04 mayo 2011

ANTOFAGASTA NO ESTÁ DORMIDA




¡Y de qué manera! No sólo por el acompasado navegar por la ciudad de trenes cargados de cobre -a 4 dólares la libra- que hacen sonreir pausadamente a los antofagastinos -de antes y de anora- que se reúnen en número cercano a los trescientos mil entre cerros desérticos y mares calmos, sólo chapoteados por gigantescos pelícanos. 


La cultura bulle muy despierta desde las ¿ruinas? de Huanchaca y el flamante Museo del Desierto, por el sur, hasta la hermosa estación del ferrocarril de Antofagasta-Bolivia que ilustra el texto, en pleno centro de la ciudad. Pasando por el Centro Cultural Minera Escondida, una extensión de la destacada y noble labor de la Corporación Balmaceda Arte Joven en todo el país.
Ya no parece escucharse a Fernando Trujillo con la plañidera canción de Gamelin Guerra: Antofagasta dormida tus calles están desiertas; una nostalgia me anida. Antofagasta dormida. Me apena verte tan triste, pena que lloro doliente,quisiera darte mi vida, Antofagasta dormida; bella tierra donde yo nací.
De hecho, el 28 de abril, mientras desde la estación se escuchaban consecutivamente los himnos nacionales de Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Chile que daban inicio a  FILZIC, la feria internacional del libro de la Zona Integrada de Comercio de tales países, a pocos pasos tintineaban las copas de quienes, invitados por la Corporación Cultural Pro Antofagasta, celebraban junto a muchos de sus 250 socios,  la inauguración de un gigantesco mural de Luis Nuñez, que tampoco es el primero en la zona. La obra del joven artista local, ornamenta el muro sur del edificio Patiño, sede de la PDI regional, con imágenes históricas y retratos-homenaje de antofagastinos notables como Gerardo Claps, que fuera Rector de la Universidad del Norte y más tarde asesor cultural del Intendente Jorge Molina Cárcamo. Autoridad que acometió, a inicios del siglo XXI, sendos procesos de recuperación para la cultura del antiguo correo -próxima Biblioteca Regional-  y la aún pendiente Casa Abaroa.
Por si fuera poco, entre ambos puntos inaugurales, en un ex hotel para ferroviarios, se alza el centro cultural Estación con que la empresa del ferrocarril, que ya luce sus antiguas persianas de madera perfectamente renovadas, espera pronto recibir la obra los "mejores pintores de Chile".
Suma y sigue. La feria del libro reunió, en una inédita alianza entre los escritores de la región, la Municipalidad y la empresa que la acoge, a exponentes "glocales" -como Rivera Letelier y Skármeta- y locales, la presencia de  editores independientes chilenos y la ausencia de las grandes multinacionales del libro, como parece ser una infeliz tradición en las ferias alejadas de la capital.
Lo que por cierto no obstaculizó los encuentros entre creadores y editores de los cinco países sede -es una feria internacional- con lo que se auguran futuros emprendimientos conjuntos.
Mientras ello ocurría, los visitantes podían asomarse al museo del ferrocarril y a los propios carros restaurados que -comedor uno, salón, otro- acompañan a metálicos vagones  de origen australiano que prontamente darán paseos por la zona a los muy despiertos antofagastinos, probablemente buscando alivio a penurias nuevas, derivadas de esta actividad económica tan provechosa: los tacos de automóviles, los precios desorbitados en los servicios y la multitudinaria presencia de malls, multitiendas y patios de comidas.
Bella ciudad de ensueño, tu que me viste nacer allí, como pudiera yo darte dinamismo siglo veinte; no, no, no puedo creer; despierta de tu letargo, dice la canción ahora anclada en el siglo XIX. El dinamismo es del siglo XXI y al parecer,están para ello utilizando las mismas herramientas que buen resultado han dado a nivel país: infraestructuras para estimular y acoger nuevas manifestaciones artísticas y libros como industria cultural de vanguardia que arrastra a las demás.
Es de esperar que los aportes públicos estén a la altura de los desafíos y los recursos privados continúen acrecentándose, como parece sugerirlo la sigilosa visita del Secretario Ejecutivo del Comité de Donaciones Culturales a la ciudad.
Nuestro modelo de desarrollo cultural tiene a hora una prueba nueva: en una región alejada de la capital, con el mayor nivel de ingresos del país y con un sector empresarial que parece haber entendido que es mucho mejor invertir en educación y cultura allí mismo, dónde las riquezas se generan.
La imagen es una estación de ferrocarril que puede acoger, a la vez, vagones que se desplazan hacia los barcos exportadores con su carga de "sueldos de Chile" y mesones cargados de "almas de Chile", o sea de libros. En la multilateral compañía de los creadores de países vecinos. 
Como para soñar, pero muy, muy despierto. 

26 abril 2011

¿POR QUÉ ESCRIBO LO QUE ESCRIBO?



