12 junio 2008

LA GESTIÓN COMO EXCUSA

En el Museo Guggenheim de Bilbao llama la atención la exhibición de un documental del recientemente fallecido Sydney Pollack en el que Frank Gehry, arquitecto del recinto, narra el proceso del proyecto. En él, con una modestia que lo exime de la cuestionada categoría de “starquitect”, señala que no existen arquitectos geniales, sino clientes geniales. Esto es, que la claridad debe estar en quién hace el encargo, más que en quién lo recibe. Éste último sólo debe aplicar su talento a satisfacer al mandante, por cierto aplicando la dosis de creatividad que implica su profesión.

Algo similar ocurre con la gestión cultural, y se ha puesto en el tapete a propósito de argumentar “problemas de gestión” tanto en recientes decisiones relativas a la Trienal de Artes Visuales como en otras circunstancias de nuestro desarrollo cultural de los últimos años.

Para analizar si efectivamente existen problemas de gestión, debemos ver primero si el “mandante” ha realmente efectuado el encargo, segundo si lo ha realizado con la “genialidad” o claridad correspondiente y luego, si lo ha hecho a la persona o entidad adecuada.

En el caso que nos ocupa, el concepto aparece en el documento de Definiciones de Política Cultural 2005 - 2010 CHILE QUIERE MÁS CULTURA como un ejemplo del propósito de “Inscripción del país en los circuitos artísticos internacionales, desarrollando iniciativas tales como una Bienal (sic) Internacional de las Artes Visuales”. Se reitera en el Programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet: “Se propiciará la inserción de la creación y la producción nacional en los CIRCUITOS ARTÍSTICOS INTERNACIONALES, con el establecimiento –entre otras medidas– de una Bienal (sic) de Artes Visuales”.

El encargo está realizado por parte de la política cultural del estado de Chile y reiterado por el gobierno en funciones. Las dudas surgen en si fue hecho a las personas que corresponde -o si éstas se arrogaron el encargo - y con la claridad adecuada respecto de sus atribuciones y limitaciones. Aparentemente, esto no fue así dado que la Fundación creada para el efecto ha debido tomar medidas correctivas luego de que se frustraran determinaciones tomadas por los encargados como, ni más ni menos, la renuncia de la Curadora Internacional y su Asistente Nacional.

Es de esperar que la reformulación de esta Trienal permita cumplir el fondo de la Medida número 6 de la política cultural: “Inscribir a Chile en los circuitos artísticos internacionales y convertirse en un hito que afirme la identidad y proyección internacional del arte chileno”.

Casualmente –o no- esta inscripción y proyección de Chile tan necesarias como urgentes coinciden con los esfuerzos de generar una Imagen país que han motivado una nueva inversión gubernamental al respecto. Seria interesante que los responsables de tal Imagen consideren a las artes visuales en su empeño y, de hacerlo, cumplan con las consideraciones de una buena gestión: encargo claro, y a los gestores adecuados.

De no ser así, podríamos caer en el desaguisado de una propuesta ya publicada: que la imagen de Chile sea la de un científico aficionado… a los cambios de apellido.

1 comentario:

  1. Tienes mucha razón, Arturo. Es algo parecido a lo que quise decir en el artículo "La Presidencia Ilustrada", hace más o menos un año en revista Capital. Sé que las intenciones son y han sido siempre las mejores. Pero falta un poquitillo de profesionalismo y prolijidad en los objetivos primeros y últimos del proyecto; en el perfil y know how de los ejecutores desde sus muy diferentes áreas; en un adecuado y secuencial financiamiento, y en el seguimiento o proyección futura del proyecto.

    Es una pena que se haya perdido a Mari Carmen Ramírez y a Justo Pastor Mellado como curadores, y espero que la nueva organización elija a los mejores y a los más informados en el terreno nacional e internacional frente a esta Trienal.

    Este es un proyecto muy deseado por años,y muy necesario. Ya está bueno que los mejores creadores, curadores, instituciones y las más excelentes obras y profesionales, se unan con creatividad en esta iniciativa. Y es decisivo que la escena visual balcanizada en islotes o tribus, trabaje también unida y con bríos en este desafío.

    Solo la calidad de las obras, un concepto inicial bien plasmado, los buenos profesionales y los resultados de excelencia
    - no así los meros propósitos- darían pasaporte, filiación e inscripción paulatina de este certamen, o de algunas de sus obras y de sus autores, en los circuitos internacionales.

    Bien sabemos como estos se se mueven.Y cuando se comienza bien, se termina mejor, hasta que sobrevenga un relevo, o el final de escena.

    Cokie (Uli)

    ResponderEliminar