22 diciembre 2009

LA TRITURADA VIDA DE LAS REVISTAS CULTURALES






















Los 500 números que cumple la revista ATENEA de la Universidad de Concepción y una incisiva estudiante de periodismo que prepara su tesis en uno de los últimos –fracasados, obvio- suplementos culturales, provocan una reflexión sobre este tipo de publicaciones. Quisiera aventurar la hipótesis que las empresas periodísticas con verdaderas trituradoras de este tipo de publicaciones.

Conste que mi alcance biológico llega hasta La Quinta Rueda, editada por Quimantú en los tempranos setentas y se dilata hasta el presente.

El sólo nombre de la revista quimantusina, revela el escaso interés que tenía el tema para aquella mítica empresa. La rueda número cinco es la de repuesto, la que no se ocupa, la que se llena del polvo de los caminos sin siquiera besarlos. Pero, finalmente, un grupo de entusiastas escritores jóvenes lograron editarla y circular cinco o seis ediciones. No por ello dejó de ser la prioridad que seguía a la educación política, la literatura de no ficción, la revista femenina Paloma, las revistas para niños (Cabrochico y las historietas Q), las revistas enciclopédicas (Hechos Mundiales y Saber para Todos) o los mini libros.

Tuvo momentos notables como cuando Carlos Caszely y Lucho Barrios fueron entrevistados por Antonio Skármeta y Luis Domínguez, dos aguzados escritores emergentes, dando a luz la polémica intrínseca e irresoluta de Quimantú entre cultura popular y cultura ideológica, que vio quebrar tantas lanzas entre el académico Armand Mattelart y los intelectuales que entornaban al PC. ¿Se trataba de hacer cultura como lo hacía el pueblo o de hacer cultura como estimaban las vanguardias políticas –Marx, Engels y Althusser mediante- que era lo revolucionario? La Quinta Rueda sucumbió sin resolver la pregunta, pero dejándola en reveladora evidencia.

Se podría afirmar que dicha revista no habría cantado en vano como tal vez algunas de sus sucesoras. La precariedad de las publicaciones opositoras a la dictadura, que florecieron desde fines de los años 70, no renunciaba a que algunas de ellas mantuvieran, con dignidad, páginas culturales. Notables son los casos de APSI, en manos, la cultura, del tenaz Sergio Marras, y Cauce que nos reconfortaba con los comentarios de Mariano Aguirre.

El diario La Época, tuvo de todo. En sus comienzos, una primorosa revista a color (La Época semanal) que se esforzaba por cumplir con uno de los requisitos básicos de una revista cultural: tener buenas plumas. Fue devorada por la primera de las crisis financieras del periódico, que conservó una sección cultural bien timoneada por Antonio Martínez y algunos de sus seudónimos.

El acierto de dicho diario fue el suplemento Literatura y libros, en modestas ocho páginas dominicales, de diagramación convencional, avisos escasos y plumas notables, así como críticas que sacaban roncha. Tal es así que fue copiado –sí, copiado- por El Mercurio en su colorido suplemento Libros, que ha padecido el vía crucis más lamentable del género que comentamos: cambios de día de aparición, de formato, dadas y quitadas de colores, rotativa de críticos y finalmente, ser devorado por el clásico e imperturbable, decano del género: Artes y Letras.

A propósito del ahora Cuerpo E de los domingos, cabe destacar su permanencia, su notable provisión de avisos debido a que concentra los llamados a concursos para trabajo, lo que lo constituye, más por ausencia de competidores, en el sobreviviente del género: en la excepción que confirma la regla.

Artes y Letras ha visto nacer y morir recientemente intentos como Rocinante –que dio más caballazos que placer a sus lectores- PAUSA, revista del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que falleció más por costos excesivos que por la calidad de sus contenidos. Y Cultura de La Tercera, que dejó muy poca huella en el mundo cultural a pesar de haber circulado con un diario de alta lectura por alrededor de dos años. Quizás si la razón profunda de su cierre estuvo en la pertinaz ausencia de buenas plumas y la escasa cercanía que desarrollo con el llamado mundo de la cultura.

Nos encontramos, dramáticamente, con que a propietarios y editores de medios escritos de todas las tendencias y de los últimos 40 años no les tiembla la mano cuando se trata de ahorrar dinero (o dejar de perderlo) a costa de revistas o suplementos de cultura. Ello, mientras el género florece en España, Colombia o Argentina.

Si en Chile no faltan las plumas disponibles, sobran los creadores y artistas que entregan sistemáticamente temas para publicar y apasionarse con alguna publicación que los reconozca y se reconozcan, pareciera que la razón de la improbabilidad de este tipo de medios está en la baja apreciación por la cultura de los propietarios de medios y la sorprendente falta de creatividad que asola a publicistas y “creativos” de agencias de publicidad cuando de hacer y proponer avisar en revistas culturales se trata.

¿Estará todo perdido? El ejemplo de ATENEA nos sugiere mirar hacia las universidades.

Mientras tanto, sigamos reflexionando por Internet. Lo bueno es que usted puede opinar. Aquí mismo.

Es lo que hay.

5 comentarios:

  1. Arturo te falta hacer un analisis de la revista Cuadernos de la Fundacion Neruda.

    ResponderEliminar
  2. la revista cuadernos de la Fundacion Neruda, nacio en los años 80 como un boletin y poco a poco se ha ido convirtiendo en una revista especializada en temas nerudianos y otros vatares, vale la pena mirarla.
    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  3. ¡Lo mismo iba a decir yo! Justamente hoy día tuve en mis manos los Cuadernos de la Fundación Neruda y me llamó la atención su nuevo formato, pues ya no es sólo una revista dedicada a Neruda ni tampoco a la literatura, sino que se ha ampliado hacia temas culturales. De hecho, la encontré muy parecida a la revista Fibra, que creo era de la Telefónica. O sea que no sólo habría que mirar hacia las universidades, sino también hacia las fundaciones, corporaciones y empresas varias.

    ResponderEliminar
  4. estoy de acuerdo contigo real carolin, tambien me llego uno de los ultimos ejemplares, y la calidad de la misma esta buenisima...
    Creo que a a la Fundacion neruda le falta mas difusión de la misma.
    pero esta mucho mejor.
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. http://www.vitrinasur.com/%E2%80%9Cno-puedo-agradecer-a-un-sistema-que-olvida-a-sus-escritores-artistas-y-creadores%E2%80%9D/

    ResponderEliminar