Mucho me he preguntado -y me han preguntado- ¿por qué este blog? Lo principal es que la respuesta  sigue siendo la misma que me planteé al decidir crearlo, en 2006, volviendo de una estadía en Harvard con un libro recién terminado: seguir reflexionando sobre políticas culturales después de aquellas historias plasmadas en papel impreso. Algo así como ir actualizando el libro por otros medios. La opción fue entre una web o un blog. No existían las alternativas del twitter o facebook, las que sigo descartando.


Principales destinatarios -como en el libro- siguen siendo mis estudiantes pero he visto cómo este público joven y privilegiado se ha extendido a profesionales de la gestión cultural y amigos hasta límites cercanos al exceso. Un ejemplo: usé  la red de contactos del blog para distribuir la Convocatoria de búsqueda de un profesional de la gestión cultural para el Centro Cultural Estación Mapocho, lugar dónde trabajo. La respuesta fueron 251 CV de -literalmernte- todo el mundo de habla hispana, NY incluido. La consecuencia es que la búsqueda se amplió hasta niveles insospechados si nos hubiésemos limitado a los avisos tradicionales.


Pero, lo central es que escribo por que intento hacer un aporte al necesario debate sobre las políticas culturales y sus componentes. No para dar mis impresiones personales sobre algo que desconozco, ni para poner en conocimiento universal y  virtual algunas características personales que mi pudor aconseja que lo sigan siendo. Tampoco para intentar poner en 140 caracteres alguna idea genial que otros sigan con devoción o fanatismo.


Quizás si una buena explicación -que entenderán los compañeros de generación- es que escribo para no  lidiar domingo a domingo con decenas de proyectos de cartas al Director, columnas improbables o editoriales frustradas. Si el asunto lo amerita, se convertirá en un texto del blog y "santo remedio". He mejorado mi relación de madrugada con los imprescindibles diarios de papel y quizás optimizado el ítem suscripciones del presupuesto familiar.


Sobre todo, escribo para reiterar y hasta majaderear, dirán algunos, que creo firmemente en el modelo de desarrollo cultural que hemos elegido participativamente para Chile, de entre las opciones disponibles y aplaudo aquello que lo refuerza, mejora o supera y cuestiono aquello que lo pone en riesgo y amenaza con colisionarlo sin generar algo mejor. Por ello, dirán algunos, que adhiero a tal o cuál autoridad o abomino de tal o cuál gobierno. No en el blog, sí en el ámbito personal, como cualquier ciudadano.


Así, me he negado hasta ahora a las ofertas -recuerdo al menos dos- de vincularme como columnista permanente a medios masivos de comunicación con altísimo impacto en el país. Igualmente a disparar arteramente contra quienes escriben en esas páginas virtuales y que sufren habitualmente algunos vómitos verbales tan irracionales como inútiles.


Prefiero no obligarme a un plazo regular pre determinado ni a tener que escribir por cumplir más que por sustentar algo original y sustantivo. Saludo con gratitud a las páginas web o blog amigos que -siempre pidiendo la autorización respectiva- reproducen algún texto que les parece adecuado. Lo que me impide convertirme en uno de aquellos opinantes o panelistas de medios masivos que se sienten "pagados" por el sólo hecho de poder pasar su "avisito".


Por lo mismo, valoro la propiedad intelectual de lo que escribo y pido se resguarde, dado que no son impresiones, sino reflejos -bien o mal logrados- de 40 años de acción y pensamiento en el área de la cultura.


Finalmente, debo reconocer que cuando escribo, lo disfruto y esa no es una motivación menor.


Me pregunto, por qué esta declaración ahora. Por qué una "editorial" que debió escribirse tal vez en la primera entrega de este modesto medio de comunicación. Quizás, por eso, porque cinco años después, es la misma. Y la puedo sostener con lo publicado. 

14 abril 2011

POR DIVORCIO: MUDANZAS A VALPARAÍSO

En los últimos días se ha anunciado al menos dos traslados a la capital cultural de Chile, pertinentes ambos, debido a la condición señalada del "puerto principal". La sede del CNCA regional, que se encontraba en Quillota, cerró sus puertas para establecerse, como es obvio, en la cabecera regional: en la sede del gobierno de la región de Valparaíso. La pionera Galería Gabriela Mistral, moverá sus bártulos desde la Alameda de Santiago, a los pies del Ministerio de Educación, hacia las alturas del Cerro Cárcel sede de un hasta ahora improbable centro cultural que anuncia su apertura antes de fines de año.


Cada mudanza tiene su historia. Que conviene revisar antes de darse a los nervios y la protesta fácil. Quillota recibió la sede regional como una carambola de Chillán: durante el acalorado debate parlamentario para determinar dónde quedaría establecido el Consejo Nacional de la Cultura, en 2003, el Alcalde de Chillán lanzó la postulación de su ciudad ante la perspectiva de que era sabido que dicha sede no estaría en Santiago y escudriñando en las favorables condiciones que le generaban -coyunturalmente- la casual presencia de los dos senadores de su zona en la Comisión del Senado que informaría de las postulaciones. Efectivamente, la ciudad del Bío Bío derrotó a Valparaíso -la opción del Ejecutivo- en la Comisión y logró una pírrica victoria antes de la votación en Sala. 


