20 julio 2008

HISTORIA Y GESTIÓN CULTURAL


“El nuevo mapa del mercado laboral chileno”, publicado por Qué Pasa el 18 de julio, destaca aquellas profesiones u oficios que están en vías de extinción –como los zapateros- y los que crecen exponencialmente –como los telefonistas de centros de llamadas- pero no menciona a una profesión en apogeo: los historiadores.

Este auge se debe, en parte, a algo que comenzó como un juego: TVN compró un formato de programa a la BBC para elegir a los Grandes Chilenos de la historia. Al presentar el proyecto en sociedad escogieron un naipe, de 60 cartas con igual número de nombres y breves descripciones al reverso, de los “candidatos” al Gran Chileno. Para entregar el juguete, soltaron las cartas de cartón en una caja redonda de lata, como aquellas de las viejas películas en celuloide. Desde ese momento, el jueguito comenzó a hacer ruido.

Uno de los mensajes habituales de mis clases de Políticas Culturales es incentivar a los estudiantes del magíster en Gestión Cultural a tener en cuenta encuestas, ratings, premios y otros indicadores que podrían estar señalando preferencias del público. Esto, porque un gestor cultural debe tener conciencia a la vez de lo que están sintiendo los creadores y las audiencias: el escenario y la platea.

Por ello, he seguido con atención esta especie de “guerra de los Grandes Chilenos” desatada por la ruidosa caja de celuloide. A estas alturas del juego, los seleccionados son diez y, a pesar de disminuir el número de cartas de naipe, la repercusión crece.

Reportajes de La Tercera de este domingo encargó a cada uno de diez -historiadores, por cierto- su propio listado de 10 nombres, para elaborar el listado correspondiente a los diez más votados de entre las cien preferencias de los historiadores.

Sigamos jugando. Si cruzamos los diez elegidos de TVN, por los que votaron estudiantes y profesores en base a los nombres propuestos en el naipe, con los diez elegidos por los historiadores escogidos por La Tercera -es decir si mezclamos algo así como los Oscares con Cannes- los inobjetables, que aparecen en ambas categorías, son sólo cinco. De los unánimes, tres pertenecen al mundo de la cultura: Violeta Parra, Gabriela Mistral -las únicas mujeres que forman parte de esta mezcla de listados-, Pablo Neruda, Alberto Hurtado y Arturo Prat.

Esta notable presencia artística (60%) entre nuestros cinco sobresalientes en la historia patria no amaina ya que en reciente reportaje de Qué Pasa “Los 50 influyentes del 2008” -más de 400 personalidades, sectorizadas por áreas, que influyen en elegir influyentes- determinaron que 10 de ellos, es decir un 20%, forman parte del mundo de la cultura, experimentándose un alza respecto del mismo ejercicio del 2007 (en que fueron sólo 7).

En la propuesta de los historiadores en La Tercera llama la atención un solitario voto por la contemporánea “señora Juanita”, en la lista de Patricio Bermedo, Director del Instituto de Historia de la UC. Por primera vez se incorpora a un listado de “los Grandes” a “una chilena de a pié”, que simbolizaría a las audiencias o los receptores de las grandezas de estos selectos chilenos.

Esta visión, similar a los intereses de la gestión cultural que mira no sólo a los protagonistas sino también a los observadores o destinatarios, podría encontrar antecedente en 1910, en la Exposición Histórica del Centenario, que se realizó en base a donaciones de objetos históricos que hizo la gente y que derivó en la formación del entonces inexistente Museo Histórico Nacional. Esclarecido gesto de nuestros antepasados que, como dato curioso, no calzó adecuadamente con las previsiones de infraestructura para dicho museo, que debió instalarse originalmente en dependencias del flamante museo de Bellas Artes el que a su vez no disponía de suficientes obras de arte para completar el edificio que se había construido como símbolo del Centenario.

Esta discrepancia entre lo planeado y sus resultados demuestra que para ser un Gran Chileno no sólo hay que tener una notable obra en beneficio del país, sino que, perdónenme la digresión profesional, hay que agregarle un poquito de gestión. Sino, veamos: Neruda tiene una activa fundación que recibe en sus casas al 80% de los turistas extranjeros que visitan nuestro país; Prat, un monumento rigurosamente visitado, desfilado y homenajeado cada 21 de mayo; Gabriela, una reciente reconciliación con su patria y un Centro Cultural que será emblema del Bicentenario; Violeta, una familia de hermanos, hijos y nietos que destilan talento urbe et orbi; el Padre Hurtado, un Santuario y periódicas manifestaciones de jóvenes que cada agosto marchan en multitud hacia él desde el Centro Cultural Estación Mapocho.

Por el contrario, al único que forma parte del naipe de TVN y que no obtuvo votación alguna de los 10 historiadores, José Miguel Carrera, se le recuerda sólo por una Gran Avenida que pierde su nombre en los primeros paraderos.

Otro ejemplo de gestión inadecuada, Bernardo O’Higgins, ubicado por los historiadores entre los diez Grandes, no pasó el escrutinio de estudiantes y profesores en TVN, según entendidos, por la excesiva asociación de su imagen con la dictadura militar. Lo que se corrobora con el hecho que sólo tres preferencias de las posibles entre los historiadores, mencionaron al general Pinochet. Mala junta para el hijo de don Ambrosio.

Como se ve, el juego da para largo. Y los naipecitos van a seguir barajándose y haciendo ruido.

Con ello, los historiadores tendrán ahora más futuro mirando nuestra historia y los gestores culturales podremos contribuir con ellos a instalar esa historia en el presente y el futuro.

Tal vez sólo eso justifique la celebración del Bicentenario.

Todo partió como un juego... es que lo lúdico es parte de la vida.

1 comentario:

  1. Buenas Noches estimado:

    Buen tema para la discusión, creo eso si que no menciona una variable demasiado inactiva en nuestro país: La Memoria. Si, porque desgraciadamente aquello que tiene un "momunento" no tiene memoria ni presencia en nuestra sociedad. Me llama la atención que algunos historiadores hayan escogido a pinochet dentro de sus diez opciones, pero es válido, ya que ellos están impidiendo el olvido de quien ellos consideran gran personaje. ¿Que pasa entonces con el resto de la ciudadanía? está preocupada de que aquellos personajes que verdaderamente merecen un sitial en la memoria, lo obtengan? Chile, un país de mala memoria. Nuestro pasado siglo XX nos dejó bastantes hombres y bastantes heridas que sanar,solo algunos se recuerdan de ellos, claro no tienen estatuas ni calles, solo una cruz en algun cementerio o en el peor de los casos, una foto en blanco y negro que cuelga en algún memorial de detenidos desaparecidos.

    La memoria en la construccion patrimonial chilena...¿Una tarea pendiente? una pequeña reflexión en la cual estoy trabajando... creo yo, que la tarea sigue pendiente...

    Saludos
    Cristian Gutierrez
    Lic. en Historia

    ResponderEliminar