22 marzo 2010

CRUZ COKE, CONTINUIDAD Y DESAFÍOS


Cuando debutó la anterior administración, en 2006, la Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes dio la impresión de que se iniciaban nuevos desafíos para quienes llevamos la camiseta de la cultura. El debut de Luciano Cruz Coke hace sentir que estaremos más cerca de la consolidación de ciertas áreas como el apoyo a la creación y la formación de audiencias y de avances en temas que sólo fueron sugeridos por Paulina Urrutia, como es el patrimonio material.


Urrutia fue audaz: “Hemos apoyado la producción de obra, pero ahora tenemos que hacer la conexión con las audiencias. Lo que significa fidelización de audiencias de espacios específicos, pero también programas de formación de juicio crítico de los espectadores. Dentro de los desafíos que tenemos claros, están la formación de audiencias y el desarrollo de una crítica especializada que nos permita dar códigos de lectura a la gente… hasta hoy, la única manera en que se ha pensado la integridad en el desarrollo cultural se traduce en que el artista que quiere hacer algo, lo haga. Pero es necesario invertir en que la gente pueda leer y comprender lo que hacemos. Hasta aquí no tenemos asignación de fondos en programas de ese tipo y tenerlo significa confianza e inversión en un plan de desarrollo que recaiga en la ciudadanía y que convierta lo que se ha generado artísticamente en vida cultural. Eso requiere un camino político que hace falta recorrer”. (Entrevista a Paulina Urrutia -Artes y Letras de El Mercurio, 12 de marzo 2006)

Que se haya cumplido o no, lo dirá esa misma sociedad civil que determina las políticas culturales en sendas Convenciones anuales. El nuevo Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes tiene una opinión: "El crecimiento exponencial de los fondos, como el Fondart, ha sido un gran estímulo para la creación, pero ha tornado difícil su seguimiento y la evaluación de su rentabilidad social. Hay que cotejar si el aumento en la oferta ha devenido en más demanda e interés en las personas por los bienes culturales. Mi impresión es que el crecimiento de los públicos o audiencias no ha ido a la par". (Entrevista a Luciano Cruz Coke –Artes y Letras de El Mercurio, 21 de marzo 2010).

Sin duda, el trabajo de creación de hábitos de consumo cultural es lento y la nueva autoridad está ratificando el camino señalado por la política cultural en términos de formación de audiencias, lo que deberá seguir siendo parte relevante de su misión.

Para lograrlo no se pueden minar la base de este trabajo con los públicos: la oferta cultural. Lo que explica que Cruz Coke, en la misma entrevista, sea categórico en la defensa de sus recursos: “Mientras yo sea ministro las platas de los fondos no se van a tocar. No se puede dar un paso para adelante y dos para atrás y entender el trabajo de artistas como algo suntuario o de segundo orden”.

Los creadores habrán suspirado aliviados, porque ya estaban circulando diversas declaraciones expresando que en estas materias no es posible desvestir un santo para vestir otro: San Patrimonio.

Y no sólo porque castigar a los artistas que suelen ser los primeros donantes ante las catástrofes. Ocurrió para el Tsunami del Sudeste asiático, para Haití y aún se escuchan sus réplicas solidarias del terremoto/maremoto reciente. Lo único que cabe en este caso es reconocer la generosidad del mundo de las artes escénicas y visuales que no trepidan en aportar su trabajo gratuito para ir en beneficio de los damnificados.

También porque el monto posible de las reasignaciones es muy pequeño frente a la magnitud del desastre. Los costos del terremoto se han estimado en 30 mil millones de dólares y los fondos concursables ascienden sólo a modestos 38 millones.

Pero, sobre todo, porque el país se ha dado un modelo de desarrollo cultural basado en un determinado aporte público a los creadores, que debe complementarse con los aportes de las empresas y las personas. Un frenazo estatal podría desequilibrar gravemente la inercia de las líneas chilenas de creación, dejándola, por ejemplo, mayoritariamente en manos del mercado.