Hasta allí llegó el habilidoso Alcalde, acompañado del Obispo,  el poeta -el gran Gonzalo Rojas- y un infatigables guitarrista que animaba a su pequeña delegación con acordes de Violeta Parra, otra vecina ilustre. Los discursos de los senadores "chillanistas" hacían especial énfasis en la cantidad de próceres nacidos en su favorita: O´Higgins, Arrau, Prat... Argumento pícaramente demolido, desde las tribunas de la afición porteña con un implacable: "buscamos una sede cultural, no una maternidad".


En síntesis, Chillán llegó segundo y, como premio de consuelo, obtuvo -y entiendo conserva- la sede regional del Bio Bio del Consejo de la Cultura, en desmedro de Concepción. ¡Qué le han dicho a los quillotanos! Aplicando la misma ley de las compensaciones, pidieron la sede regional de Valparaíso, dado que el puerto tendría la sede nacional del CNCA. 


De modo que, más allá de la renuncia de la Directora regional, el traslado de la sede a la capital regional, reviste sólo señales de eficacia y de revisión de algunas comprensibles decisiones tomadas al calor de los deseables pero imperfectos debates parlamentarios.


Diferente cosa es la Galería Gabriela Mistral, creada a muy poco andar del primer gobierno de la Concertación, por el entonces Ministro de Educación, Ricardo Lagos, en el propio edificio del Ministerio. Como se recordará, entonces la División de Cultura dependía de esa cartera. La galería, como es lógico, formaba parte de un ambicioso proyecto de transformación de la primera planta y el primer subterráneo del inmueble en un centro cultural, como los que ya se soñaban en la Estación Mapocho primero y en otras locaciones, más tarde. El proyecto fue derrotado por la poderosa realidad de la falta de estacionamientos y la ausencia de posibilidades de acceso y maniobras de los carros bomba, ante un eventual siniestro.


Sobrevivió sólo la Galería, que comenzó una eficiente labor de acogida y difusión de las artes plásticas, de la mano de Luisa Ulibarri, ejecutiva de la División de Cultura. Pero, ha pasado tiempo y muchos cambios. La División de Cultura emigró y se disolvió en el nuevo Consejo Nacional de la Cultura, en 2003; en sus alrededores se han desarrollado centros culturales potentes como el de la Estación Mapocho, del Palacio de La Moneda y el GAM, por mencionar sólo cercanía geográfica y presencia en ellos de variadas salas destinadas a las artes visuales. Matucana 100, un poco más lejos, ha ocupado un espacio señero en la temática de la Galería: la vanguardia en artes visuales. Finalmente, un lunar de esta naturaleza inserto en el bullente edificio del Mineduc, tan atrayente de manifestaciones estudiantiles, tenía poco sentido cuando, sin duda había cumplido una etapa. ¡Y qué etapa! Es para alegrarse que se busque prolongar su espíritu en un centro cultural emergente que necesita de experiencias enriquecedoras que lo ayuden a consolidarse.


Adicionalmente, el cierre parece insertarse en una especie de sinceramiento de las relaciones entre dicho Ministerio y el Consejo -divorciados de hecho en 2004- que contempla la dejación del servidor de Internet de Educación, el traslado de las oficinas ubicadas en el edificio ministerial de Fray Camilo Henríquez por parte del Consejo y la nuevamente anunciada Ley que reformulará la institucionalidad patrimonial que debiera poner a esta área, aún en Educación, en dependencia del Consejo.


Como se ve, toda separación conlleva mudanzas. Aunque éstas se tarden más de la cuenta.

