su esfuerzo en la tarea sin desgastarse en una soterrada lucha con las autoridades de la institución que los cobija.
Y en este conflicto, que se prolonga y agudiza, hay dos lados. Se requieren "dos para el tango". Ya es hora que comience a escucharse la música del entendimiento.
O los perjudicados serán quienes deben ser beneficiados por el desarrollo cultural: la ciudadanía.
En ese caso, la mayor responsabilidad recaerá en quienes han sido designados como responsables de encabezar las instituciones públicas.