EL FUTURO DEL PATRIMONIO
El tema patrimonial debe enfrentarse abiertamente y sin dudas va a marcar el mandato que se inicia: “Eso no quita que estemos analizando, en forma responsable, cómo enfrentar el terremoto. De los programas propios del Consejo se podría obtener, en principio, 1.600 millones de pesos. Y hemos logrado que la restauración del patrimonio se considere en la Dirección de Reconstrucción Nacional, lo que puede significar una apreciable cantidad de dinero. Vamos a explorar todas las vías posibles… como los programas del propio Consejo: Chile Barrio, Chile + Cultura y otros", afirma Cruz Coke.

Más allá del dinero, el aporte del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en su conjunto puede ser muy valioso. Desde luego, por su despliegue territorial en todas las regiones, porque en su Directorio Nacional hay eminentes patrimonialistas -como Cecilia García Huidobro y Lautaro Núñez- y entre sus profesionales se cuentan gestores y arquitectos con experiencia en planes de gestión e infraestructura cultural que será necesaria para enfrentar los trabajos de evaluación, restauración, reconstrucción y elaboración de planes de gestión de monumentos nacionales.

Restauración. Por que lo primero es no botar lo que ha quedado dañado sin analizar antes qué se puede mantener, qué restaurar y qué reconstruir. Como dato, cuando se remodeló la antigua Estación Mapocho, los edificios laterales fueron completamente demolidos y construidos prácticamente de cero, reforzándose sus fundaciones y estableciendo una distancia prudente con la estructura central de fierro que se comporta de manera diferente durante los sismos que las estructuras de concreto.

Ya se escuchan voces respecto de la necesidad de preservar mucho de lo dañado. Hernán Rodríguez en revista +decoración señala: “No hay conciencia del valor estético, histórico o identificatorio, y muchas autoridades no han dudado en ordenar la demolición de calles enteras, sin ningún estudio previo, sin registro, sin rescate de materiales constructivos valiosos como puertas, ventanas, vigas, pilares, basas y soleras de piedra, que las retroexcavadoras convierten en escombro”. Y los comerciantes en demoliciones, “en oportunidad de negocio”, se podría agregar.

No se trata de perseverar en técnicas que han demostrado su ineficiencia sino de estar consciente de que, al decir de la revista VD: “No existen malos materiales, sino malos constructores”. Es necesario escuchar recomendaciones que hacen académicos y algunas iniciativas como las del valle de Colchagua, que ya ha planificado la reconstrucción de un museo en Santa Cruz, con nuevas tecnologías.

Aunque a Cruz Coke le "da pudor hablar de cambios institucionales cuando está el terremoto", reconoce que el mismo desastre ha desnudado falencias: "el Consejo de la Cultura maneja una parte muy pequeña vinculada al patrimonio, que se relaciona con el legado inmaterial, con un presupuesto de 140 millones de pesos. Mucho más involucrados están la Dibam, el Ministerio de Educación o el Consejo de Monumentos. Pero cuando sucede la catástrofe, todos corren a preguntarle al ministro de Cultura qué se va a hacer. Y yo tengo que organizar las coordinaciones, para no pasar a llevar las instituciones que están a cargo".

No hay duda que la nueva institucionalidad de las instancias patrimoniales, que tienen un nivel de modernización como el Concurso de Alta Dirección Pública que la Ley exige a las autoridades máximas de la DIBAM, será una de las mayores ocupaciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Para Cruz Coke, "hay una disgregación enorme de las instancias que promueven la cultura en Chile. El Consejo proponía una estructura para solucionar esa dispersión, pero en la práctica, lo resuelve a medias. Hay que avanzar en la jerarquización de la institucionalidad y en la integración de ciertas unidades. Hoy no está en el debate, pero obviamente ronda el planteamiento de un Ministerio de Cultura, una idea que no hay que demonizar".

Pero que es necesario discutir.

1 comentario:

  1. La vía de la demolición acelerada tiene también sus buitres: ¡ojo con los anticuarios!

    (Ah... y se escribe "sobre todo" no "sobretodo", a menos que uno se refiera al abrigo).

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