08 abril 2011

LOS ROSTROS TAMBIÉN LLORAN



Los agradables compañeras y compañeros del atardecer y la noche, que desde las series de la pantalla chica (ya no tanto) nos divierten con buenos y malos de ficción, salieron a la calle. A representar muy de verdad algo que personalmente los afecta. Con ello parece confirmarse lo que terminó de morir cuando Los Jaivas cruzaron las puertas de La Moneda para entregar su arte ante el Presidente de los Estados Unidos y a un mandatario derechista chileno: hoy vale más el interés particular -de personas o agrupaciones- que una ideología.
Como explica Edgardo Bruna, presidente de la Unión Nacional de Artistas "es el primer paro de estas características que se realiza en nuestro país y es apoyado por todos los creadores que están agrupados en UNA y que representa a más de 13 mil artistas.” El dirigente señaló además que este no es el único problema que se tiene con los canales, ya que "otra de las agrupaciones de artistas, se vio obligada a interponer una demanda contra TVN porque les exigía a sus guionistas la renuncia a sus derechos al momento de firmar contrato".
Es decir, mientras canales de TV abierta intentan perseguir a los canales de pago por reproducir gratuitamente sus señales, no aplican la caridad por casa y presionan a los "productores de contenidos" a no ejercer sus legítimos derechos de propiedad sobre su obra. Una situación que nos aleja de ansiada lista de países civilizados, que respetan a sus creadores, inventores, pensadores y todo tipo de autores intelectuales. Sí, estamos en la lista roja de los países que no respetan la propiedad intelectual y así se lo hizo ver el gobierno de los Estados Unidos, al asumir, el Embajador Arturo Fermandois.
Es que tenemos una historia que, en este terreno, no nos favorece. Los mismos actores, hasta los años 70s, se prestaban con gusto -y sin cobro- para animar, apoyar, acompañar a candidatos afines a su ideología. Los que, una vez electos, les daban vuelta las espaldas hasta... la siguiente campaña. Con las honrosas excepciones de Salvador Allende, que favoreció a las artes con la notable editora Quimantú y el sueño inconcluso del Centro Cultural Gabriela Mistral, y Ricardo Lagos, que compaginó por primera vez las obras de infraestructura con las culturales y dotó al país de una institucionalidad cultural participativa.
Quizás si fue la épica campaña del NO, en 1988, la gesta final de los creadores entregando su arte desinteresadamente, en función de un bien superior. A partir de ello, ingresamos a la sociedad de los concursos, los fondos, los proyectos y la gestión, que ha llevado a nuestro país a elevados niveles de reconocimiento en el mundo pero que nos ha exigido multiplicar la capacidad creativa e intelectual porque ya nada se nos daría desde las alturas, ni por afinidad política.
El balance no es malo, los artistas se sumaron con entusiasmo a esta nueva realidad de finales del siglo XX y comienzos del XXI, entregando a muchos de los propios a las diversas instancias de participación y formulación de políticas culturales, incluidos la no despreciable cantidad de dos -de tres-  Ministros Presidentes del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Pero, tarde o temprano, llega  la hora de ocuparse de lo propio. De verificar como otros -empresas, canales, gobiernos- usufructúan del talento ajeno sin pagar lo justo por ello. Por eso han florecido, junto con la institucionalidad cultural participativa, las agrupaciones de defensa de los derechos autorales y de intérpretes que seguirán fortaleciéndose mientras los líderes de nuestra sociedad sigan creyendo que el impulso renovador está en la innovación y no en la creación. Y no asuman que la creatividad es producto de personas talentosas que se han  formado para ello y que merecen el mejor trato porque su trabajo no es en serie, "ni se compra en la botica" , para usar una frase antigua.
De cuando los artistas trabajaban gratis.

23 marzo 2011

MATTA NO DEBE SER UNA PIEDRA PERDIDA



El poeta no es una piedra perdida. Tiene dos obligaciones sagradas: partir y regresar. El poeta que parte y no vuelve es un cosmopolita. Un cosmopolita es apenas un hombre, es apenas un reflejo de la luz moribunda”, declaró Pablo Neruda en el discurso con motivo de la donación de su biblioteca  y su colección de caracolas a la Universidad de Chile, en 1954. Viene al caso ante la idea de crear un Museo Matta, que conocí un atardecer lisboeta de fines de 2010, de labios de nuestro Embajador en Portugal, Fernando Ayala.

Desde entonces han transcurrido sólo tres meses, casi todos ellos en el año del centenario de Roberto Matta, y han acontecido algunos hechos que aderezan la idea: el 9 de marzo, el Senado de Chile, a propuesta del senador Hernán Larraín, acordó: “Solicitar al Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, la creación de un Museo “Roberto Matta” cuya primera piedra pudiese estar puesta el próximo 11 del 11 del 11 en recuerdo al centenario de su nacimiento. Además, solicitar la creación de una Fundación Público-Privada que asumiera el sustento de este centro cultural que, junto con reunir y preservar su obra que está en colecciones de los museos nacionales, pueda efectuar adquisiciones y recibir donaciones de su trabajo artístico, efectuar exposiciones de otras colecciones que estuviesen disponibles, ser un lugar de encuentro y exhibición de artistas y tendencias vanguardistas que expresen las nuevas manifestaciones plásticas y, por cierto, constituirse en un espacio para el acceso de la ciudadanía, especialmente de niños y jóvenes, respecto del significado de la vida y obra de un pintor excepcional, como lo fue Roberto Matta Echaurren”.

Volví a consultar a Ayala, quién profundizó la iniciativa: "Chile es el único país donde podría construirse un Museo Matta, si hubiese nacido en Europa seguro ya lo tendría como Picasso en Barcelona, Dalí en Figueres o Van Gogh en Ámsterdam, por nombrar algunos.  Es sin duda uno de los grandes artistas surrealistas del siglo XX cuyo legado crecerá más con el tiempo y es, a la fecha al menos, el pintor chileno más reconocido en el mundo. Lo ideal sería desarrollar un proyecto público-privado donde el Estado levantara un nuevo museo a través de un concurso de arquitectura.  El compromiso del sector privado puede ser a través de empresas o familias pudientes (que tenemos varias) que podrían salir al mundo a comprar cuadros de Matta para donarlos y legar salas con sus apellidos o de manera anónima, tal cual se hace en muchos países. Además de perpetuar sus nombres enriquecerían el patrimonio cultural del país y contribuirían a acentuar la tendencia incipiente aún en Chile, de legar parte de las fortunas a instituciones públicas".

