Próximo a cumplir cincuenta años desde la publicación, en mayo de 1976, de su primera edición, conviene recordar los antecedentes, la estructura y el tipo de periodismo que desarrollo SOLIDARIDAD, conocido como "el Bole", el boletín informativo de la Vicaría de la Solidaridad.
Su antecedente más cercano está en el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, allí hasta su cierre en diciembre de 1975, un pequeño equipo de comunicaciones elaboraba informes de prensa, que resumían lo publicado en los diarios nacionales respecto de las áreas de interés del Comité; realizaba análisis de prensa, que llegaba a los Obispos y dignatarios de las confesiones que integraban el Comité así como a los corresponsales extranjeros que se nutrían de información para responder a sus medios internacionales; publicaba estadísticas propias elaboradas en base de los casos de derechos humanos que llegaban hasta Santa Mónica 2338, y apoyaba a los directivos del Comité que eran víctimas de variadas campañas de prensa, inspiradas por la dictadura, como ocurrió, por ejemplo, con los ataques abiertos al Obispo luterano Helmut Frenz, o una despiadada entrevista "off the record" que un supuesto periodista realizó al Obispo Carlos Camus y que difundió mañosamente.
Estas tareas fueron asumidas por la Vicaría de la Solidaridad, a contar del 1º de enero de 1976, y sus diferentes departamentos: Jurídico; Laboral; Campesino; Zonas; Coordinación nacional; Educación solidaria y otros de apoyo.
Uno de estos fue el Departamento boletín Solidaridad, que tenía por misión, reflejar el trabajo de cada uno de las áreas señaladas y sus obras mas señeras como las bolsas de trabajo, los talleres, los comedores y salud.
La idea del Cardenal era que, así como ideó una Vicaría en plena Plaza de Armas, con gran visibilidad, sus tareas también eran transparentes y comunicadas a cada parroquia a través de un medio interno creado para ese efecto. Así, la Vicaría instaló un aparato compuesto por periodistas, fotógrafos, diseñadores, distribuidores y otros profesionales indispensables para difundir un boletín de varias decenas de miles de ejemplares, que pudiera hacer frente a una grave situación de ausencia de libertad de expresión en el país.
Con algunos comunicadores del Comité, más periodistas de medios católicos como Radio Chilena o el Departamento de Opinión Pública (DOP) del Arzobispado más aguerridos y valientes fotógrafos que cumplían su riesgosa labor en las calles a rostro descubierto, la Vicaría constituyó un inédito equipo para un novedoso medio.
De este modo, actuando como Director responsable el propio Vicario de la Solidaridad, en diversas ocasiones en Cardenal Raúl Silva se reunió con el equipo del boletín para evaluar lo realizado y orientar el tipo de periodismo que debía implementar.
Leyendo recientemente al conocido autor español Javier Cercas, en su libro "El loco de Dios en el fin del mundo" (Random House, 2025) sobre la visita del Papa Francisco a Mongolia, encontré, en boca de una religiosa que trabaja en Radio Vaticano, una frase que calza a la perfección con lo que inspiraba a SOLIDARIDAD:
"- Nosotros intentamos transmitir esperanza. Esa es otra peculiaridad de los medios de la Iglesia.
- Es cierto -la respalda Andrea Tornielli, responsable de todos los medios Vaticanos-. Y esto significa que, incluso cuando estamos contando lo peor, la guerra de Ucrania, por ejemplo, buscamos siempre un punto de luz, por pequeño que sea, un atisbo de salida".
Es exactamente lo que pedía el Cardenal al equipo, que, por negro que fuera el panorama de lo que estábamos reporteando, siempre había que finalizar con esperanza.
Idealmente, el periodismo debería ser completamente independiente, sin embargo en las circunstancias de censura y ausencia de libertad de expresión que padecía Chile en 1976, es legítimo que la Iglesia de Santiago sustente un medio que podríamos llamar de periodismo de esperanza. Y que cumplió su misión de salvar vidas y mantener viva, aún en las peores circunstancias, el derecho de la ciudadanía a ser informada.
Con verdad y esperanza.