En el ínter tanto, en consonancia con el espíritu participativo de nuestra institucionalidad cultural trasladé la consulta a los lectores de este blog. Un gran número ha respondido (y podrá seguir haciéndolo hasta el 11 del 11 de 2011, a las 11). Más de la mitad –el 54%- ha aprobado la idea sin condiciones y un poco más de un cuarto -26%- ha sido categórico en la negativa. Podría decirse que la balanza se inclina categóricamente hacia el Sí, cuando se agrega como requisito la gestión público-privada de su financiamiento, más de un quinto –un 22%- que sumado a las otras opiniones positivas consolidarían un sólido tres cuarto de los votantes.

La triste realidad del Museo Chillida Leku, en las cercanías de San Sebastián, en el país vasco, reafirma que proyectos de esta envergadura deben contar con todos los apoyos posibles, dónde lo público no excluye lo privado y viceversa. La tristeza de la situación de la obra de Chillida es que sus herederos quieren a cómo dé lugar cumplir la voluntad del artista y las administraciones públicas –municipales o autonómicas- son categóricas en señalar que si ellos ponen plata, ellos administran y por tanto, subyugan la voluntad del creador, cuyos herederos tampoco tienen recursos suficientes para mantener el museo, que, como señala el diario El País, inevitablemente se oxida.

Lo de Matta recién comienza, si lo hace en el entendido de la alianza público-privada, como lo afirman el Senado de la República, los lectores activos y el Embajador, podríamos tener un horizonte en el que Matta deje de ser un cosmopolita y regrese a Chile, encarnado en su obra.

Y deje de ser, en palabras de Neruda, “una piedra perdida”.

18 marzo 2011

EL PRIMER AÑO DEL MINISTRO LUCIANO CRUZ COKE

Una evaluación de Arturo Navarro desde el punto de vista de sus tres roles -Presidente del CNCA, rango ministerial y jefe de servicio- y de las promesas del Programa de Tantauco de gobierno. En una columna audiovisual producida por Polítca Stereo.

28 febrero 2011

"NENÉ" AGUIRRE, UNA CHICA GRANDE


Junto a la retirada de febrero del 2011, al primer aniversario del terremoto del Bicentenario, a un Festival de Viña marcado por Sting y en la vigilia de los Premios Oscar que revivieron -a tartamudeos- a la monarquía británica, se fue la Nené. Para muchos, sólo Isidora Aguirre Tupper. Conversadora incansable, escritora hasta el agoto, comprometida hasta el dolor. 

No puedo sino recordarla simplemente como "Nené". La de la camisa amaranto y puño en alto marchando en el Estadio Nacional para los cincuenta años de las Juventudes Comunistas de Chile, por cierto, algo alejada en edad de las estrictas normas de la Jota, que sabían hacer excepciones con los compañeros y compañeras artistas populares.

Esa era la Nené de "Los que van quedando en el camino", que se enamoraba perdidamente de robustos compañeros trabajadores, que no trepidaba en ser solidaria con las víctimas del 11/9, que escribió a la velocidad del rayo algunas obras "blancas" post golpe para dar trabajo a compañeros cesantes agrupados en la Sala del Ángel, de la calle San Antonio, dónde eran arropados por el ángel de Anita González.

También está la Nené Aguirre de "La Pérgola de las Flores", la que se moría de la risa por el éxito de una obra que consideraba menor en su repertorio, algunos de cuyos personajes había inspirado en su propias amistades y parientes de clase alta: ¿Te fijas que la fulanita habla igual que la Cole Lagarrigue?

La misma mujer leve de cuerpo y profunda de alma que se entusiasmó con devoción ante el proyecto de Andrés Pérez de montar en el Centro Cultural Estación Mapocho, los diez clásicos del teatro chileno, liderados por la Pérgola... estrenada, en coproducción con el Teatro Municipal, en septiembre de 1996, ocasión a la que pertenece la foto.

Quedan muchos premios y homenajes pendientes, ella los aguardaba sin ocultar que debieron llegar antes, con la misma soltura y espontaneidad con que, celebrando en una noche de estreno, aceptó ser elevada en andas, tal vez para inmortalizar el hecho de que fue una de las grandes del teatro chileno.

21 febrero 2011

PARTICIPAR O NO PARTICIPAR ¿ES ESA LA CUESTIÓN?

En los últimos tiempos de la dictadura de Pinochet, surgió una retórica discusión entre sus –cada vez más numerosos- opositores: debían o no participar en el plebiscito que anunciaba el régimen. Por cierto había quienes pensaban que nada había que aceptar desde el poder y quienes optaban por la línea –que se demostró correcta- de hacer oposición desde todos los planos: afuera de las reglas y dentro de las mismas, es decir, aprovechar todas las maneras que existían para expresar la voluntad democratizadora. Algo similar ocurre con las voces que sospechan del llamado del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a participar en la formulación de políticas culturales.

Es verdad que acontece en un tiempo veraniego –en ese habitualmente tranquilo lapso que transcurre apaciblemente entre el fin del año cultural, o sea, enero, y el  festival de Viña. También es cierto que quienes formamos parte del mundo de la cultura no esperamos precisamente la “temporada alta” del trabajo para opinar. De hecho, muchos lo hacían, por ejemplo para el plebiscito del 5 de octubre, en las horas de descanso o francamente del sueño, para diseñar los mismos que sobrevendrían luego del arco iris y la formidable gesta del NO.

Es llamativo el que los medios de comunicación masiva han dado una cobertura extraordinaria –incluyendo editoriales estimuladoras a participar- demostrando un entusiasmo que bien pudieren aplicar en explicar la totalidad del proceso de formulación de políticas culturales que viene aconteciendo, en medio de la indiferencia de los mismos editorialistas, desde hace casi una década.

Desde luego que todo proceso participativo es saludable, más si se trata de algo transparente y con reglas claras sobre cómo serán tabulados los resultados y cómo se sumaran a una larga lista de pareceres de creadores, gestores e integrantes de instancias participativas regionales y de nivel nacional que ya se han recogido, de los cuales la opinión pública está bastante desinformada.

Pareciera que en la premura por hacerlo -delatada por la fecha escogida- está una vez más la necesidad de cumplir promesas de campaña que son ajustadas luego por la fuerza de la realidad. En este caso, que la participación en políticas culturales es un dato de la causa que bien se quisieran para sí beneficiarios de las políticas de vivienda, de salud, de seguridad, de deportes o tantas otras que no han alcanzado el nivel superior de tener un órgano colegiado y plural que determine políticas públicas estables no sujetas a los vaivenes electorales.

Es el mismo fenómeno que alcanza a otros países, traducido no en encuestas virtuales sino en muy concretos funcionarios que surgidos desde la izquierda se hacen cargo de la continuidad de políticas culturales en gobiernos de derecha. Práctica que inauguró el monumental Charles de Gaulle, que convocó a  André Malraux en 1959 a hacerse cargo de un flamante Ministerio de Asuntos Culturales y que recientemente se ha reiterado en la Francia de Sarkozy y en Cataluña.

Probablemente el quid de la cuestión, como señala Eduard Miralles Presidente del Patronato de la Fundación Interarts, no sea tanto “especular sobre la existencia de políticas públicas para la cultura de derecha o de izquierda como admitir, en primer lugar, que buena parte de las cuestiones que hoy día forman parte del patrimonio de la política cultural universal han sido aportaciones indiscutibles de la izquierda occidental a lo largo del siglo XX, desde la lectura pública a la diversidad cultural, pasando por la democratización de la cultura, la animación sociocultural o la educación artística. Y en segundo lugar, constatar la manifiesta incapacidad de la izquierda contemporánea cuando de lo que se trata es de establecer aquellos nuevos horizontes necesarios para la cultura. ¿O es que alguien cree todavía que unas políticas culturales que rearticulen excelencia y proximidad, que generen oportunidades para el trabajo de los creadores en nuevos contextos comunitarios, que planteen un nuevo diálogo entre la tradición y la vanguardia o que sitúen en el centro de su acción estratégica la construcción de una ciudadanía cultural activa son también posibles desde la derecha?”.

En definitiva, en la hamletiana cuestión de participar o no participar, es evidente que hacerlo constituye un avance –y supone apenas unos escasos minutos- pero esta vez, no bastará con un lápiz como el 5/10 sino implica cierta destreza mínima en Internet y una agilidad mucho mayor en conocer las políticas que YA existen y que fueron fijadas también por un proceso participativo que consideró incluso una antigua institución llamada Parlamento, que legitimó, con la fuerza de una ley, a una autoridad colegiada y plural de once personalidades representativas de otros organismos tan lúcidos como las universidades, los premios nacionales y la nunca suficientemente reconocida sociedad civil.

De modo que, responda a las 26 preguntas, siga las flechas y no se quede conforme.

La política cultural que de allí saldrá, en conjunto con otras instancias, debemos vigilarla para que se aplique, profundice y devenga en política de Estado. No vaya  a ser que se apague.

Como el Arco Iris.

27 enero 2011

LOS SALMONES Y EL PATRIMONIO

En su discurso sobre el estado de la Unión -SOTU, en siglas para twitear State Of The Union- el Presidente Barak Obama recordó uno de sus ejemplos favoritos para demostrar la necesidad de reorganizar el aparato de gobierno: “el departamento de Interior se ocupa de los salmones cuando viven en agua dulce, pero es el de Comercio quien lo hace cuando llegan al mar, y no se sabe quién está al cargo cuando ya están ahumados”. Una sensación similar se experimenta en Chile cuando se trata del patrimonio y que ha quedado una vez más en evidencia con el incendio de la Iglesia Matriz de las Hermanas de la Providencia. Y no precisamente por el desconcierto frente a qué hacer con los enseres ahumados.

Un bombero, activo en la extinción del siniestro, recordó por instantes, el incendio de la Compañía. Y es que a todos los chilenos algo nos ocurre cuando se pierde parte del patrimonio que es de todos. Pero a muchos nos surgen dudas respecto de la capacidad de la institucionalidad vigente en este terreno.

¿Quién es responsable del patrimonio nacional? Como en el ejemplo de los salmones, hay varios: primero, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que tiene atribuciones para fijar políticas en este campo, ha dispuesto recursos para la reconstrucción patrimonial post terremoto, premia a patrimonios vivos y lo hace desde una institucionalidad moderna, participativa, que considera, además, a dos de los mayores expertos en patrimonio del país en su Directorio Nacional; la DIBAM que es un servicio público, que data desde 1929, a cargo de las bibliotecas, archivos y museos, es decir, del patrimonio cultural de todos los chilenos y el Consejo de Monumentos Nacionales, que es responsable de las declaraciones como monumentos o sitios típicos a aquellos bienes no fiscales que lo ameritan.

Los dos últimos dependen del Ministerio de Educación. El primero, tiene una cabeza con rango de ministro que no ha logrado hacerse cargo de la gestión patrimonial a pesar de existir una ley que lo determina y que exige, desde 2004, un reglamento que establezca sus relaciones con la DIBAM, aún no promulgado. Las razones son, como los salmones, diferentes autoridades –de aguas dulces y saladas- que han perseverado en nadar contra la corriente de la modernización del aparato de gobierno.

Hasta que acontece una tragedia, como la señalada, y aparecen los encargados de mitigarla: “Si mañana –dice el comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Cristóbal Goñi - una emergencia afecta a la Biblioteca Nacional, hemos establecido procedimientos reactivos destinados a enfrentarla, sabemos exactamente dónde está cada grifo, cada conexión a una red seca o acceso, pero no sabemos qué lugar o que contenido debemos proteger. Es importante que cada institución desarrolle planes de prevención y contingencia que den paso a una adecuada coordinación con bomberos”.

El Consejo de Monumentos Nacionales, por su parte, reconoció que la creación de un protocolo para cada inmueble "Es un tema que no está abordado”.  Es decir, los responsables de los bienes de todos los chilenos no se han hecho cargo de determinar e informar a eventuales rescatistas cuales deben ser las prioridades ante una tragedia. En Chile, un país de terremotos e… incendios.

Doble falta: primero una dispersión de servicios responsables del patrimonio y luego un grave incumplimiento de quienes son contratados para preservarlo.

El Cuerpo de Bomberos señala –como es su misión-  que “priorizó el rescate de personas. No tenemos como prioridad el rescate de enseres u objetos de valor, porque se nos iría de las manos el incendio". A la vez, agrega que “sería imposible tener un protocolo para cada tipo de edificio patrimonial”. Su recomendación es que cada una cree su propio plan de contingencia de rescate, donde se haga un catastro de los objetos de valor y la forma en que podrían ser evacuados en caso de emergencia.

Es decir, rasgos elementales cuando se está a cargo de edificios que pertenecen a todos. Es esta inyección urgente de capacidad de gestión lo que necesitan nuestros museos y bibliotecas. Pero no sólo aquellos que pertenecen al sector público. Otros casos, de propietarios heterogéneos, demuestran que tampoco éstos se ocupan de proteger sus bienes patrimoniales, como ocurre con el Palacio Baburizza de Valparaíso en que su propietario, el Municipio local no se ha podido hacer cargo de su establecimiento pero tampoco ha buscado los socios necesarios para ocuparse de ello ni ha instalado la capacidad de gestión que pueda salir a hacerlo. Lo mismo afecta dramáticamente  a los patrimonios pertenecientes a la iglesia católica que suelen sobrevivir sin mantención y esperando que un milagro los salve de terremotos e incendios. Algo similar amenaza al Parque Cultural de Valparaíso, en plena obra pero aún sin un ente gestor que lo gobierne. Lo que si ocurrió con el recientemente inaugurado GAM que poseía un gobierno colectivo, plural y participativo, antes de estar en condiciones de operar.  

Es posible que signos favorables como la reacción ciudadana ante el proyecto de pavimentar parte del Parque Forestal o el reciente Congreso de Barrios Patrimoniales demuestren que la ciudadanía se está haciendo cargo de proteger lo propio.

Ojalá que las autoridades adviertan esta corriente y no sigan nadando en contra.

Como los salmones.

13 enero 2011

PERFUME DE CONTINUIDAD: PAGANDO LA DEUDA HISTÓRICA

El 12 de enero fue la fecha escogida para que el Ministro Presidente del CNCA entregara la Cuenta Pública de su primer año de mandato. El escenario determinado fue el Palacio de La Moneda, con toda su solemnidad y ritos. Los asistentes, muchos de aquellos mismos - o sus sucesores en el rol que entonces jugaban- que "entraron"  por primera vez a La Moneda bajo la presidencia de Eduardo Frei, en 1997, cuando éste designo a la Comisión Asesora Presidencial  propuso los textos bases para la Ley que creó el  CNCA y  las primeras modificaciones a la Ley de Donaciones Culturales en el emblemático informe "Chile está en deuda con la cultura". Y esa deuda, en la referida cuenta, se continuó pagando.


Primero, el Ministro Luciano Cruz Coke despachó lo realizado para ordenar y reconstruir la casa. Literalmente: superar la impresentable posición DICOM/G en la que encontró el Consejo al asumir y la mucho menos presentable situación en que el terremoto del 27/F dejó a gran parte del patrimonio cultural inmueble del país. Reafirmando, eso sí, que para ello "los Fondos (concursables) no se tocan". Y así fue, sólo se trasladaron de mes "Septiembre es el mes de los Fondos" y anunció su incremento para el 2011, como ha sido habitual desde su creación. Escogió ese mismo mes como plazo para anunciar los esperados cambios a la legislación sobre propiedad intelectual, agregando pistas sobre su espíritu: "Siempre he preferido la zanahoria antes que el garrote", es decir, estímulos a la irradiación de música chilena más que cuotas de transmisión.

Otro anuncio infiltrado entre la Cuenta se refiere al tantas veces predicho cambio de la Ley de Donaciones Culturales, ampliándola a conservación del patrimonio y aumentando el número de donantes y beneficiarios, no sin agradecer el trabajo hasta ahora realizado por Oscar Agüero, secretario ejecutivo del Comité de Donaciones y el primer nombrado individualmente acompañado luego sólo por Ricardo De la Fuente por sus esfuerzos en beneficio dela internacionalización del audiovisual chileno. Ello, en el marco de la preocupación por la industrias creativas en general y del cine en particular que ejemplificó con el Seminario Economía & Cultura que contó con una vasta asistencia de emprendedores culturales y dos o tres grandes de la producción cinematográfica mundial.

Es verdad que uno de los sellos visibles del primer año de Cruz Coke ha sido su preocupación por la pantalla grande, sin descuidar las escaramuzas por la pantalla chica que se diluyeron en una guerra de "cartas al director" que no ameritó constancia en la Cuenta anual.

Lo que sí consta en el informe anual es el apoyo a espacios culturales activos como Matucana 100, Balmaceda 1215 y el Museo Pre colombino junto a aquellos en vías de gran actividad como los inaugurados 2010 en San Joaquin y Angol y la nunca demás ratificación que la gran sala del GAM comenzará a construirse en 2012 mientras el 2011 sus arquitectos volverán a dibujar sus ambiciosos planos. Todo, en el entorno de los 52 centros culturales que debieran estar terminados el 2015, resultado de la continuidad de la previsora Comisión de Infraestructura Cultural que diseñara el Presidente Ricardo Lagos en 2000.

Entre los nuevos programas iniciados en 2010 destacó el Ministro a Servicio País/Cultura, Acciona, Cultura en Cárceles, el Plan Cultural Araucanía (tan imprescindibles),  y el reforzamiento de las tradicionales escuelas artísticas. Además, recordó las flamantes áreas de Arquitectura, Diseño y Artes circenses que se agregan a Fondart y que tuvieron disimiles antecedente en el año que se informa: una prometedora Feria del Diseño que renació con fuerza y apoyo del CNCA y una discutible muestra circense en Rapa Nui que no dejó satisfechos a los esforzados trabajadores del circo social.

Las malas noticias vinieron desde las encuestas de consumo cultural que siguen marcando un peligroso nivel: escaso. Caídas en cine, en teatro y otras áreas llevan a deducir que aún hay mucho por hacer en términos de construcción de espacios, de hábitos de consumo en los mismos (creación de audiencias) y fortalecimiento de instituciones que los gobiernen. Cifras negativas a pesar del esforzado trabajo de los dos elencos estables del CNCA que representaron 85 funciones en el caso del BAFONA y 72 conciertos en el caso dela Orquesta de Cámara.

De esta última, destacó Cruz Coke su presentación en Pan de Azúcar que marca la preocupación por descentralizar la cultura, acompañado en el empeño por la flamante Subsecretaría de Turismo -cuya titular estaba presente en el acto- destacando la creación en común de un polo turístico/cultural en Valparaíso, que considera los renovados carnavales, travestidos en un festival inspirado por Matta que celebra su centenario el 11 del 11 del 11, también recuperar 11 ascensores patrimoniales y el polémico proyecto de Parque Cultural que "contra viento y marea" se construye a pasos agigantados en el cerro Cárcel.

Quizás uno de los aspectos más relevante de la cuenta 2010 está en la acción internacional que simbolizó el Ministro en el estreno mundial de la ópera Il Postino, en Los Ángeles, dónde distribuyó personalmente un número poco habitual de medallas; en la presencia de la arquitectura chilena en Venecia; los convenios con grandes estudios fílmicos; el intercambio de experiencia en gestión de fondos concursables por expertice en conservación patrimonial con Bolivia, y la noticia de que seremos invitados de honor en la Liber 2013, una de las dos grandes ferias del libro de habla hispana.

Como se ve, con los correctos agradecimientos a sus colegas del Directorio Nacional, la  alusión a la Convención de fijación de políticas culturales 2011-2015 de Puerto Varas  y en presencia de gran parte de la comunidad cultural, los responsables de aplicar la Política Cultural generada colectivamente han dado otro paso en pagar esa deuda histórica que el talentoso escritor fallecido Carlos Cerda plasmó en la frase "Chile está en deuda con la cultura".

Seguimos pagando.